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Las cuestiones teóricas en la enseñanza de la fotografía

Tubío, Daniel [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VII

ISSN: 1668-1673

XIV Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2006:"Experimentación, Innovación, Creación. Aportes en la enseñanza del Diseño y la Comunicación"

Año VII, Vol. 7, Febrero 2006, Buenos Aires, Argentina | 272 páginas

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“El objetivo de la enseñanza no es asegurar la adquisición de un determinado contenido sino que (…) el contenido a enseñar es un recurso para plantear problemas que impulsen la reconstrucción de las ideas, las percepciones y las actitudes de los estudiantes”

Gvirtzs y Palamidessi. El ABC de la tarea del docente: curriculum y enseñanza.

Introducción

En términos generales y con el peligro que siempre supone generalizar, los estudiantes que ingresan a una carrera de fotografía llegan con la idea preconcebida de que se trata de una carrera eminentemente práctica, que no requerirá de estudios teóricos profundos. Esto sucede aún cuándo la carrera se encuentre inserta en un ámbito universitario. Dentro de este pensamiento, se presupone que el aprendizaje se basará casi exclusivamente en la producción de trabajos prácticos más o menos complejos dependiendo de la asignatura y del nivel de la carrera en que se encuentren. Por supuesto, también esperan adquirir algunos conceptos, sobre todo técnicos, en cuanto al control del sistema fotográfico, pero suponen, sin embargo, que irán asimilando el conocimiento a partir de las prácticas y a través del viejo método del ensayo y error. Al efectuar la elección de su futura actividad, pocos contemplan a priori que la formación de un fotógrafo profesional requiere “algo más” que manejo técnico y práctica sistemática: Un plus de conocimientos relacionados con la formación teórica, tanto en los aspectos de la técnica como en los concernientes al lenguaje visual en particular y a una cultura de lo visual en un marco más amplio.

Encarar la enseñanza de la fotografía teniendo conciencia de este preconcepto instalado en mayor o menor medida entre los estudiantes debería ser uno de los puntos esenciales a considerar en la preparación del curriculum de cada materia, sobre todo en aquellas que involucran a los ingresantes. Los estudiantes deberían entrar en contacto lo más tempranamente posible con los beneficios de la formación teórica y los docentes deberíamos estar atentos para esforzarnos en modificar la idea errónea -en aquellos estudiantes que la tengande que la teoría no es necesaria para lograr profesionales más completos 1 . Para llegar a ser un buen profesional se necesita sin duda mucha experiencia práctica, pero también una sólida formación teórica que permita, afrontar los desafíos de la profesión en todos los campos y capacite para utilizar con solvencia cualquier tecnología disponible.

Acerca de las cuestiones técnicas

Los cambios tecnológicos acelerados que van produciéndose, sobre todo en las últimas décadas, vuelven inútil cualquier esfuerzo por aprender a manipular un modelo de cámara o sistema fotográfico particular sólo a través de la práctica. En efecto, el dispositivo de captura de imágenes puede cambiar en su forma y tecnología en cualquier momento e incluso desaparecer al ser desplazado por un sistema nuevo, como ha ocurrido ya en otras épocas de la historia. En una profesión en la que la tecnología es tan importante para la actividad, resulta más adecuado el estudio teórico de los principios básicos que rigen el sistema fotográfico, puesto que éstos son aplicables tanto a la cámara oscura más primitiva como a las cámaras de captura digital de última generación.

Los principios de la óptica, las características de la luz y su comportamiento, los mecanismos que controlan la cantidad de luz (diafragma) y el tiempo de exposición (obturador) son elementos comunes a todos los equipamientos fotográficos existentes y a los por venir. Nuestro objetivo como docentes debería ser el lograr que los estudiantes entiendan la fotografía pensándola como un sistema cuya lógica de producción de imágenes permanece invariable desde hace muchos años, independientemente de la tecnología que utilice. Si tenemos éxito en el intento, los estudiantes podrán utilizar cualquier sistema fotográfico que tengan en sus manos con sólo aprender dónde están los comandos que permiten manejar las variables que influyen en la obtención de la imagen. Es más, seguramente egresarán de la carrera capacitados para utilizar sistemas de captura de imágenes que aún no existen y que ni siquiera podemos imaginar hoy. Sólo tendrán que aplicar los conocimientos que adquirieron sobre los principios de formación de imagen a partir de la luz y utilizar un poco de sentido común para descubrir como funciona ese nuevo -e hipotético- sistema desconocido.

