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La importancia de un buen armado del discurso ¿Cómo trabajar en el componente verbal del mensaje?

Preci, Claudia [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIII

ISSN: 1668-1673

XVIII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2010.

Año XI, Vol. 13, Febrero 2010, Buenos Aires, Argentina. | 202 páginas

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Comunicar, nos comunicamos todos. Somos “todo” comunicantes. Todo lo que hacemos comunica. Estas son afirmaciones que solemos repetir hasta el cansancio, pero una cosa es comunicarnos y otra es hacerlo eficazmente.

La comunicación eficaz es aquella que logra su objetivo, el propuesto por el emisor en el momento en que se inicia el proceso.

El lenguaje oral es el medio de comunicación por excelencia, todos los días se habla para convencer, para persuadir o para informar. Pero, ¿Cuánto de lo que decimos en el día se pierde en el camino?

Las bases del estilo oratorio eficaz responden a ciertos parámetros a considerar: claridad (ideas claras), sencillez (lenguaje accesible), concisión (expresión de lo esencial), belleza (estética expresiva) e impacto (capacidad de ser recordado). También se tiene que tener en cuenta la fluidez (expresividad corrida), la naturalidad (espontaneidad sin fingimiento) y la coherencia (conservación del hilo temático).

En una presentación oral se complementa el contenido y cómo expresarlo: el qué y el cómo. Saber expresar una idea es tan importante como la idea misma, la comunicación no verbal tiene la misma fuerza que la verbal.

Varios investigadores, entre los que se encuentra Albert Merhabian, estudiaron el impacto de un mensaje y llegaron a la conclusión que sólo el 8% es verbal (sólo palabras), el 37% es vocal (volumen, tono, cadencia, matices) y el 55% restante, no verbal (miradas, gestos, expresiones, postura. movimiento y vestimenta). Es necesario trabajar en los tres aspectos para equilibrarlos y acompasarlos logrando así un resultado positivo.

El componente verbal, se refiere a las palabras mismas, al contenido del mensaje. Es muy común que entre los tantos miedos que se tiene a hablar en público, uno de los más mencionados (que queda mano a mano con el temor a la mirada de los otros) es olvidarse que decir, tener una laguna mental o quedarse sin palabras. Para contrarrestar este miedo lo conveniente es una buena preparación previa del discurso.

Tanto para la comunicación grupal como para la de un auditorio, la preparación resulta indispensable para evitar ruidos u obstrucciones que impidan llegar a la eficacia.

Pasos en la preparación del discurso:

1. Elección del tema: La elección del tema puede ser determinada por el orador en función de sus conocimientos y necesidades, o impuesta por los convocantes.

2. Determinar el objetivo general del discurso: Al determinar el propósito general u objetivo de la exposición es necesario plantear las siguientes preguntas: ¿Va a ser informativo?, ¿persuasivo?, ¿de divulgación?, ¿Para entretener o para convencer?

También es necesario identificar el efecto residual del discurso, aquello que, si o si, queremos que el auditorio retenga del tema presentado.

3. Analizar el auditorio: En cuanto al conocimiento del auditorio, es imprescindible determinar aquellos aspectos que van a facilitar la empatía del emisor: el número de integrantes, sus características generales y la posibilidad de obtener la mayor cantidad de datos específicos que se pueda para adaptar el mensaje.

Se debe evitar cometer el error de la “cristalización del rol”, falencia de aquellos oradores que hablan desde su óptica sin contemplar al otro. Los ejemplos más comunes son los términos específicos, las palabras en otro idioma o el lenguaje técnico.

No dejar de lado la composición de los auditorios, se tiene que tener en cuenta que en el mismo momento pueden encontrarse distintas actitudes en el público. Estas condicionan su comportamiento durante la exposición y pueden afectar de distinta manera al expositor. Existen tres grupos de personas según su actitud:

Positivas: les interesa el tema, el expositor, lo conocen, respetan, o simplemente tienen una buena predisposición. Negativas: no les interesa el tema, no quieren estar, no les cae bien el expositor y tienen prejuicios. Estas actitudes se pueden manifestar al bostezar, al hablar con un compañero o al toser, denotando aburrimiento o generando ruidos que pueden convertirse en un murmullo general provocado por el “efecto bola de nieve”. Los ruidos afectan el desarrollo de la exposición y debemos contrarrestarlos.

En una clase, el docente pide silencio y el alumno se calla. Hay roles establecidos, se contempla el status. En un auditorio, no puede hacerse de la misma manera, dado que puede generar un “efecto bumerang” (volverse en contra). Se tiene que actuar con sutileza y preguntar si el tema no se lo explicó bien o si hay alguna duda al respecto. Lo importante es hacer notar que el orador está atento a las reacciones que aparezcan en el público. En el caso de no obtener respuesta, lo más drástico sería acercarse a los focos de desatención, la proximidad corporal implica incomodidad.

