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El dibujo en el proceso proyectual

Kaplan Frost, Oscar [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº IX

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº IX

ISSN: 1668-1673

XVI Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2008.

Año IX, Vol. 9, Febrero 2008, Buenos Aires, Argentina. | 211 páginas

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Cuando nos referimos al dibujo durante el proceso proyectual, entendemos que estos se refieren a toda la documentación gráfica -analógica y/o digital- que comprende desde los bosquejos iniciales, los dibujos técnicos (plantas-cortes-vistas-detalles, etc.), las perspectivas, hasta los renders de presentación. Todo este conjunto resulta ser la alternativa de comunicación gráfica que va colaborando en la configuración de lo imaginado. 

Evidentemente algunos de estos dibujos tienen mayor desarrollo a lo largo del proceso proyectual que otros, pero mucho van a depender de las modalidades operativas de los diferentes estudios de diseño. Por ejemplo, encontramos que en muchos de los estudios de arquitectura, afirman que el croquis es el punto de partida del proceso de diseño, y algunos lo sostienen desde el boceto preliminar hasta la presentación final. 

En las instancias iniciales de un proyecto, ningún diseñador puede ignorar el momento de encontrarse frente a la hoja vacía, en blanco y hacer su primer trazo conducente al diseño que tiene como objetivo. Para algunos es un instante difícil, con presiones (internas y externas), de conjeturas e inhibiciones, inundados de preconceptos. En cambio, para otros, resulta ser el momento de menores condicionantes, ergo, el de mayor libertad. A esa primera idea, surgida al momento de la enunciación del tema, es la que se la ha querido denominar “imagen”, la que resulta sobrevalorada y cuestionada según las diferentes profesiones y puntos de vista. 

El arquitecto Jorge Erbín (1937-1996) nos regalaba este poema1 .

Dibujando / El papel en blanco / La mente en blanco /

Un minúsculo estímulo genera un trazo.

Y se echa a rodar el universo / el discurso del negro sobre

el blanco.

Ninguno de los dos vive por sí / los dos llevan a cuestas

su llanto / juntos, logran sobrevivir / al no ser / al no

existir / al blanco en blanco.

Y otro trazo... / Y otro trazo...

Y cual si fuera el dibujo de la vida, / se recrea /el enjambre

interminable en / negro y blanco.

Un buen dibujante puede no ser un diseñador, pero un buen diseñador resulta también ser un buen dibujante. Esta directa relación que se establece con la representación gráfica, manifiesta la inexorable conexión cerebral entre una idea y la destreza manual. “El dibujo trata de cristalizar ideas exploradas e investigadas, constituyéndose en una parte inseparable del proceso de diseño”, expresaba el Arq. Miguel A. Roca. 

Para el recordado docente y arquitecto Eduardo Sacriste, un dibujo debería reunir las siguientes condiciones para que fuera bien considerado: 

• Síntesis, como la que logra mayor eficacia con un menor recurso gráfico, 

• Precisión, en referencia a las proporciones y el sentido de las dimensiones, 

• Densidad, en lo que respecta a la manifestación del conocimiento que se tiene del objeto, 

• Expresividad, es la aplicación de los recursos gráficos para poder transmitir un mensaje, y 

• Eficacia, reflejando la instancia en que se encuentra el proceso de diseño.

La representación gráfica suele ser el recurso preferido por muchos diseñadores, durante los procesos proyectuales, considerando que la acción de proyectar es un camino continuo de avances y retrocesos. Pero valdría la pena aclarar que en muchas ocasiones encontramos que los términos diseño y proyecto son utilizados en forma indistinta, pero que en definitiva proyectar no es lo mismo que diseñar. Proyectar es una acción de sentido teleológico fundada en valores e ideologías presente. Proyectar es detectar los sentidos culturales. En cambio, diseñar es una operación técnica de concreción del proyecto en hechos. El diseño adquiere sentido cuando su proceso se inscribe en el contexto de la intencionalidad del proyecto, y como dice Schön, “no existe una ciencia general de diseño”.

Tanto proyectar como diseñar introducen hacia el pensamiento, o sea, el conocimiento, análisis y cuestionamiento. Además proponen y producen estímulos y opiniones. Es un plan, una idea, un propósito.

Cuando el dibujo estimula la creatividad 

La creatividad, afirma Edward De Bono, “es confeccionar algo que antes no existía... y que no debe ser obvio, ni fácil y que deberá tener algún rasgo particular”. El arq. “Bucho” Baliero complementaba esta definición, diciendo que “es la eliminación de lo superfluo, es hacer una estética de lo necesario”. 

Si bien existen diferentes recursos y métodos de estimulación para la creatividad, además de técnicas desarrolladas que pudieran aportar las ideas para un trabajo de diseño, lo cierto es que también se puede constatar que un trazo casual puede ser el generador de nuevas ideas. Cuentan que en el estudio de un artista-arquitecto de jerarquizada trayectoria nacional y reconocimiento internacional, un simple manchón de tinta, fue un disparador de ideas para que ésta prestigiosa figura se inspirara en un importante concurso de arquitectura. 

“A una persona no se le puede pedir que tenga una idea brillante, pero sí que realice un esfuerzo creativo”, sentencia De Bono. El invento es un esfuerzo creativo, pero que tal vez no tiene un desenlace. Pero para que éste se produzca tiene que existir un diseño. “Toda idea creativa, más o menos valiosa, siempre acaba resultando lógica”, vuelve a ratificar De Bono. Una persona, naturalmente inteligente, no es necesariamente un ser creativo, pero es apreciable que un creativo presenta rasgos de una inteligencia particular. 

El dibujo plasma una idea, y ésta, a su vez, tiene el poder de sugerir otras nuevas. La creatividad no resulta como el producto de una inspiración, sino que responde a un proceso más complejo, pero ésta, a su vez puede colaborar junto a otras situaciones, para lograr un resultado creativo. 

Resulta comprobable que a mayor dominio del lenguaje expresivo, se puede lograr mayor creatividad. 

La gráfica, además de ser un medio de comunicación, también estimula y aporta renovadas imágenes. Para poder expresarse satisfactoriamente, evidenciando las intenciones de una idea y procurando que a la vez éstas pudieran provocar nuevos trazos conducentes hacia otra instancia, sería conveniente navegar en un estado de libertad interior. 

La habilidad, entonces, resulta ser la de poder disponer de las diferentes formas de representación, dominar su técnica y utilizarlas apropiadamente, encontrando los propios medios de expresión.

Notas 

1 Artículo publicado en diario Clarín 30/01/93, Bs As.

Referencias bibliográficas 

- Sacriste, Eduardo (1986) Charlas para principiantes. Buenos Aires: Eudeba. 

- De Bono, Edward (1994) El pensamiento creativo. Barcelona: Paidós.


El dibujo en el proceso proyectual fue publicado de la página 210 a página211 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº IX

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