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De la evaluación didáctica hacia a autoevaluación pedagógica

Bonafina, María Teresa [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXII

ISSN: 1668-1673

XVII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2009.

Año X, Vol. 12, Agosto 2009, Buenos Aires, Argentina. | 203 páginas

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¿Y la guía de trabajos prácticos? Qué nos falta para cumplir con el porfolio? y como son los casos, y el final es un caso? El final es integrador? Y cuáles serán las preguntas del final? No hay modelo de final? Para qué la evaluación? Estas son algunas de las preguntas que formulan los estudiantes cuando llega el tercer mes de cursada pues comienzan las exigencias para cumplir con los requerimientos básicos académicos de evaluación. Está nuestra producción de conocimiento ligada a la evaluación? Y la evaluación de los docentes a qué está ligada? Y es en este marco que quiero desarrollar mi ponencia pues creo que la evaluación dentro del proyecto educativo y en el marco de una institución de educación superior es un tema de preocupación para los planificadores, los docentes y los estudiantes. 

La evaluación debería ocupar otro lugar, se tendría que desarrollar, en todos los niveles de una institución de educación superior, una actitud evaluadora, en el sentido que sea parte del proceso educativo cuyo fin sea “formar”, “contribuir a la mejora del proceso” y entonces retomo a S. Celman1 , cuando dice: “La evaluación no es ni puede ser un apéndice de la enseñanza ni del aprendizaje, es parte de la enseñanza y del aprendizaje. La actitud evaluadora, se aprende, es parte del proceso educativo que, como tal, es continuamente formativo”, es con este sentido que la evaluación debe dejar el lugar de ser reproductora del conocimiento y ser considerada como productora del conocimiento para todos los niveles de la institución educativa, esto es estar presente en el camino que recorre el proceso de enseñanza como en el camino que recorre el proceso de aprendizaje. 

Por otra parte, no podemos confundir la evaluación de la enseñanza con la evaluación de la actividad docente, de acuerdo a lo que relata la literatura, no cabe duda que, la evaluación es un recurso indispensable para el perfeccionamiento de los dos procesos que conforman la tarea educativa de enseñanza y de aprendizaje. 

En este contexto tiene valor pensar la práctica docente como un proyecto donde está incluida la evaluación, ya que es un elemento que permite visualizar la complejidad misma del fenómeno educativo, en cuanto a las múltiples dimensiones que constituyen la práctica del docente en el aula. 

En este sentido es que decimos que la evaluación en el aula ocupa un lugar importante, ya que es constitutiva de las prácticas pedagógicas mediando el encuentro entre el proceso de enseñar y el de aprender. 

Está sabido que la didáctica habla del profesor, de quien ejerce la profesión docente y es desde una visión didáctica que la evaluación comprende una relación de recorrido en dos direcciones y ese recorrido es dialéctico en el sentido que lo propuso el gran filósofo Hegell, como un camino de ida, que implica atribuirles un valor a los actos y las prácticas de los docentes y un camino de vuelta que comprende atribuirle un valor a los actos que dan cuenta de los proceso de aprendizaje de los estudiantes, donde lo dialéctico está puesto en el nuevo camino que se recorre a partir de la evaluación en la medida que se produce una síntesis cuyo fin es la mejora del proceso educativo con un valor agregado donde están incluidos el estudio de las relaciones, de las implicancias del enseñar y del aprender. 

Es aquí que uno de los postulados del constructivismo, planteado por Gerome Bruner e interpretado por Edith Litwin en cuanto a su implicancia en la evaluación, dice: “la educación es una ayuda para que los individuos aprendan a usar las herramientas que permiten la creación de sentido y significado. Reconocer mediante la evaluación, la comprensión de la realidad y la comprensión crítica, se constituye en otro acto de conocimiento y por tanto, de construcción tanto para el docente como para el estudiante”2 . 

Y también, si miramos la concepción de la evaluación desde la perspectiva de la psicología cognitiva, tomando los principios que fomentan la comprensión y que caracterizan las propuestas de enseñanza que estimulan la reflexión y el pensamiento crítico; podemos considerar a esta actividad , la evaluación, como parte integrante del proceso didáctico, la misma debe estar presente en la planificación, de manera que el aporte sea el de la reflexión y para la mejora continua del proyecto pedagógico. 

En este sentido es una evaluación orientada a una situación de interacción, como actividad “pedagogizada” desde una perspectiva cognitiva, a lo largo del proceso educativo, lo que significa que no debe estar al final del proceso, debe ser parte del proceso, como así tampoco debe ser permanente, debe estar planificada de tal manera que sea durante todo el proceso de enseñanza y del proceso de aprendizaje. 

Estas teorías sostienen la idea de la evaluación como inherente al proceso de enseñar y de aprender, donde una de las razones que la justifica es la de concebir al conocimiento como un proceso de construcción compartido entre el que enseña y el que aprende, donde el intercambio de significado se produce en el reconocimiento de la naturaleza del aprendizaje de los estudiantes y en la posibilidad de replantear las estrategias de enseñanza para el docente. 