Neutrales: son los paracaidistas, los que vieron luz y subieron. Simplemente están allí, pero no tienen bien en claro porqué. Se pueden convertir tanto en positivas como negativas.

4. Analizar el contexto/ situación: La comunicación no se lleva a cabo en el vacío, requiere de un contexto que la condicione. Este contexto o esta situación hacen que cada presentación, aún cuando se trate del mismo tema, sea distinta. Corresponde realizar un exhaustivo análisis situacional para la mejor adaptación del discurso.

5. Identificar el tema del discurso y sub- temas: Elegido el tema, es necesario recortarlo seleccionando lo pertinente. Un buen nombre no garantiza el éxito de nuestra comunicación, pero sí genera expectativa.

6. Investigar: Con una investigación adecuada, o el buen conocimiento, podemos seleccionar cuales son los subtemas que nos van a ayudar a armar la presentación

7. Armar el bosquejo de exposición: Toda elocución debe trabajarse en tres partes: Introducción, cuerpo o desarrollo y cierre.

Una buena introducción es necesaria para captar la atención del auditorio.

Saludar es de buena educación, pero además se utiliza como forma de romper el hielo. Sirve para presentarse (presentación personal, en el caso que no haya moderador o locutor), y presentar el tema.

El saludo, la presentación personal y la presentación del tema completarían una buena introducción si el auditorio que se tiene es positivo. Si está dispuesto a escuchar es suficiente para captar su atención.

Pero no siempre es así, y considerando lo visto en el punto 3, se requiere de algo más para lograrlo. Hay que tirar un anzuelo y lograr que el público pique, quede atrapado.

Para dar un ejemplo, un expositor que habla de desnutrición infantil luego de presentarse, le pide al auditorio que mire sus relojes y que cuenten hasta 5. Luego de generar un silencio dice: “En estos 5 segundos han muerto en el mundo X cantidad de niños por desnutrición”. Claramente impactante.

Otras formas de atraer pueden ser: el uso de imágenes, de frases, citas, ejemplos, preguntas retóricas o anécdotas ajenas o personales que humanizan el discurso.

Utilizar el sentido del humor puede ser muy útil. Pero no se debe confundir con los chistes. No son recomendables ya que pueden generar un momento de tensión si después de contarlos no se ríe nadie.

Si se comienza con un buen punto de atención, se garantizan 15 minutos por lo menos de concentración plena. En el momento del cuerpo o desarrollo, la mayor parte de los expositores utilizan sus ayudas audiovisuales, pero no se tiene que descuidar el lenguaje corporal adecuado, el cual merece un estudio aparte.

Llega el momento del cierre o conclusión. El público se da cuenta que estamos finalizando cuando resumimos, resaltamos o repetimos algunos puntos claves. Se puede cerrar utilizando el mismo recurso que en la introducción: imágenes, una pregunta, etc.

Por último e indispensable, el saludo y agradecimiento a los concurrentes.

En los cierres existen “nuncas” y “siempres”

Siempre: redondear y tener planificado el final

Nunca: terminar de repente, o cerrar diciendo: terminé, ya está, basta.

El armado del bosquejo es de gran importancia y da seguridad. Pero, siempre por las dudas, se recomienda tener un plan B, el texto completo guardado.

8. Preparar los recursos audiovisuales necesarios: Si bien existen múltiples ayudas audiovisuales, las presentaciones en PowerPoint están omnipresentes hoy en día a la hora de una exposición. Pero hay que tener en cuenta que el mal uso de estos recursos pueden ser contraproducentes. Hay que cuidar algunos detalles en el momento de su armado:

- No sobrecargue de información las transparencias.

- El texto de las slides debe ser corto, preciso y conciso. Se tienen que puntear los temas que se desarrollarán verbalmente y no utilizar frases completas.

- Asegurarse de que el texto sea legible por todo el auditorio y elegir una tipografía y tamaño de letra correcto.

- No abusar de los “efectos especiales” del PowerPoint porque marean y cansan.

-Poner un límite al número de diapositivas.

9. Practicar el discurso y medir el tiempo: La práctica del discurso es elemental y fortalece. Es altamente recomendable practicar frente al espejo o contárselo a otra persona para evitar que la primera vez que se diga sea frente al auditorio.

10. Presentar: En el momento de la presentación es conveniente utilizar técnicas de respiración y relax.

11. Evaluar la presentación: La evaluación consiste en reconocer los errores para luego trabajar sobre ellos e identificar fortalezas para reutilizarlas.

Con lo trabajado en este texto, tenemos uno de los componentes a nuestro favor, el verbal, para facilitar la eficacia del mensaje. Nos resta analizar los otros dos componentes, vocal y visual, pero merecen, dada su importancia, una presentación aparte.

Vocabulario relacionado al artículo:

discurso . lenguaje . mensaje .

La importancia de un buen armado del discurso ¿Cómo trabajar en el componente verbal del mensaje? fue publicado de la página 108 a página109 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIII

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