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Prefiero ser feliz a tener la razón

Gallego, Daniel [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXV

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXV

ISSN: 1668-1673

XIX Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2011

Año XII, Vol. 15, Febrero 2011, Buenos Aires, Argentina | 215 páginas

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Resumen:

Sucede. Y cada vez más seguido de lo que uno quiere ver. Una alumna equis, sentadita por allá al fondo, retruca una “verdad incuestionable” de una materia que damos, y entonces, aparece casi un reflejo inmediato de defensa “No, el enfoque no hay que hacerlo de esa manera”. Me pregunto: ¿Es esa una respuesta que deja feliz al alumno y al profesor, o sólo deja feliz a uno de los dos? En mi caso, permítanme decirles que esa respuesta no me deja feliz ni a mí ni a ningún alumno. Utilicemos estas líneas para reflexionar acerca del tema y (al menos) llegar a un lugar alternativo en donde la palabra “aprender” se aplique tanto de un lado como del otro.

Palabras clave: educación – felicidad – profesor – Alumno - razón – enseñanza – aprendizaje – aula.

Me dijo una vez una alumna “Prefiero ser feliz a tener la razón”, y con esa sola frase, logró que como un castillo de naipes, se empezaran a derrumbar cada una de las verdades incuestionables con las que encaraba la docencia. Por primera vez no hubo discurso armado ni palabras de compromiso que me ayudaran a salir de esa situación, porque lo que me había planteado Claudia era tan simple como irrefutable: ¿Quién tiene la razón en una ciencia social como la comunicación publicitaria o el diseño?

Si un cirujano hace un corte por donde no debe, el paciente muere, pero en publicidad o diseño ¿qué pasa si refuto ciertas reglas y las aplico de manera distinta a lo convencional?

La respuesta obvia es que nadie se muere. La segunda respuesta es que a muchos les sorprenderá para bien esa aplicación novedosa. Y la tercera (la menos obvia pero la que más inquieta) ¿por qué uno debe indicar sólo el camino de lo “técnicamente correcto” como fórmula válida para llegar a un resultado satisfactorio? Dicho esto, vamos al tema de fondo: La posición que cada profesor toma respecto a su clase.

Me permito preguntarte: ¿Sos un dictador de clases o alguien que enseña? Sin pensarlo me dirás que las dos cosas, porque sin dictar clases no se puede enseñar. Compro tu respuesta desde lo superficial, pero definamos antes ciertas cosas ¿qué entendemos por cada una de estas cosas?

El dictador de clases, como su propio nombre lo indica, es un dictador ¿se puede hablar y llegar a puntos de acuerdo común con un dictador? La política nos ha indicado a lo largo de toda la historia…que no ¿y la docencia? lo mismo. Recuerden cuando fuimos alumnos nosotros ¿alguien nos enseñó 5 menos 1 ó todas las maestras nos enseñaron 2 más 2? Siempre había un solo camino, y apartarse de ese camino era no seguir las reglas. Si esa diferencia de enfoque podemos plantearla desde la más dura de las ciencias (la matemática), imagínense lo que ocurriría si lo planteásemos desde la publicidad o el diseño.

A criterio de quien presenta este escrito, enseñar es un estado muy superior al de dictar clases. Quien enseña, sólo puede hacerlo si a la vez está aprendiendo, y creo que está bueno tomarse un trago de humildad y reconocer eso como una fortaleza en vez de un defecto, porque el profe que se las sabe todas, a la larga, se muestra soberbio y monolítico. A mí me pasó (y pasa) que en mi carrera dentro del mundo de las agencias de publicidad, las productoras y los medios, aquellos que más aparentaban “sabérselas todas” fueron las personas que menos respeté y de las que menos aprendí. Con el tiempo y la experiencia comprendí que sólo los grandes de verdad tienen humildad. Suena a frase de sobrecito de azúcar pero es una verdad que se comprueba día a día en cualquier ámbito de trabajo ¿Quién podría opinar lo contrario?

Acertaste: El que se las sabe todas. Si es tu caso, te voy a escuchar por una cuestión de educación, pero intuyo que tu respuesta no me hará crecer ni como docente ni como persona. A los demás también los escucharé, pero sintiendo que no estoy sólo en este camino de enseñar aprendiendo y aprender enseñando.

En la medida que los parámetros para estar al frente de un aula tengan más que ver con el diálogo y la charla, estaremos creando las condiciones necesarias para que los alumnos vayan incorporando reflexión, análisis y cuestionamiento permanente a sus conocimientos duros. Y si esos tres factores los aplicamos también al profe ¿saben qué? Ese profe va a enseñar desde un lugar más humano. Más próximo. Más real.

Prefiero un alumno que me cuestione a uno que me admire, porque a mi modesto parecer, los bronces y los héroes lucen mejor en las plazas que en las aulas. Me dijo Claudia, mirándome fijo pero sin desafiar porque sí, desde un banco de los del fondo “Prefiero ser feliz a tener la razón” ¡y cuánta razón tuvo al decírmelo!

Abstract: It happens. And more than one could expect it would happen. The student X, seated at the bottom of the classroom, refutes an “unquestionable truth” we have just said. Then, an immediate reflection appears, like a protective defense of our own “You are wrong when proposing that approach”. I ask to myself if ever this answer would make happy the student and the professor, or if it only leaves happy one of them. In my opinion, that answer leaves happy neither ourselves nor the student. This article tries to reflect about the subject with the intention to arrive to an alternative place where the expression “to learn” could be applied for both sides.

Key words: education - happiness - professor - Student - reason - teaching - learning - classroom.

Resumo: Acontece. E a cada vez mais frequentemente do que um quer ver. Uma aluna equis, sentada por lá ao fundo, retruca uma “verdade inquestionável” de uma matéria que damos, e então, aparece quase um reflexo imediato de defesa “Não, o enfoque não há que o fazer dessa maneira”. Pergunto-me: ¿É essa uma resposta que deixa feliz ao aluno e ao professor, ou só deixa feliz a um dos dois? Em meu caso, permitam-me dizer-lhes que essa resposta não me deixa feliz nem a mim nem a nenhum aluno. Vamos usar estas linhas para refletir a respeito do tema e (pelo menos) chegar a um lugar alternativo em onde a palavra “aprender” aplique-se tanto de um lado como do outro.

Palavras chave: educação – felicidade – professor – aluno - razão – ensino – aprendizagem – sala de aula.

(*) Daniel Gallego. Licenciado en Publicidad. Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Profesor de la Universidad de Palermo en el Departamento de Diseño Visual de la Facultad de Diseño y Comunicación.

Vocabulario relacionado al artículo:

criterio . opinión . razonamiento .

Prefiero ser feliz a tener la razón fue publicado de la página 37 a página38 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXV

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