Estudiantes Internacionales Estudiantes Internacionales en la Universidad de Palermo Reuniones informativas MyUP
Universidad de Palermo - Buenos Aires, Argentina

Facultad de Diseño y Comunicación Inscripción Solicitud de información

  1. Diseño y Comunicación >
  2. Publicaciones DC >
  3. Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº V >
  4. El producto es el proceso

El producto es el proceso

Lento Navarro, Gustavo [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº V

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº V

ISSN: 1668-1673

XII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Febrero 2004: "Procesos y Productos. Experiencias Pedagógicas en Diseño y Comunicación"

Año V, Vol. 5, Febrero 2004, Buenos Aires, Argentina | 214 páginas

descargar PDF ver índice de la publicación

Ver todos los libros de la publicación

compartir en Facebook


Licencia Creative Commons Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

La creación de un producto me lleva a pensar una serie de preguntas que quisiera en una breve síntesis formularlas en esta ponencia. Durante muchos años pensé que la creación de un producto era directamente proporcional a las necesidades de una sociedad, ya que en algún momento, donde me formaba como diseñador se hacía tiranamente hincapié en queel Diseño era el dios padre salvador de los tremendos e infernales problemas que presentaban los usuarios en ámbitos como la comunicación visual, los espacios, los objetos, etcétera.

Para encontrar estas soluciones que llevaran a nuestros clientes a la gloria, desarrollábamos una serie de famosos y nunca bien ponderados programa de necesidades, en los que tomá- bamos en cuenta a las también famosas duplas formas-función, fondo-figura, emisor-receptor, etc. Estos nuevos testamentos los hacíamos en menos de una semana en donde el análisis que hacíamos de los problemas, en la mayoría de los casos carecía de la profundidad necesaria como para ofrecer soluciones optimas. Pero claro, había que llegar al producto, porque en él estaba la salvación eterna y por supuesto el verdadero análisis por el cual aprendíamos a diseñar.

Si cumplíamos con estos mandamientos el paraíso era nuestro. En el camino de mi formación he atravesado por diferentes situaciones donde no se tomaba al proceso como un elemento imprescindible e imperioso para la formación de un profesional de productos. O mejor dicho, el proceso al cual se le dedicaba especial interés era aquel donde comenzaba a producirse la creación de este nuevo objeto o, quien sabe tal vez, de aquel engendro endemoniado. Existía una total y absoluta ausencia del proceso como objeto de estudio, como un posible modelo ,evolucionado aunque nuevo, de llegada al objeto deseado. El proceso al cual se estimulaba a los alumnos sin duda era netamente formal, como seguramente formal eran las creación. A tanta formalidad, dise- ño totalmente informal.

Con los años y la experiencia entendí que este era un problema que radicaba mucho más allá de un taller de diseño, sino que estaba íntimamente ligada a aspectos culturales que nos identificaban. ¿Una sociedad sin procesos?. No me cabe duda de esto. A las pruebas me remito: gobiernos con modelos ideológicos que funcionaron en procesos foráneos, tecnología utilizada al 25 % de su potencialidad, objetos sin contexto, (para mencionar algunas mutaciones), yo me pregunto ¿diseño sin diseñadores?

En el marco de la formación del diseñador los profesores deberíamos realmente cuestionarnos la formación de nuestros alumnos a pensar nuevos procesos, y con ellos nuevos modelos operativos, y seguramente nuevos productos. Acercar a nuestros alumnos a entender el objeto como una necesidad del sujeto y trabajar profundamente sobre este concepto de necesidad. Entender que está en nuestras manos como guías en la formación de profesionales del diseño a aportar nuestro grano de arena para crear una sociedad sin miedo al proceso. Ciertamente el camino que nos presenta el proceso es sinuoso, oscuro, dilatante, muchas veces monstruoso, da miedo. Pero una vez atravesado aquello que se ve al final del camino posee la luz. La necesidad del hombre como carácter de estudio implica en muchos casos entender la relación que hay entre el hombre y su contexto, formado por aquellas producciones en donde estamos involucrados los diseñadores. Los docentes debemos incorporar que la extensión en los procesos conlleva a la profundidad de los conocimientos y es ahí donde radica el verdadero poder de cambio.

Todos los productos se pueden copiar. La copia pareciera ser la solución de sociedades sin procesos.

Vivimos en constante movimiento, en una crisis perpetua, los roles tradicionales, los trabajos, las habilidades, las ideas, las estrategias, las aspiraciones, han cambiado. Los productos han cambiado, ¿cambiaron nuestros procesos? La innovación del proceso hace a la creación revolucionaria como evolucionaria de un producto.

Es necesario formar a nuestros alumnos entendiendo desde un comienzo que estamos en una sociedad de cambios constantes, donde el verdadero dilema está en la ola de información que reciben minuto a minuto, y en ella la angustia creativa, la incertidumbre de “esto ya lo vi“, “no puedo crear algo nuevo porque todo objeto ya está creado”. Ven y observan objetos, afiches, indumentaria, casas, edificios, todo el tiempo. Internet, revistas, televisión, les pasa la data a cada instante. En estas arenas movedizas del todo creado, lo único seguro es que las habilidades esenciales y las respuestas que necesitaremos mañana no son las que utilizamos hoy y lo que es más importante las preguntas están cambiando. Me pregunto nuevamente, ¿nuestros procesos están cambiando?. Olvidar y desaprender en un mundo tan rápido, son las habilidades que en la mayoría de los casos fuimos adquiriendo. Parece que lo que aprendí ayer hoy ya no lo recuerdo y mucho menos lo integro a lo que voy a aprender. ¿La clave no estará en que los docentes repensemos el proceso como núcleo de estudio? ¿No será el momento de incorporar al objeto, más allá de aquellos procesos formales, procesos que incorporen la emoción y el afecto en el proceso de diseño y el placer en su uso? Ya en los ´70 el profesor Mitsuo Nagamachi desarrolló una técnica para incorporar estos aspectos en el diseño. A esta técnica se la bautizó como Ingeniería Kansei, la misma ha sido puesta en práctica por algunas empresas con muchísimo éxito. ¿Y de placer como andamos? ¿No será el momento de incorporar al proceso instancias conjetúrales, subjetivas, emocionales, con un alto carácter local? ¿No será el momento de trabajar desde nuestras emociones, desde nuestra realidad y desde nuestra cultura para lograr procesos internalizados que podrían legitimar productos vinculados a nuestra sociedad?. ¿No será el momento de terminar con la tiranía del diseño de objetos creados por procesos extra-desconocidos e impuestos?

“El espíritu de la época de las metrópolis no tiene relevancia en la periferia. La búsqueda en cada caso de valores y normas culturales propias es la tarea principal de la teoría del diseño a desarrollar“. Gui Bonsiepe, Del objeto a la interfase.


El producto es el proceso fue publicado de la página 109 a página110 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº V

ver detalle e índice del libro