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La argentina en el nuevo milenio

Coria, Mónica [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº V

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº V

ISSN: 1668-1673

XII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Febrero 2004: "Procesos y Productos. Experiencias Pedagógicas en Diseño y Comunicación"

Año V, Vol. 5, Febrero 2004, Buenos Aires, Argentina | 214 páginas

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La Argentina es uno de los pocos países del mundo que tiene ventajas competitivas únicas.

Tanto su naturaleza como la inteligencia de su población genera un potencial muy grande que ha sido muy poco utilizado en el pasado, producto que, pese a ser parte de esta ventaja comparativa, se ha perdido por falta de rumbo en los esfuerzos por crecer. 

La era del conocimiento ya está aquí desde hace años. Es difícil reconocerla: implica en el mundo económico una separación de la relación entre valor y costo. 

En la era industrial el precio era la resultante de sumarle al costo un margen de gastos y utilidad. En la era del conocimiento el precio resultante es independiente del costo. 

La era del conocimiento se caracteriza por ello. 

Así como hay todavía países que no han entrado en la era industrial, habrá en el mundo países que no puedan entrar en la era del conocimiento. 

La Argentina tiene dos grandes ventajas comparativas: 

• Su naturaleza. 

• La inteligencia de su población. La inteligencia de su población, adecuadamente canalizada, es la que permitirá a los argentinos desarrollar nuevos caminos de negocios donde la inteligencia es el producto: 

• Desarrollo de sistemas. 

• Productos originales. 

• Obras creativas

La desventaja competitiva de la Argentina 

Así como la Argentina tiene una gran ventaja comparativa, tiene una desventaja competitiva que mengua las oportunidades a los empresarios de este período, su dificultad para mantener un rumbo en la acción y la dificultad para trabajar en equipo. 

Aquellos empresarios que en este período estén en condiciones de organizar el trabajo en equipo dentro de las ventajas comparativas de Argentina, habrán encontrado la llave del éxito

Think big: add value

Think small: make money

Think business: add value and make money

Piense en grande y agregue valor: piense en chico y gane dinero. Piense en negocios: agregue valor y gane dinero

En ello se sintetiza “este milenio”. Las Pymes son tales porque piensan en chico. En USA no se conoce la categoría Pyme porque se las considera Start-up Business. Negocios que comienzan. Se supone que toda empresa está en condiciones de ser grande. Depende de su valor agregado.

Esta es la etapa que viene en la Argentina. Los empresarios que la puedan aprovechar van a ver que su crecimiento no está limitado.

Este nuevo milenio 

Este nuevo milenio nos va a encontrar en una puja por el bienestar de los pueblos, nos va a encontrar en una puja entre los países desarrollados y países subdesarrollados, de los cuales los emergentes van a ser las excepciones. Nos va a encontrar en una carrera por quién agrega más valor, una carrera de quién tiene el empleo y quién no lo tiene, por una lucha donde el que importa da empleo y el exporta emplea. En definitiva, este milenio va a mostrar que las desigualdades en el desarrollo de los pueblos existen. La necesidad de reglas entre ellos, por lo tanto, se hace necesaria; van a aparecer diferentes escenarios muy importantes y la globalización, que parecía una herramienta sin límite, va a tomar su límite en el campo económico y tecnológico y se va a ver frenada en el campo de lo ideológico, lo social y lo cultural.

Esto quiere ser un desarrollo de la prospectiva de los próximos 20 años, más específicamente haciendo hincapié en los próximos 10, y con algunos pronósticos para el futuro próximo.

El péndulo 

El primer péndulo que ha oscilado en el mundo desde que es mundo es el péndulo entre seguridad y libertad. La capacidad de hombre de asimilar el (trade off), entre seguridad y libertad es finita y, cuanto más desarrollada está una cultura, mayor es su capacidad de asumir la diferencia entre seguridad y libertad, de pagar el costo de los incrementos de libertad que se quieran lograr o de los elementos de seguridad que se necesitan tomar.

Desarrollo, subdesarrollo y países emergentes 

Queremos diferenciar sistemáticamente países emergentes de desarrollados y subdesarrollados, en términos de velocidad. Definimos velocidad como la cantidad de hechos que un cultura, un país, una región, una institución o un hombre producen en un espacio de tiempo medido en términos cronológicos.

