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Vértigo

Harari, Alberto [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VII

ISSN: 1668-1673

XIV Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2006:"Experimentación, Innovación, Creación. Aportes en la enseñanza del Diseño y la Comunicación"

Año VII, Vol. 7, Febrero 2006, Buenos Aires, Argentina | 272 páginas

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Siendo el 2005 mi primer año como docente, dictando la asignatura Introducción al Discurso Audiovisual, me he encontrado con diversas situaciones en las que he experimentado, innovado y por qué no, creado; aunque también he “tomado prestadas” varias de las estrategias y recursos que han aplicado conmigo algunos docentes en mi época de estudiante, ya sea con la utilización de documentos de evaluación, como con algunos trabajos prácticos. He intentado rescatar actividades que algunos docentes me habían asignado y que funcionaron bien conmigo como estudiante, y aplicarlas a mis actuales estudiantes.

Instrumentos de evaluación: Prueba de vida Algo que creo innovador (no por original, sino por el simple hecho de no haberlo vivido como estudiante) es haber implementado evaluaciones escritas de contenidos, pero sin calificación promediable. Como ya he descrito en el Cuaderno “Escritos en la Facultad Nro. 8”, editado por el Centro de Estudios de la UP a propósito de evaluaciones, he generado documentos de evaluación en dos instancias distintas del cuatrimestre: Una al finalizar el primer mes – en la clase Nro. 4 - y la otra al finalizar el segundo mes – clase Nro. 8. En ellos había varios ejercicios que los estudiantes debían solucionar en una hora de clase (de forma individual y sin consultar los apuntes), incluyendo los contenidos vistos hasta ese momento. A lo largo de seis páginas los estudiantes se encontraban con párrafos para completar, espacios para desarrollar conceptos, interrogantes para responder Verdadero o Falso, preguntas con respuestas múltiple y ejercicios que implicaban creatividad. 

 Este trabajo les permitía no sólo auto evaluar lo comprendido hasta esa instancia de la cursada, pudiendo resolver el ejercicio libremente, sin la presión de la “nota”, sino además hacer foco en los contenidos más relevantes de cada unidad del programa. La devolución por mi parte era doble: Una escrita, con la corrección y la calificación conceptual no promediable (Regular, Bien, Muy bien, etc.) acompañando con ciertas observaciones sobre los temas flojos y los bien aprendidos, una especie de termómetro con el que pudieran estimar cuánto y cómo habían incorporado los conceptos dictados; y la otra de forma oral al momento de la devolución en mano, repasando ligeramente los puntos flojos y la justificación de la “nota conceptual”. Lógicamente, esta práctica también me permitió evaluarme como docente, dilucidando si lo visto en el cuatrimestre estaba siendo o no incorporado por el grupo. 

Por otro lado, también se tomaron dos parciales, uno escrito, en clase, con preguntas puntuales, y otro, domiciliario, con varios ejercicios de análisis e investigación, esta vez sí, ambos con calificaciones que incidían en el promedio general de la cursada (y, por supuesto, todas pruebas tomadas con previo aviso).

Tecnología en el aula: Yo, robot 

En cuanto al empleo de recursos tecnológicos creo haber innovado con la incorporación y uso del reproductor de DVD en clase que, dada la asignatura dictada (con módulos sobre cámara y encuadre, iluminación, sonido, montaje, etc.), tiene importantes y distintas aplicaciones: 

• Para el visionado de fragmentos de filmes y/o imágenes del “detrás de escena” o breves documentales incluidos en los “extras” de las películas en DVD (descontando la calidad de imagen y sonido de los mismos, búsqueda rápida de capítulos, opción de audio original o en español, etc., bondades éstas que las películas en VHS no tienen); 

• Para el dictado de clases teóricas utilizando archivos en formato .JPEG visualizados en el televisor, que son originalmente diapositivas creadas en PowerPoint y luego exportadas con formato de imagen, reemplazando a las filminas, en comparación más onerosas; 

- Para la presentación y visionado de trabajos prácticos audiovisuales en Video CD o DVD, formatos de entrega más accesibles para los estudiantes al momento de exportar cualquier trabajo de audio, video o ambos, directamente desde la computadora a un soporte digital y no a un casete.

