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Arte y diseño. La función del arte o el arte que funciona.

Morán, Carlos

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº III

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº III

X Jornadas de Reflexión Académica Febrero 2002: "Estudiar, Crear y Trabajar en Diseño y Comunicación"

Año III, Vol. 3, Febrero 2002, Buenos Aires, Argentina | 118 páginas

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Desde el origen de los tiempos, el hombre descubre el arte como una manera de trascender, de perdurar, de vencer su propia finitud. Alguien definió la aparición del arte como el instante en que el hombre toma conciencia que con la vida, con la realidad, no es suficiente y agrega un plus espiritual a su quehacer cotidiano. 

El arma, la herramienta, aparece entonces ornada con signos suprafuncionales. Ya no es el utillaje que sirve para las rudimentarias tareas de cortar y rasgar. Ahora las herramientas son recubiertas con representaciones incisas de animales, signos estilizados, ritmos o figuras geométicas. 

No son objetos descartables, sino, como en el caso de las azagallas u otras armas arrojadizas, se recobran una vez dada muerte a la presa, seguramente cargadas con un valor agregado: su efectividad. Son eficaces. Perduran. 

Estas armas , estas rudimentarias máquinas que proclaman la revolución industrial del neolítico, serán el anticipo de nuestros objetos de diseño High Tech. 

Funcionales, duraderos, eficaces y sobre todo, bellos. 

Aparece en el hombre una necesidad de belleza vinculada a su producción utilitaria no como un fin en si misma, o un mero regodeo estético, sino fuertemente asociada a la función. 

Esta relación forma-función va a acompañar al hombre en todo su derrotero cultural.

La historia del arte también puede leerse como la historia de la tecnología sublimada en experiencia espiritual. 

Es significativo que el arte siempre aparezca asociado con actividades de índole mágica o religiosa. 

No es casualidad que los vestigios arquitectónicos mejor preservados sean los vinculados con la actividad espiritual. 

Desde las Cuevas de Altamira y las Pirámides hasta las iglesias de adobe de los Valles Calchaquíes, o las telas destinadas a los fardos funerarios, la tecnología más eficiente se aplicó a manifestaciones trascendentes.

Es con la entrada en la Modernidad donde el arte lentamente comienza a independizarse de su función enraizada en la vida y se instala en un plano de mera espiritualidad.

Aparece el concepto de Obra de Arte como un objeto que sólo pertenece al campo del espíritu y que, como expresa con eduardiana ironía Wilde, en su prefacio para El Retrato de Dorian Gray: toda obra de arte debe ser inútil. 

Estas propuestas que parecían postulados universales e inmutables comienzan a revisarse en el siglo XX. Los Constructivistas y posteriormente la Bauhaus, definen un nuevo espacio para las actividades artísticas. Aparece el concepto de diseño como este accionar en al funcionalidad 

El arte como construcción de una nueva sociedad, fuertemente vinculado con la realidad de la Rusia marxista-leninista y el fin de las fronteras entre el artesano y el artista proclamado por Gropius, proporcionan nuevas lecturas para esta actividad humana que ya cuenta con 40.000 años. 

Por lo tanto, en nuestra ponencia intentaremos revisar este viejo maridaje ente Arte y Diseño, tratando de reflexionar sobre el espacio que ocuparon en la historia de las producciones humanas y su resignificación contemporánea.


Arte y diseño. La función del arte o el arte que funciona. fue publicado de la página 74 a página75 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº III

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