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Diseñadores de la imagen de su cara

Sanguinetti, Marco [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VII

ISSN: 1668-1673

XIV Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2006:"Experimentación, Innovación, Creación. Aportes en la enseñanza del Diseño y la Comunicación"

Año VII, Vol. 7, Febrero 2006, Buenos Aires, Argentina | 272 páginas

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Una de las consecuencias más notables de la crisis que hace unos años soportó nuestro país se encuentra en el asentamiento de los profesionales del Diseño en su rol de auto gestores de proyectos. En muchos casos el conocimiento de una metodología proyectual fue utilizado para emprender construcciones que excedían, o ni siquiera incluían, el desarrollo de productos. Diseñadores industriales convertidos en auténticos empresarios pudieron edificar sus emprendimientos y evitar, a través de la autogestión, el choque permanente con una clase empresarial que desconoce el valioso aporte del diseñador. Quedó comprobado que el aprendizaje que se produce en las carreras de diseño es, ante todo, abarcativo.

Esta escalada del perfil empresarial genera la necesidad de incluir en la formación del diseñador ciertos saberes que apuntan en dirección al manejo de los “negocios de Diseño”. Aquellos contenidos que se daban en las carreras para hacer posible el diálogo con los sectores empresariales aparecen ahora como fundamentales para encarar la vida profesional en un medio que exige al diseñador ocuparse de todas las partes que componen a cada etapa de los procesos.

En este contexto, parece necesario reivindicar ciertos valores elementales que en el desarrollo de productos no deben descuidarse. Cuestiones que deberían atenderse de manera prioritaria en el aprendizaje y que, de algún modo, marcan el carácter diferencial de este empresario-diseñador. Seriamente comprometido con el consumidor de sus productos, a quien considera su principal cliente, el diseñador no puede perder el foco de los aspectos operativos, funcionales y culturales en sus proyectos. Determinando las prioridades sobre las que se pautan las metas de su empresa más cerca de las “necesidades” que de las “posibilidades” del mercado. Instalándose como un férreo defensor de los intereses del usuario. Miguel Durán-Loriga, Director de la Escuela Experimental de Diseño en Madrid, enuncia: “El tener un diseño propio salvaguarda las peculiaridades culturales, las despierta y las introduce en la palpitante actualidad. El diseñador está al servicio de la sociedad. Esta circunstancia imprime un carácter eminentemente ético a la profesión y hace protagonistas a la funcionalidad, la capacidad de uso, la calidad de prestación, como obligaciones del diseñador, inmediatamente seguido por los contenidos culturales del objeto”. (1991: 49).

En tanto Kandinsky asegura que “cada período de la cultura produce un arte propio que no puede repetirse. El intento de revivir principios artísticos pasados puede producir, a lo sumo, obras de arte que son como un niño muerto antes de nacer”. (2003: 21).

El diseñador es un operador cultural, y esta condición es innegable tanto en tareas que involucren el diseño de productos, como en aquellas que deriven de él. El conocimiento de la cultura es lo que permite desarrollar los proyectos con cierta perspectiva acerca de los efectos que causará su inserción en la comunidad. Es preciso trabajar intensamente para que estudiantes y docentes tomen conciencia de su participación en la vida cultural.

El aprendizaje diversificado y la comprensión de las distintas formas de expresión incentivan, de algún modo, el entendimiento de lo que proyectamos y cómo será recibido por una sociedad culta. En los talleres de la Bauhaus ese espíritu se presentaba en el aprendizaje y la experimentación a través de la plástica. Saberes amplios y diversos circulaban por los talleres de los cursos preliminares de Johannes Itten, quien buscaba de ese modo liberar las fuerzas creadoras de los estudiantes.

La diversidad cognitiva puede representar, en el aprendizaje de las disciplinas proyectuales, un recorrido del cual se retorna fortalecido para encarar nuevas alternativas de experiencias creativas. Cuanto más amplio sea el conocimiento del diseñador, mejor comprenderá el mundo que lo rodea. Para participar del universo proyectual se requiere una gran amplitud de saberes que, conviviendo con el mismo fin de formar un criterio de cultura y pertinencia, enriquezcan la tarea intelectual de los profesionales.

En tiempos en que se consolida la carrera de Diseño Industrial en la Universidad de Palermo resulta fundamental entablar un diálogo con la comunidad en la cual se implanta la facultad, ya que representa el medio donde se insertarán los futuros profesionales egresados de ella. Será imprescindible, entonces, que nuestros estudiantes atraviesen un recorrido académico intenso, afrontando niveles de exigencia que promuevan la excelencia. Reconociendo que en cada producto se hace su formación, y por lo tanto, se hacen a sí mismos. Los años transcurridos en la universidad deben representar una etapa brillante en la vida de una persona, donde cada instante debe ser vivido a conciencia, pero sobre todas las cosas, apropiados de su formación.

Estas ideas aparecen resumidas en palabras elegidas por Jorge Luis Borges: “Un hombre se propone la tarea de dibujar el mundo. A lo largo de los años puebla un espacio con imágenes de provincias, de reinos, de montañas, de bahías, de naves, de islas, de peces, de habitaciones, de instrumentos, de astros, de caballos y de personas. Poco antes de morir, descubre que ese paciente laberinto de líneas traza la imagen de su cara”. (1996: 232).

Bibliografía

Borges, Jorge Luis. (1996). Epílogo de El Hacedor (1960), Obras completas II, 4ª ed.Barcelona: Emecé.

Bürdek, Bernhard E. (1994). Diseño: Historia, teoría y práctica del diseño industrial, 2ª ed. Barcelona: Gustavo Gili.

Droste, Magdalena. (1993). Bauhaus. Berlin: Bauhaus Archiv Museum für Gestaltung.

Durán-Loriga, Miguel. (1991). El perfil del diseñador. ARDI (22), 48-49. Barcelona: Formentera.

Kandinsky, Wassily. (2003). De lo espiritual en el arte. Buenos Aires: Paidós.

Schön, Donald A. (1987). La formación de profesionales reflexivos: hacia un nuevo diseño de la enseñanza y el aprendizaje en las profesiones. Barcelona: Paidós.


Diseñadores de la imagen de su cara fue publicado de la página 217 a página218 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VII

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