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La influencia de la antigua Grecia en los diseñadores contemporáneos

Cáceres, Carolina Soledad

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº54

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº54

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XII. Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2012

Año IX, Vol. 54, Julio 2013, Buenos Aires, Argentina | 89 páginas

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Introducción

El arte de la Antigua Grecia se caracteriza por la búsqueda de la belleza ideal, reflejada en la escultura, la pintura, la arquitectura y la cerámica, basándose en parte en el modelo del filósofo Platón y su razonamiento acerca del mundo de las ideas, con intención de recrearlo en este mundo imperfecto, es decir, buscando incesantemente lo ideal.

Actualmente, ¿no sucede acaso lo mismo? Donde mejor se refleja es en el ambiente de la moda. La presión por el perfeccionismo y el encanto no es algo impuesto en la sociedad por las publicidades ni la televisión. Es algo que todos buscamos y desde hace miles años; la imagen armónicamente proporcionada y detallista creada por los artistas griegos. En efecto, aún somos influidos por el arte clásico.

Desarrollo

Diseñadores como Armani y Valentino se caracterizan en sus colecciones por un estilo considerado actualmente clásico, como sucedió en su momento con Channel; quien supo innovar con sus diseños, los mismos que aún suelen considerarse elegantes.

Las series de Armani son un reflejo de esto, no solamente en sus vestidos, sino también en las modelos seleccionadas y su estética, que responden siempre a un mismo fin. Un panel de inspiración puede variar, pero el concepto siempre es el mismo: formas orgánicas y regulares, con movimiento. Las telas rozan la piel, lo que expresa un aire muy sofisticado. La estructura se destaca por ser semi-formal y por emplear tonos desaturados. Estos aspectos corresponden a una imagen que sólo la alta sociedad puede acceder, y a lo que muchos aspiran: al poder. Se habla, en efecto, de exclusividad.

Alicia Giménez-Bartlett (2002) argumenta en su ensayo La deuda de Eva que la belleza no es inocente. En la actualidad, es menos teórica pero no menos tolerante; se sustituyen las ideas por el dinero. Insiste en explicar cómo desde siempre los humanos se encuentran sometidos a vivir pendientes de la apariencia. Llegan incluso a cambiar la imagen que la naturaleza les otorga en pos de alcanzar ese objetivo perfeccionista.

No es casual que las importantes firmas de moda presenten una imagen tan fuertemente asociada con el canon de belleza establecido por los griegos. Crean ídolos, ya sean actores reconocidos de Hollywood o deportistas, como para los griegos fueron los dioses y héroes. Se trata de crear un sueño, una ilusión que se compra o imita.

Por otro lado, la belleza y todas sus características están asociadas a la salud (una vida larga) y a la aceptación de los pares.

Es por eso que cobra tanta importancia, y esto los griegos lo entendían muy bien, lo que se refleja especialmente en sus esculturas.

Un diseñador muy reconocido que trabaja con un estilo grecorromano al confeccionar vestidos a partir de drapeados, como los que se usaban en la Antigua Grecia, es Elie Saab.

De origen libanés, su influencia oriental está presente en la mayoría de sus diseños. El trabajo que realiza con las telas sobre los maniquíes puede asociarse fácilmente con el traje helénico, que se arma sobre el cuerpo de quienes lo usan.

Actualmente la indumentaria tiene menor cantidad de de tejidos, y en ambos es notable la gran influencia de la vestimenta característica de Oriente.

Ocurre completamente lo opuesto con otros diseñadores como Issey Miyake y Margiela que se despegan de la belleza clásica y proponen nuevas formas y volúmenes, innovaciones que corrompen con lo establecido al cambiar la silueta. No se respetan las normas de precisión y equilibrio que hacen a un diseño armonioso. Producen un quiebre en lo propuesto anteriormente al presentar prototipos estáticos, de diferentes volúmenes y pesos, correspondientes a artistas contemporáneos.

Otro punto importante a destacar sobre estos diseñadores es que no sólo se centran en la estética de sus creaciones, sino también en el concepto y el mensaje a comunicar. Claramente sus diseños son mucho menos convencionales y comerciales que los de Armani o Valentino. Es el caso de Issey Miyake, diseñador japonés. En varias oportunidades sus trajes son inspirados en el arte del origami. Su reconocido vestido Minaret, para la colección de primavera-verano del año 1995, logra un gran impacto con sus formas que resultan revolucionarias: totalmente rígidas y con poco movimiento. Trabajado desde el concepto de una sola pieza de indumentaria, establece una relación de los tejidos con el cuerpo, en relación a cómo lo cubren y el espacio que hay entre ellos.

Generalmente, Miyake realiza sus prototipos en tejidos tecnológicamente avanzados. Durante este mismo período supo destacarse como contraparte de los diseñadores más tradicionales.

Suele suceder cuando el más reconocido es aquel que logra innovar. Traen consigo algo antes no visto, por lo cual sus diseños son considerados como obras de arte. A pesar de ello, no es algo que la gente realmente utilice con ligereza, simplemente no puede competir comercialmente.

Ocasionalmente se compara a este artista con el cubismo, por su parecido estético en el uso de líneas rígidas. También busca lo que los artistas cubistas lograron: una ruptura drástica con la pintura tradicional. En su caso, con la moda. Considerada como la primera vanguardia, se caracterizó por la aceptación de perspectivas múltiples. El cubismo es un movimiento de impacto. No cumple con lo establecido por los cánones de belleza y a pesar de ello su importancia es tal que el propio creador de la corriente, Pablo Picasso, se encuentra entre los pintores más reconocidos de la historia.

