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Artesano de cosas nuestras

Nazar, Gabo

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ISSN: 978-987-1374-18-2

Comunidad de Tendencias 2012 Hernán Berdichevsky Andy Cherniavsky Diego Dillenberger Gustavo Domínguez Gonzalo Fargas Miki Friedenbach Marcelo Gordin Javier Iturrioz Gabo Nazar Sebastián Ríos Fernández Marcelo Salas Martínez Ricky Sarkany P

Año VI, Vol. 17, Julio 2012, Buenos Aires, Argentina | 116 páginas

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“Traten de seguir su corazón y entender con qué late.”

Nazar, GaboSoy entusiasta para todo, para divertirme, viajar o comerme un asado. Cuando sos un chico de pueblo estás mucho en la calle y te entusiasmas con cosas como romper lamparitas con tu honda.
Por suerte, si tenés como yo padres que te marcan el camino, vas aprendiendo.
Me ha ayudado mucho tener una familia contenedora que me llevó por la buena senda pero también formar parte de una pequeña comunidad de la provincia de Buenos Aires, donde estás rodeado de gente de trabajo, del campo o vinculada a la producción.
Si además tuviste la suerte de tener una familia con pasión por la cultura e historia como es mi caso, eso te va enriqueciendo y hace que tu entusiasmo esté bien canalizado. Yo intento todo el tiempo replicarles a mis hijos un ecosistema muy parecido al que tuve. Tengo mi casa en Ramallo, que es mi lugar en el mundo. Es un emprendimiento de chacras y donde espero que mis hijos mantengan ese contacto con la naturaleza, la producción, el trabajo y esa naturalidad para entender todo, las estaciones, la vida o la muerte. Cosas que muchas veces en la ciudad son tabú.
Tengo la suerte de poder contar en mi grupo familiar con mi mujer, quien es un bastión importante que me ayuda mucho al tratar de proveerles a nuestros hijos un marco completo y que también contempla el lado espiritual.
Eso los ayuda a entender, desde temprano, que hay un sentido trascendente de las cosas y que no todo es aquí y ahora, que tengo o que no tengo. Entender eso es entender qué significa la trascendencia.


Hacer, transformar, potenciar
Como muchos chicos de pueblo, tenía la inquietud por ir a una frontera más lejana. Además, me encantaba el Arte y el Dibujo. Pensé durante muchos años que estudiaría Bellas Artes y que me dedicaría a ser un artista bohemio pero también me gustaba el hacer y trasformar cosas. Entender porque se crea un color a través de dos distintos o como funcionaba una máquina de coser eran mis cuestiones.
El campo da un valor enorme al conocimiento, da técnicas y herramientas. Potencia el rendimiento y te ayuda a transformar creativamente los insumos o materias primas con
las que contás, que generalmente son pocas. Pareciera que no, pero la capacidad trasformadora del artista tiene que ver con la del artesano y el artesano está al lado del trabajador del campo. Un peón, quien se supone que está solo para arriar vacas, tiene su lado artesano y, por supuesto, su componente artístico.
Tuve suerte de ver como todo eso se integraba porque fui espectador de primera mano y pude estar para que toda esa gente me pueda trasmitir esa vocación, cultura y pasión por las cosas nuestras. Todo esto de la mano de mi madre que, como toda mujer del interior, permanentemente estaba creando y produciendo cosas. La ropa que usábamos de chicos era tejida o cosida en casa, porque no era tan fácil decir voy a un negocio o voy a un shopping y
me compro lo que quiero.
Me crié con esa suerte de poder ser el constructor de mi propia vida, habilidades y estética. Así fue como agarré dos agujas, me di cuenta que no ocurría ningún cambio hormonal al hacerlo y fue muy divertido. Fue muy apasionante ver como puntada a puntada iba creando algo que
se identificaba conmigo y le daba un valor diferente a algo que comprado o regalado.


La verdad de lo que buscamos
Hoy se dice que todos los cambios tecnológicos son malos pero yo creo que no es así. Todo se ha acelerado, ampliado, pero no es ni mejor ni peor, es distinto y desafiante.
En mi caso, mientras mi madre nos trasmitía cultura mi padre hacía lo propio con la importancia del conocimiento.
El decía: “Va a ser más rico quien más conocimiento posea”.
Hoy el conocimiento está a un clic, no solo en la computadora sino también en tu teléfono.
Yo reformulo la idea. Ahora es más afortunado, más rico o mejor preparado no quien tenga mayor conocimiento acumulado sino quien adquiera las habilidades o tenga las posibilidades de descartar la mayor cantidad de conocimientos innecesarios en el menor tiempo posible. Porque el conocimiento está a la mano.
Sabio será el que tenga la capacidad de descartar todo lo que no necesite en pos de conseguir la verdad, que es el conocimiento que necesita, ese conocimiento práctico o útil para el desafío que está buscando.


