1. Diseño y Comunicación >
  2. Publicaciones DC >
  3. Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXVIII >
  4. Innovación en estrategias de enseñanza. Enseñar ayuda a descubrir una pasión

Innovación en estrategias de enseñanza. Enseñar ayuda a descubrir una pasión

Mantovani, Javier [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXVIII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXVIII

ISSN: 1668-1673

XX Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Facultad de Diseño y Comunicación. Universidad de Palermo

Año XIII, Vol. 18, Febrero 2012, Buenos Aires, Argentina | 208 páginas

descargar PDF ver índice de la publicación

Ver todos los libros de la publicación

compartir en Facebook


Licencia Creative Commons Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

Resumen:

Portfolios. Programas. Planificaciones. Proyectos Pedagógicos. Ponencias. Exámenes parciales. Exámenes finales. Exámenes Previos. Minimuestras. Encuentros Latino Americanos de Diseño. Etcétera. Todo articulado con una sólida planificación de la materia en cuestión. Todo meticulosamente sincronizado. Nada externo puede alterar el normal dictado o curso de las materias, desde el punto de vista de lo que a la Institución le compete. Y algo que realmente se debe valorar: hasta la ausencia eventual, fortuita e imprevista de algún docente puede ser salvada o solucionada. Felicitaciones a la Facultad.

Palabras clave: clase – pasión – alumnos – facultad.

Por desgracia esto no alcanza para zanjar alguna falencia, ni mucho menos nos exime a los docentes de algo que no debería ser ningún esfuerzo, pero que a veces lo es.

Esta batería de soluciones a eventuales circunstancias que alteren el proceso educativo, (o que complementen alguna falencia puntual) no puede contra una de las deficiencias más grandes que puede acontecer dentro de un aula. Si bien todo el esquema logra asegurar que la calidad de la facultad sea percibida como alta, (y a la vez estable, equilibrada e invulnerable, en todas y cada una de las aulas), el único secreto para que aquí, o en cualquier otra universidad del mundo se logre formar profesionales completos y con grandes capacidades, vive (se supone) dentro del alma de las personas y, en el caso de una propuesta docente, esto debería ser en el alma de los profesores.

Ese secreto es conocido por todos, y muchas veces es evocado o nombrado (a veces en vano), en casi todos los ámbitos (sobre todo en el deportivo). Además, creo yo, tiene más popularidad virtual o publicitaria que real. Ese secreto es tener una definida, completa, madura, conciente, absoluta e innegociable pasión por algo de lo que hacemos. Sea lo que sea. Y en el caso docente, si esa pasión es por enseñar, o como mínimo, esa pasión se siente por el objeto o contenido de la materia que enseñamos, mejor. Si es por una combinación de ambas, realmente es inmejorable.

Pero ¿cómo podemos saber si realmente lo que sentimos por nuestra actividad docente o por nuestro contenido brindado, es realmente pasión, o simple costumbre, necesidad, obsesión, narcisismo, snobismo, o algún otro “ismo” fácilmente confundible con la intangible pasión?

Creo que, como muchas cosas que no podemos solucionar sin la ayuda de algún que otro terapeuta o analista, la respuesta está en nuestra tierna infancia.

Hace un par de días fue el cumpleaños de mi hermana. En mi familia hace relativamente poco tiempo que parece haberse puesto de moda la procreación. De hecho solamente hay dos niños y una niña; de dos, tres, y cuatro años respectivamente. En la fiesta había unas diez o doce personas adultas, además de los tres niños. Mi hermana vive a orillas de las vías del ferrocarril San Martín. Durante la fiesta, de los casi quince seres humanos que coincidimos durante unas tres horas en ese departamento, solamente uno de los niños, Nahuel, de dos años, dio muestras evidentes, claras e irrefutables de alguna pasión. Él se pasó toda la noche corriendo como un loco por todo el departamento rumbo al balcón, al grito de “un tren, un tren”, con solo escuchar el paso de algún ferrocarril. Él salía a saludar a la mole de acero, que pasaba inexorable, sin saber el extremo placer que causaba en ese niño, quien le respondía al mover su mano, saludándolo mientras miraba las ventanitas de los vagones desde el balcón del piso 7. El resto de las personas pasamos la velada sin esos “sobresaltos” que cada tanto Nahuel sentía al escuchar el sonido de una locomotora acercándose. Ni siquiera el momento de la vela o la entonación del “cumpleaños feliz”, generó en ninguno de nosotros efecto similar al experimentado por ese niño.

Tal vez nadie pueda explicar el motivo de semejante reacción por parte de un niño ante el simple hecho de que un tren pase por las vías. Pero, creo que intentar explicar el porqué de una inmanejable pasión, cuando ésta es ajena es difícil o imposible. Pero solo para nosotros que queremos explicar el sentimiento, por el contrario la actitud de correr como un loco no requiere explicación para Nahuel. Él tiene claro lo que le genera un tren y no tiene ninguna barrera cultural que le reprima expresar “eso” que el tren le causa; por lo tanto le parece lógico y normal correr como un loco y mirar el tren desde lejos; ¿qué otra cosa iba a hacer con tanta efervescencia dentro de su cuerpo?

