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El Graffiti: una manifestación urbana que se legitima

Camargo Silva, Alex

Cuadernos del Centro de Estudios de Diseño y Comunicación Nº38

Cuadernos del Centro de Estudios de Diseño y Comunicación Nº38

ISSN: 1668-0227

Maestría en Diseño de la Universidad de Palermo [Catálogo de Tesis. 2ª Edición. Ciclo 2008-2009]

Año XII, Vol. 38, Diciembre 2011, Buenos Aires, Argentina | 188 páginas

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Si bien es cierto que no es el primer análisis que se realiza a las llamadas manifestaciones urbanas, tampoco puede pensarse que éste será el último asomo de una descripción efectuada a una manifestación del lenguaje callejero.

De tal forma que, lo pretendido en ésta investigación es destacar el trabajo de algunos sujetos que se preocupan por brindarle a la sociedad de manera creativa una forma de expresión poco apreciada y valorada, la cual, por el contrario pretende mostrar la pasividad en la que caemos los ciudadanos al no buscar mecanismos de expresión y protesta, frente a todos los acontecimientos de nuestro alrededor.

Cabe destacar que las intervenciones urbanas son el reflejo del imaginario radical de los sujetos, los cuales se plasman en escenarios urbanos como una forma de resistencia o protesta. Al respecto Guérin y Azás aseguran que:

Las intervenciones urbanas surgen como expresión del imaginario radical instituyente en función de subvertir los mecanismos de captura que pretenden fijar la imaginación de los individuos mediante la normalización.

Los diferentes grupos de intervención urbana conforman la resistencia que, al no hallar lugar de expresión entre los legitimante adjudicados, toman los espacios públicos de la ciudad como escenarios para sus manifestaciones, irrumpiendo el orden establecido. Se presentan haciendo visible su oposición al imaginario instituido y creando nuevas significaciones sobre lo establecido (2006).

De acuerdo con este planteamiento, ésta intervención como expresión en sus múltiples manifestaciones: graffiti, stencil e iconomakers entre otros, permiten sacar a las personas de la rutina visual y estética urbana; sin dejar de lado la contaminación visual, propia de las grandes ciudades capitales suramericanas, en donde cada manifestación en particular cobra una forma común de expresión.

Es así como de un mar de formas que se presentan en la ciudad nos inclinamos por el graffiti, debido a que, desde mucho tiempo atrás, ha sido la compañía, y el paisaje común del transeúnte que se mueve en medio de un mar de manifestaciones, y expresiones visuales producidas por la misma ciudad, manifestaciones que son aprovechadas o desaprovechadas por el individuo como ha querido.

Por lo tanto, son varias las razones por las cuales tomamos ésta manifestación como objeto de estudio, entre otras, porque nos parece, que esta proliferación del graffiti en el territorio suramericano se ha venido intensificando cada vez con más fuerza, a tal punto, de llegar a incentivar a varios autores o estudiosos como es Claudia Kozak, quien expuso: ...todo comienza para mí con un vago impulso que dirige hacia la pared. Graffitis, pintadas, murales y otras intervenciones visuales al margen de las señales de tránsito y de la grafica publicitaria que en este punto hacen ruido en relación con mis intereses, se descubren como poderosos lenguajes que hablan en silencio pero con insistencia. Lenguajes empecinados, saturados, a los que no siempre se presta ojos más allá de la rápida mirada distraída, no involucrada. (Año 2004, pagina 10).

Al igual que Kozak, hay diferentes autores que han estudiado este fenómeno y ven en expresiones como el graffiti, una forma de dar crédito a sus ideas a través de sus “pinturas”, y qué sin duda, en muchas ocasiones pasan inadvertidas.

Ahora bien, para poder llegar a estudiar los mensajes presentados en los muros de una ciudad, es importante tener en cuenta las categorías de análisis en las cuales nos vamos a basar. Siendo estas las siguientes categorías:

Forma

Es importante tener este concepto claro para saber como se perciben los objetos mostrados a través de las manifestaciones, por esto tomamos en primera instancia las ideas planteadas por algunos autores sobre éste termino como lo son Madriz y Rodríguez (1996), y Malins (1990). Ellos analizan este término imaginando a una persona que se encuentra frente a objetos cuadrados, los cuales podrían ser esculturas, u otros muchos existentes.

