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Universidad y antropología de los saberes III

Eiriz, Claudio Gabriel [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIV.

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIV.

ISSN: 1668-1673

XVIII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2010.

Año XI, Vol. 14, Agosto 2010, Buenos Aires, Argentina. | 210 páginas

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Cinco problemas de la teoría del conocimiento

Introducción

El presente artículo es el tercero de una serie, que tiene por objeto reflexionar acerca de la vida del conocimiento en la sociedad y en especial de aquel tipo de conocimiento que ocurre y discurre en el ámbito universitario. Considero que en la universidad la reflexión acerca del conocimiento es poco tenida en cuenta en los planes de las carreras universitarias. Todo alumno universitario, según mi parecer, debería disponer de espacios para reflexionar acerca de cómo los seres humanos llegamos a conocer alguna cosa.

La universidad es, en el mejor de los casos, el lugar donde el conocimiento se produce; se enseña, se legitima, se utiliza y se aprende. Este hecho de por sí solo justificaría que el tema de la reflexión acerca del conocimiento mismo tuviera un lugar de privilegio.

El espíritu de estos artículos es difundir a algunos autores y temas relacionados al conocimiento humano. En esta ocasión me voy a referir a los aspectos más generales de la teoría del conocimiento. Más específicamente, voy a intentar en este artículo pasar revista a los cinco problemas clásicos de la teoría del conocimiento.

Gran parte de este artículo está basado en el libro “teoría del conocimiento” de Johannes Hessen (1996). El texto de Hessen da una panorámica sobre diversas concepciones del conocimiento humano de manera didáctica.

Lo que sigue entonces será un resumen muy apretado acerca de la teoría del conocimiento de Hessen. Y si tenemos en cuenta que el libro de Hessen es una suerte de resumen de la teoría del conocimiento, en consecuencia, el presente artículo, no será otra cosa que el resumen de un resumen. Sólo pretendo, por lo tanto, exponer el tema con el único propósito de alentar la reflexión.

Este artículo fue, en su origen, un apunte de clase para alumnos de escuelas secundarias de la materia “Proyecto y Metodología de la Investigación”. Luego se transformó en una ficha de cátedra, que he utilizado también, para alumnos de nivel universitario no familiarizados con el tema.

1. El conocimiento humano

En esta parte intentaremos esbozar algunos conceptos acerca del conocimiento. Si investigar es producir conocimientos, se hace insoslayable, aunque menos sea, tener algunas nociones generales acerca de lo que el conocimiento humano es.

Nosotros llamaremos teoría del conocimiento a la disciplina que se ocupa del conocimiento humano en términos generales. En este sentido podemos decir que la teoría del conocimiento es una parte de la filosofía. Es decir la parte de la filosofía que reflexiona acerca de algunos problemas sobre el conocimiento. Diferenciaremos aquí teoría del conocimiento de epistemología. La epistemología para nosotros será aquella disciplina que estudia el conocimiento científico en particular. Es decir que habría una teoría del conocimiento en Platón o Aristóteles, por ejemplo, pero no una epistemología.

La teoría del conocimiento

La teoría del conocimiento es una explicación o una interpretación del conocimiento humano.

En el conocimiento están frente a frente la conciencia y el objeto de nuestro conocimiento (aquello acerca de lo que estamos pensando, por ejemplo), es decir la conciencia que conoce y el objeto de conocimiento. En general, se los denomina el sujeto y el objeto.

El conocimiento se presenta como una “relación” entre un sujeto y un objeto, que permanecen separados el uno del otro. Es decir que en principio se nos hace clara la idea de que hay un sujeto (una conciencia) que conoce, y un objeto (un aspecto de la “realidad”, sea esta una silla o el teorema de Pitágoras), a ser conocido.

Podemos decir también que esta relación que une sujeto y objeto es una “correlación”. El sujeto sólo es sujeto para un objeto y el objeto sólo es objeto para un sujeto. Esto quiere decir que es en esta relación que el sujeto y el objeto se constituyen como tales. Pensemos que un sujeto, por ejemplo, aparte de conocer, también siente emociones, deseos etc. Por lo tanto cuando nos referimos a un sujeto en este caso es a un sujeto de conocimiento al que estamos haciendo referencia.

