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Diseñando en el futuro

Kaplan Frost, Oscar [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VII

ISSN: 1668-1673

XIV Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2006:"Experimentación, Innovación, Creación. Aportes en la enseñanza del Diseño y la Comunicación"

Año VII, Vol. 7, Febrero 2006, Buenos Aires, Argentina | 272 páginas

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Hacia los finales de la cursada, suele surgir el interés en debatir con los estudiantes, acerca de las corrientes de diseño que afloran en nuestra época, las vanguardias y las tendencias contemporáneas. Así asoman diferentes versiones y opiniones con respecto a sus visiones, ilusiones e imaginación, amparados en alguna ideología oculta o manifiesta. Pero a la vez, se observa que resultan ciertas dificultades para alcanzar una amplitud crítica sobre la situación actual, ya que por la insuficiencia de algunos conocimientos o simplemente por intentar proyectar las consecuencias de ciertos acontecimientos, se cae en imprecisiones o simplemente en un desarrollo imaginativo. Este proceder posiblemente resulte avalado por aplicar ésta senda de críticas y análisis, sobre los hechos acaecidos en el pasado, los cuales resultan ser más certeros y fundados, por la distancia temporaria. 

Ergo, la situación es más compleja cuando nuestro ejercicio consiste en predecir lo que pudiese suceder en las próximas décadas. Con ésta temática hemos podido interpretar a numerosos especialistas de cada área, donde veíamos proyectadas sus utopías - como las que nos proyectaban para el año 2000, viviendo como nos presentaban los supersónicos, desde su “indumentaria espacial” hasta los avances cibernéticos-. También podemos encontrar, en nuestra fugaz revisión, a talentosos como Julio Verne que desde sus imaginativos relatos, predijo algunos acontecimientos que se nos presentan hoy en nuestras realidades. Sin embargo, el camino de intentar reflexionar sobre aspectos contemporáneos distantes, en principio, de la temática del Diseño, como podrían ser diferentes sucesos o movimientos que estén ocurriendo en la actualidad, y que nos permitiría inducir hacia las tendencias de diseño venideras, podrían conducirnos hacia un punto de vista con diferentes proyecciones. 

Por ejemplo, si nuestro enfoque se orientara hacia el aspecto tecnológico, podríamos recordar en los aportes de la revolución industrial, introduciendo nuevos materiales y tecnologías que promovían una nueva estética, a una sociedad que clamaba por una generalizada renovación. Como resultó hacia fines del s. XIX, el caso de un diseño cuya resolución formal y tecnológica originara una estética escandalosa, donde se ofrecía al desnudo una estructura de 304m -sin el pudor de revestirla o disimularla -, así como la pensó Gustav Eiffel cuando erigió la torre que horrorizó a los vecinos parisinos. Mas cerca de nuestros días, llegamos a la década del ’60, nos encontramos con la revolución informática y su progresivo crecimiento desde entonces, acompañada por la incursión de la robótica y la sofisticación en las telecomunicaciones. Esta raíz angloamericana hará hincapié en lo expresivo-tecnológico, orientado hacia una selecta población de un mejor desarrollo socioeconómico. 

En algún aspecto, el artista plástico resulta ser de los primeros en proponer unas ideas innovadoras, ya que en sus obras, los recursos financieros no revisten la misma significancia como lo poseen el músico o literato, y más aún, el arquitecto, quien podía expresar sus visiones sociales y sus investigaciones plásticas con las libertades que no poseían los otros exponentes culturales y artísticos. En cuanto a su aporte, podríamos reconocer a los vanguardistas de comienzos de siglo, quienes han expuesto una nueva visión del hombre y su entorno, con nuevas ideas universales y expresiones individuales que invitaban a reflexionar a los intelectuales de una época que miraba al nuevo siglo con expectativas de innovación. Así recordamos, lo que alguna vez se lo denominó “el salón de los rechazados”, transgresor en un principio, y por demás vanguardista a posterioridad. Los dibujos futuristas, surgidos de las ideas de Marinetti o de la mano de jóvenes artistas italianos, como Antonio Saint’Elia, expresaban una visión utópica desde su época, pero con una imaginación apoyada en los cambios surgidos a comienzos del s.XX, con el dinamismo que provocaban los nuevos medios de transporte y los avances tecnológicos. Las guerras europeas dejaron solo estos testimonios, que luego serían considerados como ideas vanguardistas, retomadas desde la posguerra. 

