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Doce años dudando en voz alta El maravilloso desafío de inaugurar lo que no hay

Falcone, Jorge [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VIII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VIII

ISSN: 1668-1673

XV Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2007: "Experiencias y Propuestas en la Construcción del Estilo Pedagógico en Diseño y Comunicación"

Año VIII, Vol. 8, Febrero 2007, Buenos Aires, Argentina. | 353 páginas

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A Nicolás Gastón Vattiata, Adolfo Steinemböhmer y Juan Manuel Etchepare,artistas superlativos egresados de esta casa de estudios, para bien del cómic, la animación, y el documental, respectivamente.

Autoreferencialidad no es autobombo

En diciembre 2005 -y a instancias del Consejo Asesor de nuestra facultad- recibí el reconocimiento a doce años de carrera docente en la UP (cuando se publique este artículo comenzarán a ser catorce). Para alguien que sólo podría aproximarse a duración semejante habiendo contabilizado alguna vez diez años de matrimonio, dicha marca no suena nada mal, e invita a hacer un balance en torno a los porqués de tal permanencia (habida cuenta que quien escribe es un inquieto por naturaleza). Hacerlo supone conjurar en el autor la tentación del autoelogio, y en el lector la mezquindad de suponer que cualquier valoración de lo actuado por quien firma oculta cierta dosis de egolatría. En todo caso, me anima a reseñar el rumbo escogido la convicción de que ponerle el cuerpo a los desafíos torna ineludible cargar con aciertos y errores, y evita cualquier delegación de responsabilidad.

Superada mi timidez de los primeros años en la institución, inserto en un claustro que me nutrió de entra- ñables vínculos, y habiendo vampirizado intelectualmente -como se debe- a los más talentosos, me dispuse a aportar humildemente al diseño de un espacio placentero que diera satisfactoria respuesta a mis expectativas creativas. Cuando tenía la edad de mis alumnos, lo que más semejaba a esa utopía era la Escuela Panamericana de Arte. No sólo por su relevante plantel docente, sino por su inédita oferta para estudiar historieta, animación, o diseño audiovisual en un mismo lugar. Con un norte equivalente y compartiendo la idea de Serrat acerca de que “para vivir un bello sueño lo importante es estar despierto”, puse proa hacia ese norte, intentando arrimarle lo más posible.

Hacer la plancha o nadar

Entre 2000 y 2002 brindé múltiples Open DCs referidos a problemáticas diversas del 9º Arte (Narrar en cuadritos. El guión y los guionistas de historieta, se llamó el que hoy más recuerdo). Más o menos por la misma época, alterné aquella línea de investigación con la realización de filminutos realizados en programa Flash o 3D Studio, con la inestimable colaboración del Maestro Oscar Desplats (por entonces aún no integrado a nuestra grilla). En torno a la imagen cinética y De Altamira a Toy Story fueron dos de los aportes teóricos que dejó dicha experiencia. Paralelamente, desde 1999 -y con mayor empeño a partir de la crisis de 2001- me hallo abocado al que constituye hoy mi desarrollo principal: El documental cinematográfico como herramienta al servicio de la identidad cultural. De este último ciclo forman parte tanto el ya remoto Open DC Documental: Categoría superior de la ficción, como la realización con ingresantes a nuestra carrera de Cine y TV de varios noticieros sobre la Feria Internacional del Libro (producidos por la cámara empresaria del sector), así como el primer largo orgánico sobre la Masacre de República Cromagnón, co producido con familiares de las víctimas y estudiantes de nuestro Taller de Creación V, y estrenado conjuntamente a fines del pasado año en la Plaza de la República porteña.

A lo largo de tal derrotero, pusimos de pie una carrera de Diseño de Historietas (única en un claustro académico en toda Sudamérica), incluimos dos cuatrimestres de animación (incorporando las mesas de realización respectivas) en Imagen y Sonido, y contamos con una materia dedicada al cine documental, en vías de consolidación. A la pregunta recurrente sobre qué se puede hacer durante más de una década en una misma institución educativa bien podría responderle ahora que, si se ama la profesión, todo lo contrario a jugar un rol pasivo.

