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Motivar

Desiderio, Carla [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº IX

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº IX

ISSN: 1668-1673

XVI Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2008.

Año IX, Vol. 9, Febrero 2008, Buenos Aires, Argentina. | 211 páginas

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Un tema recurrente de preocupación y de conversación con mis colegas docentes, es el de la motivación en la enseñanza. El rol del docente es también el de motivador; esta es una tarea compleja, porque participan en este aspecto factores emocionales internos del alumno y factores externos, las expectativas y sus deseos.

La Real Academia Española define el término motivar como: “Dar causa o motivo para algo. Dar o explicar la razón o motivo que se ha tenido para hacer algo. Disponer del ánimo de alguien para que proceda de un determinado modo. Ensayo mental preparatorio de una acción para animar o animarse a ejecutarla con interés y diligencia.”

Varios años atrás no se consideraba a la motivación como un factor fundamental y primordial para generar en el alumno, interés por el aprendizaje y su evolución, como agente que hace que el alumno actúe o genere respuestas personales, que lo identifiquen e incentiven a comprometerse con su progreso y a adquirir nuevos conocimientos, pero desde un lugar reflexivo y autentico. Considero que la motivación tiene una directa relación con el proceso y su evolución.

En cada proyecto, y con el intento de poder concretar las ideas, surgen una gran diversidad de objetivos, que pueden ser extrínsecos e intrínsecos, pero estos últimos, aquellos que son absolutamente personales, son los que se empiezan a poner en juego en el momento de desarrollar dicho proyecto.

El lugar del docente es también el de ayudar al alumno a descubrir sus propios objetivos, más allá de los requeridos por él, en cada ejercitación. Y es allí donde nos encontramos, muchas veces, con la dificultad de la falta de compromiso, en este aspecto, por parte del educando o simplemente frente a su desconocimiento ante esta posibilidad de definir sus propios objetivos. Por lo general el alumno se muestra muy interesado en cubrir o alcanzar los objetivos planteados por el docente, pero desconoce, o simplemente no cree en la posibilidad de plantear sus propios objetivos frente al desafío que implica resolver un nuevo problema. Tal vez esta situación tiene relación con los métodos educativos tradicionales ejercidos durante muchos años, que centran su metodología en el análisis intelectual y en la adquisición de información formal, olvidándose de esta manera de fortalecer la apreciación personal de los hechos. Por supuesto que también se debe incentivar el análisis intelectual, pero no nos tenemos que olvidar de fomentar la transformación personal a través de la educación, motivándolos a “mirar” hacia su interior, y a partir de este crecimiento, poder desarrollar una serie de valores. Tampoco es positivo llegar al extremo de que el alumno no consulte bibliografía, es beneficioso que busque los textos que lo ayuden a encontrar respuestas, pero siempre la bibliografía, debe ayudar a la reflexión y autoconocimiento.

“Formular un problema, es a veces, más importante que darle solución, lo puede ser una simple cuestión de habilidad matemática o experimental. Plantear preguntas nuevas, posibilidades nuevas, ver los problemas desde un ángulo nuevo, requiere imaginación creativa y es señal de un auténtico avance en la ciencia.” Albert Einstein y L. Infeld (La evolución de la física, 1938)

Vivimos en una sociedad que presenta un doble discurso con respecto a diferenciarse y a la búsqueda de respuestas personales e intereses que sean propios y nos diferencien de los demás, porque por otro lado también se incentiva la uniformidad en la manera de vivir en general, tanto en los medios de comunicación, como en la publicidad y demás.

Como docente me encuentro cada día con grupos de jóvenes con diferente formación, clase social, edad, nivel socioeconómico, y diversidad de personalidades. Y es allí en donde me propongo hacer hincapié, porque más allá de los requisitos y objetivos de cada actividad me interesa ayudar al alumno a conocer cuáles son sus propios objetivos, pero muchas veces, ante este aspecto me encuentro con una gran resistencia o desinterés al respecto. He observado este último tiempo la enorme demanda que ejercen los alumnos, por lo general, pretendiendo que el docente le brinde toda la información que necesita y le ofrezca respuestas a todas sus inquietudes, aún excediendo el campo específico en el cual se desarrolla su profesor. Por supuesto que mi lugar es brindar todas las respuestas que ayuden al alumno a evacuar sus dudas, pero también corresponde dejar un margen para que resuelva dichas dudas, para que pueda desarrollar una investigación personal y pueda descubrir sus propios deseos y objetivos frente a cada desafío planteado ante un nuevo proyecto, y así elaborar sus propias respuestas. También es mi función hacerles conocer lo positivo de esa actividad, que como decía Abraham Marlow: “No se puede elegir sabiamente una vida, a menos que se atreva uno a escucharse a si mismo, a su propio yo, en cada momento de la vida.” (The Father Reaches of Human Nature, 1971)

Es allí donde comienza la difícil tarea de motivar al alumno a buscar en su interior cuáles son sus inquietudes y guiarlos en su búsqueda.