Las funciones del sujeto, del objeto y del conocimiento

La función del sujeto es aprehender el objeto y la función del objeto es ser aprehendido por el sujeto.

Digamos que el sujeto sale fuera de los límites de su “esfera” hacia la esfera del objeto y conquista algunas propiedades o procesos de este último. El objeto no es llevado a la esfera del sujeto sino que permanece “trascendente” a él.

En el sujeto cambia algo por obra de la función del conocimiento. En el sujeto surge una imagen (contenidos de la conciencia, representación, o simplemente conocimiento) que contiene las propiedades del objeto.

Entonces tenemos un sujeto, un objeto y una imagen o representación que contiene las propiedades o procesos del objeto.

Esta última se halla en cierto modo entre el sujeto y el objeto.

Trascendencia del objeto

Podemos decir entonces que todo conocimiento supone un objeto que es independiente de la conciencia que conoce. Esto significa que el objeto es trascendente.

Es decir que los objetos existen con independencia de que haya o no una conciencia que lo aprehenda.

A primera vista esto parece lógico. En principio no dudamos de que aquello que vemos sea independiente de nosotros.

Sin embargo existen posturas contrarias a esta idea.

Más de una vez nos habremos preguntado si las cosas existen más allá de que nosotros las percibamos. Es más, decimos, a menudo que tal o cual persona, existe o vive en nuestro recuerdo. Estas reflexiones que son íntimas, en realidad han recorrido toda la historia de nuestra cultura.

Cuando somos niños tenemos tendencia a pensar en estas cuestiones. Somos algo así como teóricos del conocimiento. Luego más tarde las olvidamos y pasamos a pensar en cosas mucho más importantes, tales como la fecha de vencimiento de la cuenta de electricidad y cuestiones similares.

Sin embargo, pocas personas continúan interesadas en resolver esos problemas de la infancia. En general, se hacen filósofos, científicos, o artistas.

Macedonio Fernández era un escritor, que aún ya entrado en años, insistía con esos temas. Aunque los resolvía con cierta ironía. Ejemplo de ello es este humorístico texto: “Autobiografía”:

“El universo o realidad y yo nacimos el 1º de junio de 1874 y es sencillo añadir que ambos nacimientos ocurrieron cerca de aquí y en una ciudad de Buenos Aires. Hay un mundo para todo nacer, y el no nacer no tiene nada de personal, es meramente no haber mundo. Nacer y no hallarlo es imposible; no se ha visto a ningún yo que naciendo se encontrara sin mundo, por lo que creo que la realidad que hay la traemos nosotros y no quedaría nada de ella si efectivamente muriéramos, como temen algunos.

En vano diga la historia, en volúmenes inmensos sobre el mucho haber mundo antes de ese 1º de junio; sus tomos bobalicones es lo único que yo conozco (no sus hechos), pero los conocí después de nacer, como todo lo demás...” (Fernández, M. 1964. p. 49)

¿Qué opinaba Macedonio acerca de la trascendencia del objeto?

Pero no sólo en la literatura encontramos esta idea. En la filosofía también: Berkeley (1685- 1753) decía que todos los cuerpos que componen el mundo sólo existen en la mente, solamente existen cuando son percibidas. Esse est percipi (ser es percibir).

Como veremos más adelante este es uno de los problemas de la teoría del conocimiento: reflexionar acerca de la esencia del conocimiento.

Objetos de conocimiento reales e ideales

Cuando hablamos de objeto no nos estamos refiriendo necesariamente a objetos concretos.