Espacios de intercambio vs. Llaneros solitarios

En mi caso, cualquier semejanza con un “lobo estepario” de la docencia sólo dará cuenta de la ilusión óptica que aún produce la ausencia de foros de intercambio sistemático entre colegas de una misma disciplina (¿futuras reuniones de cátedra o departamento?), que a menudo departimos por azar de las circunstancias en horas M.A.P. no muy saturadas de trabajo, mesas de examen con inscripción escasa, o infrecuentes respiros en cybercafé. En tanto, entre nosotros no abunda quien conoce que a la fecha cada uno de los desarrollos aludidos tiene su propio decurso autónomo, y se ha jerarquizado con calificados exponentes de cada especificidad:

• Dos talentosos docentes de nuestra carrera de Diseño de Historietas -Horacio Lalia y Ricardo Ferrari- acaban de publicar una imperdible re-interpretación de célebre clásico de la ciencia-ficción victoriana:

“El resto del viaje fue eso. Los cuerpos pequeños flotando en la ingravidez y el silencio. A veces uno de los tentáculos se extendía tratando de alcanzar algo que en realidad estaba en el sueño.”Ricardo Ferrari (“La guerra de los mundos”, adaptación libre sobre un relato de H.G. Wells, Editorial Thalos)

• Colegas abocados a rescatar el artesanado que fundara nuestro pionero Quirino Cristiani -Oscar y Ricardo Desplats, Isabel Macías, Andrés Kesting- acaban de lanzar la Asociación Argentina de Cine de Animación (http://www.aaca.com.ar). “Hoy día, más producciones en animación requieren de más artistas y técnicos que contribuyan con su sensibilidad y talento. Y más producciones en acción viva reclaman la participación de animadores en la filmación de efectos y creaciones digitales en la post producción.” Oscar Mario Desplats (Antecedentes, fundamentos y metaspara un proyecto de carrera de animación en la UP, Julio 2002)

• Durante el último año se incorporó a nuestra casa de estudios una valiosísima compañera de ruta que resuma experiencia en el uso de la fotografía al servicio de relevamientos etnográficos:

“Volvamos a nuestro comienzo: la fotografía es una extensión de la mirada del fotógrafo. El fotógrafo es un caminante que explora. En forma de imágenes fotográficas los acontecimientos reciben nuevos significados, todo esto trasciende la dualidad entre lo bello y lo feo, lo verdadero y lo falso, lo útil y lo inútil. Las fotografías pueden agudizar el deseo. El deseo no tiene historia, se lo experimenta en cada instante. Entonces, las fotografías, qué hacen sino despertar el deseo y la conciencia?” Andrea Chame (“Fotografía e investigación documental”, ponencia para el 1er. Foro Documental, Argentina 2002, www.documentalistas.org.ar)

Infiero que una mirada algo trabeculada de momento me impedirá constatar que en otras áreas suceden crecimientos semejantes a los que testimonio aquí. Acaso, para refrendarlo, nos quepa generar también instancias para la puesta en común de la producción extracurricular del claustro docente.

Mientras una mayor construcción de consensos llega, mucho gratifica recibir consultas de estudiantes que no cursaron con uno. Porque ratifica que el tiempo transcurrido desde el primer pasado de lista hasta el llenado de la última acta de cursada no ha sido transcurrido en vano.

En artículo presentado en las VI Jornadas de Reflexión Académicas, Febrero 1998 (El valor del ejemplo en la construcción del liderazgo pedagógico, también visible en portal educ.ar), escribíamos acerca de compartir en clase experiencias de la propia vida profesional:

“… eso estimula notablemente al joven, motivándolo a crear con más soltura y reforzando su confianza e iniciativa personal. Claro que para conseguirlo es preciso animarse a provocar al discípulo para activar en él un proceso que necesariamente deberá culminar con la superación de su maestro.”

La experiencia cosechada hasta aquí no hace más que reforzarme la sospecha de que un buen maestro no debe ser más que el peldaño firme sobre el que ascenderá su discípulo.


Doce años dudando en voz alta El maravilloso desafío de inaugurar lo que no hay fue publicado de la página 121 a página122 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VIII

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