La motivación es una conducta y requiere de voluntad para poder ejercerla, no es una conducta instintiva, si bien las dos generan la acción, su origen y finalidad son diferentes. Es una combinación de procesos intelectuales, fisiológicos y psicológicos que decide una situación dada, con qué ímpetu se actúa y en qué dirección se encauza la energía. De alguna manera, los seres humanos, desean sus metas, sus propósitos y fines más que ser conducidos por impulsos y fuerzas a ciegas, también ocurre lo segundo, pero no es lo único.

Intento motivar a los alumnos a través de la solución de nuevos problemas, ya que solucionar muchas veces un mismo tipo de problema, genera una tendencia a solucionar las cosas siempre de la misma manera, pero las soluciones si son siempre las mismas generan ventajas y desventajas. Según Maslow, estas ventajas pueden ser: facilidad de ejecución, ahorro de energía, automatismo, ahorro de ansiedad, etc. Las principales desventajas son: la pérdida de flexibilidad, de adaptabilidad, de inventiva y de creatividad, es decir las consecuencias habituales de suponer que un mundo dinámico puede ser tratado como si fuera estático. (Abraham Marlow, Motivación y personalidad, Ed. Diaz de Santos,s.a.,1991).

Como docente trabajo en mi propia motivación cada día, la cual me cuesta encontrar en algunas ocasiones, por falta de estímulos externos, muchas veces. Para el docente también es poco motivador que en la búsqueda de las actividades que ayuden al alumno a incorporar de la mejor manera posible los conocimientos, no logren conectarse con sus propias inquietudes y que dependan de los objetivos que el profesor quiera ver alcanzados, por supuesto que también es función del docente hacer comprender a los alumnos lo importante que es ejercer la voluntad para concretar sus propias expectativas. Es real que a un alto porcentaje de los alumnos les cuesta mucho identificar sus propias expectativas, pero con el desarrollo de las diferentes actividades puedo llegar a vislumbrar el lugar que comienza a ocupar este aspecto en ellos. Si no lo logro con la totalidad sé que hay una cantidad de alumnos que conocen la importancia de cuestionarse y abordar sus propios cuestionamientos, Siempre hay un porcentaje que genera en el docente la motivación necesaria para seguir por el camino del autoconocimiento.

El interés mayor es incentivar al alumno a que pueda llegar a la autorrealización individual en su vida. Si ejercitan este mecanismo van a estar preparados para resolver diversas situaciones a lo largo de la misma. Para lograr una autorrealización en la vida se tienen en cuenta diversas necesidades, desde las fisiológicas, que se relacionan con las condiciones mínimas de subsistencia, como puede ser el alimento, la vivienda, necesidad de seguridad que se relaciona con la necesidad de preservación o conservación frente a factores de riesgo, y necesidades como tener un empleo, necesidades sociales, el hombre tiene una necesidad de agruparse o relacionarse formal e informalmente, familia, amigos, etc., necesidad de estima y reconocimiento de los demás, respeto, status, etc., y poder llegar a lograr los objetivos personales e individuales, a lograr la autorrealización personal, logrando autonomía, independencia y autocontrol. Este aspecto es demasiado abarcativo, tal vez pretensioso de mi parte, pero intento motivar a los alumnos a desarrollar una actitud reflexiva y de búsqueda de respuestas personales, que los ayude en el camino de su autorrealización personal en la vida. Considero que la función del docente no se cierra en brindar las herramientas necesarias para un exitoso desarrollo profesional, creo que dichas herramientas se tienen que poder trasladar o aplicar a todos los aspectos de la vida. Por este motivo trabajo en mi propia motivación y en la de mis alumnos cada día, este es el mejor camino, según mi opinión, para buscar en nuestro interior y encontrar respuestas identificatorias y auténticas.


Motivar fue publicado de la página 126 a página127 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº IX

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