Podemos dividir a los objetos en reales e ideales. Objetos reales son aquellos que nos son dados a la experiencia externa o interna (una silla, o un dolor de muelas). Los objetos ideales son irreales o meramente pensados como, por ejemplo, los objetos de la matemática: las figuras geométricas, los números etc. Tengamos en cuenta que la noción de número es algo que sólo existe en nuestra mente. Hasta donde yo sé, nadie ha visto un cinco caminando por la calle. Podemos ver a cinco personas caminando o la representación del concepto cinco (5 ó V). Pero la noción de número es una cosa y su representación gráfica otra. La noción de número es una construcción mental que implica la inclusión de clases: es decir, saber que el dos incluye al uno, que el tres incluye al dos, etc. Y que uno, dos o tres, no son nombres que se le dan a determinados objetos luego de haberlos puesto en orden. Como mucho esta construcción ha sido posible por la “discontinuidad” del mundo, que hace “que se pueda contar”. Los números o las figuras geométricas si bien son ideales también poseen un ser en sí o trascendencia: las relaciones entre los lados y los ángulos de un triángulo parecen ser independientes de nuestro pensamiento a pesar de su irrealidad.

¿Qué es un triángulo? Alguien puede decir que es un instrumento musical que tiene esa forma. Esa forma se define por ciertas relaciones que se establecen entre sus lados y sus ángulos. Pero en estricto sentido triángulo también es un concepto.

La verdad del conocimiento

Siguiendo con el esquema propuesto (sujeto, imagen, objeto) se puede decir que la verdad del conocimiento estaría dada por la correspondencia entre la imagen con el objeto. Es decir, un conocimiento es verdadero si sus contenidos de pensamiento concuerdan con el objeto. El conocimiento puede, incluso, ser inacabado pero sus contenidos pueden estar en concordancia con el objeto. Más adelante continuaremos con este tema.

Disciplinas lindantes con la teoría del conocimiento

Habría tres disciplinas vecinas a la teoría del conocimiento de las cuales seguramente se conocen por lo menos dos: La psicología y la lógica. La otra es la ontología.

La psicología interviene en lo que nosotros denominamos “la esfera del sujeto”. Esta disciplina se pregunta por la génesis del conocimiento y por los procesos psicológicos que intervienen en el acto de conocer, pero no se pregunta por la verdad del conocimiento.

La lógica interviene en “la esfera de la imagen”, e investiga la concordancia del pensamiento consigo mismo. Pero no se ocupa de la concordancia de los contenidos de pensamiento con el objeto.

La ontología interviene en “la esfera del objeto”. El objeto hace frente a la conciencia (el sujeto) como algo que “es” (sea este real o ideal, como vimos). El ser, es el objeto de la ontología.

Ninguna de estas tres disciplinas por si solas pueden resolver el problema del conocimiento. Como vimos cada una formula problemas que sólo afectan a una esfera del fenómeno del conocimiento.

2. Cinco problemas de la teoría del conocimiento

Hasta aquí hemos esbozado una primera descripción del fenómeno del conocimiento. Esta descripción la podemos resumir de la siguiente manera:

El conocimiento consiste en forjar una imagen del objeto y la verdad de ese conocimiento es la concordancia de esa imagen con el objeto.

Pero habíamos dicho que la teoría del conocimiento era una explicación o interpretación de ese fenómeno.

Indagamos cuál es el lugar de las disciplinas vecinas a la teoría del conocimiento y concluimos que ninguna por sí sola puede resolver el problema del conocimiento.

Toda ciencia, además de definir su objeto, debe construir sus propios problemas. Intentaremos pues, en base a la descripción del fenómeno del conocimiento, plantear los problemas implícitos que conciernen al mismo.

Los problemas son por lo menos cinco.

¿Es el sujeto el que determina al objeto o el objeto el que determina al sujeto?

Este probablemente sea el problema central de la teoría del conocimiento y lo llamaremos “esencia del conocimiento humano”

1. Habíamos dicho que el sujeto aprehende el objeto. Lo primero que cabe preguntar, entonces es si es posible que el sujeto aprehenda realmente al objeto. A esto lo llamaremos “posibilidad del conocimiento humano”.

2. Si analizamos de cerca al sujeto que conoce surge otro problema. De qué fuente saca sus contenidos la conciencia ¿es la razón o la experiencia la fuente del conocimiento humano? Llamaremos a este problema “origen del conocimiento”.

