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Todos son ganadores

Tagle, Sebastián

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ISSN: 978-987-1374-18-2

Comunidad de Tendencias 2012 Hernán Berdichevsky Andy Cherniavsky Diego Dillenberger Gustavo Domínguez Gonzalo Fargas Miki Friedenbach Marcelo Gordin Javier Iturrioz Gabo Nazar Sebastián Ríos Fernández Marcelo Salas Martínez Ricky Sarkany P

Año VI, Vol. 17, Julio 2012, Buenos Aires, Argentina | 116 páginas

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“En el negocio soy muy solitario, me gusta tomar mis decisiones.”

Tagle, SebastiánDe chico vivía en el campo y teníamos el colegio a 15 o 17 kilómetros de nuestra casa. Tener un auto era un lujo y como no teníamos auto me tenía que ir al colegio a caballo, en bicicleta, a dedo o caminando. Hace 25 años, no existía salir a correr como una actividad, por lo menos para la gente que nos rodeaba. Iba en lo que podía al colegio, a veces caminando y, cuando volvía,
lo hacía trotando como una necesidad.
Hasta los 16 años no se me prendió el bichito de querer competir pero sí me encantaba jugar al fútbol. Empecé a jugar cada vez más, empezamos con las giras y ahí me comenzó a gustar cada vez más correr, porque veía que estaba bien entrenado. Además, se notaba una gran diferencia entre los que estaban bien entrenados
y quienes hacían deporte por gusto.
Hicimos giras a Europa y diversos países en Asia. Luego vi que tenía un límite con el fútbol y comencé a correr cada vez más. Empezaron las carreras de aventura y encontré una puerta muy grande al deporte. Ocurre que en las carreras de aventura se tenía que andar a caballo, en bicicleta o remar, que eran cosas que yo de chico había hecho naturalmente.
Fue ahí donde puede destacarme y competir a nivel mundial. No solo tenía incorporada la disciplina sino también el sufrimiento. Tener que moverme con lluvia, de noche o a la madrugada, me pareció perfecto para mí y empecé a viajar por todo el mundo compitiendo en carreras de aventura.
Terminé quinto año con muchísimo esfuerzo y empecé a estudiar en la facultad Administración de Empresas. La verdad es que me costaba mucho. Estudié durante seis años y no debo haber aprobado más de cinco o seis materias.
El tema es que hace 20 años se creía que el que no estudiaba fracasaba, pero el deporte me ayudó y orientó bastante, a mí me gustaba correr y no me gustaba estudiar, era un hecho.
Un día me di cuenta que no me iba a recibir nunca más. Entonces me pregunte qué era lo que quería hacer y eso era correr. Aunque no había un sustento económico, eso era lo que quería y lo que me hacía feliz. Nunca más agarré un libro, y por suerte conté con el apoyo de mi familia.
Luego, empecé a entrenar más profesionalmente y trabajé dos años en Nike donde ayudaba a que se formaran grupos para correr.


A mi manera
Veinte años atrás formé el Club de Corredores con la idea de que la gente consulte sobre como podía hacer para correr. Quería devolver un poco lo bien que me hacía correr pero
nunca con una idea comercial. Simplemente nos habían prestado un lugar y atendíamos de 16 a 20hrs. un teléfono o a la gente que quería pasar y los asesorábamos sobre que tenían
que hacer para correr o que zapatillas usar.
Estuvimos un año así y había dos chicos que me ayudaban y me decían: “Sebastián, tenemos que cobrar algo, tenemos que vivir de algo”. Por otro lado la gente nos empezó a decir: “Está buenísimo correr pero nos gustaría que hubiera carreras”, y había solo dos o tres al año. Entonces fue ahí donde empezamos a organizar carreras y se generó formalmente
la empresa.
Creamos un plantel, había que dar grandes servicios y enseguida empezaron a hacerse masivas las carreras. Veinte años atrás mil personas constituían un evento muy masivo.
Tuvimos que formar una empresa sin saber como. De lo que había estudiado no había aprendido nada. No me relacionaba con gente de empresas porque estaba muy en lo
mío y lo fui haciendo todo a mi manera.
Empecé equivocándome pero, por suerte, escuchando. Sobre todo con el tema de la organización de las carreras, lo que le gusta o no le gusta a la gente, la logística. En base a eso fuimos aprendiendo. Costó un poco el tema de los recursos humanos, de como conformar la empresa. Pero tuve la suerte de juntarme con gente que le gustaba lo que hacíamos.
El Club de Corredores tiene algo diferente con respecto a otras empresas porque la gente viene contenta a trabajar. Le hablan a otra gente sobre como hacer para que corra, la incentivan
a correr u organizar una carrera y realmente todos están contentos.