En primer término, lo que se fija es un conjunto de formas, y éste conjunto se identifica según su contorno, figura o perfil externo. A dicha concepción le da el nombre de forma -al aspecto externo y propio- que nos define a primera vista cada una de las cosas o seres que percibimos.

Para darle un poco mas de peso a esta definición es importante resaltar lo dicho por Arnheim (1997) en su análisis de la forma diciendo que, el conocimiento de las personas y la observación están íntimamente ligados, ya qué creamos ideas mentales, como por ejemplo, muchas veces vemos una parte del cuerpo humano y nos imaginamos el todo, de igual forma se debe tener presente que, la forma de los objetos en muchas ocasiones no tienen que coincidir necesariamente con los limites efectuados del cuerpo físico, es decir que, las características espaciales y esenciales de un objeto dan la forma que el sujeto desea darle.

Color

En esta categoría, teniendo muy en cuenta que existe una extendida opinión sobre este tema; nos apoyamos en lo dicho por Arneim (1997), donde él analiza y afirma, que el color puede hacer reaccionar al que lo esta viendo basándose en las asociaciones que evoca. Igualmente es indispensable saber que, en este tema la experiencia de una persona se adquiere al ser provocada por algo que ella misma ya conocía sobre un color en especial.

Mensaje

Para este punto nos basamos en dos autores, en primera instancia nos basaremos en Foucault (2004), quien estudió la parte del mensaje desde un cuadro realizado por Magritte, siendo para Foucault un revolucionario reaccionario, ¿Que se quiere explicar con esto?, que Magritte odia la contemplación, es decir el cuadro perfecto, no permite la contemplación y sentimiento trivial desprovisto de interés, por lo que él pide una participación intelectual en sus cuadros, los cuales son instrumentos para pensar, como metamorfosis de ideas en imágenes, y modos inusuales de hacer vivir el pensamiento.

No obstante, para poder hacer sus cuadros necesita apoyarse en gran parte en la forma y el color, para que así sus espectadores puedan apreciar o por lo menos leer el arte que él quiere brindar y, llegar o no llegar, a entender el mensaje, tema que ampliaremos mas adelante.

De esta manera se puede apreciar como la forma y el color son dos conceptos que nos despiertan muchas imágenes y sensaciones, que a su vez nos permiten experimentar diferentes formas de expresión al momento de tenerlas en frente, ya que, son diferentes signos plasmados en los muros, y como signo, tiene uno o varios significados a los cuales se les considera como denotado, entendiéndose como la relación por la cual cada signo visto hace referencia a un objeto, un hecho o a una misma idea, siendo hasta este punto el papel del receptor un papel pasivo.

También debemos tener en claro que, además de denotar los signos suelen cargarse de unos valores añadidos que varían según la persona o el contexto cultural, entre otras muchas variantes, razón por la cual a ésta serie de valores añadidos se denomina sentidos connotados, donde el papel del receptor es más activo poniendo en juego una serie de mecanismos de interpretación, que como ya se mencionó, varían según el contexto o la persona.

Esto muestra cómo muchas de las imágenes que vemos a diario en los muros manejan una retórica de la imagen, ya que estas juegan constantemente con los sentidos connotados, haciendo a su vez que el receptor también juegue de alguna forma mental (interpretación), haciendo que el responsable de transmitir el mensaje se encargue de hacerlo de una manera sutil, de una forma más elaborada y que al mismo tiempo la comunicación sea más atractiva e interesante. Para poder interpretar mejor los graffitis a estudiar y poder darles un buen contexto de cómo se han tratado a lo largo de la historia, es necesario remitirnos a los sucesos mundiales de los muros a lo largo de los años; y es en la misma historia del género, que refleja el desarrollo de la evolución que ha tenido.

Al respecto, la evolución de la historia del graffiti nace en Estados Unidos, específicamente en el Bronx de New York, en donde el wrinting, arte que consiste en pintar en paredes y trenes, nace en el afán de comunicar y llamar la atención de la sociedad, también se conoce como la época de los glans bombing.

Ya a finales de los años setentas en New York, los jóvenes empiezan a poner sus nombres o seudónimos en los muros de sus barrios, apareciendo el Boom de estilos implementados, en los que se plasma la “firma” con un propio estilo evolutivo.

