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Docente: María Fernanda Guerra

Guerra, María Fernanda [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº57

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº57

ISSN: 1668-5229

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Comunicación Oral y Escrita Primer Cuatrimestre 2013 Proyectos Ganadores Comunicación Oral y Escrita Primer Cuatrimestre 2013

Año X, Vol. 57, Noviembre 2013, Buenos Aires, Argentina | 134 páginas

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Abstract del docente

Esta asignatura se constituye como el espacio de creación y expresión de los relatos tanto individuales como familiares.

En todas las familias circulan relatos muy ricos y diversos que merecen ser redescubiertos.

A partir de la producción de relatos escritos orales y visuales los alumnos deberán lograr una correcta expresión verbal frente al público y aplicar técnicas de exposición y presentación.

Producción de los estudiantes

Candidato

Oscar Moreno Ruiz

La historia sucede entre marzo, abril y mayo de 2010, comienza con un día normal dentro de la facultad, cuando un amigo, y compañero que es parte del consejo estudiantil de la Universidad Central de Colombia, pide mi colaboración y me comenta sobre un movimiento político, un partido el cual conocía sólo por el nombre, pero no sabia su ideología, o qué hacía. Me cuenta que el candidato presidencial después de la unión de dos partidos, es una persona que viene de conocer y apoyar a la educación, se llama Antanas Mockus, una persona que no viene con una historia burguesa como la mayoría de gobernantes y políticos de este país. Mockus fue alcalde de la capital bogotana, profesor de la Universidad Nacional de Colombia, una persona que repartía periódicos en una bicicleta cuando era joven, que viajó en colectivo como nosotros y no en autos de lujo.

Nunca confié en ninguno de los miembros de nuestro estado mayor, y por mi edad era la primera vez que iba ser parte de una población que ejercía el voto de una sociedad para elegir su gobernante; cuando este compañero empezó a comentarme sobre este proyecto llamado el Partido Verde, que su herramienta, y símbolo principal era un lápiz y un papel, que sus miembros y seguidores eran jóvenes estudiantes sin recibir nada lucrativo a cambio, que sólo querían a este candidato, por su experiencia, su palabra y su símbolo de apoyo rotundo a la educación, para que tenga calidad y sobre todo para que sea accesible para cualquier persona de cualquier clase social.

La propuesta era crear un grupo que iba a ayudar al partido recorriendo instituciones educativas, más centradamente, las universidades ya que nuestro grupo estaba formado por estudiantes que iniciaban su incorporación a las elecciones.

Comunicaba un mensaje de apoyo para ellos como jóvenes, como alumnos y como miembros de un proceso profesional.

En que parte entro yo, y un tiempo después mi hermana, era estudiante de diseño grafico y publicidad, la idea era llevar eventos a estas universidades, con algo persuasivo, algo que a los jóvenes les llamara la atención, el partido nos suministraba los elementos para desarrollar nuestra propuesta, nuestra actividad era estampar camisetas con una referencia de la propuesta del partido, para que los jóvenes la conocieran, llegaríamos con el material tradicional de estampado, el apoyo de unos grafiteros por cada universidad, de una forma lúdica por cada universidad publica y privada de la ciudad, Inicio el proyecto y llego nuestro primer obstáculo, como hacer para que los directivos de estas universidades nos dejaran entrar, ellos ya apoyando este partido, o el inconveniente si apoyaban a otro, teníamos que entrar de alguna forma, para poder cumplir con nuestro objetivo, llegamos a tener la mayoría de veces respuestas negativas, y otras pocas mas viables, recorrimos varias instituciones, Sergio arboleda, Libertadores, Minuto de Dios, etc. las privadas eran mas viables, también suplimos un poco las negativas que nos daban, difundiendo el evento cerca de alguna universidad, fue el caso de la Universidad Javeriana, la cual tenia un gran número de alumnos, y nos quiso apoyar, pero no hubo la posibilidad de entrar, salimos de esto haciendo el evento en un túnel peatonal cerca del lugar, por donde circulaban los alumnos, al entrar y salir de la facultad, en varias ocasiones nos paso esto, pero supimos manejarlo, además comprobamos que teníamos un numero mayor de espectadores y gente que quería saber del partido y estampar su camiseta, ya que no solo circulaban alumnos por estos espacios públicos, también gente que quería participar, siendo trabajadores, amas de casa, transeúntes que les parecía interesante, y podrían llevar el mensaje de boca en boca.

