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La bitácora retrospectiva y el coaching. En la estrategia de evaluación

Lattuada, Paola [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXII

ISSN: 1668-1673

XVII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2009.

Año X, Vol. 12, Agosto 2009, Buenos Aires, Argentina. | 203 páginas

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Cada ciclo lectivo, es un barajar y dar de nuevo. Es un nuevo camino por recorrer. Un nuevo grupo por descubrir, integrar y liderar. Y un nuevo equipo que coachear. Cada ciclo, se constituye en una nueva experiencia por develar, que se va delineando a medida que se transita el camino. El recorrido, se ajusta a los tiempos según el calendario planteado para cada período. Y así se llega al final, cuando la agenda marca la conclusión de un ciclo y el inicio de otro. Y se vuelve a empezar. Llegar al final para volver a empezar, cada vez, una tras otra. 

Se podría pensar en formatos circulares. Círculos ascendentes serían, como una espiral que va evolucionando. Círculos que tras cada estímulo recibido a partir de la puesta en práctica y la experimentación, se vuelvan cada vez más virtuosos para quienes los integran. Círculos de enriquecimiento, de desarrollo y de evolución. 

Sin embargo, en ese mix de variables que surgen de la radiografía inicial de cada comienzo de cada ciclo, toman lugar una multiplicidad de factores –diversos, impredecibles y dinámicos–que en su interacción se recrean de manera continua, conforme al avance de las clases, para de manera paulatina delinearse y configurarse en un todo, que es el grupo en sí. Un grupo con características, ritmos, expectativas y dialécticas propias. Así, cada experiencia es única y cada grupo se configura en una verdadera sociedad en miniatura, con todas sus particularidades, sus culturas, sus características y los roles que en ellas –indefectiblemente- emergen. 

Así, con cada grupo, cada ciclo y cada perfil, se vuelven a revisar, ajustar, descartar o confirmar los recursos e instrumentos de evaluación a utilizar, en un intento de encontrar nuevas herramientas y adaptar las aplicadas según los resultados de las últimas experiencias. De esta forma, con cada ciclo, se actualizan las estrategias en evaluación, y en consecuencia, los elementos que la integran. 

En este sentido, en líneas anteriores, se ha planteado la particularidad de la diversidad y la dinámica constante de cada grupo por un lado, y de cada ciclo por el otro. Y se ha explicitado la articulación de cada ciclo, gráficamente, en el ejemplo del espiral ascendente, análogo al círculo virtuoso. Y de manera aspiracional, estratégica y táctica, se materializa este abordaje como procesos continuos de aprendizaje y enriquecimiento. Y entonces, en este esquema, llega el momento de realizar el anclaje con dos términos protagonistas en este escrito: la bitácora restrospectiva y el coaching. Ambos, presentados como sólidos componentes en el proceso de desarrollo y evaluación de cada integrante de cada grupo en un ciclo determinado. 

Según el diccionario de la Real Academia Española, por bitácora se entiende un ; mientras que en su acepción en relación con la náutica, bitácora se entiende como un . Interesante acepción. 

En el mundo del yatching, la bitácora sería el elemento que va acompañando el trayecto del recorrido y sirve para apuntar lo más relevante en relación a él. Éste, es el sentido más parecido a la bitácora que se propone en este escrito, como un recurso que va acompañando el desarrollo de cada ciclo, y en el que cada integrante del grupo puede ir anotando –en diferentes momentos- lo más significativo de la cursada. Al inicio, la propuesta es apuntar las propias expectativas –de cada integranterespecto del curso que comienza. En el desarrollo, la idea es coincidir con grandes bloques temáticos o con momentos relevantes, los que actúen como facilitadores a la hora de hacer un stop, reflexionar y escribir… ¡Qué difícil les resulta escribir! La hoja en blanco, la consigna escueta, sin mínimo ni máximo de extensión, y el propósito de identificar y apuntar. Primero, expectativas. Luego, acompañando el transcurso del desarrollo, lo más significativo que cada uno rescata de esa etapa. Y al final, la mirada retrospectiva, que proviene del latín, retrospicĕre, mirar hacia atrás. 

