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Eureka: Perdidos en Tokio

Fargas, Gonzalo

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ISSN: 978-987-1374-18-2

Comunidad de Tendencias 2012 Hernán Berdichevsky Andy Cherniavsky Diego Dillenberger Gustavo Domínguez Gonzalo Fargas Miki Friedenbach Marcelo Gordin Javier Iturrioz Gabo Nazar Sebastián Ríos Fernández Marcelo Salas Martínez Ricky Sarkany P

Año VI, Vol. 17, Julio 2012, Buenos Aires, Argentina | 116 páginas

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“Creer en algo, creer en uno, tener un sueño.”

Fargas, Gonzalo Tuve una época muy creativa cuando tenía ocho años. Hoy atando cabos, me doy cuenta que tiene que ver con lo que hago. En ese momento, en el que tuve un brote creativo, hacía muchas cosas.
Escribía, dibujaba y armaba una enciclopedia, recuerdo que era un proyecto que no tenía fin –consistía en recortar revistas e ir pegándolas para armar una enciclopedia que llegó a tener 900 páginas.
Por otro lado, en mi casa estaba mi papá quien siempre fue una persona muy creativa, con una formación de ingeniero pero muy creativo. Hubo muchas cosas que aprendí de él como el hacer, es decir, no quedarse con las ideas sino hacerlas. Otra cosa que recuerdo es que cuando tenía once años me había gustado mucho hacer la tapa de la revista del colegio y creo que hoy puedo unirlo también a mi desempeño.
Pasé dos años en la Universidad de Palermo donde estudié Publicidad pero todas las cosas que vi, como Tipografía o Producción Gráfica, no les presté atención. En cambio era muy fanático de las revistas, sobre todo en los 90’s cuando era muy fácil adquirir material. Luego hubo un momento en que me dediqué a buscar
que es lo que quería hacer con todas las herramientas que tenía. Ya había terminado la universidad, había tenido experiencias de trabajo. Sabía que quería un emprendimiento que tuviera que ver con lo creativo, pero no sabía qué, así que me puse a pensar.
Fue un año en el que me dediqué a hacer cosas que me gustaban. Iba día por medio al cine, también a muestras y a todo tipo de actividades que hoy tienen que ver con lo que hago en la revista. Sin embargo la idea me vino en un momento muy particular. Fue viendo la película “Perdidos en Tokio” cuando la protagonista hojeaba una revista.
Entonces dije: “Tiene que ser una revista”, y fue allí donde comenzó todo. Cada vez estoy más convencido de que la manera en que a uno se le ocurren cosas es siendo curioso y activo. Leer,
ver películas o hablar con gente diferente son cosas que te ayudan a ser más creativo o te dan más material para unirlo y armar una idea.


La curiosidad como medio de vida
Marcela es mi socia y mi mujer, hoy editora de la revista, con quien compartimos la curiosidad con dos miradas diferentes que en algún momento se unen, se alimentan y crean eso que después se ve en la publicación.
Siempre que hay un tema que me interesa o algo que me llama atención, es como una punta a otro mundo mucho más grande, y hay que controlarlo porque genera mucha ansiedad. Aunque es imposible conocer y saber de todo, disfruto ese proceso de ir conociendo cosas nuevas o investigar un tema, entrevistar una persona y que luego eso llegue a los lectores.
La curiosidad tan diversa es propia para mí del emprendedor argentino. Tiene que ver también con una capacidad de adaptación al cambio casi intuitivo y natural, buscar más allá, moverse.
En los países que son más estables, cuando se produce un cambio no saben como afrontarlo. Mientras tanto nosotros vivimos constantemente cambiando, lo que considero también una ventaja. Así, lo que siempre vimos como una desventaja hoy se ha convertido en todo lo contrario. Eso también es ser creativo.


