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Portfolio. Evaluación Integradora de Aprendizajes. IV Foro de Integración Académica Facultad de Diseño y Comunicación

Tubio, Daniel [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Escritos en la Facultad Nº8

Escritos en la Facultad Nº8

ISSN: 1669-2306

Portfolio Evaluación Integradora de Aprendizajes IV Foro de Integración Académica 1 al 5 de agosto 2005

Año I, Vol. 8, Agosto 2005, Buenos Aires, Argentina | 35 páginas

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Abordaremos la evaluación, autoevaluación y feedback en el proceso de aprendizaje enfocando la metodología de los artistas aplicada a la práctica docente.El trabajo del artista –o al menos el del artista visual– es en principio solitario y comprometido: el artista crea a partir de su experiencia y por un impulso o necesidad vital de comunicación con sus semejantes. La realización de la obra, al menos en el caso de la mayoría de los artistas contemporáneos, viene precedida de un proyecto de trabajo que funciona como una suerte de planificación o consigna. Cuando la obra se da por terminada generalmente es puesta a consideración de los demás en dos instancias distintas: primero se muestra a algunos pares en quienes uno deposita la confianza de las primeras críticas. Finalmente la obra es puesta a consideración del público -puede ser efectivamente el público que asiste a una muestra, un curador o eventualmente el jurado de un concurso- buscando el feedback necesario para el cierre del círculo.

El punto de inflexión que significa la presentación de la obra en una especie de función privada informal ante personas que uno considera aptas para evaluar el trabajo, genera un cúmulo de reflexiones, sugerencias y/o reafirmaciones alrededor de lo hecho, que aportan riqueza y muchas veces terminan de cerrar algunas ideas que no están del todo resueltas.

La reflexión alrededor de esta forma de feedback, práctica común entre los artistas de ciertas disciplinas, dio como resultado la decisión de modificar algunas pautas de trabajo en el aula para tratar de transferir esta experiencia a la relación enseñanza-aprendizaje. Si se pudiera involucrar el trabajo cotidiano de los estudiantes en una secuencia similar, los resultados seguramente se enriquecerían.

Primero habría que lograr incentivar al alumnado para que se comprometa con el trabajo de la materia del mismo modo que un artista se compromete con su obra, transformando el deseo de aprender y hacer en una necesidad. Una vez comprometido con lo que hace, el estudiante probablemente necesitará mostrarlo y allí el grupo debería funcionar como instancia de primera devolución alrededor del trabajo realizado: los demás estudiantes como pares que pueden aportar una visión distinta desde una posición cercana y el docente como un par más experimentado que puede guiar, aconsejar y ayudar a solucionar problemas no resueltos en lo realizado. En este tipo de presentaciones o clases de devolución, se producen debates interesantes que sirven no sólo a cada estudiante en función de lo que se dice de su propio trabajo. El hecho de ver y de tener que analizar y producir una devolución sobre el trabajo de los demás los hace reflexionar sobre el propio.

El aprendizaje que los estudiantes extracten de cada instancia de feedback si bien difícilmente pueda ser aplicado al mismo ejercicio en razón de los tiempos, servirá para mejorar los siguientes trabajos prácticos. En la materia que dictamos, la idea es que a partir de las consignas que son iguales para todos los estudiantes, cada individuo vaya buscando su visión particular en la realización de los ejercicios y así poder llegar al final del cuatrimestre con una idea desarrollada –visual y conceptualmente– para el Portfolio. Por lo tanto, las devoluciones realizadas podrán ayudar a cada estudiante para ir puliendo sus imágenes y sus conocimientos a lo largo de la cursada.

Cuándo llegue el momento de presentar los bocetos para el trabajo final, allí sí el sistema podría funcionar completo: trabajo individual seguido de una o dos clases de feedback grupal y luego la presentación al público (mesa de examen y concurso de estudiantes) como objetivo final. Además este proceso realizado sobre un Portfolio que podrá servirle al estudiante no sólo como producto para «aprobar una materia», sino para mostrar sus imágenes en alguna instancia de búsqueda laboral o artística posterior. Es decir un trabajo real realizado alrededor de sus capacidades de creación.

El mayor desafío se encuentra en la instancia de la motivación: lograr que los estudiantes asuman sus trabajos como obras (que por cierto lo son) y se comprometan con ellas. Considerando la demanda –de parte de los estudiantes– para realizar estas devoluciones grupales, se presupone que el mismo sistema funcionará como retroalimentador de la motivación.


Portfolio. Evaluación Integradora de Aprendizajes. IV Foro de Integración Académica Facultad de Diseño y Comunicación fue publicado de la página 28 a página29 en Escritos en la Facultad Nº8

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