3. ¿Además del conocimiento racional existe un conocimiento de otra especie, por ejemplo un conocimiento intuitivo? llamaremos a este problema “formas del conocimiento humano”.

4. Por último nos queda un tema que se puso de manifiesto en la descripción del fenómeno que nos ocupa: el problema de la verdad. Si hay un conocimiento verdadero ¿en qué podemos conocer esta verdad? ¿Cuál es el criterio que nos indica si un conocimiento es verdadero o no?

Llamaremos a este problema “el criterio de la verdad”.

A continuación se discutirán un poco más en detalle estos cinco problemas.

Esencia del conocimiento humano

Una de las preguntas centrales de la teoría del conocimiento es la siguiente ¿Es el objeto o el sujeto el que determina al conocimiento?

Como vimos en nuestra primera descripción del fenómeno del conocimiento, parece que es el objeto el que determina el conocimiento, ya que el sujeto va en busca de las propiedades del primero.

Sin embargo, es posible pensar, como vimos anteriormente, que es el sujeto el que determina el conocimiento. Por otra parte ya habíamos acordado que es posible pensar tanto objetos reales como ideales.

Ahora bien, si admitimos que los objetos existen con independencia del sujeto, y que además, de objetos ideales hay objetos reales, estamos en una posición realista. Si admitimos que todos los objetos poseen un ser ideal, estamos en una posición idealista.

- Realismo: Definiremos, entonces al realismo como la posición que afirma la existencia de cosas reales, independientemente de la conciencia.

Dentro de esta posición hallamos diferentes modalidades. Nosotros describiremos dos de ellas, las más extremas. A la primera la denominaremos Realismo Ingenuo, a la segunda Realismo Crítico.

- Realismo ingenuo: Para el realismo ingenuo el problema de la relación entre sujeto y objeto no existe. No hace ninguna reflexión crítica acerca de este problema. No distingue en absoluto la diferencia entre percepción (contenido de conciencia, imagen) y el objeto percibido. Las cosas son, según el realismo ingenuo, tal como las percibimos. Por ejemplo los colores que vemos en un objeto le pertenecen a éste como propiedad objetiva. Esta posición es la más primitiva tanto históricamente como psicológicamente.

El realismo ingenuo corresponde a la posición general de los presocráticos.

Aristóteles pensaba que los contenidos de conciencia convienen a las propiedades de los objetos. Este realismo natural está muy próximo al realismo ingenuo.

- Realismo crítico: El realismo crítico, por el contrario, no cree que convengan a las cosas todas las propiedades encerradas en los contenidos de conciencia (la imagen). Estas cualidades o propiedades surgen cuando determinados estímulos externos actúan sobre nuestros sentidos. Son reacciones de nuestra conciencia frente al mundo externo. Es decir que el realismo crítico atiende a la mediación de nuestra conciencia, pero afirma que en las cosas existen ciertos elementos objetivos que causan la aparición de las cualidades de conciencia. Pensemos que algo de objetivo debe haber en las cosas de este mundo razón por la cual todos coincidamos acerca del color de un objeto, o que a todos, el azúcar nos parezca dulce. Estas coincidencias han de estar fundadas en la naturaleza de esos objetos.

Ya en Demócrito (470- 370) aparece el realismo crítico. Éste decía que sólo hay átomos con propiedades cuantitativas, es decir que todo lo cualitativo debe considerarse como adición de nuestros sentidos.

A partir de la edad moderna revive la teoría de Demócrito. Galileo fue el primero que defendió la posición del Realismo Crítico.

- Idealismo: El idealismo es la posición que sustenta que no hay cosas reales independientes de la conciencia.

Al suprimir las cosas reales sólo quedan dos clases de objetos: los objetos de conciencia (representaciones y sentimientos) y los ideales (los objetos de la lógica y la matemática) Es decir que para el idealismo los objetos son, o bien objetos de conciencia, o bien objetos ideales.

Existirán dos formas de idealismo, el subjetivo o psicológico, que considera a los objetos como objetos de conciencia y el idealismo lógico, que considera a los objetos como objetos de la lógica.

