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Reflexionando sobre educación.

Oddone, Claudia

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº V

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº V

ISSN: 1668-1673

XII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Febrero 2004: "Procesos y Productos. Experiencias Pedagógicas en Diseño y Comunicación"

Año V, Vol. 5, Febrero 2004, Buenos Aires, Argentina | 214 páginas

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“Si la educación no prepara a las venideras generaciones para esta necesaria adaptación a los medios de trabajo, el resultado será la pobreza y la oscuridad nacional, en medio del desenvolvimiento de las otras naciones, que marchan con el auxilio combinado de tradiciones de ciencia e industria de largo tiempo, haciendo lentamente descender a las últimas condiciones de la sociedad a los que no se hallen preparados para la educación...”.

Domingo F. Sarmiento

Pasaron ciento treinta años y quizás se necesiten ciento treinta más para afianzar la idea de la divulgación científico – técnica como herramienta para superar el atraso. Para ello, Sarmiento ya había afirmado: “...El conocimiento debe democratizarse. La educación no sólo será la educación del soberano, sino también un instrumento para la producción de un país, el desarrollo y crecimiento de una sociedad...”. Si en el pasado la institución educación preparaba para actuar en una sociedad hecha y cuya estabilidad se suponía que no habría de alterarse, la educación hoy debe preparar para una sociedad cambiante y de rápidas transformaciones culturales, económicas y sociales.

Los cambios que se operan en la sociedad, justifican la falta o pobreza de educación? Los cambios, no son parte de la historia? No son necesarios los cambios para hacer la historia? La falta de educación es consecuencia de una sociedad económicamente pobre o viceversa? No será que una sociedad pobre o analfabeta tiene una jerarquía de valores contrapuesta a la educación?. Y cuando hablamos de analfabetismo hacemos referencia a “adaptación a los medios de trabajo, a la posibilidad de aportar a la sociedad lo que esta necesita para avanzar.

Qué hacemos quienes hacemos o facilitamos o decimos estar en educación?

Si ayer se consideraba que la educación era un proceso que concluía en un determinado período de la vida, hoy, en razón del acelerado ritmo de avance de la ciencia pura y aplicada, los veloces cambios tecnológicos y el incesante aumento de los conocimientos, conlleva a que el “aprender hoy para aplicar y actuar mañana” debe ser reemplazado por el “aprender para aprender”. Aprender hoy para estar en condiciones de aprender siempre y mucho más allá de los cambios, haciendo de ellos parte del desafío a afrontar.

Y entonces, si no podemos justificar nuestra falta de educación en los cambios, dónde está la respuesta?

La finalidad de la educación implica formación humana, algo así como fortalecer interiormente a la persona, para que no sucumba frente a una sociedad de adelantos científicos y técnicos, sino que pueda servirse de ellos siendo un ser no masificado, sino integrado con actitud creativa en la sociedad en que vive.

Diferenciemos dos de los términos utilizados: educación y masificación.

La educación como hecho social es un proceso a través del cuál una sociedad comunica mediante un modelo creador su cultura, en vista a la realización de los hombres que viven en ella.

Desde el punto de vista individual, la educación es un proceso de todos y cada uno de los hombres de una sociedad durante toda su vida.

La sociedad necesita de la educación para subsistir y progresar continuamente. Y lo hace a través de la comunicación a las generaciones jóvenes de toda su herencia cultural y se nutre del aporte que éstas le brindan para lograr su transformación constante.

El hombre necesita de la educación para ir perfeccionándose cada vez más como persona y, poder participar de forma proactiva en la sociedad y en la cultura en la cual vive.

El interrogante que surge en este instante es, qué tenemos nosotros de diferentes para que nuestra sociedad no necesite de la educación y de personas en condiciones de actuar de manera creadora en la sociedad?. Absolutamente nada. Más aún estamos convencidos de que la necesitamos imperiosamente.

La educación entonces implica por un lado un proceso de individualización y un proceso de socialización. Integrando ambos procesos, diremos que la educación es un proceso de crecimiento interior y al mismo tiempo de incorporación y transformación de los elementos del medio socio-cultural. Pero esta integración es muchas veces desvirtuada. En la actualidad debido a la influencia superlativa de factores como los medios masivos de comunicación, que globalizan y uniforman la producción, los gustos, la moda, etc., se corre el riego que la educación sea puesta exclusivamente en función de la adaptación, de la conformación materialista del hombre. En definitiva es convertir al hombre en objeto, es negarle la posibilidad como creador de su futuro, es arrebatarle su decisión. La educación debe profundizar el concepto de vocación y esto se refiere a ser cada vez más completo. Muchas veces se escucha la frase “cómo la educación se nos escapó...”. Y si me permiten una opinión , no se nos escapó, la abandonamos. Padres y docentes somos responsables de ello. Pasamos de “autoritarios” a “hacé lo que mejor te parezca”, y siempre sintiéndonos culpables. Tuvimos miedo a ser padres. Miedo a ser maestros. Miedo a educar. Y probablemente inconscientemente se dio porque no afrontamos el proceso de enseñanza – aprendizaje con la suficiente decisión unos y vocación otros. Educar implica decisión, formación de valores, conocimiento, sabiduría, libertad, hacer la sociedad. “Lo que debe enseñarse debe enseñarse y no ser aprendido de otro modo. Pero lo que puede ser aprendido debe ser aprendido”.

