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Formación de profesionales creativos. La construcción de una poética

Gutman, Laura [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº IX

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº IX

ISSN: 1668-1673

XVI Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2008.

Año IX, Vol. 9, Febrero 2008, Buenos Aires, Argentina. | 211 páginas

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Creatividad y poética son palabras que vuelven a resonar en el ámbito profesional cada vez más. Pero, ¿Qué es la poética? El término proviene de poieo que en griego significa hacer, fabricar, construir así también engendrar, dar a luz. De esta conjunción, el verbo poieo significa crear artísticamente. Poíema significa desde creación del espíritu hasta poema, el poietés es el poeta y la poiésis es el acto de la creación del texto literario. 

¿A qué desafíos nos enfrenta hoy la búsqueda de una poética? En un principio a la diferenciación, al abismo de la subjetividad. Es el sello de lo personal lo que signa la poética del autor. 

“En su acepción clásica el término persona deriva de máscara. Se trata de la máscara que cubría el rostro de un actor cuando desempeñaba su papel en el teatro, sobre todo en la tragedia. De aquí derivan a su vez dos significaciones igualmente antiguas. Por un lado persona es el personaje. Por otro lado se hace derivar el término hacer resonar la voz, como lo hacía el actor a través de la máscara.”1 

En un principio parece paradójico que la palabra persona derive etimológicamente de la palabra máscara, pero no lo es tanto si pensamos que cada uno de nosotros es persona en tanto encubre algo de sí para sí. Algo misterioso e irrevelable. Algo personal, es decir de alguna manera encubierto. 

Cuando era chica me gustaba jugar a buscar un color para cada persona. Así algunas personas me parecían azules, otras rojas, otras amarillas y luego todas las combinaciones posibles. La vibración de cada color era eso tan personal como su voz, eso que no se podía expresar con palabras. Era mi manera de crear personajes. 

La poética es de alguna manera como la voz personal del autor en tanto que resuena, tiene un efecto de resonancia, queda sonando por su sonido-sentido. 

“La voz que se halla más allá de las palabras es un juego insensato de sensualidad, posee una peligrosa fuerza de atracción” 2 . 

En cuanto al tema específico de la voz más allá de las palabras, tomemos el ejemplo de “La Flauta Mágica” de Mozart. 

Existe en primera instancia un hecho simple y convincente: no se puede hablar y tocar la flauta al mismo tiempo. Los instrumentos de viento se emancipan del texto, no es de extrañar que Dionisos haya elegido la flauta como su instrumento predilecto, mientras que Apolo optó por la lira. Es decir, la flauta es la música misma, protagonista velada de la obra, así lo cantan Pamina y Tamino al atravesar la prueba del fuego: 

 “Andaremos, por el poder de la música, alegres por la sombría noche de la muerte”. 

El efecto que produce la obra es mágico en sí mismo, todos tenemos ganas de ver como en un pequeño teatro de marionetas, de que manera estos personajes increíblemente estructurados dramática y musicalmente, cobran vida y revelan su alma. Los personajes son reveladores de una simbología que construye el imaginario propio de la obra. Los misterios de La Flauta Mágica son los misterios del hombre: La naturaleza humana frente al poder de la naturaleza, la unión entre cuerpo y alma que consubstanciados hacen a la persona, y el equilibrio de los opuestos. Porque es allí donde reside el poder de la música: posee la clave de una armonía entre la “naturaleza” y la “cultura”, entre la ley natural y la ley creada por el hombre. Su cuerpo físico es el sonido pero su naturaleza es humana y universal. 

Podríamos pensar que en esta obra casi póstuma Mozart se encuentra con su magnífica esencia y construye una obra donde lo elemental y lo complejo se resignifican constantemente? Si pensamos en la esencia de la música como algo mágico, como aquello que nos “encanta”, en el sentido del encantamiento que producen las voces de las sirenas sobre el viajero que quiere llegar a tierra firme. 

¿Asistimos por lo tanto a un resurgimiento de la poética?, ¿Qué conclusiones podemos sacar de todo esto? ¿A qué interrogantes nos enfrenta hoy la búsqueda de un sello personal en la propia producción, en el terreno profesional? 

Quizás deberíamos pensar en la poética como en ese juguete roto que nos mostró su mecanismo, su fondo, su otro lado. O simplemente esa grieta por donde apareció nuestra propia mano dándole vida. 

¿Podríamos decir que la poética nace de la relación en el proceso ilusión- desilución? 

A la manera del “Deux Machina” del teatro barroco, tres niños descienden sobre el escenario, son los tres genios de La Flauta Mágica. Algo de la poética del teatro barroco se filtra en estos querubines con voces blancas, son los ayudantes de Sarastro, la voz de la sabiduría. 

La inocencia de la mano de la sabiduría, puede ser quizás, el niño que convive con el genio de Mozart? 

“La antítesis del juego no es la seriedad, sino la realidad. Ahora bien: el poeta hace lo mismo que el niño que juega: crea un mundo fantástico y lo toma muy en serio; esto es se siente íntimamente ligado a él, aunque sin dejar de diferenciarlo resueltemente de la realidad. Pero de esta irrealidad del mundo poético nacen consecuencias muy importantes para la técnica artística, pues mucho de lo que siendo real, no podría procurar placer ninguno puede procurarlo como juego de la fantasía, y muchas emociones penosas en si mismas pueden convertirse en una fuente de placer para el auditorio del poeta”. 3 

Desearía dejar abiertos algunos interrogantes, para seguir construyendo la idea de la poética hoy en el campo del diseño y de todas las ramas del arte. 

Pero me atrevo a concluir que la poética requiere de una construcción mental, imaginaria y también inconsciente. Y que tal construcción deviene de cierto proceso interior que se gesta en la persona, en tanto haya algo de la misma todavía por develarse.

Referencias bibliográficas 

1 Ferrater Mora, José. (1980). Diccionario de filosofía abreviado. Buenos Aires: Sudamericana. 

2 Mladen Dólar (2007) Una voz y nada más. Buenos Aires: Manantial. 

3 Freud, Sigmund (1908) El poeta y los sueños diurnos. Biblioteca Nueva


Formación de profesionales creativos. La construcción de una poética fue publicado de la página 193 a página193 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº IX

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