Un pueblo, una historia para contar
Creo que en la medida de lo posible, todo el mundo debería pasar por la universidad. Aunque nunca me recibí de veterinario, que fue lo que vine a estudiar en Buenos Aires influenciado por Daktari y Jacques Costeau, había muchas cosas que me interesaban.
A partir de lo que hacemos con Cardón somos comunicadores de nuestra historia, geografía, naturaleza y cultura. A través de nuestras sesiones fotográficas, audiovisuales y gráficas comunicamos nuestras campañas, íntimamente ligadas e inspiradas en esa Argentina profunda, natural, esa Argentina histórica que es riquísima y que tiene un poder
de comunicación visual y conceptual tremendo.
Para la construcción de la Argentina que viene es vital adaptarse a un mundo globalizado e híper informado. Cada día más ávido de consumir conceptos, historia o relatos
creíbles, que al país le sobran. He recorrido mucho, en auto, tren, colectivo, avión, a caballo o a dedo. Soy un apasionado porque creo que cada pueblo tiene una historia que contar.
Creo que siempre hay matices que nos hacen diferentes en cada pequeña comunidad. A su vez estas comunidades tienen la maravilla de poder contar una historia tremendamente
particular que tiene que ver con ese lugar o momento y que es atemporal y universal.


Las diez mil horas

Creo que gran parte de lo que la sociedad llama éxito tiene que ver con la determinación con la que se hacen las cosas. Muchas veces ideas geniales pensadas por personas brillantes,
no llegan a buen puerto por falta de convicción. Otras veces ideas normales pensadas por gente limitada, como en mi caso, van adelante con entusiasmo y convicción.
Por ejemplo, cuando me toca hablar de la empresa hablo de mis limitaciones personales y de como me fui dejando ayudar. Tener vocación asociativa era algo bueno. Compartir
las ideas y los negocios era algo fundamental para la concreción de mis sueños.
Me gusta hablar de las diez mil horas, ese concepto que dice que aquel que le dedique diez mil horas a algo se convierte en un profesional en esa materia. Creo que lo que nos pasa a los emprendedores es que estamos dispuestos a poner esas diez mil horas arriba de la mesa.
Muchas veces hay gente que te dice: “Que buena la idea” o “que pegada lo tuyo”. Muchas veces ni es tan buena la idea ni ha sido una pegada instantánea, son las diez mil horas
que tenés sobre la espalda.
Una distinción del emprendedor argentino es que tenemos la capacidad y humildad de advertir en el otro lo que uno no tiene. Aprendemos del otro a través de ver nuestras propias carencias y reconocemos las virtudes y fortalezas del otro. Disfrutamos del éxito ajeno, de compartir experiencias e ideas porque sabemos como cuesta cada cosa.
Si vemos una propuesta bien llevada a cabo, plasmada y ejecutada, entonces nos alegramos.
Hay que dejarse ayudar. Conocí Endeavor y entendí que podía haber un método, procesos, profesionales y todo un sistema de ayuda e impulso a las compañías y empresas.
Formar parte de esta cofradía me hizo abrir el juego a otros sueños que tenía y que pensaba que iban a quedar para otra vida. Entendí, entonces, que no tenía que esperar
a fundirme con la empresa o venderla para animarme a pensar en otros desafíos. Fue así como con gran vocación asociativa pude compartir un sueño que muchas veces es
más enriquecedor que soñar un sueño solitario.
Cardón somos un grupo de accionistas que impulsamos el desarrollo de nuestras compañías promoviendo al emprendedor interno y creando pequeñas compañías asociadas.
Ahora, cada una de esas células componen un cuerpo y la responsabilidad del líder es estar atento para ver que pasa con todas esas partes. Esto demanda un estilo de liderazgo
más sofisticado aunque te alivia la mochila en un montón de cosas.


Entender porque late
El futuro ya llegó. Lo que quiero decir es que no hay tiempo que perder y que no podemos seguir esperando algo. Tenemos que ser actores de primera mano para la
construcción de una realidad que va a condicionar el futuro de nuestros hijos.
Necesitamos sentirnos, sabernos y asumirnos parte de una realidad cambiante, desafiante, con una vertiginosidad tremenda. Si no somos parte de la solución entonces somos
parte del problema.
Está bueno tratar de mirar las cosas en términos relativos. Creo que el futuro ya llegó. Hoy tenemos lo que queremos a un solo clic pero ¿de qué futuro hablamos? Cuando
era chico iba a comprar el pan en sulqui y aún hoy lo sigo haciendo porque me encanta bajarme de la Buenos Aires febril y llegar a ese tiempo distinto, contemplativo y natural.
Valoro los avances, la tecnología y el confort desde otro lugar. No hay palabras para describir como se siente una cama seca después de haber ido a comprar el pan en
un sulqui al que se le salió una rueda y encima te agarró un chaparrón.
Lo mejor que les puede pasar a las nuevas generaciones es tratar de ser ellos mismos. Hay que tener en claro que no todo lo que brilla es oro. Que en todas partes se cuecen
habas y que no hay que vender una imagen exitista porque el éxito es poder hacer todos los días con amor y pasión lo que nos gusta.
Hacen falta empresas para crear riqueza, para investigar, crear desarrollo y empleo. También hace falta gente que tenga la vocación por vibrar con otras cosas, que tenga un nivel de sensibilidad y desarrollo intelectual que muchas veces está lejos del mundo competitivo de los negocios.
Lo que tengo para recomendar es que siempre traten de seguir su corazón y entender con qué late.


Artesano de cosas nuestras fue publicado de la página 63 a página65 en EMPRENDEDORES

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