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Creativo ¿Ser o hacerse?

Zamborlini, Silvana [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VIII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VIII

ISSN: 1668-1673

XV Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2007: "Experiencias y Propuestas en la Construcción del Estilo Pedagógico en Diseño y Comunicación"

Año VIII, Vol. 8, Febrero 2007, Buenos Aires, Argentina. | 353 páginas

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¿Todos poseemos un pensamiento creativo? ¿O analítico? ¿O critico?  ¿Sabemos cuando usar uno u otro en función del tipo de resultado que estamos buscando? 

En la compleja practica de diseñar se manifiesta la necesidad de aplicarlos a todos, según en que etapa del proceso nos encontramos. 

¿Se puede entrenar y controlar los diferentes tipos de pensamiento? 

Todo proceso de diseño se inicia con una etapa de “investigación”, que va a determinar el marco del proyecto, en donde el diseñador se maneja con un “pensamiento crítico y analítico”. Dicha investigación desemboca en la elaboración del programa, que es el listado de objetivos a cumplir en el proyecto, aquí el pensamiento es lógico, selectivo y valorativo. Ahora es preciso valerse de “otro pensamiento, el lateral”, complemento del anterior, para la elaboración del “programa reformulado”, pues es aquí donde las decisiones del programa se van sistematizando y creando modelos, aun en abstracto, esto es necesario para generar “nuevas maneras de ver las cosas”. 

Y mas aun, en la “Generación de Propuestas”, aplicar un pensamiento lateral nos asegura la elaboración “de líneas de pensamiento menos obvias”. Este es un momento clave. Es el momento en que todas las decisiones tomadas en el Programa comienzan a relacionarse, es la forma en que el diseñador enlaza los datos y depende de su cuota de creatividad para que resulten “relaciones originales y diversas”. 

A menudo, a los alumnos les cuesta generar varias propuestas, y ser innovadores en las mismas, no pueden “generar diferentes caminos” para resolver un problema. Creo que les “faltan herramientas” para provocar este tipo de pensamiento. Y como docente siento la responsabilidad de mostrarlas. 

Pero, el manejo del pensamiento es difícil, no se aprende de una vez y para siempre, hace falta conocerlo y practicarlo frecuentemente para familiarizarse y utilizarlo a favor. 

Según Edward de Bono, reservar un período para la enseñanza del pensamiento lateral es más eficaz que introducir sus principios entre otros temas. 

Lo cierto es que la etapa de generación de propuestas es fundamental para el diseñador, ser flexibles para poder “encarar el problema desde múltiples enfoques”, es lo que determina un profesional que sabe como pensar el diseño. 

También es cierto que a veces no se animan a pensar diferente, y a manifestarlo, temen la descalificación del docente y el grupo. 

“Un diseñador debe tener seguridad” para proponer, para generar ideas novedosas que trasciendan un pensamiento común y estereotipado. 

Para esto, debemos valorar profundamente “la singularidad”, los saberes previos, experiencias personales, nuestras propias emociones y sentires, debemos propiciar la diversidad, que es lo mas rico que puede acontecer en el taller, mas aun con estudiantes de diferentes lugares, que es un rasgo característico de nuestra universidad. 

Este año para trabajar este punto propuse un esquicio, liberador. En el marco de un cuento de Julio Cortazar, Propiedades de un sillón, nos apartamos del trabajo práctico, de los requisitos y condicionantes de las tecnologías determinadas y determinables. Y muy livianos de pensamiento nos “entregamos a la literatura”, leí en voz alta el cuento, corto y desopilante, luego el taller trabajo en el diseño del sillón que relataba el cuento. 

Los estudiantes se entregaron los trabajos entusiasmados y alegres, pues lo consideraron un juego. 

Luego, enchinchamos en las paredes los dibujos, mas allá de las “elaboraciones interesantísimas llenas de poesía y fantasía”, que fueron capaces de generar lo que me intereso destacar fue “la diversidad la singularidad del pensamiento”, lo valido de todas las propuestas pues cada una tenia la impronta diferenciadora de una mirada realmente personal y esto lo hacia un diseño muy original. Cuanto mas interesante se vuelve un proyecto si quien lo elabora lo vive con decisión y seguridad, como un desafío, pero con la certeza de que pueden hacerlo. 

Creo que es “fundamental y necesario” que en las carreras de diseño desde los primeros años se aporten y trabajen herramientas para “estimular un pensamiento divergente creativo”, para entrenar tempranamente al estudiante en un recurso fundamental para las disciplinas de proyecto, y para la vida misma. 

Deberíamos plantearnos seriamente la “creación de una materia” fundamental, “Teoría y Práctica del pensamiento creativo”. Es necesario considerar al pensamiento lateral complemento fundamental del pensamiento lógico, y “un diseñador requiere habilidad para manejar adecuadamente ambos pensamientos, pues ambos, son necesarios para enfrentar la practica proyectual.”


Creativo ¿Ser o hacerse? fue publicado de la página 349 a página349 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VIII

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