- Idealismo psicológico: El Idealismo psicológico considera que la realidad no es más que contenidos de conciencia. Ya vimos en la página dos la posición del filósofo inglés Berkeley

“La pluma que tengo ahora en mi mano no es (...) otra cosa que un complejo de sensaciones visuales y táctiles. Detrás de éstas no se halla ninguna cosa que provoque en mi conciencia, sino que al ser de la pluma se agota en su ser percibido.

De allí esse est percipi., que quiere decir ser es percibir.

- Idealismo lógico: Mientras el Idealismo psicológico parte de la conciencia individual, el Idealismo lógico parte de la conciencia objetiva de la ciencia. El contenido de esta conciencia es la suma de los pensamientos y juicios y no de procesos psicológicos.

Por otra parte el Idealismo lógico distingue lo dado a la percepción de la percepción misma, pero a diferencia del realismo crítico, no ve una referencia a un objeto real. Lo considera más bien como una incógnita.

El Idealismo lógico considera que los objetos son engendrados por el pensamiento.

Tomemos una silla: para el realista la silla existe con independencia de nuestra conciencia; para el Idealista psicológico la silla existe sólo en nuestra conciencia; para el Idealista lógico la silla no existe ni en nuestra conciencia ni fuera de ella, simplemente no existe. Necesita ser engendrada. No es ni una cosa real ni un contenido de conciencia, la silla para el idealista lógico es un concepto. Los objetos, por lo tanto, son ideales.

El idealismo lógico tiene sus representantes en los Neokantianos Fitche, Cohen etc. No agrego a esta lista de idealistas a Hegel, pues considero que este autor se distancia tanto de los idealistas lógicos, como del kantismo. Desde la óptica de Hegel, según mi opinión, la idea de un sujeto diferenciado de un objeto, tal como está planteado en este artículo, siguiendo a Hessen, sería una posición equivocada. Yo me siento más cerca del pensamiento hegeliano. Si he planteado estas cuestiones desde las posturas que defienden la disyunción entre sujeto y objeto, es sólo por considerar que son más fáciles de entender las cuestiones aquí planteadas desde esa postura. Ya habrá ocasión de exponer en otro artículo ideas de la teoría del conocimiento de cuño hegeliano.

Posibilidad del conocimiento

Habíamos dicho que el sujeto aprehende el objeto: lo primero que cabe preguntar es si es posible que el sujeto aprehenda realmente al objeto.

Con respecto a esta pregunta vamos a describir tres posiciones.

- Dogmatismo: El término dogmatismo significa doctrina fijada. Esta posición aún no enfrenta el problema del conocimiento. Creen que es comprensible de suyo que el sujeto aprehende el objeto: el dogmatismo es la posición más primitiva, psicológica e históricamente.

Piensa que los objetos nos son dados a nuestra conciencia en su corporeidad y sin mediación.

Como vemos, el dogmatismo recae sobre el objeto y no percibe al sujeto.

Es la posición de los filósofos presocráticos como Pitágoras.

- Escepticismo: Mientras el dogmatismo no duda de la posibilidad del contacto entre el sujeto y el objeto, el escepticismo niega esta posibilidad absolutamente. Para los escépticos el conocimiento no es posible. No hay conocimiento.

Y como se habrá observado el escepticismo recae sobre el sujeto y niega al objeto.

El escepticismo tiene lugar en la antigüedad; su fundador es Pirrón de Elis (360- 270)

El escepticismo puro o absoluto se anula a si mismo. Afirma la imposibilidad del conocimiento, pero al hacerlo está expresando también un conocimiento. Por lo tanto ese conocimiento que afirma, según su propia doctrina es falso, puesto que no hay conocimiento.

Existe un escepticismo más moderado que afirma que no podemos decir que tal o cual conocimiento es verdadero, pero que sí se puede afirmar que es “probable”. Es decir que no hay certeza rigurosa pero si probabilidad. En la filosofía Moderna existe el escepticismo metódico por ejemplo la duda metódica en Descartes, o el escepticismo de Augusto Comte. (1798- 1857) Este último afirma que debemos atenernos a lo dado a la experiencia sin proclamar ninguna especulación metafísica.

