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El diseño como servicio

Rodrigues Gesualdi, Alejandra

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº III

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº III

X Jornadas de Reflexión Académica Febrero 2002: "Estudiar, Crear y Trabajar en Diseño y Comunicación"

Año III, Vol. 3, Febrero 2002, Buenos Aires, Argentina | 118 páginas

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La idea es reflexionar acerca de un tema con el que nos toca trabajar todos los días en las aulas de diseño de interiores. He tenido la experiencia, y conozco otros profesores que también lo han vivido, de corregir propuestas de diseño de interiores en las que los alumnos van seleccionando diferentes materiales y objetos, sin otro parámetro que su puro gusto, o lo que ellos interpretan que es el gusto de su imaginario comitente. Cada vez que los docentes escuchamos esa palabra mágica gusto, sabemos que seguramente algo no funciona, que en algún momento ese alumno se confundió de tal forma que cree y expresa que el diseño es una cuestión de gusto. 

Esto me llevo a pensar estrategias pedagógicas que permitan a los alumnos comprender el sentido del diseño, y sin prejuicios, revisar hacia donde estamos apuntando en nuestro trabajo como formadores de profesionales. 

En esta carrera, la línea divisoria entre las bases del diseño de interiores y las de la decoración a veces se cruzan, y se olvida la función básica del diseño, en cualquiera de sus campos, que no es otra cosa que servir. 

Porque la decoración, puede ser cuestión de gustos, pero nunca el diseño, porque este incluye un ingrediente fundamental: el diseño tiene como fin ultimo el mejorar la calidad de vida de las personas que lo viven. Con esta idea, este ultimo año trabaje con mis alumnos corrigiendo sus trabajos agregando a los parámetros habituales de corrección la siguiente pregunta: ¿en que medida esta propuesta que estas presentando mejora la calidad de vida de sus usuarios? 

Esta sencilla pregunta fue el comienzo de cada corrección. 

El resultado de la experiencia fue impactante. Porque los alumnos encontraron una brújula muy potente en la toma de decisiones, y la posibilidad de moverse a puro gusto se vio desplazada por un enorme respeto por las necesidades y posibilidades de los usuarios. El diseño recobro así su eje de sentido, y los alumnos no olvidaban en ningún momento que estaban trabajando al servicio de alguien, ya sea personas, empresas o instituciones. Y trabajar al servicio de alguien implico que se dedicaran a conocerlo, comprenderlo y respetarlo profundamente, de tal manera de poder proponer espacios, colores, texturas en los que los usuarios podrían vivir mejor. 

Continuando con esta idea, he pensado ampliarla y continuarla este año, proponiendo a los alumnos ejercitaciones de diseño en las que los usuarios tengan necesidades especiales. Con esto no me refiero solo a los llamados discapacitados, sino a los niños, a los ancianos, etc., grupos de personas que los alumnos puedan registrar como diferentes a ellos mismos, por lo que se vean obligados a investigar acerca de las necesidades que presentan y las capacidades que ponen en juego cuando experimentan el espacio. Estos ejercicios lograrían el primer paso hacia la actitud de servicio, ya que para comenzar es más fácil servir a los que seguramente suponen más débiles que ellos mismos. Una vez alcanzado ese primer paso, pueden avanzar analizando y proponiendo espacios para otros grupos más complejos, ya que una vez que se alcanza esta actitud de servicio, se puede mantener con cualquier comitente. 

Quisiera señalar que el desarrollo de la actitud de servicio parte desde la mas mínima escala. 

Por ejemplo, al diseñar un acceso, dedicarse un momento a medir la altura en la que es razonable poner el picaporte, la fuerza y habilidad que dispone el usuario, etc. Esta elemental dedicación necesita de la idea de un usuario real. Implica salir del automatismo de catalogo y entrar en al campo de la experiencia, que es en definitiva lo que va a construir su saber profesional. 

El cambio que se produjo en las propuestas de diseño de los alumnos después de la incorporación de estas ideas fue tan contundente que me indica que esta línea de trabajo contiene algún acierto. No obstante, es solo el inicio de una modalidad de trabajo de impredecibles resultados, porque la tarea docente, a mi juicio, solo consiste en buscar la mejor manera de servir.


El diseño como servicio fue publicado de la página 89 a página90 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº III

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