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La posición del critico/analista frente al acontecimiento audiovisual

Poncet, Eva Laura [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº V

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº V

ISSN: 1668-1673

XII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Febrero 2004: "Procesos y Productos. Experiencias Pedagógicas en Diseño y Comunicación"

Año V, Vol. 5, Febrero 2004, Buenos Aires, Argentina | 214 páginas

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Cualquier producto audiovisual nos coloca siempre y antes que nada en la posición de espectador. Posición que, si bien uno puede plantearla relajadamente, pensando en disfrutar de un momento de esparcimiento y distensión, no puede dejarse de pensar en forma constructiva y dinámica. Lejos quedaron aquellas teorías que suponían un espectador pasivo y contemplativo. El espectador y su momento receptivo, es parte integral del proceso audiovisual, su mirada no es inocente, se posiciona como receptor munido de esquemas previos, hipótesis ya hechas, así como también deseos y expectativas que motivan su búsqueda. Es importante enfocar con claridad este momento del proceso audiovisual, ya que como creadores y productores, así nos desarrollemos en publicidad o comunicación, o nos aboquemos a productos cinematográficos o televisivos, no podemos descartar la importancia que el momento receptivo tiene en el proceso total. Debemos pensar las variables sociales e históricas que se cruzan en él, y en las características individuales y grupales que lo determinan; así como también debemos tener presentes la construcción que nosotros hacemos del espectador medio desde nuestras expectativas, y la posible efectividad que buscamos con nuestro producto según nuestros fines.

Por otro lado, es necesario tener en cuenta este aspecto del proceso audiovisual, cuando somos receptores. No sólo cuando somos espectadores, que lo somos siempre; sino también como analistas, como teóricos y como críticos. Ser concientes de las posibles variables que se articulan en nosotros como receptores, y potenciar en cierta medida la productividad de este momento del proceso. Conocer los diferentes mecanismos que dinamizan la posición del espectador, nos ayuda a discernir con claridad, y a abordar con mayor profundidad el proceso audiovisual que se nos antepone. Ser concientes de la conjunción de parámetros que se articulan en nosotros (sociales, históricos, culturales, psicológicos, preferencias, etc.) nos da las claves para plantear con la mayor objetividad posible nuestra tarea de analistas o críticos. Es necesario y fundamental abordar este proceso dejando de lado nuestros gustos personales, nuestros estados anímicos ocasionales, y nuestros prejuicios en general. Ser críticos de una obra audiovisual no significa decir que es buena o mala, regular o excelente. Ser crítico es ir al fondo de la obra, al análisis de sus intenciones, y a la evaluación de sus objetivos logrados en base a éstas. Es buscar los puntos valiosos si los hay, ponerlos en correspondencia con la obra misma, y también con otras obras. Es evaluar el lugar que le corresponde a esta obra en su momento histórico. Existen muchas otras variables a tener en cuenta, a pesar de que se hayan nombrado sólo algunas. El crítico/ analista debe ser lo suficientemente abierto y creativo para lograr encontrarlas y exponerlas. Sobran ejemplos de casos y artistas, que incomprendidos por sus congéneres, sólo encontraron el reconocimiento que el tiempo de la historia restituye con justeza. ¿Cuántas obras de arte que hoy cuelgan en espacios privilegiados en los museos y que cotizan millones, fueron denostadas por la crítica contemporánea? Por otro lado, tampoco hay que dejarse llevar por modas pasajeras, que sobreestiman determinados acontecimientos artísticos, sin preguntarse demasiado por su verdadero valor.

Saber “mirar”, con todo lo que esto incumbe. Estar abiertos y, por sobre todo, desplegar todo el poder creativo que puede fluir libremente en la experiencia de ser espectadores. Ya se señaló más arriba, que ser espectador es un acto dinámico, no pasivo. Siempre ejercemos esta opción, conciente o inconcientemente. Está en nosotros el empleo que hagamos de este saber “mirar”. No olvidemos que los procesos creativos se consolidan o no, a lo largo de la historia, más allá de opiniones y políticas. El poder creativo del crítico/analista, sirve para preanunciar estos movimientos y entenderlos más acabadamente. No lo desaprovechemos.


La posición del critico/analista frente al acontecimiento audiovisual fue publicado de la página 150 a página151 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº V

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