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En su centenario ¿Nuevas relaciones públicas?

Blanco, Lorenzo Alfredo

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº V

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº V

ISSN: 1668-1673

XII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Febrero 2004: "Procesos y Productos. Experiencias Pedagógicas en Diseño y Comunicación"

Año V, Vol. 5, Febrero 2004, Buenos Aires, Argentina | 214 páginas

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Hace tiempo, en el libro “Temas de Relaciones Públicas”, al historiar el desarrollo de esta disciplina durante el reciente Siglo XX, propuse solo con fines didácticos, la división de dicho proceso en dos grandes etapas: la primera fue llamada “Etapa Funcionalista” que partía desde la creación de la propia especialidad en 1903 y llegaba hasta la década de 1950, la segunda denominada “Etapa Evolucionista” que partiendo de la mitad del siglo llegaba hasta fines del mismo.

En la etapa funcionalista se dieron los primeros pasos de la mano de los pioneros norteamericanos Ivy Lee, Edward Bernays, Thomas Ross, Carl Byoir, Paul Garrett, John Hill, Carl Newson y Georges Creel entre otros que fueron los primeros consultores en la materia y quienes esbozaron rápidamente el ordenamiento de las incipientes misión y funciones básicas de esta novedosa actividad puesta al servicio de los intereses de las empresas de entonces en medio de la llamada revolución industrial.

Desde entonces pasó mucha agua bajo el puente y luego de las situaciones residuales que produjeron las dos tremendas Guerras Mundiales que asolaron a la humanidad, se llegó a los años 50, verdadero punto de inflexión para el comienzo de la mencionada etapa Evolucionista.

En dicho lapso realmente trascendente, se materializó el auge y la gran expansión de las Relaciones Públicas. Se crearon las Asociaciones que nuclearon a los especialistas y se incentivó la difusión de los méritos y los alcances de lo que para algunos era todavía considerada como una función sofisticada de las grandes empresas. Luego se logró el acceso a la enseñanza universitaria en la mayoría de los países con pensum oficial y como carrera de grado, lo cual sin duda sirvió para consolidar la jerarquía que ya había alcanzado superando así el empirismo de la fase inicial.

La función “relacionista” ya ocupaba en la mayoría de las entidades posiciones gerenciales o direccionales y simultá- neamente se amplió el acervo bibliográfico local y el proveniente del exterior y al mismo tiempo resultaron una actividad permanente los congresos, seminarios, jornadas, conferencias y todo tipo de encuentros organizados para tratar asuntos profesionales inherentes, tanto con carácter nacional como internacional.

Mientras tanto en nuestro país crecieron los servicios de las consultorías en esta especialidad y la mayor parte de las mismas han funcionado asociadas con importantes organizaciones similares con sede en el extranjero. Mucho se ha avanzado, pero a pesar de ello esta disciplina muestra aún la necesidad de un impulso institucional que las libere definitivamente de ciertos usos perversos, parte de los infaltables improvisados que se arrogan ilícitamente y al amparo de la falta de un régimen legal que proteja a la profesión y a los propios profesionales, promueven abusos e irregularidades que son ajenas a la correcta gestión y al prestigio ya ganado por las Relaciones Públicas.

Finalizada junto con el siglo XX la llamada etapa evolucionista iniciamos una nueva centuria y con ella también estamos en condiciones de fijar un nuevo hito abriendo el período que podemos denominar “Etapa Transicional” ya que el cambio acelerado que sigue y seguirá manifestándose, no muestra señales de aminorar sus efectos mientras crecen las expectativas en función de las transformaciones que se operan en todos los ordenes de la vida humana con una virtual intensidad en los medios y en los fines.

Consecuentemente ¿será cuestión de ir considerando la necesidad de proyectar Nuevas Relaciones Públicas implementando otra estructura sobre la base actual?. Personalmente no creo que sea necesario modificar abruptamente las finalidades primarias que parten de una de las definiciones mas completas – aunque siempre perfectible – promulgada como “Acuerdo de México”, en la I Asamblea Mundial de Relaciones Públicas celebrada en la ciudad capital de ese país, con el consenso de 36 representaciones nacionales de todo el mundo y cuyo texto es el siguiente:

“el ejercicio profesional de las Relaciones Públicas exige una acción planeada, con apoyo en la investigación sistemática y en la participación programada, para elevar el nivel de entendimiento, la solidaridad y colaboración entre una entidad pública privada y los grupos sociales a ella vinculados, en un proceso de integración de intereses legítimos, para promover su desarrollo recíproco y el de la comunidad a la que pertenece”

Sin duda, no variará el fundamento de que las Relaciones Públicas deben estar siempre al servicio de fines concretos, lógicos y lícitos, especialmente atendiendo la diversidad de negocios o actividades socioeconómicas, culturales y política, este perfil representa el eje de cualquier desarrollo y está adherido al progreso, el bienestar y utilitarismo de la gente y sus instituciones.

Ya iniciada la que simbólicamente podríamos denominar “Etapa Transcicional” en el desarrollo de las Relaciones Públicas, surgirán nuevas perspectivas para ir complementando adecuadamente la gestión profesional y la propia enseñanza universitaria de esta disciplina incorporando renovadas fórmulas metodológicas y a la luz de las innovaciones o reajustes teóricos prácticos perfeccionar y enriquecer sus servicios asimilándolos a las nuevas demandas de las actividades humanas en el presente siglo.

Esto no supone una eclosión inmediata, pero seguramente será un proceso ecléctico que irá acompañando a los cambios en su misma dinámica y de tal manera cuidando que los efectos no colisionen con las comprobaciones y realizaciones que ya están en curso.

Toda la reconversión en este sentido (lo cual queda formulado como propuesta) ante la falta de un marco legal apropiado debe ser producto de una virtual Comisión Ad-hoc integrada por representantes del Consejo Profesional de Relaciones Públicas, de las facultades universitarias que distan oficialmente esta carrera y de los principales consultores y docentes universitarios de la especialidad, es decir una comisión constituida por personalidades líderes que podrían ser la encargada en primera instancia de revisar las eventuales incorporaciones de medios operativos e innovaciones técnicas que surjan en el tiempo nuevo. 

De esta manera consensuada, seguramente se superarían muchos problemas sectoriales, se unificarían criterios y se podría lograr una permanente actualización acompañada de una mayor dinámica junto con la normalización de los progresos que ofrezca a su vez la currícula universitaria, la apertura de las renovadas modalidades y servicios por parte de las consultorías profesionales y la difusión general de estos progresos a través de todos los medios de comunicación pública posibles. 

Concluyendo y considerando que el proceso de cambio es invariable y que se manifiesta con distinta intensidad y grados de aceleración, al igual que todas las actividades modernas, las Relaciones Públicas, deben asumir el rol de verdaderas protagonistas del cambio, acompañando esta fenomenología con una permanente apertura técnica operativa que coadyuve con la eficiencia y eficacia de sus propiedades puestas al servicio de la evolución y las demandas de la modernidad.


En su centenario ¿Nuevas relaciones públicas? fue publicado de la página 37 a página38 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº V

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