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El enfoque constructivista en las tutorías

Gastélum Tapia, Enrique [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXVIII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXVIII

ISSN: 1668-1673

XX Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Facultad de Diseño y Comunicación. Universidad de Palermo

Año XIII, Vol. 18, Febrero 2012, Buenos Aires, Argentina | 208 páginas

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Resumen:

Un enfoque en donde se comenta cómo el tutor no tiene que impartir una clase, desde un esquema tradicional, sino orientar al alumno para que se convierta en el protagonista de su aprendizaje: este es el postulado fundamental de la teoría constructivista. Orientar significa encaminar o dirigir a alguien hacia un lugar determinado, no significa que exista un solo camino, existen múltiples senderos. Cuando el alumno escoge una alternativa determinada, en un proceso de aprendizaje, se actualiza el último postulado de los cuatro pilares de la educación: aprender a ser.

Palabras clave: educación – enfoque – tutoría – enseñanza – aprendizaje – orientación

Había aprendido sin esfuerzo el inglés, el francés, el portugués, el latín.

Sospecho, sin embargo, que no era muy capaz de pensar. Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. En el abarrotado mundo de Funes no había sino detalles, casi inmediatos.

Jorge Luis Borges, “Funes el memorioso”

“En el abarrotado mundo de Funes no había sino detalles, casi inmediatos”. Hay que adentrarse por unos segundos en la metáfora de Jorge Luis Borges, porque los grandes de la literatura universal encierran bajo llave la lectura del porvenir, una llave a la que sólo se tiene acceso por las palabras, el pensamiento y la imaginación. Una interpretación posible de la frase “detalles, casi inmediatos” nos conduce irremediablemente hasta las imágenes, y ¿por qué no?, también a la información, al exceso de datos irrelevantes, superficiales, que ocupan nuestras mentes y que nos apartan de esa verdad que cada ser humano puede construir para si mismo. Jacques Delors nos dice que la vertiginosa sucesión de informaciones en los medios de comunicación y el frecuente cambio del canal de televisión, atenta contra el proceso de descubrimiento, que requiere una permanencia y una profundización de la información captada (Delors, 1994). Permanencia y profundización de la información son dos eslabones de los procesos de aprendizaje y la universidad, en tanto que último peldaño institucional del conocimiento, debe implementar estrategias pedagógicas para consolidarlos. Posteriormente el alumno tendrá que aprender por si mismo en la vida, o bien abrevar los conocimientos teóricos imprescindibles para el ejercicio profesional, de libros, cursos de capacitación y otras personas. Nuevamente Jorge Luis Borges: “Sospecho, sin embargo, que no era muy capaz de pensar”. Si el alumno participa en el conocimiento como un generador de ideas propias que den sentido a los contenidos teóricos; si el alumno fabrica su particular visión del mundo; si el alumno sabe pensar, entonces el destino terrible de Funes el memorioso será evitado. Carretero señala que el planteamiento base del enfoque constructivista consiste en que el individuo es una construcción propia que se produce como resultado de la interacción de sus disposiciones internas y su medioambiente. Su conocimiento no es una copia de la realidad, sino una construcción que hace la persona misma. (Carretero, 1994). El alumno se convierte en el protagonista de su proceso de aprendizaje, articula la información o los contenidos teóricos que recibe y los vincula con sus experiencias anteriores; recupera el conocimiento para si mismo y luego, lo extiende al mundo en un enfoque integrador en que la teoría se convierte en sustancia viva del conocimiento. El sistema tradicional de enseñanza masiva en el aula universitaria permite la práctica del enfoque constructivista con una estrategia pedagógica adecuada, teniendo en cuenta que a medida que el número de alumnos aumenta, disminuye la posibilidad de focalizar su aplicación de manera particular para cada alumno. No sucede del mismo modo en la dinámica de aprendizaje que se actualiza entre tutor y alumno. Si bien es cierto que el tiempo empleado en cada sesión está supeditado al concurso de otros alumnos que están a la espera, la naturaleza misma de la sesión puede aumentar enormemente la productividad del tiempo. Existe la oportunidad de conducir al alumno para que él mismo detecte sus fallas en el proceso de aprendizaje, más allá de que el docente elabore un diagnóstico. El alumno puede sugerir su propia estrategia para subsanar estas fallas, desde el conocimiento de sus habilidades y de la manera en que se relaciona con el mundo. Así, el compromiso del alumno está cimentado en su propia libertad. La cura viene de él, en lo fundamental. El alumno está pensando.