Es cierto que la práctica es importante, puesto que la información sólo se transforma en conocimiento cuando hay un proceso de interacción del sujeto con el objeto por conocer y se completa un proceso de construcción y apropiación del saber. El conocimiento se demuestra cuando se hace algo con lo que se sabe, no es sólo cuestión de declararlo o enunciarlo. Pero por otra parte, la forma más clara de aprendizaje, el aprendizaje significativo, se da cuando el estudiante es capaz de aplicar lo que sabe a una situación nueva. Para poder realizar esta operación la enseñanza no puede haber sido construida sobre una práctica en particular, una cámara o un tipo específico de material sensible a la luz que se utilice en el momento del aprendizaje, sino sobre una plataforma más amplia que considere los conceptos que sustentan el sistema. El bagaje teórico surgido de este aprendizaje podrá ser transferido luego a cualquier situación práctica coyuntural.

Acerca de los lenguajes

Muy a menudo se afirma que vivimos hoy en una cultura visual. Esta afirmación se basa principalmente en la innegable invasión de imágenes a las que estamos sometidos en las últimas décadas. Diarios, revistas ilustradas, cine, televisión, internet: Una multitud de medios masivos que utilizan las imágenes como ingrediente principal de sus comunicaciones. Pero ¿implica esta sobreabundancia de imágenes un mayor desarrollo de la capacidad de las personas para “leerlas”? Creemos que no. La mayoría de los individuos reciben esas imágenes pasivamente y sólo porque están a disposición. Puesto en este papel de espectador pasivo, el individuo es más bien una víctima de las imágenes que ve.

“Leer” una imagen requiere de cierta capacidad de análisis y reflexión, para así poder conceptualizarla traduciéndola al lenguaje verbal. Las imágenes no son simples ni unívocas y, al igual que todos los signos, denotan y también connotan: Su significado puede ser muy diferente en función del contexto, tanto el de producción como el de recepción. Para entender realmente todos estos aspectos es necesario estudiarlos, ya que no es posible adquirirlos solamente mirando y/o produciendo fotografías, por más atención y empeño que pongamos en la tarea. Existe bastante teoría desarrollada alrededor de la lectura e interpretación de las imágenes, proveniente sobre todo del campo de la semiología y la semiótica. Pero esta teoría está elaborada por escrito y para conocerla y estudiarla hay que leerla de la manera tradicional, en forma secuencial y palabra por palabra. Parece ser que la mejor forma de comunicar algo sigue siendo el lenguaje verbal. En este punto podemos aplicar la misma lógica que en el de la técnica. Por supuesto que es importante ver imágenes para entender el trabajo de un fotógrafo o para relacionarlas con el concepto de connotación, y producirlas para practicar e ir buscando nuestro propio modo de decir; pero si se pretende que las fotografías realizadas sean significativas y comuniquen algo, se deberán estudiar en profundidad las teorías relacionadas con la imagen en todos sus aspectos. En el desempeño profesional no se trata de recibir las fotografías como espectador, sino que habrá que producirlas y lidiar por lo tanto con la construcción de sentido y la comunicación 2 .

Sabemos que no es necesario conocer teorías para producir imágenes y, seguramente, se podrían citar infinidad de casos de artistas visuales que no lo necesitaron. Es cierto. Pero es cierto también que debemos formar a nuestros estudiantes como profesionales y un profesional debe poder sostener conceptualmente su trabajo para comunicarse con sus clientes, una agencia o un editor y explicar el por qué y el cómo de las decisiones tomadas en la realización de su labor.

En otros ámbitos en los que nuestros egresados pueden llegar a insertarse, el medio artístico por ejemplo, desde hace ya varias décadas aparece, casi de manera excluyente, la necesidad de una formación teórico-conceptual del artista que proporcione un marco de referencia a su trabajo. Marco que, por otra parte, resultará un requisito imprescindible para fundamentar la producción de su obra cuando el artista se enfrente a una solicitud de beca o subsidio para la creación artística.