En la actualidad podemos encontrar en los salones de exposición y centros culturales, obras artísticas que transgreden los límites convencionales, ya que observamos la alteración del formato tradicional de las 2 dimensiones; así tenemos la incursión del “ojo mágico”, al igual que los hologramas, o bien, la integración de la escultura y la pintura, incorporando la tercera y cuarta dimensión. También podemos encontrar que las pinturas no terminan en el lienzo, sino en el marco que la limitaba, o bien el fondo de la pared, pasando a ser parte integrada de la obra artística. 

Así es como se nos presentó el siglo XX, con su primer mitad envuelta en guerras, donde los sentimientos xenófobos y expansionistas territoriales generaban respuestas sobre las necesidades de una manera racional, y fundamentalmente con características funcionales, donde surgiría “el nuevo hombre” que adquiría valores puros y universales. 

En cambio, en el segundo período, las reflexiones teóricas e ideológicas sobre cuestiones atenientes al Diseño – entre otras, sobre la investigación a las metodologías de diseño, la exploración sobre el proceso creativo - presentarían en la forma el escenario proyectual, en un mundo orientado hacia una economía de mercado, con una prominente sociedad de consumo, en donde la semiótica adquiere una mayor libertad de expresión, y el marketing con la publicidad dominan los canales mediáticos. Este es un referente del paso de la modernidad hacia la posmodernidad. Como reflexiona Paolo Portoghesi, definiéndolo como un “posmodernismo evolucionista, no revolucionario, que recorre críticamente sus glorias y errores. 

Mientras surgía la incomprensible música instrumentada por The Beatles o una audaz propuesta de Mary Quant, se estaba gestando un terreno para una apasionada juventud que aclamaba por los cambios, donde se manifestaban en protesta sobre un mundo injusto, envuelto en guerras y diferencias. Primero los hippies y luego los punks, con manifestaciones enfrentadas, lograron mostrarle a la sociedad su malestar originado en su visión del planeta. 

“El artista pop nos mostró el valor de los elementos familiares y convencionales, yuxtaponiéndose los nuevos contextos, para lograr nuevos significados”, se expresaba el arquitecto norteamericano Robert Venturi, corroborando, a su vez, la inclusión de la simbología, la metáfora y el mensaje directo como la nueva forma de comunicarse desde el diseño. De éstos años, surgirán corrientes como el Pop-art – el arte con un alcance popular-, el Op-art –efectos ópticos en el arte-, y el Minimal Art - promovido por una reducción formal y austeridad de recursos y medios, con una simplificación material y objetual. 

En el aspecto político, en éste último período, se han afianzado las democracias en el mundo, y los antagonismos ideológicos fueron confluyendo hacia una visión globalizada del universo. Los emergentes “anywhere” son un reflejo de ésta nueva universalidad, contrastándose con los defensores culturales y regionales. Los extremistas, separatistas y fundamentalistas se resisten a ésta incorporación compulsiva, manifestándose de manera terrorista con diversos focos de acción diseminados en el planeta. Nuevamente encontramos que los límites han cambiado. Las nuevas fronteras ahora son las económicas (Mercosur, Nafta, Mercado Común Europeo, etc.), generando paralelamente el antagonismo entre los poderes universales y bolsones de miseria en algunas regiones. 

