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El cuerpo robado

Musicco, Cecilia [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXVI

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXVI

ISSN: 1668-1673

XIX Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación 2011

Año XII, Vol. 16, Agosto 2011, Buenos Aires, Argentina | 200 páginas

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Resumen:

La idea de este escrito es intentar una reflexión de lo corpóreo, desde cuales fueron las concepciones que se iniciaron en una filosofía clásica que marca el comienzo del pensamiento del mundo occidental, y como hoy es pensado el cuerpo desde la sociedad, desde los medios de comunicación masivo, desde los discursos dominantes, y como todas estas imágenes de cuerpo que circulan calan en nuestra propia percepción de lo corporal. La idea es, sobretodo, recuperar el cuerpo desde una percepción personal e integral. Generar una reflexión inicial a partir de la cual reflexionar y poder habitar el cuerpo propio.

Palabras claves: corporeidad – alma – discursos hegemónicos – poder – cuerpo legitimo – construcción cultural – ser – conciencia – cuerpo.

Notas sobre una relación existencial 

El cuerpo... robado, usurpado, negado, ausente. Cuerpo en rupturas, con otros, con el mundo, consigo mismo. Cuerpo moderno, la construcción histórica que resulta de un proceso que apunta a un olvido, olvido existencial de la identidad hombre-cuerpo. 

En la filosofía clásica la oposición estaba dada por la dualidad alma-cuerpo, mientras que para el pensamiento platónico el alma esta aprisionada en el cuerpo de manera de cárcel, es a la vez la que mantiene al cuerpo unido. Cuando ésta se escapa es el cuerpo el que se disuelve, es decir que es el alma quien mantiene la unidad del cuerpo. Para Aristóteles la oposición se da de otra manera: el alma no viene desde afuera hacia el cuerpo sino que surge con él. El proceso mental y el corporal es un todo único, el alma y el cuerpo son una sola cosa y es, en este caso, el alma la que se disuelve al momento de la muerte, es decir, a partir de la disolución del cuerpo. 

Esta dualidad alma-cuerpo, es ahora llevada al límite en un cuerpo alter-ego. Es decir, no es ya el alma la que se opone al cuerpo, sino que se postula al hombre mismo en oposición de su cuerpo. 

Dualidad que se pierde en dualismo y diluye allí carne y sensibilidad en la relación con el mundo. 

El discurso moderno del cuerpo liberado que circula en la sociedad resulta ser la mentira hegemónica en donde solo puede ser libre aquel cuerpo que merecería ser liberado, aquel cuerpo impuesto, legitimado, el del joven, el delgado, el turgente, y no otro, el otro sigue siendo despreciado y temido. Sin embargo, es ese mismo discurso el que nos trae la triste paradoja de seres limitados en las carnes, y aún más reprimidos. 

Este llevar al extremo la ruptura hombre-cuerpo es pensar al cuerpo en tanto envase de un algo que existiría por detrás. Es pensar una existencia separada de sus manifestaciones. Prefiero pensar que ese discurso es errado, elijo pensar en la unidad con mi cuerpo, saber que no tengo un cuerpo sino que soy mi cuerpo, que percibir una corporalidad remite desde ya a un algo, otra dimensión en la realidad, pero saber que ese algo no es disociable de su manifestación, que no existe escisión entre mi cuerpo y mi conciencia, sino que se constituyen en relación simultánea. Así Sartre decía que en la conciencia existe su cuerpo. “…Decir que he entrado en el mundo, que he venido al mundo, o que hay un mundo, o que tengo un cuerpo es una sola y misma cosa (Sartre: 2003; 440). Tener conciencia, en efecto, es siempre tener conciencia del mundo, y así el mundo y el cuerpo son siempre presentes, aunque de modo diverso, a mi conciencia (Sartre: 2003; 461)…” Podemos hablar asimismo de un cuerpo identidad, en donde cada pliegue habla antipredicativamente como totalidad en expresión. El cuerpo no es propiedad, es ser, tiene memoria y almacena marcas significativas del camino recorrido, cuerpo que es extensivo, porque no es solamente carne y hueso, es gesto y movimiento, y es también todo lo que lo cubre y lo maquilla, todo habla sin hablar, y dice todo lo que yo, concientemente, a veces no puedo, o no sé. Hombre que existe en su cuerpo y en él se despliega, construcción compleja de signos que vela y revela. Cuerpo memorioso que condensa toda mi historia en un ahora presente. 