Una escuela de vida
No me fijo en los perfiles de corredores pero hay un común denominador: Correr hace bien. En mi caso, lo hacía porque cuando terminaba de correr me sentía bárbaro. Me hacía feliz y competir era la cuota para demostrarme a mí mismo que podía superarme.
El tema de no poder recibirme era una gran frustración.
Entonces correr me hacía sentir bien. Después, en el Club de Corredores, puse este mismo enfoque. Me hacía bien no solo correr sino hacer correr a la gente.
Para correr cada uno tiene sus motivos. Hay gente que no le gusta competir. La diferencia que existe entre este deporte y los demás es que en una carrera de 50 mil personas
todos se sienten ganadores, a diferencia de un partido de tenis en el que solo existe un ganador.
El tema es superarse uno mismo. Cada uno tiene sus límites y sus aspiraciones de a dónde quiere llegar. No todos quieren ser el número uno porque correr no te lleva ahí, sino a estar bien con vos mismo y querer ser mejor. El correr es como una escuela de vida que te enseña qué es lo que podés dar, que si te esforzás vas a mejorar y si no, vas a ser feliz igual. Hay muchas cosas ligadas a lo que es el aprendizaje de vida.


La movida de correr
El correr tiene muchas distancias y muchos objetivos. Está el corredor de los 100 metros o el ultra-maratonista que corre 100 kilómetros. Pero hay algo similar en todos los corredores, que es el entrenamiento y la dedicación. Me gusta correr 10 kilómetros pero sobre todo en carreras
de aventura, con multi-disciplina, llámese con kayak, bicicleta o escalada. Me hace sentir bien porque más allá de poder ganar o estar en los primeros puestos he conocido el mundo gracias a eso. Y he estado en lugares que no conocen ni siquiera los turistas.
Sigo entrenando durante los espacios no laborales que tengo en las mañanas o en las noches porque este deporte requiere muchas horas de entrenamiento. Y ocurre que, por eso, se me genera una disputa interna para poder distribuirme el tiempo que me queda entre los amigos,
familia, hijos y trabajo.
Me siento cómodo en la montaña, en lugares fuera de la civilización. Me encanta estar en situaciones en las que me puedo valer por mí mismo, porque son necesidades que tengo. Me siento más conectado con este mundo que con el empresario, del cual no me considero parte, a pesar de liderar una empresa.
El modelo de negocio que tenemos es organizar carreras de distintos tipos, desde tres kilómetros hasta carreras de tres días. Pero siempre el objetivo es incentivar a la gente a correr. También buscamos darle la posibilidad a las empresas de hacer una carrera, que elijan que tipo de carrera quieren para que nosotros se la organicemos. Obviamente, va a
tener mucho que ver en esto el costo, que tan masivo será el evento y que comunicación habrá. Hacemos desde una carrera de 20 mil o 30 mil personas a una caminata de
200 personas.
Nos va muy bien porque creemos que la empresa va a lograr el objetivo que está buscando. Habrá empresas que querrán dirigirse solo a la mujer o están buscando estar en contacto con la naturaleza. Entonces se les puede ofrecer una carrera de aventura.


Soy muy solitario
En el negocio soy muy solitario, me gusta tomar mis decisiones.
Hago lo que a mí me gusta y lo que quiero. A veces, cuando he dejado que otros opinen, por lo general me he equivocado. Obviamente, me he equivocado muchas veces haciendo lo que yo creo también. Cuando necesito la ayuda de otras personas para poder llevar a cabo lo que hago trato de cambiar las ideas. Si ya tengo meditada una idea, simplemente la vuelco a mi equipo para ver en que depara.
No soy de proyectar porque creo que me condiciona un poco. Proyectar, y el día de mañana no lograrlo, me haría sentir fracasado. Entonces proyecto la empresa a uno o dos años y después voy viendo como nos va.
Hoy en día tenemos una base de datos de 120 mil corredores, con lo cual podemos mandar un mail comunicando cualquier carrera y lograr una comunicación instantánea.
Recuerdo que antes teníamos que hacer muchas cosas para comunicar una carrera y que vengan veinte personas. En cambio hoy es todo más simple, más fácil, sobre todo con
la ayuda de las redes sociales.
No hay cosa más linda que hacer lo que a uno le gusta con muchísima dedicación. Nada se logra sin un gran esfuerzo. Difícilmente a alguien le vaya bien haciendo lo que le gusta
sin gran sacrificio. Si hacés lo que te gusta con gran dedicación te va a ir bien y serás feliz. Después, la empresa o proyecto que quieras hacer no va a depender solo de vos, sino también del mercado.


Todos son ganadores fue publicado de la página 105 a página107 en EMPRENDEDORES

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