Y así, los distintos sucesos nos van anticipando las futuras tendencias en el diseño, lo que antes, tradicionalmente se la consideraba como “la ropa interior”, hoy se la puede presentar, sin pudores, como vestimenta exterior. Los casamientos ya no son solo heterosexuales, y además, un individuo ya puede elegir su propio sexo. Tal vez, esto nos invite a reflexionar en la permanente mutación de los valores y encuadres que van sucediendo con las generaciones. 

En otras palabras, los límites que culturalmente están establecidos en la sociedad, son actualmente cuestionados, ofreciendo nuevos parámetros conceptuales. 

A esto se suma la revolución ecologista, la concientización de la vida sana, y también, los intercambios de oriente y occidente, desde lo filosofal hasta su integración intercontinental. 

Las nuevas necesidades surgidas de un contexto incidente, van modificando nuestros esfuerzos, gustos y tendencias. La paulatina destrucción de la vida integrada familiar compartiendo un único lugar físico, fue requiriendo de espacios mas personalizados y exclusivos, demandando nuevas tipologías de vivienda. Tampoco un rascacielos, aeropuerto o estación de tren tienen las mismas consignas de diseño que con anterioridad a los desgraciados atentados que nos tienen sumergidos en un estado de alerta. Y así podríamos seguir enumerando diferentes situaciones que provocan incidencia directa en las temáticas de diseño. 

La abundancia de información, que emana desde los distintos medios, nos permite conocer situaciones y acontecimientos que nos condicionarán en un futuro no tan lejano. La clonación y la fecundación in vitro, revolucionando la genética, la utilización de siglas incorporadas al lenguaje cotidiano (PC, SIDA, DVD, PVC, OVNI, etc.) son algunos manifiestos de éstos cambios contemporáneos. 

En una era donde los tiempos de percepción e intolerancias, se manejan a control remoto y las necesidades se pueden resolver rápidamente con un servicio delivery, nos conducen hacia una cultura donde lo efímero, versátil o flexible confluyen dentro de las pautas proyectuales. 

Las sucesivas apariciones de las modas, que muchas veces surgen como expresiones alientan el consumo, sin responder a los clamores populares, o bien a las necesidades sociales, van condimentando nuestros aspectos culturales. Esto es lo que definiría su permanencia temporal. En cambio, la coherencia y contundencia que definían un estilo, nos conduce a pensar que en ésta sociedad agnóstica y ecléctica, podemos encontrar desde diferentes posturas ideológicas, corrientes que provoquen sentimientos contestatarios, radicales y otras perfectamente integradas a un contexto, son manifestados en el arte de diseñar. Como se expresa el arquitecto Rem Koolhaas cuando adopta la postura de “surfear en las olas”, significando que no puede modificar por si mismo las tendencias contemporáneas del océano universal, pero si podría proponer movimientos y alternativas creativas arriba de su tabla de surf. 

Según algunos especialistas del management, en los próximos 20 años, el campo de Diseño estaría dominado por lo politemático y multifuncional, emergiendo corrientes expresivas con multiplicidad de opciones. En nuestra cotidianeidad, aseguran que predominará la relatividad horaria, acompañada consecuentemente por nuevas modalidades como el teletrabajo. Las ciudades solo serían los centros administrativos, trasladando los lugares de residencia hacia las periferias, conectados por una impresionante red de vías de comunicación. 

Así podemos encontrar en las artes plásticas, en la tecnociencia, la educación, la economía y en las organizaciones políticas, sociales y empresariales los indicadores que nos mantienen en un alerta crítico permanente, por su notable incidencia en nuestro modo de actuar y de ser.

El diseño tiene su pertenencia al mundo de la cultura. La retroalimentación que el diseño tiene con las diferentes influencias culturales, la que a su vez aportan al quehacer regional, son las lecturas que deberíamos realizar para interpretar el tiempo y lugar que nos toca vivir.


Diseñando en el futuro fue publicado de la página 132 a página134 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VII

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