El presuroso crecimiento de la tecnología, con la aparición de nuevos formatos y nuevos artefactos, nos obliga a aggiornarnos en el dictado de ciertos temas y en el uso de nueva maquinaria. Es bueno que, de a poco, intentemos el uso de la nueva tecnología existente, en pos de una mejor y menos añeja forma de enseñar, mucho más dinámica, y acorde con las nuevas necesidades que surgen en el día a día. También es bueno, poder acceder a esos nuevos recursos para su incorporación a las clases.

Experiencias pedagógicas: Copycat, el imitador 

Respecto al comentario de experiencias pedagógicas, me surge compartir dos situaciones significativas, aunque no placenteras, que se sucedieron en ambos cuatrimestres del 2005. Y las dos tienen que ver con el mismo tema: El plagio, es decir, trabajos idénticos entregados por dos estudiantes, pretendiendo parecer distintos o, lo que es peor, sólo cambiando la carátula y dejando el contenido “intacto”. En el primer caso el “verdadero autor” del trabajo no estaba al tanto del plagio y confió en entregarle a su compañero el archivo de su TP “para ver cómo lo había hecho” (además de haberlo entregado semanas antes que el falso autor). En el segundo caso fueron dos los estudiantes que intentaron hacer parecer diferente cada entrega, un trabajo escrito en el que desplazaron algunos párrafos de lugar o bien descartaron otros por completo en sólo uno de ellos. Ante estas circunstancias me comuniqué con el Equipo de Gestión Académica para ayudarme a resolver el problema, en el primer caso el estudiante abandonó la asignatura ante el pedido de una reunión para tratar el tema (al margen de que su seguro destino era, al menos, ir a Recuperatorio por su flojo desempeño en lo que iba de cursada); en el segundo caso, ambos estudiantes fueron citados por Gestión Académica y reconocieron estar en infracción, pidiendo pertinentes disculpas y debiendo cumplir con un nuevo trabajo a entregar. Coincidentemente, luego del hecho, uno de ellos abandonó la asignatura por problemas personales, enviándome un mail de disculpa. 

Por lo visto y por lo hablado con el Equipo de Gestión, ésta parece ser una conducta habitual en muchos de los estudiantes, lo que debe ponernos en alerta respecto a la corrección de trabajos, no sólo porque el estudiante termina aprendiendo poco y nada, sino que si logra con éxito su cometido, será una conducta que volverá a repetir. Y no hay que dejar de lado la falta de consideración y respeto que implica el intento (fallido esta vez) de pretender “pasar” al profesor, entregando trabajos copiados (sin saber, en definitiva, que el único perjudicado es él mismo, aunque ¿acaso no lo sabe?). 

 Es fundamental evidenciar este tipo de procedimientos, para entender y hacer entender la gravedad de la situación que implica entregar un trabajo plagiado y que hay ciertos códigos éticos que no deberían pasarse por alto, además de jerarquizar la existencia y el peso del Trabajo Práctico.

Próximo estreno: El camino de los sueños 

Varios han sido los desafíos afrontados para llegar a ser docente universitario, varios fueron los retos sobrellevados para transcurrir el primer año, y otros serán los que vayan apareciendo próximamente para ser mejor profesor. Y con los desafíos asomarán más experiencias, más aprendizajes, más innovaciones y nuevos desafíos. Habiendo repasado diferentes momentos de este primer año de estreno considero que la película de convertirme en profesor tuvo buena repercusión de público. Emprender el camino del 2006 con saldo inicial positivo no está nada mal… ¿no es verdad?


Vértigo fue publicado de la página 123 a página124 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VII

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