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Hacia una formaciˇn de excelencia en el campo del lenguaje audiovisual. (Conclusiˇn)

Falcone, Jorge [ver currÝculum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexiˇn AcadÚmica en Dise˝o y Comunicaciˇn N║ IV

Reflexiˇn AcadÚmica en Dise˝o y Comunicaciˇn N║ IV

XI Jornadas de Reflexiˇn AcadÚmica febrero 2003: "En [desde] el aula"

A˝o IV, Vol. 4, Febrero 2003, Buenos Aires, Argentina | 124 páginas

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ýSin educar para una mirada cr╠tica,

en 10 aĎos el cine nacional desaparece:

Haremos cine clonado del Primer

Mundo para consumo masivoţ

Octavio Getino

Introducci█ná

Los cin╚filos que fuimos pibes en la d╚cada del 60 acariciĚbamos un sueĎo inalcanzable. Ser como aquel enfant terrible de Hollywood que qued█ grabado a fuego en la historia de la radiofon╠a por haber aterrado a su audiencia relatando con realiso estre ecedor ┤La Guerra de los Mundos¬ de H. G. Wells. Pero no por esa hazaĎa, sino por otra superior. La de haber escrito, dirigido y protagonizado -a la edad de 26 aĎos- una de las obras cu bres del S╚ptimo Arte: ┤El Ciudadano Kane¬. Ese impecable ro pecabezas que denunciaba los monopolios informativos apuntando nada Ěs y nada menos que al magnate period╠stico William Randolph Hearsth. Y era l█gico, lo mĚs parecido al cine que ten╠a os a ano era el formato super 8, con el que muchos aprendi os de qu╚ se trataba el oficio. Pero resultaba inpensable, desde ese paso reducido, proponerse un asalto a la pantalla grande. La preco-cidad de aquel genio, entonces, se convert╠a en un privilegio del he isferio norte. Porque, aunque suene a verdad de perogrullo, el subdesarrollo subdesarrolla. Y aquella desigualdad de oportunidades nos vi█ crecer conociendo las hazaĎas de Jesse Ja es, Billy The Kid o Butch Cassidy, mucho antes que las de Juan Moreyra, Isidro VelĚzquez o Vairoletto.

El auge del videotape, hacia los 70, democratiz█ el panorama. Pero hubo de ser la Revoluci█n Tecnol█gica -con el advenimiento del soporte digital-, el hecho que ofreciera mayores oportunidades a los creadores noveles, a partir de los 90s. Efectivamente, el dese barco en nuestras costas de equipos de registro audiovisual de alta resoluci█n de imagen, cada vez mĚs amigables y econ█micos, acerca la posibilidad de concretar el sueĎo del largo propio a la ayoria de los egresados y egresadas de las escuelas de cine locales. Productos como ┤Buena Vista Social Club¬ o ┤La virgen de los Sicarios¬, tuvieron aqu╠ su correlato con ┤Fuckland¬ o ┤Las aventuras de Dios¬. La explotaci█n de un formato tan d˙ctil -no obstante- poco a poco va pasando de lo meramente experimental a la proliferaci█n de buenas historias, como es el caso de la preiada ┤Caja Negra¬, de Luis Ortega; o ┤La f╚ del volcĚn¬, de Ana Poliak. Porque lo cierto es que hoy un largo puede concretarse con una cĚ ara DVCam de 5000 dls, y pidiendo luego -eventualente- cr╚dito o subsidio de post producci█n al Instituto. Sobre el is o te a opin█ recientemente el realizador iran╠ Abbas Kiarostami (autor de ┤El sabor de la cereza¬), diciendo: ┤Ya hice cinco films con una pequeĎa cĚmara digital; algunos son apenas unos diarios personales. Y lo que mĚs me gusta de la situaci█n es que puedo estar prĚcticamente solo conmigo mismo y con los actores. La t╚cnica casi no se interpone mĚs¬. Como sostuvi╚ramos en el art╠culo anterior de esta serie, ante el colapso de la imaginaci█n hollywoodense, resulta mĚs que probable que el cine que haya de oxigenarnos venga de la periferia. Y en ese lugar del mundo habitan los j█venes autores que nutren el fen█meno prematuramente llamado ┤Nuevo Cine Argentino¬. En efecto, una vasta y noble producci█n realizada por artistas que oscilan entre los 20 y los 40 aĎos, parece anunciar que nuestras pantallas recibirĚn el aporte no de uno sino de much╠simos Orson Welles.

