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La meta-investigación

Bettendorff, María Elsa [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº V

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº V

ISSN: 1668-1673

XII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Febrero 2004: "Procesos y Productos. Experiencias Pedagógicas en Diseño y Comunicación"

Año V, Vol. 5, Febrero 2004, Buenos Aires, Argentina | 214 páginas

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El protagonismo que la actividad de investigar ha cobrado en la Universidad contemporánea no necesita demostraciones, ya que para la mayor parte de los integrantes de las comunidades académicas tiene la fuerza de la evidencia y hasta se instala, vertical o transversalmente, en el propio diseño curricular. No suelen resultar muy claros, sin embargo, los réditos que la investigación puede otorgar tanto a los sujetos que la desarrollan como a la institución que la propicia, sobre todo en el caso de ámbitos de formación profesional en los cuales la generación de nuevos conocimientos parece remisible a la eficacia de las prácticas productivas o, más frecuentemente, deducible de la evolución de esas mismas prácticas. En ese ángulo se refugian las polémicas respecto de la “utilidad” de los proyectos de investigación.

Ante la dificultad de justificar acciones investigativas autónomas –i.e., independientes de la intervención profesional en su sentido estricto– dentro de las disciplinas o carreras a las que acabamos de aludir, creemos oportuno reseñar la experiencia que el último año, junto a la profesora Liliana Oberti, llevamos adelante en el marco de la asignatura Metodología de la Investigación, correspondiente al segundo ciclo de las licenciaturas en Publicidad y en Relaciones Públicas dictadas por esta Facultad. Dicha reseña tendrá como propósito no sólo comunicar los objetivos, estrategias y resultados de un trabajo exploratorio concreto, sino también – y, tal vez, fatalmente– trasladar la discusión antes referida desde el difuso terreno de la opinión informal al campo más argumentado –y argumentable– de la reflexión epistemológica.

La experiencia mencionada se anota en los Proyectos en el Aula promovidos por el Centro de Estudios en Diseño y Comunicación. Se trató de un estudio meta-investigativo, es decir, una aproximación a las investigaciones desarrolladas por académicos, profesionales o estudiantes avanzados en torno a temas o problemas específicos de las áreas de actuación ya nombradas, desde las perspectivas de la filosofía de la ciencia, la teoría del conocimiento y, fundamentalmente, la metodología de la investigación, con el fin expreso de inferir las fases y los paradigmas subyacentes a esas investigaciones. Los previsibles obstáculos para arribar a inferencias de tan ambicioso rango representaban, en realidad, el aspecto medular de la propuesta, ya que su detección apuntaría, por un lado, a activar procesos de orden metacognitivo dirigidos a revisar los andamiajes de la propia biografía educativa y, por otro, a objetivar construcciones dogmáticas relativas a los fundamentos conceptuales de las disciplinas en juego. Consideramos que detallar algunos de esos obstáculos no resultará ocioso.

El primer inconveniente para la mayoría de los alumnos involucrados en el proyecto se presentó en el umbral mismo de la meta-investigación: la búsqueda y la selección de documentos para la constitución del corpus de trabajo. ¿Qué criterios emplear para reconocer un auténtico informe de investigación? ¿Cuándo descartar textos y por qué razones? Resolver esas dudas no sólo aseguró la apropiación de las nociones básicas de la asignatura: también permitió acceder a un nivel crítico –incluso de sana desconfianza– en las habilidades de clasificación genérica y comprensión lectora; en términos más metafóricos, sortear las trampas de la obviedad. Dirimida esa cuestión, surgió inexorablemente la de la pertinencia: ¿eran los trabajos reunidos realmente afines a los intereses del campo disciplinar? Y, a continuación, la de la coherencia: ¿guardaban entre sí el vínculo temático que autorizara a describirlos como un conjunto? Esas últimas preguntas, además de servir para acotar el territorio de análisis, fueron indicativas respecto de la asunción –o mera presunción– de las propias competencias respecto de la especificidad de la futura profesión.