Los cuatro pilares del aprendizaje

Para cumplir el conjunto de las misiones que les son propias, la educación debe estructurarse en torno a cuatro aprendizajes fundamentales que en el transcurso de la vida serán para cada persona, en cierto sentido, los pilares del conocimiento: aprender a conocer, es decir, adquirir los instrumentos de la comprensión; aprender a hacer, para poder influir sobre el propio entorno; aprender a vivir juntos, para participar y cooperar con los demás en todas las actividades humanas; por ultimo, aprender a ser, un proceso fundamental que recoge elementos de los tres anteriores. Por supuesto, estas cuatro vías del saber convergen en una sola, ya que hay entre ellas múltiples puntos de contacto, coincidencia e intercambio (Delors, 1994). Los cuatro pilares del aprendizaje de Delors, se pueden vincular con el enfoque constructivista. Son ilustrativos para explicar ciertos aspectos de la naturaleza de una sesión de tutorías porque se renueva la posibilidad de que el alumno aprenda a conocer. Es una oportunidad ideal, sin duda, desde el instante mismo en que el alumno tiene la posibilidad de hablar y explicar, en un primer acercamiento con el tutor, los motivos por los que está acudiendo a la sesión de tutorías. El alumno aprende a influir en su propio entorno, está hilvanando una argumentación que activa los resortes del pensamiento. No es nada más la necesidad de aprobar una materia y cumplir con las normas académicas de la institución: el alumno se da cuenta que en cada sesión, se va consolidando un compromiso, que nace de la suma de voluntades del tutor, el mismo alumno y los miembros de la institución que participan en el proceso.

Frente a frente

Tutor y alumno están frente a frente y por ende, es difí- cil que se materialicen los fantasmas de la falta de concentración y motivación en el aula que obstaculizan la asimilación de los contenidos teóricos. Nada más subjetivo y relativo que la connotación de tiempo en cualquier faceta del quehacer humano; aún así, la productividad de una sesión de tutorías se multiplica porque la naturaleza de las relaciones entre tutor y alumno se desarrollan en diversas vertientes: la asimilación de la teoría; el diagnóstico que hace el docente y la exposición por parte del alumno de los problemas específicos que tuvo para aprobar la materia o para no rendir a tiempo el examen final; el análisis pedagógico de las habilidades de pensamiento del alumno y de las fallas en el aprendizaje y algunas otras peculiaridades del proceso como son los contenidos específicos de cada materia, el estilo pedagógico del docente que impartió la cursada y la situación del alumno en los espacios no académicos. Un ejemplo de este último aspecto es que muchos de los alumnos que acuden a las sesiones ya están incorporados a la vida profesional, y esto exige un doble esfuerzo por parte del tutor y por parte del alumno, ya que el tiempo de consulta será menor, pero por otra parte, el estudiante que ya está trabajando tiene una perspectiva más amplia, su visión no está anclada solamente en el objetivo de aprobar, su esquema de pensamiento está más familiarizado con la necesidad de comprender para aprender. Existen excepciones, por supuesto, pero en la mayoría de los casos, esta aptitud contribuye a situarlo de una manera natural, en el artífice de su propia estrategia para corregir las fallas. Este supuesto tiene su sustento en la habilidad del tutor para hacer las preguntas pertinentes que conduzcan al alumno a un estado de comprensión. Hay que tener en cuenta que el alumno ya tuvo contacto con la materia en la cursada regular y, por más grietas que se hayan producido en detrimento de la calidad en el aprovechamiento de los contenidos mínimos indispensables, el tutor no tiene que impartir una clase, desde un esquema tradicional, sino orientar al alumno para que se convierta en el protagonista de su aprendizaje: este es el postulado fundamental de la teoría constructivista. Orientar significa encaminar o dirigir a alguien hacia un lugar determinado, no significa que exista un solo camino, existen múltiples senderos. Cuando el alumno escoge una alternativa determinada, en un proceso de aprendizaje, se actualiza el último postulado de los cuatro pilares de la educación: aprender a ser.