Nos enseñan a pensarnos cuerpo-objeto, nos enseñan a naturalizar la escisión, y a padecer el cuerpo más que a vivirlo, a vivirlo con malestar y a ser ese objeto que otro mira. A pensar que el cuerpo tiene leyes propias e independientes. Si intentamos una recorrida de cómo hemos construido nuestra imagen corporal, fundamentalmente de nuestro espacio interno, lo que existe de la piel hacia el centro, que es aquello que permanece oculto, insondable a la mirada, podemos pensar a grandes rasgos que desde niños ansiamos una vivencia del cuerpo desde lo integral y personal. Un cuerpo que es coextensivo al mundo, y es conocido y definido concretamente desde los propios sentidos, se conoce desde mi tocar, oler y mirarme; y luego, se nos arrebata esta percepción inmediata, mi cuerpo, mis sentidos pierden autoridad y comienza a ser definido desde afuera en una construcción por analogía a un prójimo genérico que nos es dado. El cuerpo se vuelve una reducción econó- mica, homogénea y mecánica, definido desde visiones anatómicas como sistema de huesos, glándulas y órganos. Si veo una ecografía, una radiografía de mi propio cuerpo, lo que veo allí es que poseo un cuerpo, se me dice que soy ello, desde mi no puedo comprobarlo, me indica el tener y no el ser. Desde mi percepción, yo no veo mis intestinos, sino que siento mis intestinos, yo no veo mis huesos plenamente sino que los toco, los siento... los huesos de los que puedo dar testimonio distan probablemente mucho a aquella radiografía que me decía que esos huesos son de mi propiedad. 

En su texto de eutonía, Berta Vishnivetz relata que en uno de los ejercicios, sus alumnos al percibir detenidamente los latidos propios del corazón describieron diversas impresiones, en muchos de ellos de alegría mientras que para otros significó tremenda angustia. El corazón no es el mismo para todos. Pensar en mis huesos, intentar tocarlos o sentirlos, siempre dio en mí sensación de muerte, solo un trabajo conciente sobre ellos, reconocerlos como propios y parte constitutiva, me puede devolver lo alienado, devolverme mis huesos vivos. 

Reflexionar sobre la naturaleza del cuerpo es tener siempre presente que un cuerpo existe más allá que su carne, existe como construcción cultural siempre variante inmersa en una sociedad. Y por sobre todo inmerso en las relaciones de poder que se juegan por detrás y a través de esas construcciones que siempre son tendenciosas, y se despliegan en nuestra época, fundamentalmente, entre los medios de comunicación masivos. 

Interrogar el cuerpo es cuestionar el cuerpo que se nos impone a cambio del propio, el vivido; es desandar el camino, atribuir realidad al cuerpo para nosotros, y restituir la función fundamental que es percibirnos, retomando esa identidad escindida, perdida, robada u olvidada, para sabernos cuerpo, no ya desde lo alienado e insondable. Querer pensar esa relación existencial donde ser-conciencia-cuerpo no son mundos independientes, separados y autónomos, sino que se manifiestan mutuamente, y se expresan en su desarrollo en un todo que se constituye inseparablemente. 

Querer pensarse desde esta conexión interna e integral es decir que el hombre existe en su cuerpo y se realiza en su expresión.

Referencias bibliográficas 

- Aristóteles (1969) De Anima. Buenos Aires: Juárez Editor. 

- Le Bretón, David. (2002) Antropología del cuerpo y modernidad. Buenos Aires: Nueva Visión. 

- Sartre, Jean Paul (2004) El Ser y la Nada. Buenos Aires: Losada. 

- Vishnivetz, Berta (1996) Eutonía. Educación del cuerpo hacia el ser. Buenos Aires: Paidós. 

Abstract: The article reflects about the corporeal concept, from the classic philosophy conceptions to the present times features. Nowadays, body is thought from the society, from mass media, and from the dominant discourses. The idea is to reclaim the body from a personal and integral perception. To generate an initial reflection from which to reflect and to be able to inhabit the own body. 

Key words: corporeal – soul – hegemonic discourses – to be able – legitimate body – cultural construction – being – consciousness – body. 

Resumo: A ideia deste escrito é tentar uma reflexão do corpóreo, desde cuales foram as concepções que se iniciaram numa filosofia clássica que marca o começo do pensamento do mundo ocidental, e como hoje é pensado o corpo desde a sociedade, desde os meios de comunicação em massa, desde os discursos dominantes, e como todas estas imagens de corpo que circulam calam em nossa própria percepção do corporal. A ideia é, sobretudo, recuperar o corpo desde uma percepção pessoal e integral. Gerar uma reflexão inicial a partir da qual refletir e poder habitar o próprio corpo.

Palavras chave: corporeidade – alma – discursos hegemônicos – poder – corpo legitimo – construção cultural – ser – consciência – corpo.

(*) Cecilia Musicco. Licenciada en Sociología (UBA). Estudiante de la Licenciatura en Composición Coreográfica, mención en Expresión Corporal (IUNA).

Vocabulario relacionado al artículo:

cuerpo humano . filosofía . objeto .

El cuerpo robado fue publicado de la página 166 a página167 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXVI

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