Al definir desarrollo, podemos concluir que el desarrollo es una cultura que avanza a 80Km por hora, subdesarrollo es una cultura que, pongamos un número, avanza a 40 km por hora y la emergente es un cultura que avanza a 120 km por hora. Esa diferencia de velocidad tiene relación directa con la capacidad de aprendizaje de los pueblos, con su capacidad de incorporación de nuevas tecnologías, con sus sistemas educativos orientados al desarrollo de los conceptos o al desarrollo de la operación. 

Cuanto más operativos los sistemas educativos, más lenta la velocidad de adaptación. Cuanto más conceptuales los sistemas educativos, más rápida la velocidad de adaptación. En definitiva, podemos decir que el péndulo es “seguridad de libertad” en los países desarrollados, dado que tiene una velocidad constante que le permite mantener su liderazgo y de una amplitud relativamente pequeña con lo que no tiene cambios de rumbo. 

En los países subdesarrollados dadas las inconsis-tencias de sus propios planes, y dada la frecuente inconsistencia de su ausencia de planes, la tendencia a saltar en extremos, en función de las necesidades más urgentes que provoca el propio subdesarrollo hace, primero, que la tendencia hacia la seguridad sea máxima, y segundo, cuando los péndulos saltan y saltan en términos extremos, en nombre de la nueva solución que tampoco la próxima vez se va a dar.

El costo de ser emergente 

Los países emergentes, en cambio, son países de muy alta velocidad, que superan en velocidad a los países desarrollados. La tendencia del sistema es estar muy orientado a la libertad o, por lo menos, a la libertad de producción, para que con ello se logre una velocidad de producir hechos relativamente alta. 

Esa libertad de producción trae normalmente aparejada una injusticia distributiva que tiene su contrapeso en la búsqueda de seguridad que cada uno de los países emergentes resuelve en forma diferente. 

Los países emergentes manejan su péndulo muy orientado a la libertad, y cuando éste cae en la zona de seguridad disminuye su velocidad y disminuye su velocidad de emerger. 

Emerger, desde la zona de subdesarrollo hacia el desarrollo, es un costo social muy alto, es un costo económico alto, es un costo cultural alto, es un costo económico alto, es un costo cultural alto. No todos los pueblos están en condiciones de pagarlo, ni todos los pueblos que lo pagan lo logran. 

El péndulo de seguridad y libertad, en los comienzos del Siglo XX estaba, en general, atenuado, e irán renaciendo barreras culturales, entre las culturas fuertes, para impedir que los paradigmas y las soluciones que plantean los países desarrollados sean tomados como elementos de referencia para los países subdesarrollados.

La especulación crece 

El capital de especulación, en cambio, implica una falta de identificación con otros intereses diferentes de la maximización de utilidades que permiten, a aquellos que lo hacen, independizarse de las acciones de los gobiernos o de los intereses nacionales de cualquier cultura. 

El capital de especulación está cada vez más desarrollado en el primer mundo, y los fondos de pensión, que en algún momento fueron la base del desarrollo del capitalismo, en este momento están desviándose hacia ser utilizados como fondos especulativos que maximizan sus utilidades en todas partes del mundo y, de esa forma, generan una estabilidad adicional en las economías emergentes. 

En las economías subdesarrolladas traen dificultades adicionales, porque su comportamiento hacia la maximización desequilibra , en los momentos de mayor crisis, las economías lugareñas.

La ética motor de la influencia 

Siempre se impone, en el mundo, una ética superior sobre una ética inferior. El Imperio Romano cayó debilitado en su ética por el cristianismo. Los Estados Unidos crecen porque su ética, hoy, es la ética más exportada en el mundo, la que todos toman como elemento de referencia. 

El inglés se está transformando en lo que veremos más adelante como el latín de alguna época, el idioma universal. Y la clave del desarrollo de esta cultura joven es que ha sabido impregnar, dentro de su concepto de cultura joven, valores de una cultura anciana, de la cual ha sido heredera y de cuya herencia se siente orgullosa. 

