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Sí, ¿qué hay que hacer?

Gordín, Marcelo

EMPRENDEDORES

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ISSN: 978-987-1374-18-2

Comunidad de Tendencias 2012 Hernán Berdichevsky Andy Cherniavsky Diego Dillenberger Gustavo Domínguez Gonzalo Fargas Miki Friedenbach Marcelo Gordin Javier Iturrioz Gabo Nazar Sebastián Ríos Fernández Marcelo Salas Martínez Ricky Sarkany P

Año VI, Vol. 17, Julio 2012, Buenos Aires, Argentina | 116 páginas

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“El emprendedor tiene que creer en sí mismo.”

Gordín, MarceloA los 15 años, hace 32, tenía una novia con la que decidimos animar fiestas infantiles. Yo tocaba la guitarra, era simpático, y ella era artista plástica. Recuerdo que en aquella época ponía cartelitos en las librerías, jugueterías e iba a animar los cumpleaños.
Nos iba muy bien, iba al colegio y ganaba plata.
Terminé el secundario y tuve que estudiar, por esas cosas familiares estudié Ciencias Económicas. A la mañana iba a la facultad, de 12 a 16hs. trabajaba en un estudio contable y a las 17hs. me
ponía una boina e iba con la guitarrita a animar cumpleaños. Me recibí de contador a los 23 años y me imaginé que a los 40 iba a estar gordo y pelado y que los chicos me iban a mirar y decir: “éste viejo… ”. Entonces dije: “tengo que hacer algo”… y empecé terapia.
En esa época armé una empresa de fiestitas infantiles y paralelamente tenía un grupo donde animaba, bailaba y cantaba. También hice magia y fui disc-jockey. Menos mozo hice todo lo que había en el mundo de los eventos y las fiestas. Finalmente me puse una empresa de eventos y llegué a tener 150 cumpleaños en un mes.
En medio de un cumpleaños que estaba animando, una mujer me dio su tarjeta y me invitó a que vaya a verla. Era la Gerente de Marketing del Alto Palermo. En 1991, no había ni celulares ni laptops ni shoppings, el único shopping que estaba era el Soleil.
Llegué y me preguntó si me animaba a organizar las vacaciones de invierno del shopping y acepté. Hicimos el Circo de la Sonrisa con payasos, zanquistas, muñecos, etc. Al año
siguiente, se abrieron el Patio Bullrich, Spinetto, Paseo Alcorta y llegué a organizar eventos para cuatro shoppings al mismo tiempo.
En una de estas vueltas por los shoppings alguien me preguntó si hacíamos eventos para escuelas y yo dije que sí, e hicimos el Family Day en el Colegio Marín para cuatro mil
personas. Yo era muy joven y creía que podía hacer cualquier cosa... y me iba bien. Del Marín me llevaron al San Andrés y allí llegó una persona y me preguntó si hacíamos eventos en empresas; y dije obviamente: “Sí, ¿qué hay que hacer?” y así empezamos en eventos para empresas.
Después alguien decidió confiarme el Family Day del Citibank e hicimos el evento. Luego empezamos a hacer fiestas de fin de año, fiestas para empresas, y empecé despacito
a crecer mientras mi esposa seguía con las fiestas infantiles y lo social.
En un momento decidí dejar todo lo que tuviera que ver con lo social y centrarme en los eventos corporativos. A partir de ahí me fui a hacer un MBA. Asocié a una persona
que era Gerente de Recursos Humanos de una empresa para que me acompañe, porque nos dimos cuenta de que las empresas hacen eventos porque necesitan otras cosas
que no son eventos. Nadie necesita un evento, necesitan capacitar, motivar, integrar, lanzar un producto, presentar una marca, abrir una planta industrial. Después de darnos cuenta de esto empezamos a hacer eventos con un poco más de contenido y cada vez más grandes, fue así como empezamos a crecer en serio.
Mirando ahora para atrás siento que fui metiéndome en esto naturalmente. Soy el hijo menor de tres hermanos, era el payaso de la casa, el cómico, el simpático. De hecho estudié un par de años en el Instituto Labardén, que es el instituto vocacional de arte infantil. Si bien nunca aprendí música ni guitarra, me siento y toco. Tengo un poco de talento innato y no tengo muy claro de donde sale, lo cierto es que después le fui agregando estudio, capacitación,
libros, esfuerzo, constancia, método.


Mirar la cancha un poco más
Desde chico me la jugué, medí poco los riesgos, me fue saliendo bien aunque también me equivoqué un montón de veces. Ahora de más grande uno está más pulido, aunque tiene otros miedos. Antes tenía mucho menos que perder, ahora estoy más armado pero también más cauto.
Soy de medir mucho más las decisiones que tomo, también quizás porque están involucradas muchas otras familias, además de la mía. Soy una persona que no se queda quieta nunca. Estoy todo el día viendo el mercado y me doy cuenta de que va a cambiar, entonces cambio.
Me la juego porque me doy cuenta que “por acá no es”. Es como jugar al fútbol con la cabeza levantada para poder mirar la cancha un poco más. La velocidad del cambio actual es impresionante y si uno no está bien despierto, la competencia lo aplasta. De hecho, hoy no somos más una empresa de eventos, somos una Motivation Company. Nuestro foco está puesto en trabajar la motivación de los equipos. Los eventos son una herramienta más de estas actividades de motivación por lo cual estamos cambiando nuevamente. La gente necesita motivación permanentemente y más las nuevas generaciones. Nosotros les brindamos
a las empresas actividades para motivar a su staff.
Trabajo en equipo, de liderazgo y de comunicación, además de fiestas y eventos. En realidad movilizamos gente desde todo punto de vista. Entendiendo que ‘movilizar’ tiene la
misma raíz que mover, motor, motivo, emoción, es decir, que tiene que ver con lo que mueve a las personas a hacer las cosas, creamos una Motivation Company. Descubrimos que el compromiso de las nuevas generaciones cambió radicalmente y lo que está faltando es la motivación.