Y al mirar hacia atrás, la mirada retrospectiva se plasma en la bitácora y se corporiza en palabras y reflexiones, constituyéndose en un elemento sumamente enriquecedor en el propio insight de cada integrante, pensándose, reflexionándose, en su propio proceso de aprendizaje. Y en su propio proceso de evaluación. Ya que la bitácora retrospectiva facilita la mirada integradora y la toma de conciencia de cada uno de su propio punto de inicio, de sus momentos más significativos a lo largo del desarrollo del curso, y en el momento de la conclusión final, de su propia intervención en el ciclo. Y esto, conlleva a la comprensión de la propia evolución. Releyendo los apuntes de la bitácora, cada uno suele darse cuenta de cuáles fueron sus puntos de anclaje en el ciclo, y de cómo se fue sofisticando su relación con el objeto de estudio: más lejano y desdibujado quizás al inicio, tomando forma en el desarrollo, y definitivamente resignificado al final. 

En este sentido, en cada ciclo, se podría pensar en el profesor a cargo del curso en el rol de líder o coach de un grupo, en relación a identificar referencias grupales e individuales a la vez para -a partir de allí-, facilitar un desarrollo a partir del estímulo del contenido, las prácticas y la evaluación. Sería como detectar en relación a su propio marco de referencia para, desde allí, aplicar disparadores que generen el desarrollo , al que el protagonista llegará enriquecido por su propio proceso de aprendizaje, y participación en su propio proceso de evaluación. 

Según Victoria Navarro, facilitadora del Programa Ejecutivo de Coaching y Liderazgo de la Graduate School of Business de la Universidad de Palermo, el coaching es esencialmente una conversación, un diálogo entre un tutor -que es el coach- y un pupilo o aprendiz -que es el coachee-, en un contexto productivo y orientado a los resultados. Es un sistema de apoyo para el aprendizaje, el desarrollo y el desempeño individual. Y según John Whitmore, el coaching radica en liberar el potencial de una persona para incrementar al máximo su desempeño; consistiendo en ayudar a aprender en lugar de enseñar. O como dice Leonardo Wolk, es el arte de soplar de las brasas. 

A la vez, según Navarro, el líder puede abordarse desde su dimensión pedagógica, pensándolo como maestro, que es aquel líder en el que gran parte de su influencia reside ayudar a la gente a ver la realidad de un modo más preciso, penetrante y potenciador. Así, este tipo de líder no enseña a la gente a alcanzar su visión, sino que alienta el aprendizaje y ayuda a desarrollar una comprensión sistémica. 

De esta forma, en el aula, se estaría ante un esquema grupo y líder, y un proceso de coaching, pensando al coach como identificador de los anclajes referenciales y facilitador del aprendizaje. Y en este esquema, la bitácora de la reflexión, con la mirada puesta hacia el futuro primero, y con la mirada restrospectiva después –al final-, se convierte en un recurso que facilita la propia reflexión del alumno, a partir del análisis de su situación particular en el entrecruzamiento con los contenidos de la materia, sus propias expectativas y su propia performance. 

Entonces, la bitácora restrospectiva como recurso en la evaluación, es el elemento que permite que sea el propio estudiante el que realiza el reconocimiento de su evolución y del corrimiento de sus anclajes referenciales, desde el inicio hacia los logrados al final de su capacitación. Así, al aplicar la mirada retrospectiva, al releer lo apuntado, al verificar los propios cambios en la perspectiva del transcurso del ciclo, es el propio estudiante el que –quizás, en un entrecruzamiento feliz, productivo y aspiracional- sea el protagonista de ese insight, en la toma de conciencia del camino recorrido, y de su propio proceso de evolución y aprendizaje. Y el coach, como líder al frente del aula, el facilitador del logro de los resultados en un sistema de apoyo para el aprendizaje, el desarrollo y el desempeño individual.


Referencias bibliográficas 
- Navarro, V. (2008) Coaching y Liderazgo. Apuntes del Programa de Coaching y Liderzgo de la Graduate School of Business. Universidad de Palermo. Buenos Aires. 
- Whitmore, J. (2008) Coaching: el método para mejorar el rendimiento de las personas. Buenos Aires: Paidós. 
- Wolk, L. (2006) Coaching: el arte de soplar las brasas. Buenos Aires: Gran Aldea.

Vocabulario relacionado al artículo:

evaluación . proceso de aprendizaje .

La bitácora retrospectiva y el coaching. En la estrategia de evaluación fue publicado de la página 58 a página59 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXII

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