Al final se cerró el círculo
Si bien hay muchas cosas que se aprenden de manera autodidácta, creo que todo esto es imposible de lograr fuera de la universidad. Ésta me dio herramientas que en ese
momento no sabía para qué me iban a servir y ahora las estoy usando. Hoy me doy cuenta como influyó lo que me dijeron algunos docentes. No necesariamente lo que estaba
en los libros sino lo que contaban o alguna experiencia de vida o consejo.
Hace poco me encontré con un profesor que sigue siendo docente de esta casa de estudios, que lo tuve como profesor de Publicidad en el año 1993 y que siempre me reprobaba y no veía (al parecer) mucho futuro en mí. Fuimos a tomar un café y yo recordé muchas cosas que él nos contaba en las clases, consejos que terminé usando. A pesar de que en aquellos momentos no me daba cuenta y estaba muy enojado con lo crítico que era conmigo, hoy se que aprendí
mucho de eso. Y al final se cerró el círculo, también a él le gustaba lo que yo había hecho y ahora descubrí que es fanático de la revista.


Transpiración + inspiración
Cuando ya tenía la idea de la revista me puse a buscar un nombre y la persona que me ayudó muchísimo con eso fue Marcela. Quería un nombre que hablara del proceso creativo pero no quería terminar cayendo en nombres muy obvios. Hasta que a Marcela se le ocurrió una frase que se la había dicho un profesor de Pintura, algo como que “todo era 90% traspiración más 10% inspiración”, y nos gustó mucho como sonaba.
Empezamos a jugar con la frase e investigamos de donde venía. Descubrimos que el primero que la había dicho era Tomás Edison para referirse a la inventiva en general, él decía que todo era más esfuerzo que mera aspiración. Así el nombre derivó en “90 + 10”.
Fue algo que, al final, nos marcó porque tuvimos 90% de transpiración y sólo 10% de inspiración. Y creo que eso se puede trasladar a muchas cosas. La vida es más esfuerzo que
nada y ahora que tengo un emprendimiento lo reafirmo.


La brújula: creer en algo
A veces siento que me estoy volviendo viejo porque les hago a los jóvenes las mismas críticas que me hacían a mí cuando era más joven. Pero creo que deberían ver y aprovechar las
oportunidades que nosotros antes no teníamos.
Hoy los jóvenes están mucho más abiertos a los estímulos, eso los hace una generación mucho más creativa. Tienen acceso para poder hacer fotos, videos, la posibilidad de
bajarse un software de Internet. Ver material que está pasando en otros lugares del mundo y que antes no teníamos. A veces no se hasta que punto se dan cuenta que es una ventaja.
Por otra parte, les sobra la curiosidad de la que tanto he hablado. Después de haber pasado por la universidad, las mismas cosas que yo negaba en ese momento sobre lo que estudiaba las sigo escuchando. Pero trato de decirles que eso después les va a servir, como me ha ocurrido a mí.
Insisto en la importancia de creer en algo, creer en uno, tener un sueño o algo que motive y a lo que puedas poner fe aún sin saber que va a pasar. Cuando uno tiene un proyecto propio es todo más incierto que si estás en una empresa, pero esa confianza es imprescindible para progresar.
Además de esfuerzo, hay que tener paciencia y ser perseverante. Toda la experiencia que me dio hacer 90 + 10 me confirmó algunas frases que pueden parecer hechas, pero que no lo son. Si pienso en cosas en las que me equivoqué,tuvieron que ver con apresurarme o pensar que todo se iba a dar inmediatamente.
Todo a la larga llega. Hubo cosas que hice hace unos años y no me volvieron de manera inmediata sino al tiempo. Cosas que tenían que ver con algún contacto o con el esfuerzo de hacer algo, que en ese momento no sabía bien para qué ni porqué, pero hoy veo los resultados. No hay que rendirse ante la primera traba que aparece porque aparecen muchas y todo el tiempo. De un error siempre termina saliendo algo bueno.


Eureka: Perdidos en Tokio fue publicado de la página 39 a página41 en EMPRENDEDORES

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