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Cultura y diversidad

Garay, Silvia Elena [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VII

ISSN: 1668-1673

XIV Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2006:"Experimentación, Innovación, Creación. Aportes en la enseñanza del Diseño y la Comunicación"

Año VII, Vol. 7, Febrero 2006, Buenos Aires, Argentina | 272 páginas

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La globalización trajo consigo importantes trasformaciones en las sociedades. La interpenetración creciente de mercados y comunicaciones generó cambios importantes que marcan una desterritorialización y el desplazamiento de la importancia del espacio geo-político al geo-económico y cultural. 

Si bien la noción de espacio refiere a algo totalmente definido e identificable, el espacio cultural es un concepto complejo ya que en el marco de la globalización no se limita a un territorio geográficamente definido, sino que nos lleva a otros que no son territorialmente ubicables. 

Dado este contexto, la cultura tiene un lugar protagónico en tanto marca un referente que tiende a diluirse desde lo geográfico. 

La cultura es un patrimonio acumulado por un lado y en una dimensión más amplia e intangible da respuestas al hombre sobre el sentido personal y colectivo a través de creencias, saberes y prácticas; finalmente es el vehículo de la dinamización y conformación de las sociedades y con ello la expansión de las identidades. 

La identidad como proceso en el tiempo es una construcción nunca acabada que se va formando por dinámicas propias y por múltiples miradas y perspectivas exógenas. Esto tiene que ver con la manera en que los individuos se perciben a sí mismos y a los otros, como también su forma de relación con las instituciones. 

Dentro de los cambios que vive América Latina, la cultura es un factor importante para la configuración de cada sociedad y de cada región con modelos propios de modernidad constituidos a través de planes políticos efectivos que deben llevar al reconocimiento de la historia propia, a la conciencia de formar parte de un proyecto cultural, de un estilo de vida y una sociedad por diversos que sean sus componentes. 

La diversidad cultural tiene múltiples formas de expresión incluyendo lo multiétnico, lo multicultural, lo religioso, la pertenencia a clases y categorías sociales, género y edad, etc. La presencia de la diversidad es más fuerte en sociedades donde las culturas originarias tienen mayor permanencia histórica que en otras que se ven a sí mismas como homogéneas habiendo menos tolerancia por la diferencia. 

Ante esto, la problemática principal se plantea al preguntarse y dar respuestas a cómo se vive en un mundo intercultural; allí donde cada identidad debe actuar con otras en un espacio común permitiendo la interacción entre culturas y una interpenetración dentro de un marco más amplio de pluralidad y diversidad cultural promovido a través de la educación , las leyes, las lenguas y los símbolos. De esta forma el hombre, resignifica los elementos de su pasado y se proyecta hacia el futuro, modificando su presente. 

Este planteo se da en todas las sociedades , sin embargo pareciera ser en América Latina mas visible por el mestizaje producido. 

El mestizaje se torna para nosotros como el eje de otra problemática que puede generar la dilución de una cultura original por integración a la cultura dominante o la formación de ghettos como lo plantea el multiculturalismo. 

 Este modelo deberá dar cuenta de la diversidad como así también de las potencialidades comunes que permitan a cada país insertarse en el mundo globalizado evitando la sumisión a un modelo que inexorablemente lleva a la estigmatización de un pueblo y de la persona. No aceptar dentro de los planteos mencionados el concepto de diferencia como juicios inconciliables sobre un mismo objeto ya que lleva inexorablemente a la discriminación. 

“La discriminación no es solo irracional por apoyarse en una ideología injusta y acientífica, sino porque elimina o mutila una parte significativa del patrimonio simbólico de un país, sin detenerse siquiera a estudiar lo que excluye y destruye. La actitud racional pasa por considerar todas las alternativas que se presentan en un espacio, y no por quedarse con unas pocas, que para peor proceden de otros contextos socio-históricos y han resultado por lo común un fracaso, si se relaciona los recursos invertidos con los resultados obtenidos”. Colombres Adolfo, (1994): 228). 

La educación debe hacer conciente la convivencia de dos o más culturas, haciendo entender que no hay privilegio de unas sobre otras, que cada una lleva implícitos determinados valores y símbolos que convergen en una identidad. 

Es tarea inmediata recuperar el diálogo desde la óptica del interculturalismo, rescatar a la persona, al sujeto colectivo y a la comunidad para construir nuevos modos de relación sin homogeneizar las diferencias que legitiman procesos de supresión de las mismas.

Bibliografía 

Colombres Adolfo, (1994): América como civilización emergente. Buenos Aires: Sudamericana. 

Garretón, Manuel Antonio, (2003): El Espacio Cultural Latinoamericano. Bases para una política cultural de integración. México: Fondo de Cultura Económica. 

Bauman, Zigmund ( 2000): Comunidad. Buenos aires. Siglo Veintiuno, 2003


Cultura y diversidad fue publicado de la página 105 a página106 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VII

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