Ya no éramos cinco personas estampando camisetas, ya había mas de 20 colaborando, donde mi propia familia entro a participar, mi hermana Gina es estudiante también de la Universidad Central de la facultad de ingeniería industrial, y nos ayudo a llevar el evento a su sede, después de esto se intereso más y se nos unió.

Ahora teníamos una de las tareas más difíciles, poder entrar en las universidades públicas, donde existe la anarquía, donde había abstinencia a la votación por un candidato que valiera la pena, ya que estas instituciones eran las que mas paliaban gobierno tras gobierno, para no ser privatizadas, para subir la calidad de su educación.

Llegamos primero a la nacional, donde tuvimos un gran apoyo, ya que los estudiantes querían mucho a Antanas, por haber sido docente allí, pero también hubo inconformidad por una parte, había otro candidato que entro con gran fuerza a estas instituciones públicas. Petro, tenia un aire izquierdista y muchos jóvenes lo apoyaban, no por haber sido parte de un movimiento guerrillero que hasta ahora estaba muy mal visto, era por la ideología revolucionaria que tenia este movimiento, con la idea de cambiar este estado por algo mas igualitario y accesible para todos los ciudadanos.

Tuvimos algunos conflictos por esto, ya que miembros de este otro movimiento, nos quisieron echar de la institución.

Llegamos a la universidad distrital y nos paso lo mismo, claro que allí si nos sacaron directamente, pero no por un movimiento real, fue algo mas interno de la institución, algo mas simbólico para ellos, había un grupo que los protegía, se hacían llamar los capuchos, los cuales nos intimidaron, para salir y dejar de crear polémica y nuevos pensamientos, que no creían que fueran viables para ellos, o de interés por lo que conocían del gobierno, y algunas pocas falencias que como en toda política, y mandato, alguno de los miembros del partido había tenido, siendo gobernador de un departamento o alcalde de una ciudad.

Conocimos muchas personas, muchos miembros del partido, que hacían otras actividades, como flashmob, recitales en plazas pequeñas, éramos un grupo grande pero no de políticos, de estudiantes de una cantidad de universidades en todo el país, llegamos a estampar 2000 camisetas entre 15 personas para el último evento de la jornada, un día antes de las votaciones, en la plaza mayor de Bogotá, y la plaza de Bolívar, con un gran recital, y un numeroso grupo de espectadores.