A partir de ello, puede afirmarse que no sólo el arte clásico es considerado “bello”. Los diseñadores y artistas pueden demostrarlo. No todos los individuos admiran a un objeto de la misma manera. La existencia de diferentes perspectivas individuales y personales así lo confirma.

La innovación, en muchos casos no es aceptado en sus comienzos, y es por ello que algunos artistas destacados han sido rechazados en un principio e incluso han logrado un reconocimiento luego de su desaparición.

Actualmente, esta instancia superada sugiere que todo lo nuevo es aprobado sin discusiones. Este último diseñador mencionado es exitoso en su arte, con importante reconocimiento.

Su obra es de gran impacto pero, por supuesto, no es para el público en general. Generalmente, estos artistas son comprendidos sólo por profesionales de la moda y el arte.

Al común de la sociedad, acostumbrada a lo clásico, suele parecerle un tanto raro y excepcional.

Si bien probablemente logre en un futuro imponerlo en la industria de la mano, personalmente no veo factible que prevalezca en el tiempo, como sucedió con el arte grecorromano.

A partir de estas reflexiones surge el interrogante acerca de qué es lo realmente bello o, mejor dicho, qué es lo más importante, si la belleza o el concepto.

A lo largo del tiempo el concepto de belleza y la manera de admirarla ha cambiado. No es lo mismo una obra de Watteu o Boucher que una composición de Kandinsky. El Rococó muestra momentos cotidianos muy realistas de personajes y lugares concretos, siendo un arte clasista.

Como contraparte, la abstracción es una guía hacia los sentimientos.

Los antiguos griegos tenían un sentido de la belleza diferente al actual: no solamente estético, sino también de un gran valor moral, es decir, admiraban de lo justo. Muchos de estos conceptos se basan en los pensamientos filosóficos. En el caso de los sofistas, se limitan a la belleza objetiva como “algo que resulta agradable a la vista y al oído”. También se habla de la belleza relativa, reconociendo la variedad y diversidad, bajo el principio de que cada cosa es bella a su manera subjetiva y no como algo absoluto sino relativo.

Según Tatarkiewicz (1991) Sócrates formula propios principios fundamentales de la estética: la teoría de la representación de la naturaleza por el arte. Teniendo en cuenta el material (concebido por la naturaleza), el conocimiento (transmitido por tradición), y el trabajo (que procedía del artista), sin soslayar un cuarto factor que hace hincapié en la originalidad, la idealización del arte, no sólo en la representación de la naturaleza.

También se hace hincapié en la belleza espiritual; lo no visible, las actitudes, el sentimiento y todo lo transmitido a través de la mirada.

Otro punto importante que trabaja Sócrates es la belleza y su adaptación al fin. El objeto es bello si se adapta a un fin. Se establece una correspondencia entre el propósito y su finalidad.

Por último postula la Euritmia, que equivale a las buenas proporciones. Platón plantea su propia percepción, identifica el bien y la verdad. A partir de su teoría del mundo de las ideas, hace referencia a que no sólo se limita al mundo sensible, sino también al de las almas e ideas.

A lo largo de la historia, e incluso hoy en día, lo que más se aprecia como atractivo sigue siendo la juventud. El máximo prototipo de belleza es el masculino; el hombre es símbolo de admiración y perfección. En el aprecio por las esculturas griegas como la Venus de Milo, se puede reconocer el ideal del cuerpo femenino, apenas voluminoso.

Independientemente de lo anterior, en relación con el cuerpo humano, la manera de valorarlo varía a lo largo del tiempo.

Especialmente las mujeres son las que históricamente han sido más sometidas a estos dictámenes. Su físico es considerado como un objeto más. Este ideal a alcanzar es mostrado en las pasarelas de moda de los más prestigiosos diseñadores, incluyendo los destacados anteriormente.

Conclusiones

Es importante destacar que la concepción de belleza varía también según la ubicación geográfica, la sociedad y la cultura.

Este es el caso de la tribu africana mencionada, un claro ejemplo en el que incluso la obesidad aporta poder y status entre los pares.

La belleza es un concepto discutible que cambia en función de la percepción de cada sociedad. Muchos de los artistas contemporáneos buscan impactar, rompiendo con el clasicismo y lo convencional. Y los diseñadores de indumentaria persiguen lo mismo: no sólo buscan ser aclamados por obras de agraciada estética, o por su falta de ella, sino por el mensaje que transmiten y el concepto en el que se inspiran.

Esto se ve tanto en los creativos de la moda, como en el marketing y la fotografía. Pero estas innovaciones, sin una gran utilidad o funcionalidad, mas allá su atractivo, raramente lleguen a un gran público. Esto sólo lo logran los diseñadores de moda que mantienen los cánones clásicos establecidos por los griegos. Es una fórmula segura que ha perdurado a través de los años y que aún hoy se conserva.

Bibliografía

Bartlett-Giménez, A. (2002). La deuda de Eva. Barcelona: Editorial Lumen.

Blanks, T. (julio de 2010). Armani Privé. Fall 2010 Couture. Disponible en: http://www.style.com/fashionshows/review/F2010CTRAPRIVE Blanks, T. (julio de 2010). Elie Saab. Fall 2010 Couture. Disponible en: http://www.style.com/fashionshows/review/F2010CTR-ESAAB Fernández, V. (junio de 2012). La tribu obesa. Disponible en: http://www.quo.es/ciencia/hombre/la_tribu_obesa Tatarkiewicz, W. (1991). Historia de la estética I: la estética antigua. Madrid: Editorial Akal.


La influencia de la antigua Grecia en los diseñadores contemporáneos fue publicado de la página 77 a página78 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº54

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