Si al menos una parte de lo expresado es cierto -y tomando nota de los tiempos que corren- podemos sostener que somos una cultura castigada, pero sin ninguna vocaci█n de suicidio.

1) Del bi█grafo al e-cine

Por convenio con un destacado pool empresario del Ěrea de las telecomunicaciones, en el transcurso del ˙ltimo ejercicio lectivo nuestra casa de estudios puso a disposici█n de los interesados un panorama exhaustivo de innovaciones que cuestionan la vigencia del cine realizado sobre pel╠cula f╠lmica (35mm) frente al resuelto y ventajoso avance del DV (Video Digital). Este d˙ctil y econ█mico soporte viene irrumpiendo en los circuitos de exhibici█n internacional de la mano de producciones como ┤Blair Witch Project¬ (USA), por citar s█lo uno de los ejemplos mĚs emblemĚticos. Y su versatilidad promete una revoluci█n tecnol█- gico-expresiva de la envergadura de la causada por el trĚnsito del cine mudo al sonoro, y del blanco y negro al color.

Para comprender mejor la magnitud de los cambios en ciernes debe recordarse que el sistema europeo de reproducci█n de color adoptado por la TV local es el PAL N, que compone sus imĚgenes en base a una trama de 625 l╠neas horizontales. Si se toma en cuenta que, para que dicha imagen empatara su calidad de reproducci█n con el cine deber╠a -al menos- duplicar la cantidad de l╠neas, se entenderĚ que, contando ya el video digital con una imagen compuesta por mĚs de 800 l╠neas, viene acercĚndose aceleradamente a su competencia.

Las principales cadenas broadcasting del mundo vienen ensayando este formato, en trĚnsito de la TV anal█gica a la digital. El paso siguiente, al culminar la d╚cada, serĚ el imperio de la HDTV (Televisi█n de Alta Definici█n), con una resoluci█n de mĚs de 1500 l╠neas (una pantalla cuya nitidez semejarĚ el asomarse por un ventanal). Dentro de las grandes l╠neas prospectivas que se trazaron, se puso de manifiesto que nuestro pa╠s avanzaba resuelto hacia la digitalizaci█n (prevista para el 2005), programa que ya zozobr█ con motivo de la ˙ltima y gran crisis recesiva. Hoy se estima que, con mucho viento a favor, acaso terminemos la d╚cada arrimando a la tecnolog╠a HDTV, obligados a sortear la etapa previa. Mientras, nuestros especialistas ocupan su tiempo en capacitarse y aguardar ofertas internacionales cuyo stĚndard de calidad justifique la inversi█n en nuevo equipamiento. Todo lo antedicho merece especial consideraci█n al pautar una pol╠tica de desarrollo cultural mundialmente sustentable, cuando los pa╠ses del Primer Mundo hacen del acceso a estos stĚndares de excelencia una raz█n de estado: El gobierno norteamericano multarĚ a lasáe presas del sector con la suma de 500.000.000 dls anuales si - a Ěs tardar en dos aĎos- no transforman drĚsticamente su cadena de producci█n a digital.

Todo indica que la actual retroalimentaci█n productiva entre la ┤pantalla chica¬ y la ┤pantalla grande¬ se irĚ incrementando, en previsi█n de lo cual hoy se busca compatibilizar la cadencia de registro y reproducci█n de i Ěgenes (que el cine instaurara en 24 fotogramas por segundo) pasando a los 25 cuadros propios del sistema PAL.