De ingeniero eléctrico a administrador

José Roberto Argueta Villatoro

Era una tarde común y corriente de un 15 de Julio de 1956 cuando en un hospital de Santa Rosa de Copan nace Heráclito Juárez Zeron. El recién nacido hijo de un hombre luchador y un ama de casa humilde no se podía imaginar todavía lo que el futuro le estaba guardando. Heráclito creció siendo el mayor de un hogar de tres hijos donde el llevaba las desventaja de ser el único varón. Muy querido por todo el barrio y por sus hermanas Dalia e Iris, él fue creciendo, al mismo tiempo que iba creciendo se iba ganando el afecto y el cariño de todo el barrio de la apodada Rosa de Honduras. Su padre Manuel era un hombre que se ganaba el pan de cada día reparando refrigeradoras, Manuel era el único técnico en Santa Rosa de Copan que podía hacer esa labor. El joven de tanto ver a su padre reparar refrigeradoras le empezó a ayudar poco a poco cuando salía de la escuela, eso sí solamente lo hacía cuando no le estaba haciendo mandados a su mama o ayudándole al cuidado de sus dos hermanas, Heráclito fue creciendo y mientras crecía su ambición y astucia crecía también. Llegada la edad del colegio al joven le empezaron a gustar bastante las señoritas pero no cualquier muchacha le gustaba sino que le gustaban las que venían de familia pudiente, ese tipo de muchachas solamente las hallaba en el colegio para señoritas, es decir en El María Auxiliadora. Mientras crecía las fiestas en el colegio se vieron con frecuencia pero cuando se hacía una fiesta se celebraba en el Casino de Santa Rosa y ahí sólo iban las personas que provenían de familias pudientes como los compañeros de él y las muchachas las que el soñaba que algún día serian su novia o hasta su esposa, Heráclito como era de hogar humilde y de familia luchadora no podía acceder a estas fiestas aunque lo invitasen ya que al casino solamente dejaban entrar a los socios y a sus familias. Lo que Heráclito hacia era que se ponía a las afueras del casino y decía en su mente: “Algún día podré entrar ahí”, mientras seguía con eso en su mente y veía las fiestas pasar, llego el día de la graduación del colegio mientras el escuchaba a sus compañeros decir que se irían a Tegucigalpa a estudiar o a San Pedro Sula, incluso habían algunos cuyos padres eran dueños de cafetales o de haciendas que decían que se irían a Estados Unidos a estudiar. Mientras el recién graduado soñaba con irse a Tegucigalpa a estudiar, no sabía que la carrera que él quería estudiar no se encontraba en la UNAH de la capital, él no sabía que hacer ya que su sueño era estudiar la licenciatura en Ingeniería Eléctrica. Un día mientras ayudaba a reparar una refrigeradora a su padre, le manifestó que el tenía un pariente en Guatemala y el tío de Heráclito le había manifestado a Manuel que en la Universidad San Carlos de Guatemala si se encontraba la carrera de ingeniería eléctrica, ahora el joven se encontraba en una encrucijada de decidir entre su futuro que está al otro lado de la frontera pero no conoce a nadie o quedarse a ayudarle a su padre a seguir reparando las refrigeradoras de Santa Rosa. Le tomo unos días asimilar que por mucho que le doliera y con todo el esfuerzo que debía ponerle, debía ir a Guatemala y esperar que todo le salga bien. Llego una mañana cuando Orfilia, su madre, ayudó a Heráclito con su bicicleta a llegar a la frontera entre Guatemala y Honduras, al momento que el joven y la bicicleta cruzaron la tranca de migraciones de Honduras, se dio cuenta que era hora de madurar, de elegir entre lo que es bueno y malo, las decisiones que va a tomar de ahora en adelante serán las mejores porque está en un país que no conoce y con personas que nunca ha visto en su vida. Todo eso le paso a Heráclito por la cabeza, se detenía para ver a su madre y ponía en duda si lo debía hacer o no, pero se quedó firme al lado de su bicicleta y siguió adelante, solo le pidió ayuda a los guardias de migración de Guatemala para saber qué lado agarrar hacia la ciudad Capital y desde ese momento en adelante supo que su vida cambio. No le fue fácil llegar hasta la capital ya que debía pensar que si gastaba los pocos centavos que tenía en comida y en algo para tomar, o en algún bus que lo llevara hasta su último destino. El joven de aventón y aventón llego con su humilde bicicleta hasta la Ciudad Capital donde en la estación de buses lo estaban esperando sus familiares.

En ese instante su vida cambio ya que se dio cuenta que no estaba en la ciudad pequeña de la cual venia sino que se encontraba en una ciudad poblada por millones de habitantes.

Al llegar a la casa de su tío se dio cuenta que la universidad no le quedaba nada cerca, sin embargo no se dio por vencido y siguió con sus planes de estudiar. Transcurrieron los días, el joven ingreso a la universidad, a la facultad de ingeniería y empezó a estudiar, fue conociendo personas de todo tipo, siempre con su astucia se hizo amigo de los compañeros que tenían carro y que lo podían dejar en su casa después de la facultad, también se hizo amigo de los que no tenían carro, con los que se sentía más identificado. Sin poder ir de vacaciones a Honduras, ya que su situación no se lo permitía, empezó a buscar trabajo en el área que él era experto, arreglo de refrigeradoras.

Se hizo amigo de un guatemalteco llamado Mario Yon que durante la facultad fue con quien compartió platos de comida y el mismo techo ya que Mario vivía en la ciudad. Ya que el joven no iba a Honduras de vacaciones por que le salía muy caro se iba a Livingston en el Atlántico de Guatemala donde Vivian los papás de Mario, pasaron los años en la facultad de ingeniería y el joven hondureño o el catracho, como le decían cariñosamente sus amigos, no sabía que uno de esos amigos, varios años después sería el que le cambiaría la vida por completo.

Luego de haberse graduado de Ingeniero Eléctrico el joven regreso a su Honduras natal y con su regreso empezó a trabajar en su rubro, siempre viviendo con sus padres y con sus hermanas. Más tarde él y su familia se trasladaron a la histórica ciudad de Comayagua, donde le fue más fácil encontrar trabajo, empezó a trabajar en la Base Aérea Estadounidense de Palmerola. Heráclito era uno de los pocos afortunados de trabajar para la Fuerza Aérea de Estados Unidos asignada a Honduras y de trabajar al mismo tiempo para la Fuerza Aérea de Honduras siempre de ingeniero eléctrico.