Aprobado el corpus, comenzaba el diseño del verdadero trabajo meta-investigativo. A partir de ese momento debía enfrentarse un nuevo obstáculo, insoslayable para la concreción del proyecto: el de la distinción entre meta-investigación e investigación-objeto. Algunas precisiones sobre este punto darán más nitidez a las dimensiones de la tarea.

Mientras la meta-investigación compromete, desde su trajinado y acusadamente posmoderno prefijo, la mirada de una suerte de metodólogo que aspira a establecer constantes y variables en el mismo acto de investigar o en el producto de ese acto –inevitablemente, un discurso–, la investigaciónobjeto es, en cambio, la que ha constituido su recorte temático tomando como referencia el horizonte de preocupaciones de una disciplina o un complejo interdisciplinar particulares, y se ha transformado a su vez en materia de investigación para la primera. La meta-investigación reviste, por lo tanto, un carácter –y, convengamos, incluso un temperamento– secundario; sus “qué”, sus “cómo” y sus “por qué” se ubican en un universo muy distinto al de la investigación “a secas”: no en el inquietante mundo fenoménico, sino en el orden del dispositivo que refiere –reconstruye– ese mundo. La confusión surge cuando las fronteras entre esos dos universos se revocan; en otras palabras, cuando se produce un solapamiento entre el objeto de estudio de la investigación primaria y los recursos o métodos que ésta puso en escena para abordarlo. De allí que, en los tanteos iniciales, se superpusieran erróneamente los planteos de problemas metainvestigativos con los de las investigaciones-objeto –lo que se hacía evidente en la definición de los propios recortes y la formulación de objetivos–. Reconocer y superar tal equívoco despertó en los alumnos la capacidad –llamativamente poco atendida– de deslindar el plano de lo observado del de la observación misma.

La elaboración del encuadre teórico-metodológico del proyecto supuso inmediatamente la articulación de concepciones gnoseológicas, visiones de las ciencias y las disciplinas, presupuestos operativos de investigación y herramientas de análisis de contenido extraídos de la bibliografía de la cátedra. Recién entonces los estudiantes advirtieron que era posible prescindir de la tutoría de la docente y gestar su propio recorrido meta-investigativo, siguiendo el cauce de sus presunciones y fundamentándolas o refutándolas a la luz de un aparato crítico. De esta manera, procedieron a desentrañar tanto los componentes metodológicos y epistemológicos implícitos en los distintos documentos del corpus como sus condiciones de producción y circulación, llegando finalmente a formular hipótesis sustentables sobre las tendencias de investigación en una determinada especialidad de las comunicaciones sociales. Dichas hipótesis, redactadas en la conclusión del proceso exploratorio, se postularon como puntos de partida de un eventual trabajo de campo, cuyo desarrollo cabría en instancias más avanzadas de las respectivas carreras. Gran parte de aquéllas dieron cuenta de probables limitaciones y carencias en los estudios de las distintas áreas de la comunicación contempladas: objetos pre-construidos por apelaciones a un discurso de autoridad incuestionable; en muchos casos –sobre todo en las tesis de grado–, tendencia a la reproducción acrítica de conceptos paradigmáticos y escasez de diseño y aplicación de herramientas de investigación; falta de cohesión entre el registro de datos cuantitativos y los análisis cualitativos; yuxtaposición de alusiones a ciencias sociales y humanas ajena a una verdadero enfoque interdisciplinario; notable predominio de trabajos de divulgación frente a informes de tipo científico o técnico, lo que se traduciría en magros aportes al desarrollo de la especialidad, etc. En cuanto a fundamentos gnoseológicos, la presencia casi exclusiva del pragmatismo, en detrimento de la autorreflexión epistemológica, fue el rasgo más reiterado en las proposiciones resultantes de la exploración.

Más allá de señalar la posibilidad de ampliar los horizontes de la experiencia en futuros seguimientos, los resultados del estudio reflejaron, en líneas generales, el interés de los estudiantes por ser artífices de la consolidación de sus propias esferas de actuación profesional como disciplinas.


La meta-investigación fue publicado de la página 36 a página37 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº V

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