Ya en los años 80 se da una ruptura a esta evolución, de lo que se venía trabajando en las calles de Norte América y se observa cómo esta expresión empieza a mostrar otra propuesta muy diferente en los muros, la cual ya no recae tanto en el empirismo, sino que, se mezclan conceptos que se dieron desde la academia. Uno de los exponentes más representativos y pioneros de esta transformación fue Keith Haring.

Haring es pieza clave en este estudio, pues constituye el antecedente inmediato más relevante en el estilo que más adelante analizaremos; por el momento sólo resaltaremos que Haring fue el nexo entre los artistas autodidactas y la corriente principal de artistas jóvenes, responsables de una forma impactante de expresión popular. Su actividad frenética de graffitista le llevó a hacer pinturas en prácticamente todas las estaciones de metro de New York. Disponible en: www.biografiasyvidas.com

Éste tipo de arte que tuvo su origen en Norte América se populariza un poco más en Buenos Aires - Argentina, ya que allí, en su comienzo, dicha expresión es relacionada con la protesta política, y pintadas de grupos musicales.

Por esta razón, se considera importante analizar la historia del graffiti en Argentina, realizando un análisis comparativo, y dilucidar el tratamiento dado a éste, encontrando los cambios que ha tenido dicha manifestación en este país y su influencia con la historia del arte callejero norteamericano.

A propósito de lo mencionado, el importante semiólogo Armando Silva, que ha estudiado el fenómeno de los imaginarios urbanos asegura que:

A diferencia de los relatos de humor, de uso más colectivo e incluso más elemental y con menor control social, el graffiti, por naturaleza instaurado por el lomo de una prohibición (la prohibición de escribir sobre espacios públicos, la prohibición de decir lo que se dice, etc.) ya nace con ciertas exclusiones que lo condicionan a una circulación mas restringida y a cierto ideario particular. (Año 1986, pagina 24).

Si bien, es cierto que el graffiti nace como una iniciativa compilatoria de la protesta y la falta de espacios de expresión por parte de los jóvenes, éste también surge como una forma de expresar lo prohibido creativamente con estética en el muro, es decir, que el graffiti no sólo representa libertad, sino que también expresión y goce. Es así como muchos han catalogado al graffiti como una manifestación con ideas profundas y con sentido, que a su vez adornan de forma especial la ciudad.

Con base en lo anterior es necesario hacer la siguiente aclaración, el graffiti ya no es visto como egítima expresión de protesta en la que se incorpora un mensaje claro, directo a un grupo social en particular, sino que éste contribuye al embellecimiento y ornato de la ciudad, la delimita, define y dibuja.

Estas profundas contradicciones plantean dos visiones: una desde lo incómodo y molesto de la expresión, y otra desde lo legítimo, ya sea por su manifestación de protesta o por su contenido estético. Y este es el punto de partida para tomar como objeto de estudio a un grupo de graffiteros de Buenos Aires, que se hace llamar DOMA, a quienes han catalogado como una guerrilla urbana, qué así como Haring, presentan sus trabajos combinando lo que han aprendido en la academia con el empirismo.

Para tal efecto, revisamos su constitución desde 1998, fecha en la que surgieron con sus mensajes callejeros hasta llegar a los trabajos que hoy en día nos muestran, pasando por un análisis de forma, espacio y color, conjuntamente con su contenido.

Para tal fin, hemos recurrido al conocimiento que nos ofrece la semiología de los mensajes. Al igual trabajaremos en conjunto con el grupo argentino del color, para poder interpretar de una forma más técnica lo expuesto en los muros por estos artistas, para así llegar a un cuadro final donde podamos explicar lo que vemos o la forma de interpretar lo dicho por estos artistas callejeros.

Este cuadro comparativo estará apoyado en enfatizar la parte técnica propuesta por estos autores, partiendo de cuatro muestras gráficas, es decir cuatro graffitis; y así finalmente poder ver y entender de cierta forma el juego de la metáfora y la metonimia que tienen estos trabajos del grupo DOMA. Estos términos los explicaremos y definiremos en el capítulo dos de este trabajo.


El Graffiti: una manifestación urbana que se legitima fue publicado de la página 53 a página57 en Cuadernos del Centro de Estudios de Diseño y Comunicación Nº38

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