En cuanto al i pacto de esta avanzada tecnol█gica sobre el ┤s╚pti o arte¬, digamos que los directores de fotograf╠a de vieja escuela a˙n consideran insuperable la calidad informativa de la pel╠cula virgen en los extremos de su pedestal lum╠nico. No obstante, ya reconocen la paridad que la industria viene logrando entre a bos formatos respecto al positivo final de proyecci█n: 1500 puntos X 900 l╠neas. Tambi╚n resulta ventajoso, al menos en lo financiero, realizar un largo en DV: Alrededor de 200.000 dls en f╠l ico, contra cerca de 20.000 en digital (una lata de 4' en 35 cuesta 300 dls, un caset DV de ░54'! 150). Si le sumamos la ductilidad que propone la post producci█n en este formato, equivalente al derrumbe de toda limitaci█n a la creatividad (┤Star Wars¬, ┤SeĎor de los Anillos¬, ┤Matrix¬), tendremos una noci█n cabal de cuĚl serĚ la tendencia de avance en los tiempos venideros. Hollywood ya se estĚ redefiniendo en base al nuevo paradig a tecnol█gico: Lucas, Spielberg, C█ppola y Cameron, se han jura entado no volver a filmar en 35 mm. Por estas tierras, una nueva generaci█n se va atreviendo a reactivar t╠midamente la alica╠da industria audiovisual de la mano de recursos cada vez mĚs accesibles y operativamente mĚs amigables.

Al video le llev█ casi 20 aĎos imponerse. Todo indica que, en los albores del Siglo XXI, los ritmos del desarrollo tecnol█gico se aceleran en for a exponencial.

2) Nuevas tecnolog╠as y narrativas emergentesá

Es sabido que el cine puede convertirse en el espejo de un pa╠s. En el espacio ┤Los que no somos Hollywood¬ del ˙ltimo Festival de Cine Independiente celebrado en la Ciudad de Buenos Aires, el productor Pablo Rovito subrayaba un hecho significativo al respecto: ┤Tras el ŰOperativo Justicia InfinitaÝ la vida afgana retorn█ a la normalidad a partir de que se jug█ el primer partido de f˙tbol... y se proyect█ la primera pel╠cula¬. Expuesto entonces el escenario tecnol█gico de nuestro desaf╠o, que tantas posibilidades brinda a los realizadores noveles, y entendiendo que ahora Ěs que nunca es posible realizar un filme de largometraje, quedar╠a por revisar qu╚ tipo de productos estamos dispuestos a ofrecerle a un ercado local nuevamente bien dispuesto a consuir cine nacional y a un mercado internacional que recibe elogiosa ente nuestra producci█n mĚs flamante.

Decir que un buen contenido tambi╚n abre puertas al ╚xito coercial no agrega demasiado, ante ejemplos tan claros como ┤Nueve Reinas¬ o ┤El hijo de la novia¬, producciones en v╠as de ser clonadas por la megaindustria del hemisferio norte. °Es posible pues, ante el nuevo panorama de un cine econ█mico, pensar en una suerte de DOGMA nacional? Sin ir mĚs lejos -lo hemos venido sosteniendo tambi╚n- no resulta inprescindible para la experiencia latinoamericana el abrevar en la experiencia danesa. Sin ir Ěs lejos, desde el ýManifiesto por un cine imperfectoţ planteado por el cubano Julio Garc╠a Espinoza en 1968 hasta el decĚlogo contenido actualmente en el sitio web de nuestro connacional Ra˙l Perrone (pasando por el reciente ┤Manifiesto del cine pobre¬ lanzado en EspaĎa por Humberto SolĚs), todo indicar╠a que venimos co incidiendo con los conceptos vertidos en nuestro auditorio por el realizador Gast█n Duprat, en ocasi█n del ciclo de charlas organizado conjuntamente con el canal I-Sat: ┤Cuestionar la elecci█n del soporte f╠lmico es como cuestionar una obra po╚tica por el gramaje del papel¬. Pero ahora se trata de profundizar tambi╚n en la advertencia de otro expositor, Flavio Nardini, co-director del celebrado film ┤76-89-03¬: ┤Ojo con promover un amateurismo que daĎe la industria¬. A prop█sito, entonces, del correlato contenido y forma, °existe una mirada com˙n en nuestra producci█n reciente, pasible de llamarse ┤Nuevo cine argentino ? °Garantiza el ╚xito de pantalla tal impronta, o se trata de una moda pasajera alentada por la mirada perpleja del viejo mundo sobre nuestro violento despertar de una larga crisis? Derivaremos la exploraci█n de algunas de estas cuestiones al desarrollo de trabajos de investigaci█n en el aula. Pero coincidiremos mientras tanto con Eliseo Subiela, respecto a que ya estĚn dadas las condiciones tecnol█gicas como para que sea impostergadle privilegiar lo narrativo: ┤HabrĚ que escribir para esas cĚmaras, capaces de una proximidad con los actores nunca antes lograda. EstĚ cerca el viejo sueĎo de la ŰcĚmara lapiceraÝ que alentaba la nouvelle vague en los 60, referido a lograr que un cineasta tuviera la libertad de un escritor. A la larga, estas modificaciones t╚cnicas terminarĚn produciendo tambi╚n modificaciones en el lenguaje cinematogrĚfico actual¬.