Las culturas ancianas tienen una mayor consistencia en el tiempo, inclusive en los Estados Unidos, y son mucho más lentas en su accionar. La velocidad con que se desarrollan los hechos en esta era del conocimiento, conlleva a que las culturas jóvenes sigan caminos absolutamente distintos y, en esta circunstancia, se encuentra toda América Latina, toda África, buena parte de Asia y Australia.

Adicciones vs. Equilibrio 

Las adicciones son producto de la impotencia y la desesperanza dentro de un marco de incertidumbre. 

Para quebrar, por lo tanto, el concepto de adicción, necesariamente se tiene que resolver el tema de la incertidumbre, la sensación de impotencia y la sensación de desesperanza.

El facilismo 

El ser humano tiene una doble tendencia en su comportamiento. Una tendencia hacia el facilismo, que le resuelve la vida externa, y una tendencia hacia la responsabilidad individual, que lo lleva hacia la vida interior.

Cuando la estimulación que recibe en su vida interior, y su vida está centrada sobre la base de estímulos externos y no de estímulos internos, estamos ante un individuo que paso a paso desarrolla una profunda sensación de impotencia, porque siente que la realidad externa lo maneja, y que él tiene solamente la capacidad de someterse a la realidad y no la de adaptarse a ella. 

Cuando a ello se agrega una situación externa cuyo peso y movimiento le resultan agresivos por alguna razón, en la cual él está inserto, hay una desesperanza muy importante. Y si a ello se le agrega una velocidad de evolución para la cual el individuo no está preparado, se genera el caldo de cultivo perfecto para las adicciones. 

Las adicciones son infinitas. Toman infinitas formas. Pero son, en definitiva, sólo la canalización del instinto de autodestrucción, ya que el individuo no está en condiciones de enfrentar una realidad.

Las adicciones llegan a un máximo 

El comienzo de este siglo está caracterizado por la maximización de las adicciones, por la incertidumbre generada por los cambios tecnológicos, los cambios sociales, los cambios culturales, las pérdidas de valores básicos, la externalización de la cultura hacia la cultura light de fácil acceso, de fácil manejo y de bajo grado de introspección. 

Ello llevará a la cultura a un nivel de violencia muy alto, ya que en definitiva el hombre es tan violento cuan violento es consigo mismo. 

El uso de adicciones pesadas como las drogas en distintas formas, y todas las demás adicciones: sexo, alcohol, tabaco, etc. son males de la época que viene. 

Uno de los conceptos de la adicción es la sensación de impotencia. Es uno de los pilares fundamentales de la adicción. Cuando el adicto no se lo considera responsable de su adicción se aumenta la valoración social de su propia impotencia y, a partir de ahí, se genera un círculo vicioso que necesariamente lleva a un sistemático incremento de la adicción.

La era del conocimiento genera incertidumbre 

En este siglo, en sus comienzos, va a encontrar un proceso social, en distintas partes, cubierto por distintas necesidades, de alta descomposición en términos de adicciones. 

El crecimiento de las adicciones generará una situación de violencia interna dentro de los países, dentro de las culturas, dentro de las ciudades, dentro de las comunidades, que será tanto mayor en aquellos países que en el pasado han estado más orientados hacia la libertad. 

Los países que están muy orientados a la seguridad tendrán una sensación de incertidumbre mucho mayor que aquellos que estaban orientados a la libertad. 

El cambio tecnológico que implica la era del conocimiento significa para ellos una situación absolutamente fuera de control y una necesidad imperiosa de encontrar caminos que, cuando no se encuentran, llevan a la adicción.

La distancia entre desarrollo y subdesarrollo se agranda 

Este siglo verá exacerbados los planteos de desarrollo y subdesarrollo. El desarrollo seguirá tomando cada vez mayor distancia del subdesarrollo, pero no por una acción expresa, explícita y manifiesta, sino como consecuencia de las diferencias objetivas de velocidades entre ambas culturas. 

El desarrollo tiene una alta velocidad y una alta estabilidad como planteo, y tiene dentro de sí mismo nichos de subdesarrollo, de emergencia, de desarrollo y de innovación, que permiten mantener un equilibrio de crecimiento a prueba de acciones externas, salvo que sean absolutamente violentas e intrusivas. 