El escepticismo ha sido importante para el crecimiento espiritual e intelectual de la humanidad. Si el dogmatismo alimentó la confianza en la capacidad de la razón humana, el escepticismo introdujo la “duda”, que mantiene despierta el afán de interrogar acerca del mundo.

- Criticismo: Es una posición más equilibrada respecto del problema de la posibilidad del conocimiento.

Digamos que de algún modo sintetiza las posiciones anteriores.

El criticismo afirma, por un lado, la posibilidad del conocimiento y que por tato hay una verdad, pero próximo al escepticismo agrega una cierta desconfianza hacia todo conocimiento. El Criticismo si bien movido por la confianza en la posibilidad del contacto entre sujeto y objeto, no deja de examinar todas las afirmaciones de la razón y no acepta nada despreocupadamente. Su conducta no es ni dogmática, ni escéptica, sino crítica y reflexiva.

A lo largo de toda la historia encontramos la posición crítica. Desde Platón o Aristóteles hasta los estoicos, o en la modernidad en Descartes o Leibniz etc. Sin embargo el fundador de la corriente crítica es Kant.

Origen del conocimiento

¿De qué fuente saca sus contenidos la conciencia? ¿Es la razón o la experiencia la fuente del conocimiento humano? Comencemos con un ejemplo.

Cuando afirmamos que “el sol calienta la piedra” qué, de este juicio le corresponde al pensamiento (es decir, la Razón) y que a la observación (es decir, a la experiencia).

Los datos que tenemos a partir de la observación son los siguientes: que el sol ilumina la piedra; que al tocar la piedra observamos que ésta se va calentando.

Al hacer este juicio nos estamos basando, entonces, en los datos de la experiencia. Es decir que por medio de los sentidos de la vista y el tacto nosotros vamos a hacer este juicio. Sin embargo como se ve, no todos los elementos de ese juicio están dados por la experiencia. Nuestro juicio incluye un elemento que no está en los datos de la experiencia. Nuestro juicio dice que la causa del calentamiento de la piedra es el Sol. Y la causalidad no está contenida en los datos de la experiencia sino en la Razón. Es una inferencia de nuestro pensamiento.

La pregunta es ¿cuál de estas dos fuentes (experienciaRazón) es la decisiva para el conocimiento?

Vamos a plantear dos posiciones que se infieren de este ejemplo: el Racionalismo (razón) y el Empirismo (experiencia).

- Racionalismo: Es la posición epistemológica que ve en la razón, en el pensamiento, la fuente principal del conocimiento.

Para el racionalismo un conocimiento merece tal denominación cuando es necesario desde el punto de vista lógico y cuando su validez es universal.

Por ejemplo, si decimos que “el todo es mayor que la parte” vemos, por un lado, que este juicio es necesariamente lógico (afirmar lo contrario parece imposible) y que, por otra parte, esto (que el todo es mayor que la parte) debe ser así en todas partes y siempre así. Es decir que este juicio es universal.

Si tomamos el juicio “el agua hierve a 100 grados”, sólo podemos afirmar que es así pero que no necesariamente es así. Es perfectamente concebible que el agua hierva, por ejemplo, a 50 grados. Lo que quiero decir con esto es que este juicio no es lógicamente necesario. En todo caso, este último juicio, lo podemos fundar en la experiencia. Entonces sólo podemos afirmar que el agua hierve a 100 grados hasta donde hemos comprobado.

Para el racionalismo entonces, sólo el primer ejemplo constituye un verdadero conocimiento.

Es notable que todos los Racionalistas hayan sido matemáticos. Digamos que una forma determinada de conocimiento ha servido como modelo para interpretar todo el conocimiento.

Ya en Platón encontramos una posición Racionalista, también en Plotino y en San Agustín. En la Modernidad por supuesto en Descartes y Leibniz.