Y entonces quedaría de alguna manera abordar el tema de la tarea del docente en el aula como un proyecto, donde la evaluación le permite analizar su propuesta didáctica en vinculación con otros proyectos que constituyen su contexto y es desde este lugar donde se plantea la autoevaluación de la enseñanza: entendiendo que ofrece genuinas posibilidades de revisar las prácticas, como así también en este proceso se genera una autoevaluación del estudiante de modo tal que surge un modo de trabajo que facilita la vinculación de éste con el conocimiento. 

El concepto de proyecto se refiere a la mirada teleológica de la evaluación, un proyecto está determinado por una propuesta política, en términos de proyección educativa o proyección institucional. Se puede pensar entonces, la evaluación como constitutivo del proyecto curricular, o del proyecto institucional, como desde el proyecto didáctico-pedagógico que se da en la clase y que llevan adelante básicamente el docente y sus estudiantes. 

Tal vez el tema central reside en la construcción de los criterios con que se evalúan las actividades, además esos criterios son los que van a permitir analizar e interpretar la información recogida con base en una teoría, la teoría que sustenta lo que es enseñar, lo que la enseñanza debe ser y conduce necesariamente también al sustento de una idea normativa de la evaluación, lo que la evaluación debe ser, es necesario que sea consistente entre sí y conformen una base de percepción, pensamiento, sentimiento y conocimiento que permita fundar y justificar la acción docente.3 

Y retomo las palabras de un experto en evaluación Mario De Miguel Díaz, cuando dice: “la calidad de la enseñanza no depende tanto de lo que el profesor “sabe” como de lo que “planifica” como objetivos de la asignatura en función de las necesidades y posibilidades de los alumnos y lo que “hace” para ofrecer a todos los estudiantes oportunidades para el aprendizaje. Para que una enseñanza sea efectiva, además de conocimientos sobre la materia, un docente deberá dominar las habilidades y técnicas que le permitan “seleccionar los objetivos pertinentes en relación con el programa de formación que sigue el alumno, enseñar contenidos adecuados que ofrecen a todos los estudiantes las máximas oportunidades para aprender y establecer las especificaciones oportunas que permitan comprobar los aprendizajes adquiridos”. Esta es, por tanto, una característica esencial que define la “calidad de una actuación docente”.4 

El supuesto que subyace a esta cuestión es que, en última instancia, son los profesores quienes establecen las diferencias de tal forma que la calidad de institución depende de la calidad de sus docentes, y entonces es lógico que toda preocupación e interés por la mejora de la calidad de la enseñanza universitaria concluya, finalmente, en la formulación de una serie de propuestas sobre la formación y evaluación del profesorado y este interés tiene un crecimiento exponencial. 

Y entonces, la autoevaluación de la enseñanza adquiere otro lugar y para que suceda realmente, debe apelar a desarrollar la responsabilidad y el compromiso, tomada como desafío para mejorar las prácticas y a desarrollar la capacidad de objetivar las acciones realizadas, en tanto poner distancia como si las acciones que uno mismo realiza fueran hechas por otro y mejor aún comprarlas con prácticas similares en otros ámbitos culturales, aportando reflexión en el camino de la formación profesional del profesorado universitario que contribuyan a mejorar la calidad de la enseñanza. 

Mi propuesta: cada uno de todos los que somos docentes deberíamos reflexionar respecto del tema de esta ponencia para contribuir a resolver uno de los desafíos relacionados con la misión de las instituciones de educación superior: 

“La Universidad en los últimos siglos ha creado dos culturas dentro de ella: una la del profesor y otra la del estudiante y no siempre en sinergia sino en contraposición. Unos enseñan y otros aprenden, cuando en el fondo ambos son sujetos que aprenden.” 

Entonces, ¿Qué políticas y prácticas de evaluación deberíamos implementar para hacer de profesores y estudiantes una auténtica comunidad de aprendizaje compartido para producir conocimiento?

Nota

1 Celman, Susana: “¿Es posible mejorar la Evaluación?, pág 37 en: Camilloni Alicia R.W de y otras (1998) La Evaluación de los aprendizajes en el debate didáctico contemporáneo. 

2 Litwin, Edith: “La evaluación. Campo de controversias o un nuevo lugar”, en Camillioni Alicia R.W.Ob. Cit.P:19 

3 Camilloni Alicia R. W. de y otras: “La calidad de los programas de Evaluación”, en O.B.cit, pág.70. 

4 De Miguel Díaz, Mario (2001) “Modelos académicos de evaluación y mejora en la Enseñanza Superior”. Revista de Investigación Educativa, 19 (2), pág. 397-407. Facultad de Ciencias Económicas. UBA. 

Referencias bibliográficas 

- Camilloni, Alicia R.W. de y otras (1998) La Evaluación de los aprendizajes en el debate didáctico contemporáneo. Buenos Aires: Paids Educador. 

- De Miguel Diaz, M. (2001) “Modelos académicos de evaluación y mejora en la Enseñanza Superior”. Revista de Investigación Educativa, 19 (2), pág. 397-407. Facultad de Ciencias Económicas. UBA. 

- Huberman, Susana (1994) Como aprenden los que enseñan. Buenos Aires: Aique.

Vocabulario relacionado al artículo:

enseñanza . evaluación . porfolio .

De la evaluación didáctica hacia a autoevaluación pedagógica fue publicado de la página 20 a página22 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXII

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