Al subdesarrollo, en cambio, le cuesta mucho aumentar su velocidad. Tiene, en general, culturas absolutamente centradas en la enseñanza y no el aprendizaje, donde las soluciones para la educación se buscan en el estudio y no por medio de la investigación. 

Hay toda una serie de conceptos que en el subdesarrollo generan una disminución de la velocidad. 

En algunos países subdesarrollados el individualismo se hace tan extremo que las soluciones de uno están sistemáticamente opuestas a las soluciones del otro, y el crecimiento se hace lento, se hace difícil, se hace por saltos y se hace en forma inestable. Cada vez que hay un salto de crecimiento en el subdesarrollo, aparece algún grupo ilegitimado que, a su vez, actúa como freno para el siguiente desarrollo, y así sucesivamente.

Aumentar la velocidad de acción con valor agregado 

Los países emergentes, en cambio, son países de alta velocidad, que pagan un alto precio de desequilibrio social por esta velocidad y que se concentran en un concepto de hipertrabajo e hipertecnología, donde el concepto de no trabajar no existe en términos sociales. 

Generan una cultura muy particular, donde el concepto de “todo vale” aparece en alguna medida implícito, pero atenuado por una necesidad imperiosa de crecer. Cuando dentro de una cultura emergente se inserta una adecuada solución tecnológica y de capitales, se produce un nivel de desarrollo importante y se produce una futura cultura estable. Estas son las culturas emergentes en el mundo.

La ética del desarrollo 

Las culturas subdesarrolladas que sean capaces de encontrar su propio subdesarrollo, su identidad en términos productivos y sean capaces de encontrar la fórmula de agregar valor a la cultura y no intenten copiar los modelos del desarrollo, sino que generen su propio modelo de desarrollo, son aquellas que en el futuro serán emergentes. 

Todos aquellos subdesarrollados que intenten copiar modelos que no les corresponden a sus culturas tienen, por definición, la imposibilidad de crecer y la imposibilidad de generar una cultura propia, genuina y estable en el tiempo. 

El desarrollo no concibe otra responsabilidad que de hacerse cargo de los marginados, pero de ninguna manera concibe que tenga como responsabilidad hacerse cargo de los subdesarrollados. 

El subdesarrollado, en cambio, por su propio estado de subdesarrollo, cree que el desarrollado tiene la responsabilidad de hacerse cargo de lo que él no produce, y encuentra que la injusticia que trae el propio subdesarrollo es responsabilidad de los países desarrollados. Tenemos claro que en este siglo esta dualidad de desarrollo y subdesarrollo va a llegar a zonas extremas, de la cuales serán notorias las que aparecerán en los medios de difusión, pero de ninguna manera podemos decir que en este siglo va a comenzar por un mayor equilibrio social. Todo lo contrario. La difusión, a través de canales como Internet, las redes mundiales de televisión, etc., va a hacer cada día más notorio el concepto y las diferencias entre desarrollo y subdesarrollo.

Manejar conceptos es la clave 

El desarrollo es desarrollado porque tiene un manejo conceptual y mantiene un rumbo, el subdesarrollo, en general, tiende a un manejo operativo, zigzagueando en el rumbo de acuerdo a lo que supone que son las nuevas tendencias o de dónde vienen. En el subdesarrollo no hay planificación; en el desarrollo se trabaja sobre la base de planes que los hombres hacen y cumplen. 

De esa forma, el desarrollo y el subdesarrollo aumentan su distancia porque, simplemente, con la misma capacidad de energía por mantener un rumbo más estable, dado que manejan conceptos, mientras que el subdesarrollo maneja un rumbo más inestable porque sólo maneja operación, llevan a un avance cada vez mayor del desarrollo y a un distanciamiento, en términos de valor agregado, del subdesarrollo.

Conclusiones 

Aquellos que estén en condiciones de ver las oportunidades que abre esta crisis tanto para ocupar los espacios que dejan las grandes corporaciones que abandonan la era industrial como las oportunidades que abren las inconsistencias del modelo de la era del conocimiento, tendrán posibilidades de hacer negocios sin límite. 

Aquellos que añoren volver hacia viejas épocas están irremediablemente perdidos. 

Ver la oportunidad en la dificultad es el desafío de la próxima década.


La argentina en el nuevo milenio fue publicado de la página 50 a página53 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº V

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