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El boom de diseño argentino en la ciudad de Buenos Aires en el período 2001-2009.

Santa María Bouquet, Ulrich

Escritos en la Facultad Nº60

Escritos en la Facultad Nº60

ISSN: 1669-2306

Presentación de Proyectos de Tesis. Foro de Investigación. Maestría en Diseño Edición VI: 27 de Mayo de 2010

Año VI, Vol. 60, Mayo 2010, Buenos Aires, Argentina | 40 páginas

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A finales de 2001 estalló en Argentina una crisis económica
de grandes proporciones resultado de una política económica
Neoliberal iniciada durante la década del ’90 que privilegiaba
la apertura comercial, la liberación del movimiento de capitales
y la desregulación de la economía nacional, esto aunado a
un tipo de cambio fijo y crecientemente sobrevaluado provocó
importantes transformaciones en la estructura productiva:
la desindustrialización y la creciente extranjerización de la
producción interna se asociaron a una mayor dependencia de
los capitales extranjeros.
El resultado de estas políticas de Estado fue catastrófico, en
2001 la fuga de capitales extranjeros provocó la caída de las
reservas internacionales y esto desencadenó una baja drástica
en diferentes ordenes: el PIB cayó un 10.9%, la inversión
36.1%, el consumo 12.7% y en las importaciones 49.7%
(Rapoport, M. 2006). Como medida desesperada de bancarización
forzosa y en un intento por mantener el nivel en las
reservas económicas el Estado decidió congelar los ahorros
de las personas en los bancos lo que provocó una crisis social
sin precedentes.
En medio de este panorama de crisis económica y social
surgen nuevos emprendimientos que lanzaron al mercado
productos y objetos de diseño, proyectos que a corto plazo
lograron conseguir el capital suficiente para reinvertir y crecer,
y en algunos casos abrir locales propios o lanzar una nueva
marca al mercado. Resulta paradójico que con el poder adquisitivo
contraído la venta de productos no básicos resultara
un esquema de negocio exitoso.
¿Cómo fue esto posible?
Para encontrar una respuesta precisa será necesario investigar
a fondo, por el momento y tomando en cuenta que esta situación
se da en plena cultura posmoderna se harán algunas propuestas.
Bell, D. (1977) sugiere que el capitalismo avanzado
ha pasado de ser un sistema económico y cultural basado en
la disciplina necesaria para la producción a uno centrado en
los placeres del consumo. ¿Cómo responden las personas que
viven en un sistema basado en el consumo ante esta situación
de crisis económica? Una respuesta es: consumiendo. Suena
inverosímil pero en la sociedad posmoderna el consumo no
puede detenerse, todo el sistema económico e incluso cierto
nivel de bienestar psicológico de las personas depende de
eso. La otra respuesta que va de la mano con la anterior:
produciendo nuevos bienes de consumo que se adecuen a las
circunstancias. Ahora bien, considerando que una condición
que define la posmodernidad es cierta estatización de las
condiciones económicas, puede comenzar a vislumbrarse
porqué emprendimientos emergentes en plena crisis dedicados
a producir objetos de diseño resultaron exitosos.
Estas ideas pueden ser la punta del iceberg, es posible que las
personas que viven en una economía basada en el placer del
consumo, cuando se enfrentan a una crisis que afecta su poder
adquisitivo en detrimento de la calidad de vida, respondan a
la situación comprando objetos, que si bien no son del orden
de lo indispensable en lo cotidiano, sí cumplen con la función
de satisfacción y placer por el consumo, objetos-signos cuyos
valores están jerarquizados por un estatuto. “No se consume el
objeto en sí, sino en tanto signo distintivo” (Jameson, F. 1991).
Esta manera de comprar es un paliativo, adquirir productos
relacionados con el status para tener micro satisfacciones que
hagan sentir que no todo está perdido, que aún es posible ‘darse
un lujo o consentirse’. En resumen, comprar para sentirse
mejor, comprar como escape y negación de la situación real,
comprar objetos de valor simbólico que representen el nivel
económico perdido. El fetichismo de la mercancía.
Los diseñadores argentinos tal vez no veían el fenómeno de
esta manera y lo más probable es que la decisión de crear
nuevos emprendimientos para producir objetos de diseño
haya sido una simple respuesta de superviviencia económica,
lo que sí sabían era que la gente en realidad no tenía dinero
para comprar productos suntuosos, así que deberían producir
objetos adecuados a las circunstancias del mercado en crisis.
Carrizo, C. (2009) hace referencia a este fenómeno y considera
que el éxito de estos nuevos emprendimientos consistió
en crear, en primera instancia, productos de bajo precio pero
alto valor estético, objetos pequeños y de valor simbólico,
sobre todo accesorios para mujeres, - Carrizo considera que el
sector femenino de la población es más propenso a relacionar
las compras con el placer, que satisfacían la necesidad de
consumo pero que no tenían impacto real en el presupuesto
de las compradoras.
¿Cómo lograron los diseñadores financiar sus emprendimientos
en plena crisis?
Al parecer los diseñadores argentinos decidieron unir fuerzas
en un esquema similar al cooperativismo, este simple acto de
unión va en contra del individualismo y la falta de solidaridad
y reciprocidad que Lipovetsy, G. (1990) considera como
actitudes claramente posmodernas. Aquí surge una extraña
contradicción, los nuevos emprendimientos de diseño surgen
con un espíritu de solidaridad y trabajo en equipo con tintes
antiposmodernos, pero lo hacen para producir objetos que
perpetúan la actitud posmoderna del consumo hedonista.
También es posible pensar como Harvey, D. y considerar que
este esquema fuera del capitalismo organizado es característico
de la posmodernidad y entonces todo cuadra perfectamente.
La realidad es que en los últimos años el diseño está muy relacionado
con el ego, tanto del que lo produce como del que lo
consume. Será que nadie puede escapar de su realidad histórica.
Es extraño hablar de posmodernidad y descubrir que proyectos
basados en una forma de producción artesanal, a baja escala,
por pequeñas empresas alejadas de los grandes capitales - un
esquema casi del pasado preindustrial- sea también signo de
lo posmoderno, de la búsqueda y la necesidad de crear economías
emergentes, aunque éstas impliquen inestabilidad en
el ingreso y el empleo. Harvey, D. (1989) explica esto cuando
dice que la posmodernidad social y económica puede medirse
“en términos de la disolución de la forma del capitalismo
organizado”, esta forma de capitalismo es representada por
un modo de producción que dependía de fábricas grandes,
dedicadas a la producción masiva y manejada por economías
de escala. El capitalismo industrial fue sustituido - en Buenos
Aires - por los diseñadores que utilizaron un esquema preindustrial
replanteándolo en plena era posindustrial, es decir
plantearon un cambio estructural en la manera de producir.
Como objetivo principal se busca identificar y comprender los
factores que se conjugaron y provocaron el boom del diseño
en la ciudad de Buenos Aires a partir del año 2001.


El boom de diseño argentino en la ciudad de Buenos Aires en el período 2001-2009. fue publicado de la página 29 a página30 en Escritos en la Facultad Nº60

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