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Dominación inexorable: elemento para la consolidación de diferentes formas de Estado

Cardona, Andrés

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº55

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº55

ISSN: 1668-5229

Ensayos Contemporáneos. Edición XI. Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2013

Año IX, Vol. 55, Septiembre 2013, Buenos Aires, Argentina | 92 páginas

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Introducción

Cuando se enuncia el término Dominación, se entiende que el poder y la autoridad son ejercidos para controlar una población o grupo. Al analizar la estructura de dominación, aparece la autoridad como producto de la misma; implicando sumisión ante a una figura o ser que ejerce el mando. La dominación se basa en diferentes características, creencias o leyes; accionada por un ente para gobernar y direccionar según su ideología a la nación, equipo, etc. Estos pueden basarse en normas jurídicas, costumbres o carisma que le otorga propiedades que lo diferencian de sus semejantes y por ende su posición.

En el siguiente ensayo se desarrollará la teoría de dominación de Max Weber a través de diversos líderes gubernamentales, la importancia de la misma para la conformación de un Estado; todo a través de la extrapolación con diferentes casos, historias, y mandatarios del mundo real.

Según la Real Academia Española, Estado es la “porción de territorio cuyos habitantes se rigen por leyes propias, aunque estén sometidos en ciertos asuntos a las decisiones de un gobierno común”. Este mismo, además, pretende con éxito ejercer el monopolio de la violencia física legitima al interior de un territorio- como decía Weber (2007).

El mismo debe tener tres elementos esenciales para conformarse: el primero, una población, comunidad subordinada que se organiza socialmente; se mantiene vinculada con el Estado. Un territorio delimitado, que incluye tanto la plataforma submarina como el espacio aéreo; que se rige por lo estipulado por el gobierno.

Por último –elemento y enfoque del trabajo– es el ejercicio del poder o dominación, medio por el cual se puede mantener y controlar el orden y la justicia, a través de un ser superior.

Analizando a los representantes de gobierno o superiores, lo primordial en ellos es transmitir liderazgo y saber dirigir. Entiéndase liderazgo como la influencia ejercida sobre otras personas para buscar un fin común, motivando e incentivando a los dirigidos para trabajar en forma colectiva. El líder debe ser una persona educada, con carisma y autoridad legítima que permite la satisfacción del grupo, evitando acciones individuales en su contra.

Max Weber en su desarrollo sobre los tipos de dominación, definía este último concepto como “la probabilidad de encontrar obediencia dentro de un grupo determinado para mandatos específicos”. La autoridad planteada en el significado proviene por motivos inconscientes radicados en la cultura de cada población; o por acuerdos racionales. Si bien los siguientes tipos de dominación son puros e ideales, en la realidad se da una mezcla de los mismos.

El primer tipo de dominación planteada por el autor es la basada en la racionalidad/legalidad. La obediencia se da por la creencia en las leyes. Se privilegia en las sociedades modernas, donde aparece un ordenamiento jurídico normativo del Estado: Las constituciones.

Dentro de esta dominación todo derecho pactado se instituye de manera racional, siendo respetado por los diferentes miembros. Estos derechos a sus vez se constituyen sobre reglas con el fin de velar por los intereses comunes. “La persona puesta a la cabeza” además de ordenar y mandar, obedece sus exigencias que orientan sus disposiciones.

Como se mencionaba anteriormente, este tipo es el que se acerca más a las sociedades actuales, donde el jefe de gobierno debe basarse en leyes y reglamentos para ejercer poder y conducir un estado; llevando al pleno desarrollo y bienestar de la nación.

Desarrollo

El ex presidente de la República de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, delegó su puesto a su sucesor con alto prestigio al culminar su mandato, en general, extraordinario y postergado en la historia del país. El líder gubernamental, por medio de cambios y reformulaciones en la constitución, logró el respeto y aprobación de la población colombiana al mejorar su calidad de vida y ordenamiento social. Por un lado, antes de llegar a la presidencia, intervino en el derecho a la vida al crear un mercado para la salud, donde surgieron empresas que cubren el riesgo a enfermedades-por medio de la ley 100.

También reguló la previsión social y estipuló diferentes reglas que determinaron la cantidad necesaria de horas trabajadas, edad mínima y logros con el ánimo de que los trabajadores pudieran retirarse y recibir un incentivo justo para mantener la capacidad de consumir.

Por medio de las leyes impuestas, el control del ejército y el enfrentamiento o práctica de la violencia legal frente a grupos revolucionarios que amenazan la estabilidad de Colombia, Uribe Vélez logró dominar al pueblo colombiano y ser el fiel representante del Estado interventor. Ganó el respeto al conseguir el poderío y orden que se acercaron un poco más a la paz anhelada. La política de seguridad democrática, en la que se basó su campaña, proponía una mayor participación del pueblo y los organismos de seguridad. Poco a poco se fue combatiendo y llegando a acuerdos racionales para fortuna de los ciudadanos.

