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El proceso artístico

Santiso, Gonzalo

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VII

ISSN: 1668-1673

XIV Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2006:"Experimentación, Innovación, Creación. Aportes en la enseñanza del Diseño y la Comunicación"

Año VII, Vol. 7, Febrero 2006, Buenos Aires, Argentina | 272 páginas

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Vivimos en un mundo donde solo importa el resultado inmediato, el éxito como única posibilidad de pertenecer. Ganar buen dinero y aparecer en televisión parece ser la meta ideal que corre en nuestros tiempos. La gente se adapta al mensaje de los medios: ‘La vida exige éxito, en caso contrario, la frustración será inevitable’. Nuestra sociedad se ciega por ‘rendir para existir’, alimentada por un sistema cerrado, impermeable, anulando el interés por los detalles y las sutilezas de la vida. En estas condiciones y en medio de tanto vértigo se pierde de vista el sentido de las cosas. ¿Por qué y para qué hago esto o aquello? Surge la necesidad de expresión, transmitir una idea. Se distingue el hecho artístico como una salida en todos los sentidos.

Toda pieza artística es la canalización de un estado anímico. Ese cambio de actitud, originado por el impulso creador, termina plasmado en el objeto final. Esa sensación y esa energía trascienden a la obra. La tarea del docente consiste en trasladar la teoría a la práctica, enseñando métodos que servirán de guía para abordar cada proyecto. Debemos interesar al estudiante compartiendo las experiencias vividas, buscando el espacio de reflexión. Luego del trabajo de gestación de toda obra artística, sólo queda el resultado y el recuerdo, el cual nos acompañará toda la vida. Para aumentar el incentivo en los estudiantes, debemos poner el acento en la investigación, transmitiendo la satisfacción que produce el proceso creativo. Al encarar un proyecto de gran envergadura como es un largometraje, debemos saber que será un proceso largo, sobre todo si se trata de una película independiente sin aportes de grandes productoras. Será necesario que ese primer envión sea lo suficientemente fuerte como para conservar la motivación a lo largo del trabajo. Ese impulso será como un ángel protector, el cual nos acompañará en los momentos de inspiración y nos alentará en los tiempos de depresión. Cada nueva decisión, cada cambio de rumbo, no debe ser tomado como un problema, sino como parte de la búsqueda del objeto final: Transformación y evolución. Los ‘hallazgos’ nos proporcionarán mayor motivación para continuar la investigación. A medida que surjan nuevas soluciones, el film irá cobrando vida propia, distinguiéndose de otros, convirtiéndose en único, auténtico y especial.

En una conversación con un colega descubrimos que nos sucedía algo parecido: Cuando estamos en una instancia avanzada del montaje de una película, cuando se acerca el armado final, nos da la sensación de que es una versión que en realidad ya existe en algún lugar. Sucede que las distintas unidades van cobrando vida propia dentro de la macro estructura. Cada una va ajustándose al lugar al que pertenece, como en un rompecabezas.

Al finalizar la tarea llega el momento de la proyección. Aquí se descubre el por qué de tanto esfuerzo, tanto sacrificio y horas de trabajo. ¿Cuál es el verdadero sentido de la expresión artística? Este consiste en trasmitir a los demás una sensación que nació mucho tiempo atrás. Se trata de compartir esa emoción y provocar un movimiento interno en el espectador, generando una discusión a partir de esa mirada del mundo.

El esfuerzo valió la pena. Cada vez que se proyecta el film se produce una nueva situación y las interpretaciones más variadas le siguen dando sentido y forma a la historia. Uno aprende mucho de la obra con la opinión de los demás, así como aprende de los demás a partir de la obra. Luego de acabada la pieza llega una inevitable etapa de angustia. ¿Y ahora qué? Dejarse seducir por nuevas ideas es el nuevo desafío que muchas veces comienza antes de terminado el proyecto anterior, como mecanismo interno que escapa a las zonas de vacío.

En lo concerniente a la enseñanza, creo que los educadores debemos ponernos como primer objetivo ser generosos, brindar el máximo de información relevante para que los estudiantes cuenten con las herramientas necesarias para encarar sus trabajos. Con respecto a este tema, en mi experiencia como estudiante he participado de situaciones insólitas, donde algún profesor escatimaba información, reprimiendo el valor solidario.

Esta sociedad que solo exige resultados, está perdiendo el goce por los desarrollos. Uno en la vida convive más tiempo con los procesos que con los resultados. Disfrutemos los momentos y aprovechemos los tiempos que corren. Hay que incentivar a las nuevas generaciones para que se animen a experimentar, para que tengan la necesidad de incursionar en el mundo de la búsqueda artística. Que nunca se deje de rendir culto al espíritu de creación y que la inspiración nos encuentre trabajando.


El proceso artístico fue publicado de la página 219 a página220 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VII

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