Aprender a vivir juntos

El aprender a vivir juntos, para participar y cooperar con los demás en todas las actividades humanas (tercer pilar del aprendizaje de acuerdo a la tipología de Delors) se consolida en el vínculo de confianza que debe nacer entre tutor y alumno. La confianza surge cuando hay una relación inicial de respeto y comprensión mutua cimentada en el cumplimiento de ciertas normas académicas. Conforme progresan en el tiempo las sesiones, la confianza debe aumentar. Este vínculo de confianza sólo se genera en la medida que se logra una comunicación sin obstáculos. La palabra hablada o escrita, desde un esquema argumental, sugiere la noción de libertad para expresar una visión, un juicio de valor, un pensamiento, pero también implica un compromiso. El signo de nuestros tiempos es la ausencia cada vez mayor de un compromiso en todos los ámbitos de la vida humana. Si construimos una analogía de lo que sucede en el aula con la peculiar manera que tenemos los seres humanos de relacionarnos en la actualidad, encontraremos que la comunicación en el internet, por citar un ejemplo específico, constituye muchas veces una manera de sustraerse al compromiso, es más fácil establecer un diálogo o decir muchas cosas, mediante los mensajes electrónicos, cuando no está mirando al otro frente a frente; esto se puede equiparar al anonimato en el aula, esa falta de participación del alumno que le impide involucrarse para expresar su opiniones y su visión del mundo. Es cierto que el internet puede ser un facilitador en el esquema de aprendizaje si es bien utilizado, sobre todo para cuestiones como el envío de información, o el seguimiento de una agenda de trabajo convenida de antemano entre tutor y alumno, pero nunca podrá sustituir el vínculo comunicacional que se genera cuando dos seres humanos están frente a frente y eligen desarrollar un actividad juntos.

El diagnóstico que hace el alumno de sus fallas

Si se profundiza en este aspecto, con una orientación motivacional y específica, el alumno podrá explicarse a si mismo y al tutor, por consiguiente, cuál o cuáles fueron sus fallas en el proceso de aprendizaje. Este diagnóstico por parte del alumno de sus propias carencias es un ejercicio de sinceridad y autocrítica al mismo tiempo, situación que redunda en el mejoramiento de sus capacidades. Cuando un ser humano le expresa a otro libremente sus fallas porque existe la necesidad interna de mejorar en un proyecto que involucra a dos personas (tutor y alumno), se está dando el primer paso, el más significativo para emprender una tarea conjunta. Aprender a conocer significa comprender el alcance de las habilidades propias y reconocer las propias limitaciones. Jacques Delors señala que la educación debe contribuir al desarrollo global de cada persona: cuerpo y mente, inteligencia, sensibilidad, sentido estético, responsabilidad individual, espiritualidad. Todos los seres humanos deben estar en condiciones, en particular gracias a la educación recibida en su juventud, de dotarse de un pensamiento autónomo y crítico y de elaborar un juicio propio, para determinar por sí mismos qué deben hacer en las diferentes circunstancias de la vida (Delors, 1994)

Referencias bibliográficas

- Borges, Jorge Luis (1994) Ficciones. Buenos Aires: Emecé editores.

- Carretero, M. (1994) Constructivismo y educación. Buenos Aires: Aique.

- Delors, Jaques. (1994) La educación encierra un tesoro. El correo de la UNESCO.

Abstract: An approach to the tutorial program focusing on how the tutor has to guide students so that they become the protagonists of their learning: this is the fundamental postulate of the constructivist theory. To orient means to direct or to direct somebody towards a specific point. It does not mean that only a single way is available but multiple footpaths. When the student chooses a determined alternative, in a learning process, the last postulate of the four pillars of the education is updated: to learn to be.

Key words: education – approach – tutorial program – education – learning – orientation.

Resumo: Uma abordagem que diz como o tutor não tem que dar uma classe, de um modelo tradicional, mas orientar o aluno para se tornar o protagonista de sua aprendizagem: este é o princípio fundamental da teoria construtivista. Guia significa orientar ou direcionar alguém a um determinado lugar não significa que há apenas um caminho, há vários caminhos. Quando o aluno escolhe uma alternativa específica em um processo de aprendizagem atualiza o postulado último dos quatro pilares da educação: aprender a ser.

Palavras chave: educação – abordagem – tutoria – ensino – aprendizagem – orientação.

(*) Enrique Gastélum Tapia. Realizador en Cine y Artes Audiovisuales (Escuela Profesional de Cine de Eliseo Subiela). Poeta. Docente de la Universidad de Palermo en el Departamento Audiovisual de la Facultad de Diseño y Comunicación. Obtuvo una mención especial en el Premio Nacional de Cuento “Carmen Baez”, en Morelia, Michoacán, México en el 2002.

Vocabulario relacionado al artículo:

constructivismo . motivación . pedagogía .

El enfoque constructivista en las tutorías fue publicado de la página 38 a página40 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXVIII

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