- Empirismo: El empirismo afirma que la fuente principal del conocimiento es la experiencia. La conciencia cognoscente no saca sus contenidos de la razón sino de la experiencia. El espíritu humano nace vacío es una Tabula Rasa, una hoja en blanco en la que se escribe la experiencia. En otras palabras, según los empiristas, nacemos sin conocimientos, no hay ningún a priori, y conocemos y aprehendemos el mundo a través de los sentidos.

Así como los racionalistas han sido matemáticos los empiristas han sido, en su mayoría, pertenecientes a las ciencias naturales. Esto es lógico puesto que las ciencias de la naturaleza requieren de la experiencia para construir conocimientos.

Podemos rastrear ideas empiristas desde la antigüedad: los sofistas, los estoicos y los epicúreos. Pero es en la edad moderna y en especial en la filosofía inglesa de los siglos XVII y XVIII donde toma su auge. Locke (1632- 1704) y Hume (1711- 1776) son sus principales exponentes.

Formas del conocimiento

¿Además del conocimiento racional existe un conocimiento de otra especie, por ejemplo un conocimiento intuitivo?

Como hemos visto casi siempre nos hemos referido al conocimiento en relación a la razón. Es posible pensar que haya un conocimiento intuitivo.

En general, se pueden rastrear, en la historia de la filosofía, corrientes que opinan que a la verdad se accede de modo intuitivo (es decir, sin mediación) y corrientes que opinan que a la verdad se accede sólo de modo racional. A lo mejor, no otra cosa fue en esencia la pelea entre Tomistas y Agustinianos.

No me explayaré en este texto acerca de este interesante tema. Sólo diré que, para algunos filósofos, la cuestión se resuelve considerando el desarrollo histórico del acceso al conocimiento. Lo que en algún momento fue un largo trabajo de reflexión y acción, al naturalizarse, adquiere la figura de lo inmediato. Estos filósofos son, naturalmente, anti- intuicionistas. Sin embargo, parecieran, de este modo, integrar dialécticamente estas dos posturas antinómicas. Así lo podemos apreciar en el pensamiento hegeliano.

El problema de la verdad

Si hay un conocimiento verdadero ¿en qué podemos conocer esta verdad? ¿cuál es el criterio que nos indica si un conocimiento es verdadero o no?

Como se ha dicho, a partir del primer esquema propuesto (sujeto, imagen, objeto) se puede decir que la verdad del conocimiento estaría dada por la correlación entre la imagen (o representación) con el objeto. Es decir, un conocimiento es verdadero si sus contenidos de pensamiento concuerdan con el objeto.

Este criterio parte del supuesto de que el conocimiento es válido si consiste en una correspondencia entre las representaciones que el sujeto tiene de la realidad y la realidad en sí: Revisemos ahora este supuesto.

El supuesto de la “teoría de la correspondencia de la verdad” cae en una paradoja. Sólo es posible saber que nuestra representación de la realidad corresponde a la “realidad misma” si las comparamos. Pero para hacerlo tendríamos que conocer la “realidad misma” de modo independiente de nuestras representaciones de ella. La teoría de la correspondencia de la verdad presupone lo que busca.

Hasta aquí he hecho una descripción muy general del problema del conocimiento. Más allá de los detalles, mi objetivo ha sido que tomemos al conocimiento como objeto de reflexión.

Abordar cualquier campo del saber que toca el tema del conocimiento (psicología, pedagogía, investigación etc.) requiere al menos que reflexionemos acerca de la posición que tenemos con respecto a los cinco problemas descriptos.

Creo que aprendemos verdaderamente un tema si éste provoca que nos conozcamos un poco más a nosotros mismos, si nos ayuda a saber quienes somos. Si algo de esto sucede, aunque menos sea un poco, me doy por satisfecho.

Nota: Agradezco a la profesora Griselda Labbate por la revisión crítica de este artículo.

Referencias bibliográficas

- Hessen, J. (1996). Teoría del conocimiento. Bogotá: Panamericana.

Vocabulario relacionado al artículo:

antropología . teoría del conocimiento .

Universidad y antropología de los saberes III fue publicado de la página 71 a página76 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXIV.

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