En 1969 estalla la guerra entre Honduras y El Salvador más conocida como la Guerra del Futbol o la guerra de las 100 horas.

Él se encargaba de ayudar a arreglar los aviones caza F-5 para el combate. Estando viviendo en Comayagua conoció a su primera esposa, la difunta Lizbeth Reichardt hija de un terrateniente descendiente de alemanes y de un ama de casa también descendiente de alemanes.

Transcurrieron los años, Heráclito decidió renunciar a la Base Aérea y se trasladó con su esposa a Tela en el departamento de Atlántida donde conoció a Anastasio Anastacius que le dio la oportunidad de trabajar como Jefe de Mantenimiento en el Hotel Villas Telamar, era el hotel más lujoso del departamento de Atlántida ya que fue construido exclusivamente para los empleados y ejecutivos de la Tela Railroad Company. Heráclito y la ahora su esposa pasaron mucho tiempo viviendo en ese hotel cuando el decidió renunciar y como siempre con mentalidad de que él no sería empleado de nadie sino que sería su propio jefe, se aventuró a comprar un camión donde él, su suegro y su cuñado, hacían viajes hasta Estados Unidos para ir a comprar carros usados y venderlos en Comayagua.

En este negocio le fue bien y los tres se repartían las ganancias pero viendo que no era suficiente decidió mudarse a San Pedro Sula con su esposa, en un barrio céntrico llamado Paz Barahona, donde decidió poner en su propia casa, un negocio de multi-lock para vehículos, esto estaba en auge ya que era lo último en tecnología para los vehículos, viajaba a Guatemala por motivo de otros negocios pequeños que también tenía, y un día comprando plomo para fundirlo, se dio cuenta que se lo estaba comprando a su compañero de la universidad que lo ayudaría a cambiarle la vida. Fue hasta la oficina de Hugo Novoa que era dueño de Acumuladores Iberia y le dijo que le estaba comprando el plomo que fundía en Honduras para hacer placas de este mismo. Su amigo Hugo le propuso ser el representante de Acumuladores Iberia en Honduras, así fue como Heráclito se metió en el mundo de las baterías automotrices, un mundo que él no se imaginaba que le cambiaría la vida y que nunca podría salirse de este. Con su esposa embarazada de su primera hija a la cual llamarían Marcela decidieron fundar Acumuladores y Representaciones Iberia, luego llego su hija Gabriela y su hijo varón Erick Fernando. Ya con una familia de tres hijos se cambiaron de casa al popular Barrio Los Andes, donde pondría un restaurante de comida típica llamado La Bouga. A finales de los años 80, Heráclito y su esposa fundarían Comercial Maega, al mismo tiempo adquirió una propiedad en Dos Caminos, Villanueva en un lugar llamado Las Liconas donde pondría la fábrica de producción de baterías, solo que esta vez con el nombre Acumuladores ISA, Su amigo Hugo en Guatemala, veía una oportunidad de negocios en Honduras gracias a su amigo Heráclito, estaban explotando un mercado que antes estaba controlado todo por Baterías Yojoa, a Hugo le llego una propuesta de Enertec México que eran los fabricantes de las míticas Baterías LTH, Hugo la acepto sin reprochar y con esto aceptaba la representación de Baterías LTH en Guatemala, siguió dándole baterías automotrices de Acumuladores Iberia a Heráclito pero el guatemalteco al ver que sus ventas crecían y su representante en Honduras era honrado, en una reunión en la fábrica de Enertec, en Monterrey, México le sugirió a su supervisor de representación el mercado de Honduras, este le dijo a Hugo que no conocían a nadie en Honduras con esa capacidad de venta, entonces fue cuando sugirió a su amigo, Heráclito Juárez. En la siguiente reunión que tuvieron Hugo llevo a Heráclito, el supervisor para Centroamérica charlo con el hondureño y llegaron a un acuerdo, así fue como hace 24 años el joven que salió de un hogar humilde se convirtió en el representante de una marca de baterías que en México era la marca líder. Con Comercial Maega ubicado en un punto estratégico de San Pedro Sula, se fueron generando ventas tanto de LTH, Iberia e ISA, el ahora empresario sentía que lo tenía todo, nunca se imaginó llegar a estar donde estaba en ese momento. Al correr de los años hubo un problema serio con su amigo Hugo donde unos alegan que fue envidia y otros que fueron negocios que nunca llegaron a tener fruto, desgraciadamente ahí fue el fin de una amistad de la facultad y de negocios. Ya con Baterías Yojoa casi en el punto de la quiebra y con Acumuladores Iberia por fuera, Heráclito dejo de producir baterías y se encargó de la distribución de Baterías LTH solamente, teniendo la oficina principal en San Pedro Sula manejada por él y su esposa, decidió hacer una sociedad con su papá y en Comayagua abrieron H.M. Comercial Internacional que sería su primera sucursal en todo el país, al ver la demanda del público sobre las baterías, decidieron abrir la segunda sucursal en Tegucigalpa con su hermana Iris al frente de ella y su hermana Dalia como segunda encargada esta se llamaría Distribuidora Diversa.

