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La otra comunicación.

Glos, Héctor Eduardo [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VI

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VI

ISSN: 1668-1673

XIII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Febrero 2005. Buenos Aires. Argentina:"Formación de Profesionales Reflexivos en Diseño y Comunicación"

Año VI, Vol. 6, Febrero 2005, Buenos Aires, Argentina | 288 páginas

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Al referirnos a la comunicación, inmediatamente se abre y despierta un gran abanico de acepciones, campos y dimensiones. Una decodificación tan heterogénea, casi inexplicable por la propia teoría de la comunicación. 

Los diferentes terrenos y planos que originan las diversas acepciones y significantes de la comunicación, algunas de ellas en conflicto entre sí, provienen de todo estrato social y educacional. Dicha diversidad de significaciones instaladas en el ecosistema llega desde esos aglutamientos de signos, códigos y simbologías de una sociedad, las cuales denominamos culturas. 

No es lo mismo referirnos al hecho de comunicar en latinoamérica que en países de Medio Oriente, donde prevalece el valor de lo manifiesto, lo fáctico y concreto, con escala de valores humanos totalmente diferente a la cultura occidental. Los más pragmáticos, relacionan a la comunicación con las tecnologías aplicadas al tema o con vehículos y dispositivos de traslado. Cuando se les presenta un profesional de la comunicación, no falta quien cree hablar con un operador de servicios telefónicos, sin faltar quien puede creer estar frente a un conocedor de todas las líneas de colectivo y transportes. Otro campo que origina la simple vibración sonora de la palabra comunicación es al referirnos al respetable, simple o complejo hecho de informar. Así nos referimos a periodistas y a los medios que nos ofrecen las noticias y demás datos de interés. Estos se comunican trasladando datos a un definido sector de público. Este campo interpretativo de la comunicación es producto de otra gran dimensión. Me refiero al complejo mundo de la lingüística con innumerables investigaciones y resultados que juntan conforman una ambigua teoría de la comunicación. Estas teorías se basan en las primeras acepciones de comunicación que manifestó Aristóteles, refiriéndose a la retórica, como una búsqueda de satisfacer y satisfacerse a través de la palabra. Una suerte de relación estimulo-respuesta que ya en el siglo XX, Claude Shannon con su teoría matemática de la comunicación, sostiene que un proceso de transferencia de datos implica una comunicación. Aunque despreciando al contenido de esa información, cúmulo de datos o mensaje. Simplemente una unidad cuantificable en función de la capacidad de satisfacción del medio. Otra gran dimensión gana espacio, post revolución industrial y fundamentalmente luego de la segunda guerra mundial. Me estoy refiriendo a nuestro propio campo profesional, nuestro lugar en el mundo de la comunicación: La comunicación aplicada al desarrollo de las organizaciones. Las cuales conformadas como las técnicas del comunicar y de acuerdo a distinciones y operatorias tomaron diferentes nombres, como publicidad, promoción, merchandising, relaciones publicas, prensa, propaganda, marketing directo; Lo que el profesional del área conoce como «comunicaciones de marketing». 

Pero la intención de este trabajo, no es hacer solo un racconto de las diversas formas de interpretar o entender la comunicación. Como tampoco esbozar los conceptos básicos de las principales corrientes e investigaciones. Si no por el contrario como indica el título precedente a este trabajo, referirme y presentar otra dimensión de la comunicación. Un terreno poco transitado, pero de estrecha relación con nuestra área de labor y conocimiento. 

Se trata de presentar una comunicación intrapersonal y cultural. Esa que no prestamos atención por considerarla trivial o porque al estar presente en cada momento de nuestra vida, pasa a ser inadvertida o irrelevante. Existe una comunicación paralela y activa cargada de signos visibles y ocultos. La misma transita junto a los mensajes que las personas y las organizaciones intercambian entre sí. Muchos mensajes son emitidos, recepcionados e integrados sin percibirlos. Los movimientos del cuerpo, la ropa, gestos, modales, costumbres, hábitos, la alimentación, los aromas, y hasta la manera de apretar la mano tienen mensajes contundentes. Todo esto comunica, digamos que ningún ser humano puede resistir a la acción de comunicar, aun se encuentre solo en la más desierta isla, su comunicación será consigo misma, esperando una respuesta. El simple hecho de encontrarse satisfecho con sus meditativas palabras es la respuesta. A veces el silencio es comunicación. 

Estos mensajes inconscientes acompañan a un contenido consciente. Si nos enojamos probablemente nos empecemos a poner colorado y hasta quizás levantar el dedo en señal de defensa o ataque. En ocasiones lo que las palabras no dicen, es dicho por los movimientos de las manos o los ojos. 

Muchas de estas manifestaciones personales, involuntarias acompañan al mensaje, el cual suele desvanecerse en medio de un ajetreo y arrebato somático. Estas somatizaciones se dan en las organizaciones como en la propia organización como individuo. Las expresiones se manifiestan de acuerdo a un modelo paradigmático, producto de nuestras experiencias, conocimientos, actitudes y fundamentalmente desde una calificación y selección de lo que es bueno y malo, de lo sagrado y lo profano. 

O sea que suelen ser diferentes con relación al contexto, distintas de acuerdo a cada contexto socio-cultural. 

Si atendemos a todos los signos y todo puede ser decodificado, podemos decir que la cultura de una sociedad, es considerado un sistema de códigos de comunicación. Por lo tanto la cultura comunica. 

Existen ejemplos de los más diversos de una cultura comunicando: El padre de la familia se sienta a la cabecera de la mesa comunicando su posición de autoridad. 

Para las fiestas patrias usamos escarapelas y colocamos banderas comunicando nuestros sentimientos patrióticos. 

Para entrar a una iglesia los católicos se descubren la cabeza, mientras que los judíos para entrar a una sinagoga deben cubrirla. Los católicos comunican su respeto a Dios con la cabeza descubierta y los judíos con la cabeza cubierta. 

En la cultura judeo-cristiana golpearse el pecho es parte de una plegaria, mientras que en culturas africanas golpearse el pecho significa burlar al otro. 

La ola de ejemplos se pone más atractiva con los que detallaré a continuación, ya que los mismos se acercan a nuestra área de labor y conocimiento, como es el de las comunicaciones en las organizaciones. Además de entrar en otro significativo y relevante fenómeno, al que denominamos Mística. Jubilados de grandes corporaciones llevan en su solapa el escudo de la empresa que dedicaron la mayor parte de su vida, habiendo abandonado el puesto hace mas de quince años. Así comunican con orgullo haber pertenecido a una importante empresa. Si observamos las estrellas de rock, estas acarrean multitudes de fans que poco entienden las letras de las canciones de sus ídolos. Miles de jóvenes se arriesgan al peligro ingresando a la tribuna contraria, solo por conseguir un paño de tela, la bandera del equipo rival. Ejecutivos de empresas dedican su vida a su trabajo, sintiendo a la empresa como propia. Lo que conocemos como ponerse la camiseta de la empresa. 

Estos efectos sobre la gente no son explicables racionalmente. Los equipos de fútbol, políticos, pastores, sacerdotes, corporaciones, estrellas musicales y deportivas, ejercen efectos en las masas que actúan a niveles ocultos, complejos y hasta misteriosos. Sus manifestaciones somáticas y simbólicas crean valores, percepciones, diferenciales que provocan la adhesión y enrolamiento a una corriente. Los mismos son como potentes medios de difusión, capaces de generar cambios sociales y humanos. 

Si hablamos de valores, hábitos, costumbres, estamos frente a la construcción de una filosofía de vida, una vasta red de códigos que los identifica. Un propio sistema cultural que comunica y desea comunicar. 

En una cultura es imposible no comunicar. Una organizaciónempresa en silencio puede estar comunicando que no tiene capacidad de hacerlo o que oculta algo y prefiere trabajar en el anonimato. Los movimientos de esa organización, de sus directivos, de su gente serán decodificados consiente o inconscientemente por la sociedad. Muchas veces esas decodificaciones no son reales, tornándose más inquietante aun, cuando esas interpretaciones no coinciden con los intereses de la empresa, lo cual provoca inmediatamente perjuicios irrecuperables en la existencia de la organización. 

Los comunicadores sociales y empresarios perseguimos la optimización de la comunicación, ya sea en la inversión econó- mica en medios y acciones, como también en el posicionamiento de marcas y productos. 

Para eso manejamos recursos y variables, introducirnos al estudio de la comunicación cultural e intrapersonal y de la mística, esta última ya abordada por el management, seguramente contribuirá a una mayor optimización en las comunicaciones.


La otra comunicación. fue publicado de la página 115 a página116 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VI

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