Se enseña al que no puede aprender por sus propios medios e iniciativas. Hay quienes estarán más predispuestos a hacerlo sin directivas, pero hasta incluso el más dotado para el aprendizaje necesita de la enseñanza básica de instrumentos, de cultura. La enseñanza es ineludible, para todos. El aprendizaje creativo, en cambio, ya es personal, y depende de cada uno, de sus condiciones interiores, y también de la estimulación del medio en que crece. Se aprende a disfrutar, a pensar, a mirar con nuevos ojos, a romper paradigmas o, al menos a ponerlos en duda. Se aprende a desaprender lo aprendido para seguir aprendiendo.

Además de las diferencias en vocaciones y la afinidad con ciertos sectores de la realidad, la esencia educativa consiste en querer eso que es aprender, enseñar, educar, crecer.

Cómo hacer para modificar nuestra realidad?. La cuestión no estará en que nos pasamos analizando, explicando y justificando el pasado y no adoptamos una actitud de modificar la historia?.

El gran tema de la educación es que cada ser humano es múltiple y, como tal, diferente de los demás. Educar es pensar en el alumno. Finalmente lo que nos interesa es la vida. Y la vida está llena de problemas.

Alguien dijo alguna vez: “... hago lo que puedo, hago lo que elijo hacer, hago lo que creo. Aprendí ya que mi querer y mi hacer y mi creer han de cruzarse con hilos ajenos, de personas, de tiempos, de circunstancias, pero el ritmo, el horizonte, el objetivo debo marcarlo yo....”. Para que esto posible sea una realidad. necesito de la educación.

Ni aprender a aprender, ni aprender a estudiar, ni aprender a integrarse en la vida de eficiencia y labor, ni aprender a adaptarse a la sociedad son un fin en sí mismas; si para algo existen las instituciones educativas, es para aprender a vivir, que termina siempre siendo aprender a convivir, con uno mismo y con los otros.

Me atrevo a tomar y hacer propias unas palabras de Erich Fromm que nos permitirán seguir reflexionando: “...en su esencia el yo del individuo ha resultado debilitado, de manera que se siente impotente y extremadamente inseguro. Vive en un mundo con el que ha perdido toda conexión genuina y el cual todas las personas y todas las cosas se han transformado en instrumentos, y en donde él mismo no es más que una parte de la máquina que ha construido con sus propias manos. Piensa, siente y quiere lo que él cree que los demás suponen que él deba pensar, sentir y querer, y en este proceso pierde su propio yo, que debería constituir el fundamento de toda seguridad genuina del individuo libre.”

No es fácil ser libres, porque hay un valor que es el que frecuentemente rige nuestras vidas, es el de la seguridad. Y ser libres es estar inseguro, salirse de rutinas, pensar todos los días. Y esta opción es individual y conciente, totalmente subjetiva.

Al adaptarnos a las expectativas de los demás, al tratar de no ser diferentes, ganamos cierto grado de seguridad. Pero la contrapartida es que llegamos a ser nadie. Entonces, cuál es el significado de la libertad?

Como madre y docente aspiro que cada uno pueda ser alguien, se haga alguien, tenga identidad y tenga alegría de ser. Y para ello es necesario terminar con promesas sin posibilidad de cumplirse con el esfuerzo de cada uno y de todos.

Cuántas veces escuchamos: “Estamos en la era de las comunicaciones”. Y creo conveniente diferenciar comunicación de información. El acceso a la información no implica que nos comuniquemos. Comunicar implica decidir transmitir en forma eficaz y eficiente una información. Y para que el proceso se complete debe existir quien la recepcione con el conocimiento necesario para su interpretación. Y para llegar a ese conocimiento es necesario el aprendizaje, ese proceso que permite la interiorización, la aprehensión de esa información, pudiendo aplicarse dichos conocimientos de manera adecuada donde y cuándo corresponda. La información y la transmisión de datos no implican conocimiento, en mucha menor medida educación. Son meras herramientas. La pregunta sería, estamos capacitados para asimilar toda esa información disponible?

Hay que educar para pensar, que es educar para no copiar, que es educar para disfrutar, para ser uno mismo y no un mero juguete en el oleaje del pensamiento inducido, mediático, materialista, que mientras globaliza aparatos va bien pero cuando globaliza mentes, nos esclaviza.

Educar para la identidad, para la libertad, es decir educar en el esfuerzo, la elección, la decisión, el compromiso, la responsabilidad, el respeto, el trabajo, el servicio.

Estamos a tiempo de cambiar la historia?

La respuesta está en un recuerdo de Almafuerte que insinúa que el gran misterio no está en el universo sino en nosotros mismos:

“Yo miro el Universo pasar delante como a pelusa tonta, sin que me asombre: soy profeta, soy alma, soy como el Dante... Yo no siento más vida que la del Hombre!”.

Quizás la esperanza consiste en que la educación sea un acto de enseñanza que, por sólo existir, ha de producir aprendizaje y que asumamos que la riqueza espiritual es la que decide el valor de ese acto. Volver a enseñar a lo grande para que todos seamos grandes.

Y recordando las palabras de Sarmiento, definiría a la educación como aquella de la cuál egresen personas con horizontes de trascendencia, que vivan plenamente el presente, pero que capten que se vive para algo, para alguien, para construir la cultura social del futuro. Esta es mi misión y éste es mi proyecto. Esta es la misión y éste es el proyecto.


Reflexionando sobre educación. fue publicado de la página 132 a página134 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº V

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