En el año 1996 le detectaron leucemia a su esposa y Heráclito se alejó de sus hijos, de sus negocios y de la construcción de su nueva casa en el municipio de Choloma, se fue con su esposa para Houston, Texas a que le trataran la leucemia y después para Washington, estuvieron yendo y viniendo ya que los hospitales de Estados Unidos son muy caros y más para ese tipo de enfermedad. Su esposa estuvo tres años con cáncer cuando en septiembre de 1999 murió en su último viaje a Honduras. Pasaron dos años cuando en febrero del 2001 Heráclito se dio cuenta que la mama de José Roberto Argueta un niño con gracia del barrio de Quintas de San Miguel había perdido a su esposo, a Julio Cesar Argueta. El después de saber que su amigo y vecino Julio había muerto empezó a salir con la viuda Lourdes Villatoro Hall, ya para abril de ese mismo año hicieron el primer viaje en familia juntos a Nueva York, Estados Unidos a la casa del Embajador de Honduras ante la ONU y en agosto de casaron en secreto en una ceremonia civil en Belice donde vivía Oscar el primo de Heráclito que era Embajador de Honduras en Belice. Para septiembre Lourdes y el pequeño Robert como suelen decirle de cariño a José Roberto se pasaron a vivir a la casa de Heráclito una casa que no solo la compartirían con el sino que también con sus tres hijos. Al pasar los años y luego de estar cansados de tanto viajar Heráclito y Lourdes sentaron cabeza, se dieron cuenta que por mucho que quisieran ya era muy tarde para poder poner en cintura a sus cuatro hijos grandes y que el pequeño Carlos Enrique fruto del matrimonio de ellos no debía de ser como sus hermanos. Lourdes la paso duro también José Roberto pasaron duro los primeros años ya que todo fue muy rápido, Heráclito incorporo a Lourdes a trabajar en Comercial Maega pero eso solo empeoraba las cosas así que decidió apoyar a Lourdes con los proyectos que ella quería aunque que es una odontóloga no quiso volver a ejercer, puso un salón de belleza y una tienda de ropa en la Ave. Circunvalación pero esta no tuvo fruto así que Heráclitodecidió hacer una alianza de negocios con su esposa y en el dos mil seis fundaron Astrocar que se encargaría también de distribuir Baterías LTH en San Pedro Sula solo que esta se expandió hacia El Progreso, Yoro, en este momento Heráclitotenía ya cinco sucursales en Tegucigalpa, una en Comayagua, una en La Ceiba, Atlántida, tres en San Pedro Sula dos de Comercial Maega y una aparte que era Astrocar. En el dos mil ocho el papa de Heráclito muere a causa de cirrosis fue uno de los días más dolorosos para el empresario, ese mismo año viaja a México D.F. para reunirse con Roberto Diener dueño y fundador de Baterías Diener pero estos nunca llegaron a cerrar una negociación de representación en ese momento de su vida, el empresario automotriz hondureño era la única persona autorizada por Shell Motor Oíl para distribuir lubricante Shell en Honduras, luego de que se dio cuenta que Shell no cumplió con el contrato se alió con Elf Group y con Total Group de Francia para no solo distribuir aceite Total y Elf sino que también combustible proveniente de estas refinerías siendo Comercial Maega el único distribuidor autorizado en Centroamérica para distribuirlo, Heráclito ya era una persona muy respetada en el mundo automotriz tanto a nivel nacional como en la región de México, Centroamérica y el Caribe. Para el año dos mil nueve le ofrecen en Enertec la representación de Baterías LTH en El Salvador la cual este acepta, en el dos mil diez en una reunión bianual que hizo Enertec en Cancún, México le ofrecen la representación de Baterías LTH en Nicaragua la cual este acepta y al mismo tiempo le dan la noticia y el premio por ser el vendedor más grande de baterías en la región de México, