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La creatividad dibujada.

Kaplan Frost, Oscar [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VI

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VI

ISSN: 1668-1673

XIII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación. Febrero 2005. Buenos Aires. Argentina:"Formación de Profesionales Reflexivos en Diseño y Comunicación"

Año VI, Vol. 6, Febrero 2005, Buenos Aires, Argentina | 288 páginas

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Como testigos del tiempo, encontramos en las pinturas rupestres los dibujos del homo sapiens decorando los límites internos de las cavernas donde moraban. En ellas, se exponían una gran variedad de gráficas referidas a los animales que dominaban el territorio de esa era, pero sin importar su tamaño real, ya que todo podía ser representado en una escala visual apropiada, donde solo se lo utilizaba como un recurso para establecer una comunicación, o bien, para emitir un mensaje. Sobre cualquier tipo de superficie y con el instrumental disponible, el acto de trasmitir una idea, narración o un concepto lo podían llevar a cabo a pesar del período hostil, donde la supervivencia predominaba el escenario del hombre. Sólo se expresaban de ésta manera, recurriendo a la representación gráfica, ya que aún no conocían el lenguaje. 

Su primer idioma fue el arte, manifestado desde sus pinturas, armamentos y utensilios. Ergo, el hombre se expresó, desde sus orígenes, primero por las imágenes representadas y luego a través de las palabras. 

Recién las grandes civilizaciones de los sumerios y de los egipcios, hace mas de 5.000 años, introducirán los jeroglíficos e ideografías, apoyados también desde el dibujo. 

Para muchas de las creaciones diseñadas, que conocemos dentro del largo recorrido de la historia del hombre, resultaría difícil de suponer que no hayan sido precedidas por algún tipo de gráfica, tal cual lo venimos haciendo en nuestros días. Pero recién desde el período humanista, el dibujo pasará a establecerse en el lugar que hoy le reconocemos. Este irá tomando rasgos tan particulares, que no sólo se lo conocerá como una expresión artística sino como una forma de comunicación, y hasta un medio para poder transmitir un concepto o una idea, o bien, definitivamente una instancia proyectual. 

Cuando recordamos los dibujos futuristas, -inspirados en las ideas de Marinetti o de la mano de jóvenes artistas italianos, como Antonio Saint’Elia-, observamos la expresión de una visión utópica construida desde la sociedad de esa época, pero con una imaginación apoyada en los cambios surgidos a comienzos del s.XX, que invitaban a imaginarse la ciudad del futuro -como menciona Eduardo Cervera, «las utopías no proponen soluciones, sino teorías y líneas de pensamiento»-. Las guerras europeas dejaron solo estos dibujos como un testimonio, que luego serían considerados como unas ideas vanguardistas, retomadas desde la posguerra. 

El artista plástico recurre al dibujo como a su obra misma; en cambio, el diseñador utiliza al dibujo como parte del proceso comunicacional –para su retroalimentación o dirigido hacia terceros-, que se establece por el mismo diseño del producto. 

La tendencia de aproximación –especialmente desde que la pintura incursiona en el campo del diseñador, aproximadamente desde la década del ’60-, se orienta desde el dibujo del proyectista hacia una concepción artística en si misma, apareciendo como una nueva variante figurativa. Esto va incidiendo durante el proceso creativo, ya que nos permite, a su vez, que se pueda reflexionar sobre el producto gráfico desplegado. 

Según Charles Vervalin, la creatividad supone estudio y reflexión, más que acción. Esta instancia analítica cuenta con el dibujo como la herramienta preferida por muchos diseñadores, ya que es un recurso que permite expresarse y también, por la rapidez interpretativa de una idea, pudiendo servir para verificarla, o bien, para obtener una aprobación sobre la misma. 

La creatividad está involucrada y permanece latente en todos nosotros, en cada acción -consciente o inconsciente-, en una respuesta ocurrente, en una distribución de objetos sobre nuestro escritorio, y de muchas otras maneras donde podamos combinar o relacionar elementos, situaciones, palabras. A ésta la podemos medir, valorar, hacer crecer o incrementar, y como sostiene Edward De Bono, que «el pensamiento creativo no consiste en esperar la inspiración». Por ello es que resulta un desafío para los formadores, quienes recurren a diferentes técnicas y recursos para estimular o motivar, y enriquecer a los estudiantes, fortaleciendo su desarrollo, para que éstos puedan ofrecer sus propuestas de diseño. Estas mismas podrían tener un alto grado de creatividad, pero no necesariamente resultaría algo original, pues la originalidad es algo único, sin precedentes que empañen su exclusividad.

Formando a los interioristas 

Dentro de las modificaciones que se realizaron durante el ciclo 2004, sobre los contenidos de las materias de la carrera de Diseño de Interiores, se ha puesto en valor, desde lo conceptual, al dibujo durante el proceso creativo del alumno. Se ha trabajado desde las materias de Diseño conjuntamente con los Talleres de representación, con el dibujo reglado y a mano alzada - conjuntamente con la maqueta y el dibujo digitalizadocomo recursos genuinos para expresarse dentro del proceso de diseño, resultando una herramienta inseparable de éste. El croquis o el boceto, se lo comienza a explicar, recurrir y aplicar desde el mismo inicio de la carrera, para permitirle al alumno poder valerse de un recurso de conveniente instrumentación en los distintos avances del proyecto. 

Se le ha otorgado a las representaciones la relevancia que éstas poseen por sí mismo, tanto desde el enfoque comunicacional, como desde el artístico. Con éstas consignas se implementó, en el marco del Ciclo Técnico de Diseño de Interiores, el módulo denominado «Croquis. La expresión de una idea», con el objetivo de incentivar, desde el dibujo, al desarrollo creativo en las etapas proyectuales. Como insiste De Bono con respecto a que la destreza en la utilización de las herramientas para generar las ideas, dependerá de la práctica. 

Detrás de cada trazo o grafismo encontramos una idea, una intención, que provoca un diálogo introspectivo, una instancia de retroalimentación y autoreflexión, propio de los diseñadores, y que a su vez, estimulan el acto creativo. Estos trazos resultarán los generadores de un diseño, resultando así, un medio que utilizamos para canalizar las ideas, y que luego se materializarán en el producto terminado. 

La participación del Taller de Interiores III en el marco del concurso organizado por la Facultad de Diseño y Comunicación, fortalece el concepto de revalorización del dibujo dentro del proceso de diseño, ya que ésta permitirá expresar el pensamiento de los diseñadores. La representación de la obra concluida en su instancia proyectual, conjuntamente acompañado con otros dibujos de más ágil expresión, representan simplemente las ideas e intenciones del mismo, otorgándole al conjunto de la entrega, una muestra sobre éste proceso, jerarquizándolo en sus diferentes etapas. 

Además, la presentación de los trabajos realizados en la cursada del Taller, requieren junto a la composición y prolijidad expresadas en cada unidad, de una propuesta creativa en su presentación. Así es que el producto final contempla la producción realizada conjuntamente con su forma de exponerlo. 

Tomando como ejemplo al arquitecto holandés Rem Koolhaas -desde su enfoque bibliográfico- observamos que le otorga el mismo valor a sus propuestas de diseño construidas que a los proyectos que no se han materializado, ya que presenta, en el conjunto de su producción, el aspecto más importante para cualquier diseñador, que es identificar el campo de las ideas. Por ello, desde éste lugar expone sus trabajos, sin un orden secuencial, donde los primeros bosquejos se entremezclan con las perspectivas realistas o fotografías de la obra concluida, abarcando todas las instancias proyectuales –incluso aquellas «de significación interna», donde los dibujos aparecen con las indicaciones para ser corregidas, que no se suelen difundir. 

Y como dice Tom Comella, «las ideas son el recurso principal de la creatividad», y para los creativos del diseño, el lápiz es un instrumento por el cual, los dibujos pueden expresar las intenciones y sensaciones que persiguen en un proyecto.


La creatividad dibujada. fue publicado de la página 137 a página138 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VI

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