La pregunta es qué nos pasaba al resto de las personas. Tal vez nuestra pasión no está ni en los trenes, ni en las tortas, ni en las canciones de cumpleaños. Es probable, pero también es probable que toda la maquinaria cultural que tenemos alrededor haya funcionado, y el tiempo haya anestesiado nuestras pasiones incipientes en la infancia. Tal vez, también cabe la posibilidad de que tanto nuestros padres, como nosotros ahora, no seamos concientes de la importancia de practicar una pasión y no transmitamos esa necesidad pensando que es algo relativamente poco importante sin comprender la función vital tan importante que en realidad tiene. ¡Qué suerte que tiene Nahuel! Él generó esa pasión espontáneamente (igual es obvio que sus padres lo ayudaron). Tal vez en un par de años se le pase. Pero es probable, que la experiencia de la pasión ferroviaria deje su huella, y si bien pueda cambiar de objeto, no será tan fácil anestesiar reacciones tan claras cimentadas a tan temprana edad. La seguridad que genera una pasión, permite tener una personalidad definida, saber qué trabajo a uno le gusta hacer, y qué quiere para sí mismo, pues, se convierte para el apasionado en el consejero habitual más consultado, el más fiable e infalible a la vez. Y claro, no hay competencia, ni horóscopo o lógica que le haga fuerza.

Por desgracia una pregunta nos fue signando desde chicos: ¿qué vas a hacer cuando seas grande? Cuando la pregunta debió haber sido: ¿qué te gustaría hacer cuando seas grande? Parece una diferencia mínima y en realidad es máxima.

Esa es una de las claves para entender, porqué hoy muchos de nosotros adultos, docentes o no, desconocemos si lo que hacemos nos apasiona. Yo descubrí no hace tanto tiempo mi pasión por la palabra escrita, y más si es en forma de guiones. Mi placer pasa por poder expresarme tanto en algún producto de ficción como publicitario. Desde hace dos años estoy dando clases en la Universidad de Palermo y de a poco voy chequeando si mi pasión profesional se combina también con una pasión docente. Todavía no puedo definirlo con total claridad, pero este tipo de posibilidad de expresarme en este medio alimenta esta potencial doble pasión.

Como sé que hay docentes que no tienen tan claro la diferencia entre una pasión y lo que se siente cuando uno viene haciendo algo desde hace mucho casi sin opción, me permito pasarles una pequeña experiencia personal, por si gustan repetirla en algún momento (es preferible hacerlo en la primer clase). La idea es intentar transmitir a los alumnos todas las pistas necesarias para que ellos descubran cuál es la pasión particular del docente que tienen delante, pero sin utilizar ningún recurso externo: sin proyectores, sin pizarrón, sin un dibujo o foto alguna. Solo con el cuerpo y las palabras. La pasión tiene una característica: no se puede esconder. Como le pasa a Nahuel con los trenes.

La idea es mostrarles a los alumnos el camino trazado por este tipo de emoción que nos provoca una actividad y que nos marca de tal manera y se nos mete en el cuerpo tan profundamente que nos aporta identidad. Así reelaboramos aquella pregunta mal planteada por nuestros padres: ¿qué vas a hacer cuando seas grande?; cambiándola por ¿qué vas a ser?

Cuando algo nos gusta y nos apasiona, uno ya no hace un trabajo determinado, sino que es un apasionado trabajador.

Es muy probable que muchos de nosotros no nos animemos a admitir en público la falta de alguna pasión. Y que tal vez ahora se sientan un poco intranquilos porque al no tener dicha pócima, les parecerá imposible transmitirle a los alumnos pasión alguna. Qué- dense tranquilos, si observan bien, si miran bien en el aula, algún alumno que de muy chiquito haya sido súper apasionado por algo, sin que ustedes le pidan, y con solo observarlo les va a poder enseñar.

Abstract: Portfolios. Programs. Plannings. Pedagogic projects. Presentations. Modular exams. Final Exams. Previous examinations. Mini exhibitions. Latinamerican Design Meeting. Everything articulated with a solid planning of the mentioned subject. Everything meticulously synchronized. Nothing external can alter the normal dictation of the class, from the point of view of what to the Institution compete. And something that really it is necessary to be valued: up to the eventual, fortuitous and unforeseen absence of some teacher it can be saved or solved.

Key words: class – pasion – students – faculty.

Resumo: Portfolios. Programas. Planejamentos. Projetos Educativos. Conferências. Exames parciais. Exames finais. Exames Prévios. Minimuestras. Encontros Latino Americanos de Design. Etcétera. Todo articulado com um sólido planejamento da matéria em qüestão. Tudo meticulosamente sincronizado.

Nada externo pode alterar o normal ditado ou curso das matérias, desde o ponto de vista do que à Instituição lhe compete. E algo que realmente se deve valorizar: até a ausência eventual, fortuita e imprevista de algum professor pode ser salvada ou solucionada. Parabéns à Faculdade

Palavras chave: sala de aula – paixão – estudantes – faculdade.

(*) Javier Mantovani. Diseñador de Imagen y Sonido. (U.B.A.). Redactor Publicitario. (A.A.A.P.). Guionista de Cine y TV. Docente de la Universidad de Palermo en el Departamento de Publicidad en la Facultad de Diseño y Comunicación.

Vocabulario relacionado al artículo:

estrategia de enseñanza . proceso de enseñanza .

Innovación en estrategias de enseñanza. Enseñar ayuda a descubrir una pasión fue publicado de la página 66 a página67 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXVIII

ver detalle e índice del libro