Acerca de la cultura

Habría que considerar finalmente un campo más amplio, que excede la fotografía, y que debe ser tenido en cuenta en la formación de un fotógrafo, el de la cultura de lo visual. Tanto en el mundo del arte como en ciertas áreas del trabajo profesional -la publicidad o el periodismo gráfico, por ejemplose necesita desarrollar una visión fotográfica propia para poder encarar con cierta solvencia la actividades. ¿Se puede lograr una visión original sin un conocimiento amplio de las obras clásicas y las tendencias contemporáneas de las artes visuales? Debemos saber dónde estamos parados hoy en relación con la historia y con el presente. Algunas tendencias proponen rescatar y revalorizar técnicas del siglo XIX como una suerte de resistencia a los avances imparables de la tecnología; otras, potenciadas en los últimos años por los sistemas de captura e impresión digital de imágenes, hacen que la imagen fotográfica vaya perdiendo identidad al ser confrontada y mestizada con otros medios de la creación visual 3 . El fotógrafo debe conocerlas todas para saber cuáles son los antecedentes y los referentes cercanos de su propio trabajo y a partir de allí ampliar sus posibilidades de creación, sea cual sea el ámbito en el que se desempeñe.

No se puede encarar un trabajo realmente profesional hoy en día sin haber realizado un estudio profundo y crítico de la historia de las imágenes, que considere la fotografía en particular pero también las artes visuales en general, abarcando en dicho estudio el producto -las imágenes- relacionándolas además con el contexto histórico y los paradigmas estéticos que les dieron origen. Todo esto tiene que ver también con el estudio teórico.

Uno de nuestros objetivos es formar profesionales “creativos”. Pero ¿qué significa esto exactamente? ¿Formar profesionales que sean capaces de inspirarse a voluntad cuándo deban resolver algo? Es probable que la inspiración pueda ayudarlos en determinados momentos con su toque mágico, pero la realidad es que la creación es más una cuestión de trabajo que de alguna visita esporádica de las musas. Agregaríamos: una combinación de trabajo, estudio, trabajo, reflexión sobre lo hecho y más trabajo.

Es nuestra responsabilidad como docentes lograr que los estudiantes entiendan que una sólida formación teórica no sólo les servirá para ser profesionales más competentes, sino que además será un aporte a su cultura general y a su capacidad de pensar, dos bienes invalorables en un mundo cada vez más dinámico e inestable, en el que de lo único que podemos disponer con absoluta libertad es de aquello que sabemos.

Notas

1 Según Glaser, “el aprendizaje consiste en un proceso de modificación de teorías para llegar a una nueva comprensión.” Glaser, 1987b, pág. 398, citado en, Gaskins, I. y Elliot, T. (1999). Cómo enseñar estrategias cognitivas en la escuela, Buenos Aires: Ed. Paidós,. En efecto, modificar los conceptos previos que trae el estudiante es una de las tareas más difíciles para el docente, ya que estos conceptos formados generalmente de manera intuitiva, no consciente, son resistentes al cambio.

2 Al respecto podemos citar a Roland Barthes quien plantea que: “La paradoja fotográfica sería entonces la coexistencia de dos mensajes, uno sin código (lo analógico fotográfico) y otro con código (el “arte”, o el tratamiento o “la escritura” o la retórica fotográfica). Estructuralmente la paradoja no es la colusión de un mensaje denotado y de un mensaje connotado: esa es la característica fatal de todas las comunicaciones de masa (…) ¿Cómo la fotografía puede ser al mismo tiempo ‘objetiva’ y contener valores, natural y cultural? Esta pregunta podrá tal vez ser contestada sólo cuando haya sido posible captar el modo de imbricación del mensaje denotado y del mensaje connotado”. Barthes, R. (1970). El mensaje fotográfico, en La semiología, Buenos Aires: Ediciones Tiempo Contemporáneo

3 En el prólogo de su ensayo y refiriéndose al tema de las tendencias contemporáneas del arte, Baque señala que “es destacable la participación de la fotografía (...) en el campo proteiforme del arte contemporáneo. No se trata en absoluto de la fotografía llamada «creativa», ni de la fotografía de reportaje ni de la fotografía aplicada, sino de la que utilizan los artistas, no la que se inscribe en una historia supuestamente pura del médium sino la que por el contrario, viene a cruzarse con las artes plásticas participando así de la hibridación generalizada de las prácticas, de la caída cada vez más manifiesta de los muros que separaban entre sí los diferentes campos de producción.” (Baque, D. (1998). La Fotografía Plástica, un arte paradójico, París: Editions du Regard)


Las cuestiones teóricas en la enseñanza de la fotografía fue publicado de la página 247 a página249 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº VII

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