La diezmada industria del cine local se halla sumergida en un profundo debate. °Qu╚ se considera ┤cine¬ hoy d╠a? Y ya que las nuevas tecnolog╠as fomentan nuevas concepciones, la opci█n parece estar siendo el apoyar todo tipo de cine, sin renunciar a ning˙n espacio. Pero, a˙n as╠ es l╠cito insistir en el interrogante anterior: °Hay un nuevo imaginario de lo que era el ┤cine entendido como filmar en 35 mm y exhibir en sala? De hecho, las siete empresas majors de la producci█n audiovisual ya se reunieron en un pool para planificar el futuro de la industria, a partir del advenimiento de la tecnolog╠a digital. Bart Cheever, productor ejecutivo del festival ambulante D.Film sostenia recientemente en la revista InternetSurf: ┤La revoluci█n digital en el cine es la tercera etapa de un proceso que comenz█ a principios de los 80 con la explosi█n editorial producida por la aparici█n de scanners e impresoras de escritorio que cambi█ por completo el universo del diseĎo grĚfico. La segunda etapa fue a fines de los 80, con los samplers y la nueva m˙sica electr█nica generada con ayuda de la tecnolog╠a digital. La tercera se esta produciendo ahora, con la posibilidad de hacer cine con la tr╠ada camcorders, computadoras e internet¬. En s╠ntesis, los espacios que se estan abriendo no son pocos. Y todos resultan atendibles a la hora de llegar al p˙blico. Pero -coincidiendo con Getino- no parece conveniente encapsularse en una suerte de ┤Club de Trueque¬ audiovisual en vez de cuestionar el orden imperante: ┤Un cine internacionalmente competitivo debe trascender la escala de autor de formato econ█mico para ofrecerle a la mundializaci█n producciones industriales ; sostiene el atento estudioso del espacio audiovisual latinoamericano y co-director de ┤La hora de los hornos¬.

3) Una formaci█n audiovisual para el Siglo XXIá

En conclusi█n, la UP ha venido poni╚ndose a tono ˙ltimamente con los desaf╠os aqu╠ planteados. Algunas muestras de tal esfuerzo son el convenio con el Centro Cultural Recoleta, que optimiza el acceso de los estudiantes de nuestras carreras audiovisuales aláestudio del Ěs moderno diseĎo sonoro; el convenio con la productora La Corte, para editar en AVID crudos profesionales; y, por enci a de todo ello, el auspicioso lanzamiento del ┤E-cine project¬ y - Ěs a˙n- la ┤Semana de diseĎo y tecnolog╠a digital¬. Acaso reste a˙n arbitrar los medios para -ya por trueque o convenio de intercambio tambi╚n- que los estudiantes puedan manipular una partida de cĚmaras DVCam para concretar al menos sus trabajos finales, de modo que no resulte ut█pico, a posteriori, transferir a Betacam para TV o f╠lmico para cine. Como alguna vez previ╚ra os en esta serie de art╠culos, ya han aparecido proyectos de largometraje en v╠as de realizaci█n desde la Universidad de Paler o. Baste un ejemplo, por ahora: ┤En tierra ajena. La gesta de Malvinas¬, del egresado Pablo J. Cevasco. Y hay varios Ěs. De odo que aqu╠ dejamos planteada la necesidad de no confundir la audacia creativa de una generaci█n que no parece resignarse al posibilismo, con un renacer industrial. En todo caso, a ese renacer hay que fomentarlo y sostenerlo. Porque s█lo una producci█n sostenida garantiza un confiable semillero de autores, proponemos apostar sin dudas por un egresado con perfil industrial, en consecuencia con un pa╠s que a˙n tiene destino.-


Hacia una formaciˇn de excelencia en el campo del lenguaje audiovisual. (Conclusiˇn) fue publicado de la página 52 a página54 en Reflexiˇn AcadÚmica en Dise˝o y Comunicaciˇn N║ IV

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