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El papel de la docencia

Kepa, Verónica [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXII

ISSN: 1668-1673

XVII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2009.

Año X, Vol. 12, Agosto 2009, Buenos Aires, Argentina. | 203 páginas

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Cuando comencé a dictar clases tenía la teoría de que la tarea del docente era monótona, no en cuanto al programa y contenidos de cada materia, sino en cuanto al ciclo lectivo, a los tiempos y etapas de enseñanza. 

Con los años me di cuenta que estaba equivocada; cada año descubro la gratificante profesión de ser docente, con todos sus pro y sus contras. 

Cuando el docente ingresa al aula, marca su dinámica, pautas y exigencias de trabajo. 

A medida que avanza el año, va conociendo los aspectos positivos y negativos, y toma estrategias pedagógicas para lograr un entendimiento grupal e individual, o sea una dinámica y armonía entre el docente, el alumno y el grupo. 

En el aula por lo general, se producen fragmentaciones, o subgrupos. Los integrantes se agrupan por gustos, experiencias, cercanías, etc. Si dentro del grupo hay alguna persona que traspasa la barrera de conocimiento del resto, este, exige a los demás integrantes a esforzarse para lograr trabajos con evolución ascendente. 

De lo contrario si el grupo, no tiene un buen líder, lo mas probable, es que el resto entre en su dinámica y se contagie del aburguesamiento y caiga en un bache, ese es el momento donde tiene que actuar el docente o en su defecto algún integrante de su equipo para revertir la situación. 

Pienso que el docente, o mejor dicho los docentes, tenemos que tener una medida de exigencia, la cual imponga al alumno a marcar un ritmo que no le permita estar cómodo, ni demasiado tenso. 

El docente debe analizar el mecanismo de asimilación de conocimientos y sociabilidad del grupo y pensar de qué manera puede sacar lo mejor de cada alumno. 

Sabemos que todos los grupos no son iguales, por lo tanto el docente debe hacer las veces de guía, enseñando, exigiendo, pero generando buen clima de trabajo, donde haya cooperación, ayuda y donde las ideas se deliberen, experimentando nuevas maneras de pensar y nuevas perspectivas. 

En lo personal, tuve grupos de todo tipo. Grupos donde la comunicación era muy poca o nula entre los integrantes y como consecuencia la producción de trabajos cumplían con las consignas pero no sobresalían. Esto se debe a la falta de corrección grupal, a la mirada del compañero, al debate, a la explicación de la idea, para ver si hay alguna falencia y se puede modificar, o simplemente probar si la otra persona, entiende el trabajo, el concepto, el proyecto. 

Tuve también grupos donde el ambiente de trabajo se prestaba para el cambio de opiniones, y la verdad es que el proceso proyectual es más rico, más interesante porque los alumnos, en este intercambio, se corrigen sin darse cuenta, y evalúan ellos mismos sus trabajos. 

El diálogo, la discusión vista como intercambio de ideas y puntos de vistas, permite que cada alumno saque lo mejor de si mismo, que aprenda, se trasforme, crezca y traslade su crecimiento a sus estudios. 

Otra responsabilidad que tiene el guía es la objetividad al corregir y la confianza en todos los integrantes del grupo. A veces, al comenzar un ciclo lectivo los alumnos no están preparados para cursar varias materias a la vez o seguir el ritmo de una carrera universitaria o simplemente no están en cuanto a su madurez, preparados para asimilar tanta información. Por lo tanto hay que ayudarlos para que de a poco se vayan adaptando a la educación universitaria. El docente debe evaluar en que etapa está cada uno y nivelarlos con los demás pero analizando particularmente el proceso personal. 

Conozco casos donde los alumnos se sienten intimidados al corregir. Estos sienten que el docente no está motivado o no los ayudan, no les dan una idea clara, o en el peor de los casos que el docente no cree en ellos. Esto se puede pensar que es por inseguridad pero nunca por miedo. En la relación docente-alumno, no debería estar este factor, porque el miedo paraliza, esto genera que los chicos no quieran exponer sus trabajos porque sienten que lo que hacen no es bueno o porque sienten que no tienen las armas para defender su trabajo. Por consecuencia no ofrecen lo mejor de ellos y no focalizan en sus objetivos, en aprender. 

La confianza del docente, el creer en los alumnos, en que pueden hacer producciones más interesantes, comienza a generar un efecto totalmente positivo y renovador. Inconscientemente se piensa: “si el docente cree en mi es porque estoy encaminado/a”. Y la confianza en si mismo es una herramientas importante a la hora de diseñar. 

Una vez una persona me dijo: “Hay que creer en uno mismo para que los demás crean en vos” 

En cuanto a la objetividad, se puede decir que es un criterio que a la hora de evaluar hay que tener presente. No hay que tener preconceptos, ni buenos ni malos, porque esto nubla nuestra visión profesional, hay que darles la oportunidad a los alumnos y que puedan cambiar el concepto inicial. 

Sin dudas, creo que lo más importante de esta profesión es enseñar a analizar, a pensar, a razonar y a vincularse con las diferencias de los otros, con una mirada diferente. Lo demás es un efecto dominó. 

Tengo la teoría de que cuando el alumno se engancha con los trabajos es porque aprendió aunque sea una parte del camino, y como consecuencia tiene más compromiso con él mismo. En ese momento, cuando el alumno, por iniciativa propia, busca investiga, experimenta, la tarea del docente esta cumplida. 

No se trata de aprobar o no aprobar, se trata de enseñar cual es el camino, de acompañar a cada uno en el proceso, con los tiempos que todo eso conlleva. 

De eso se trata diseñar, de aprender, de equivocarse, de volver atrás, de cambiar parte del proyecto, darle una nueva mirada, y con cada proyecto aprender y crecer. Nuestra tarea como guías es creer en cada alumno, confiar en ellos y ayudarles a que encuentren el camino. 

Nuestro principal objetivo es formar profesionales, que en definitiva van a ser la sociedad del mañana. 

Para terminar quiero dejar un mensaje muy importante, tanto para alumnos como docentes: 

Pienso, y no solamente lo pienso, sino que estoy totalmente convencida, que el docente tiene que tener una mirada objetiva, donde si bien no tenga la misma perspectiva, vea el trabajo del alumno de forma imparcial. 

Sé de varios casos de alumnos que han corregido trabajos con un docente, y no obtuvieron una aceptación crítica favorable, y lo han visto con otros y la mirada fue totalmente positiva, esto quiere decir, que se puede ser el mejor alumno y sin embargo el docente puede no estar de acuerdo con su visión, lo importante es buscar la objetividad y que los alumnos entiendan el proceso proyectual.

Vocabulario relacionado al artículo:

enseñanza . estrategia pedagógica . formación docente .

El papel de la docencia fue publicado de la página 53 a página54 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXII

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