En este caso real, la dominación legal o racional no es pura, ya que se vincula con el carisma del jefe de gobierno quien causó impacto por tener la fortaleza, valentía y persistencia de enfrentar problemas que nadie se atrevía.

El segundo tipo de dominación que menciona Weber, el Tradicional, obedece a la costumbre, la tradición. Es la dominación propia de la manera de gobernar en la antigüedad; imperios y monarquías previas al absolutismo monárquico. Las creencias arraigadas en lejanos tiempos proveyeron a las familias reales del poder y autoridad para guiar y mandar al pueblo según sus objetivos e intereses.

La dominación tradicional tiene características específicas, siendo la primordial el vínculo con la religión y la adoración al Señor –aquel que definía a cada uno su destino y tarea el la tierra. Por ende, la sociedad se clasificaba en estamentos determinados: campesinos, esclavos, linaje. Al ser establecido por orden divina, no había quien refutara. Absoluto respeto, redención y sumisión al destino que le tocaba a cada quien.

Este caso de Luis XVI, último monarca absolutista de Francia, sirve para argumentar la teoría anterior.

El Estado Absoluto se organizaba alrededor de monarquías patrimoniales, donde se legitimaba la autoridad del monarca.

Este basaba su autoridad en el poder divino. En el oriente el monarca era considerado “Dios”. En el occidente eran elegidos por derecho divino, aprobados por el papa. Sin embargo, con la creciente secularización, la monarquía pasa de ser determinada religiosamente a ser hereditaria. Luis XVI, si bien dentro de su mandato incrementaba los impuestos cuando el estado se encontraba en situación critica; trayendo como consecuencias extrema pobreza y hambre, era respetado y reconocido como máxima autoridad para ejercer poder (previo a la Revolución Francesa en 1789).

La causa de respeto era las diversas creencias que dominaban y mantenían el orden social, donde la familia real –de alto linaje– era designada para gobernar y no cabía más opción que la aceptación.

El tipo de dominación carismática es la única que convertía al detentador en líder, mientras que los otros tipos de dominación solo la ejercían dominadores, según sostiene Weber.

Al líder carismático los dominados deben considerarlo como portador de carisma, entendiéndose este último como cualidades extraordinarias. Propiedades sobrenaturales o fuerzas sobrehumanas, podría decirse enviadas por Dios. Es el único tipo personal, pues se presta obediencia a un individuo solamente por sus características distintivas; los otros tipos de dominación son impersonales. De ahí la razón para considerar al ejecutor como líder, pues es el mismo quien causa el respeto y autoridad frente a sus subordinados, quienes se entregan por entusiasmo o esperanza.

Por ende aquel que domine carismáticamente puede alterar cualquier orden social, pues no esta sujeto a los límites o parámetros que lo detienen (normas jurídicas o tradicionales).

Es una dominación inestable ya que los individuos sometidos pueden perder confianza en el líder, al normalizar esos dotes sorprendentes o fallecer.

Se tomará como ejemplo para ilustrar la dominación por carisma al líder del régimen totalitario alemán: Adolf Hitler. La propuesta de él en un principio era llevar a la Alemania destruida, que atravesaba una crisis económica luego de la primera guerra mundial; a los años de oro como en el Sacro Imperio Romano Germánico (Primer Reich). De ahí se bautiza su periodo como el Tercer Reich, ya que había la pretensión de volver a la estabilidad, riqueza y poderío que tuvo Alemania en años pasados. El Sacro imperio Alemán englobaba territorios que hoy día son: Austria, Suiza, Bélgica, Países Bajos, República Checa, Eslovenia, entre otros. La idea expansionista impulsada por el líder surgía para recuperar las tierras perdidas y tener control de un gran territorio nuevamente, venciendo a sus rivales al tener gran reserva de recursos y población dominada para producción masiva.

Si bien Adolf Hitler era un autoritario que utilizó su inteligencia racional y emocional enfocada en la guerra y el genocidio para preservar la pureza de su linaje o satisfacer su ambición, poseía carisma. Fue este el que permitió que pudiera activar y llevar a acabo gran parte de su estrategia, seguida por millones de fieles que lo respaldaban a muerte y compartían su ideología.

Con sus propuestas logró un llamado para que lo siguieran y así poder llevar a la nación a una situación de esplendor, enalteciendo su linaje. Hitler inspiró en los alemanes nazis características portentosas al lograr dominar todo un país y enfrentarse frente a otros estados para cumplir sus metas, sin dudar o temer frente a los obstáculos o las incertidumbres.

Logró unificar a la raza aria, entendida como dominante y creativa, purgando a aquellos actores sociales diferentes considerados como degenerativos sociales: los judíos.

Como se mencionó al comienzo del escrito, el poder (o dominación) es uno de los elementos necesarios para la conformación de un Estado, junto a una población y un territorio.

