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Diseño mi colección de indumentaria

Pizarro, Mariana [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº V

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº V

ISSN: 1668-1673

XII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Febrero 2004: "Procesos y Productos. Experiencias Pedagógicas en Diseño y Comunicación"

Año V, Vol. 5, Febrero 2004, Buenos Aires, Argentina | 214 páginas

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Teniendo en cuenta las dos materias dictadas por mí durante el ciclo lectivo 2003 en la Universidad, que son Taller de Moda I, para la carrera de Diseño Textil y de Indumentaria, y Taller de Reflexión Artística I, para la carrera de Diseño Gráfico, surgió la idea de realizar un proyecto a través del cual los alumnos de la carrera de moda puedan comenzar a perfilar su estilo teniendo en cuenta, además de su impronta personal, los factores sociales, culturales, económicos y artísticos que influyen en la moda.

El mismo apunta a la creación de una colección prendas teniendo en cuenta lo antes mencionado.

Em Taller de Moda se trabajarán los contenidos de: forma, color y figura humana, que son básicos para que el alumno pueda emprender esta tarea.

Desde Taller de Reflexión Artística podrán comprender la influencia de: los hechos históricos, los cambios sociales, las variantes en los pensamientos filosóficos, las distintas culturas (orientales, occidentales, etc.), las problemáticas económicas, etc., en las artes y en la moda. Teniendo así una visión globalizada de la estética y sus mutaciones de acuerdo a las variables antes mencionadas que ayudan a construir una espiral dialéctica que no distingue causas y consecuencias entre las mismas.

Siempre se ha considerado que la moda es un placer frívolo y egoísta que reafirma la vanidad del ser humano y divide las clases sociales de acuerdo a la vestimenta. Pero la moda es mucho más que eso. Al igual que miles de otras costumbres, la moda habla de la sociedad y su idiosincrasia, muestra qué elementos son de importancia en una cultura y de qué manera su gente vive y se desenvuelve en un contexto histórico determinado, a su vez que éste influye en el qué y cómo sea esta vestimenta.

Antiguamente, los patrones que regían la moda eran completamente estéticos, despreocupando factores considerados secundarios como la comodidad e incluso el bienestar físico. Hasta comienzos del siglo XX la moda femenina se caracterizó por un perpetuo martirio. La incomodidad y poca libertad de prendas como el «corsé», eran fiel reflejo de las costumbres que reprimían la expresión femenina a las labores domésticas y reproductivas, además, producía serios trastornos en el organismo ya que apretaba todos los órganos interiores.

No era extraño que hasta los primeros años del siglo XX, la forma de vestir de la mujer se halla asimilado más a un objeto decorativo que a una persona.

Durante la denominada «Belle Époque» (1890- 1910), época de riqueza, ostentación y extravagancia, los vestidos almidonados y con enagua de crinolina (falda circular con seis aros de acero flexible que abultaban el vestido), marcaban la pauta.

Esto se ve en las obras de los artista Impresionistas como: “Música en los Jardines de Tullerías” de Manet, “Terraza en Sainte-Adresse” de Monet, entre otros.

Luego comienza a nacer un nuevo ideal de mujer, el que por primera vez fue creado por ellas mismas y no por hombres. La nueva imagen era la de una mujer trabajadora y eficiente, que luchaba por obtener el derecho a voto y que se inmiscuía en los asuntos que hasta entonces eran privilegio del poder masculino. Para representar esta nueva tendencia, el traje de dos piezas, denominado «traje sastre», era lo más adecuado para los nuevos tiempos.

En 1910 se produjo un cambio rotundo en la moda, influenciado por el «Ballet Ruso» que recorría los escenarios europeos. Los colores llamativos y la onda oriental, reemplazó la hegemonía en tonos pastel y las faldas largas. Bailarinas como la sensual Isadora Duncan y la enigmática Mata Hari, se transformaron en íconos de belleza seguidos mundialmente. Gracias a esta nueva moda las mujeres se atrevieron a desafiar los sólidos principios morales que las ataban y comenzaron a mostrar el cuerpo, lo que por supuesto no fue posible sin escándalo eclesiástico y machista de por medio.

Los cuellos «hasta las orejas» dieron paso al escote en «v» y las faldas se acortaron levemente, dejando al descubierto los tobillos, cosa que también causó estupor en la época porque durante siglos las piernas femeninas habían sido el símbolo erótico que «provocaba la lujuria en los hombres» y que por lo tanto, debían ser escondidas.

En 1914 llegó la Primera Guerra Mundial. De dimensiones escalofriantes y trágicas consecuencias para el viejo continente, terminó por completo con la farándula y el lujo de la moda francesa e inglesa, en donde se encontraban las grandes casas de alta costura.

Una vez finalizado el conflicto, en 1918, la falda campana dio paso a los cortes rectos.

En plena época de pos guerra y representando a esta nueva generación de mujeres independientes y modernas, apareció la mítica Coco Chanel. Su estilo cómodo y práctico representaba la revolución femenina y la economía que debía surgir en época de recesión. Por esta razón, introdujo materiales más simples y baratos que el chiffon, el tul y la seda. Creó entonces los trajes de punto, tejidos finos que otorgaban más y mejor flexibilidad para la nueva mujer, la que además ponía énfasis en la práctica deportiva, incentivada por la reciente costumbre de ocupar el tiempo en algo útil. La mujer ya no era una utilidad en sí, sino que «hacía» cosas útiles.

Escuelas como la Bauhaus van a dejar su impronta también en el vestuario.

Con la crisis económica de 1929, la industria de la moda introdujo el lino como material en boga (debido a su bajo costo) y los materiales artificiales como las baratas medias de seda sintética que reemplazaron rápidamente a las antiguas de seda natural y que tenían un elevado costo.

Los 60’s fueron años en que la juventud reclamó su intervención y se posicionó de un espacio que antes les estaba prohibido.

La liberación fue producto de una serie de cambios económicos, políticos y sociales, pero fue la música la que principalmente libertó las mentalidades juveniles reprimidas durante tanto tiempo. Fueron años de diversión y de una constante búsqueda de identidad.

La siguiente década empezó con la entrada del crecimiento de esta generación que de a poco fue perdiendo el resplandor de años anteriores.

En ese momento se produjo un furor hacia lo «retro». El no estar conformes con un mundo lleno de conflictos y ambiciones conflictivo los llevó a mirar hacia oriente, específicamente hacia la India y su religión el Hindú. Numerosos artistas como The Beatles y Jane Fonda entre otros, profesaron este culto y lo expandieron por occidente, de cuya experiencia se extrajo una moda que más que una manera de vestir, fue todo un movimiento social: el Power Flower Hippie. Todo en los 80’s era grande: peinados voluminosos, joyas grandes, grandes hombreras, gran dinero. Incluso el estilo impuesto era grandioso y eso lo podemos ver claramente en las obras de la artista plástica Cindy Sherman.

Hoy en día podemos decir que la moda dio un vuelco de 180 grados en comparación con la de hace 100 años atrás. Ahora es ligera e individual, enormemente adaptable y para todos los gustos acompañando a proceso que esta relacionado con el pensamiento contemporáneo, la mirada puesta en el pluralismo, la crisis económica y política mundial.

Para realizar el trabajo los alumnos deberán investigar las tendencias de la moda actual en nuestro país y sus causas. Esto ayudará a integrarlos al mercado de una manera realista y creativa.


Diseño mi colección de indumentaria fue publicado de la página 149 a página150 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº V

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