Más que sólo intuición
La intuición sola no sirve, hay que acompañarla con conocimientos porque cuando trabajás con grandes compañías y te enfrentás con el presidente de una empresa multinacional, tenés que tener un background para poder conversar con él de igual a igual y ayudarlo de verdad.
El crecimiento es permanente. Uno va cambiando poco a poco, no crece de golpe. Te mirás al espejo hoy y después mañana y estás igual. Pero si mirás una foto tuya después de 15 años ya no te notás tan parecido. Con la empresa pasa lo mismo, vas creciendo y tomás una persona más, te mudas o agregás algo, cambiás el logotipo y después hacés un nuevo brochure o cambiás la página, agregás un cliente importante y eso te lleva a hacer un evento en el exterior y abrís una oficina en Chile. Las empresas son como las personas, hasta tal punto que uno cuando crece también se siente un adolescente. Hay cosas que te quedan grandes, como los chicos que caminan y tienen los brazos grandes, la voz grave y la cabeza como un bebé y se chocan con las paredes. En las empresas pasa igual, la administración te
queda chica y la producción te queda grande. Estas cosas son típicas del crecimiento.


Fuego interior
Creo que el emprendedor tiene una cosa interior, visceral. Es un fuego, una pasión por algo o con algo que hace que te largues. Después creo que hay muchas motivaciones distintas.
El que es auténtico con uno mismo y con su pasión pasa el dinero a un segundo plano, porque éste llega con la acción. Esa es mi premisa, aunque muchos empresarios no piensen así.
Para mí una clave para crecer está en incorporar otras cabezas, gente que aporte una mirada distinta y no los que tengan la misma idea que uno. Al principio me rodeaba de gente que pensaba no demasiado diferente a mí porque me dejaba más tranquilo. Después comprendí que así no crecía y creo que eso te lo va dando la madurez personal. Hay ciertos temores que con los años se pierden y uno se siente más seguro con muchas cosas.
Es clave ser auténtico, creo que uno de los secretos del éxito es la coherencia entre lo que uno siente, piensa, dice y hace. Podés transmitir valores pero si no son auténticos la gente no se los cree. Es lo que le suele suceder a las compañías que dicen: “Los valores son estos” pero después, en la realidad, hacen todo lo contrario.
Mi motivación no es la misma que la de un joven de 25 años. El tema es entender que cada uno tiene una motivación distinta y poder encontrar la forma de acompañarlo para que se pueda alinear a lo que necesita la compañía. Una de las cosas mas importantes para mí es que lo que hago me tiene que gustar. Me parece que es clave porque si no disfrutás lo que haces perdés motivación. Por otro lado, soy una persona que nunca pierde el buen humor y muy afectiva. El afecto también es algo que motiva, creo que el amor por lo que uno hace o por la gente con la que uno trabaja resulta relevante a la hora de hacer una empresa.


Mirar más para adentro y menos para afuera
Mi negocio es que las personas la pasen bien, generarles momentos de gratificación personal. Hicimos un slogan que dice: “Énfasis Motivation Company. Primero las personas” y creo que esa es la definición. La diferencia entre las empresas, más hoy en donde copiar una idea es tan fácil, está en la gente, en la calidad de las personas que conforman el equipo. Creo que éste es el secreto: primero tener a buenas personas en el quipo y después que ellas aprendan a hacer eventos entendiendo que la fuerza está en el ser humano.
El emprendedor tiene que creer en sí mismo. Cuando miro lo que hacía a los 15 años pienso “¿Cómo es que hacía esto?” Pero lo hacía y creía en mí, me tenía fe y confianza
Hay que mirar más para adentro y menos para afuera.
Todos tenemos mucho para dar, creérselo también está bueno. Va a haber algunos que te apoyen y otros que no, es muy probable, pero el desafío es ir por ese camino.
Si le contaba a alguien hace 25 años que iba a estar recibiendo un premio como el que me dio la Universidad de Palermo en 2009 porque animaba fiestitas me hubieran
dicho: “Andá a estudiar Derecho, Ciencias Económicas o Ingeniería”.
Pero ¿cómo podemos saber que va a pasar dentro de 25 años? Y como uno no lo puede saber, lo que hay que hacer es ser auténtico con uno mismo. Si no te va bien, entonces al menos fuiste auténtico con vos mismo. Cuando uno emprende tiene que estar dispuesto a asumir
riesgos. Cuando te va mal tenés que aprender a levantarte y seguir adelante porque es parte del crecimiento, como cuando los chicos se caen: se levantan y siguen.


Sí, ¿qué hay que hacer? fue publicado de la página 51 a página53 en EMPRENDEDORES

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