Además, el Estado existe siempre que la comunidad política pueda ejercer cuatro capacidades de estatalidad. En primer lugar externalizar su poder, logrando el reconocimiento del mismo por otros Estados, formando parte de un llamado Sistema Internacional. En segundo lugar, debe diferenciar su control, siendo capaz de extraer legítimamente de su población los recursos materiales para su sustentación.

Por otro lado, como deber principal, debe asegurar el monopolio de la violencia. El Estado debe ejercer legítimamente la violencia para mantener orden, además de proteger a sus población. Si no hay control sobre un territorio, este se puede separar. Por último, debe institucionalizar su autoridad. Es decir, generar un conjunto de instituciones que colaboren en el reconocimiento de la autoridad.

Entonces según lo anterior, el ex presidente de la República de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, autoridad determinada por la ley y por ende aprobado para ejercer dominio racional, gobernó en un Estado Liberal. En este se limita la participación del mismo en la actividad del mercado. Este último, como espacio social para realizar intercambio económico de productos y servicios, satisfaciendo necesidades. Dicho proceso se simplifica con el dinero, siendo un símbolo cuantitativo que representa el valor de cada objeto (precio), regulando así la ley de oferta y demanda. Además, en el Estado liberal cada individuo tiene la libertad para poder realizar las actividades que le plazcan para obtener sustento.

Como en el Estado Gendarme, propuesto por John Locke, el Estado es una autoridad central que guarda los derechos de la población. Divide sus poderes entre el Ejecutivo, a cargo de un jefe de gobierno; el Legislativo, realiza todos los proyectos de Ley y los aplica. Finalmente el Judicial, que se encarga de salvaguardar la constitución y mantener el control y orden social.

Luis XVI, en un Estado Absolutista, donde en el tierras francesas dominaba a la comunidad- bajo una dominación tradicional.

Este estado se organizaba alrededor se la monarquía. Se legitimaba la autoridad al monarca, que se basaba en origen divino como fue mencionado anteriormente.

Sin embargo, el poder absoluto tenía diversos límites reales: El derecho divino es decir, la relevancia que tenía el clero al ser una sociedad basada en una ideología teocéntrica. Las costumbres y las tradiciones eran las leyes fundamentales del reino. Por último los estamentos, ya que el monarca giraba entorno a las necesidades y demandas de la nobleza. La política económica se basaba en el mercantilismo, el intercambio de metales preciosos entre estados. Sin embargo, cuando cambia a una concepción antropocéntrica y la monarquía se vuelve hereditaria, debido a la creciente secularización que separa el vínculo entre el poder político y el poder eclesiástico.

Aquí empieza la decadencia de este Estado, surgiendo ideas liberales que desatan enfrentamientos religiosos hasta instalar una República.

Hitler, por su lado, creó un Estado Totalitario que negaba los derechos a los ciudadanos y plantea obligaciones para con el Estado. El ciudadano no podía reclamar ninguna garantía.

Una de las características de los estados totalitarios es la inexistencia del pluralismo ideológico (está prohibido tener algún pensamiento o ideología diferente). Por ende hay un pensamiento único dominante. Este es generalizado por una estrategia de persuasión: la propaganda. Desde los discursos hasta las publicidades gráficas, durante el gobierno de Hitler, inducían a la adhesión a una idea.

Otra característica es su pretensión extorsionista por medio de la guerra, siendo esta la actividad política por excelencia.

La visión hitleriana de regresar a una situación gloriosa (como la del Sacro Imperio Alemán que estaba conformado por varias tierras), incitó al dictador a ser más bélico y ambicioso. La guerra además, no sólo permitía expansión sino también control interno. El ejército, como institución, contribuía al reconocimiento de la autoridad del mandatario. Era una sociedad militarizada, dominada por un líder carismático.

Conclusiones

A modo de conclusión, es pertinente resaltar la importancia del estado y sus diferentes elementos que lo componen; siendo estos la población, el territorio y el poder.

Se menciona durante el presente ensayo la importancia que los diferentes tipos de dominación han tenido a lo largo del tiempo.

Álvaro Uribe Vélez, ex presidente de la República de Colombia, seleccionado para ejemplificar a la llamada Dominación Legal; seguido a ello el monarca Luis XVI –último monarca de Francia–, se eligió con el objetivo de explicar la importancia de la Dominación Tradicional y por ultimo Hitler, quien representa dentro del presente trabajo práctico final la llamada Dominación Carismática.

Bibliografía

Aznar, L. y De Luca, M (2006). Política, cuestiones y problemas. Buenos Aires: Emecé.

Sabine, G. (2010) Historia de la teoría política. México: Fondo de Cultura Económica.

Weber, M. (2007) Sociología del Poder: Los Tipos de Dominación. Alianza.

S/autor.(s.f.) Max Weber, Los tipos de dominación. Recuperado el 09/07/2013 de: http://www.estudiantesdefsoc.com.ar/ciencia-politica/105-teoria-sociologica/664-los-tipos-de-dominacion.html


Dominación inexorable: elemento para la consolidación de diferentes formas de Estado fue publicado de la página 37 a página39 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº55

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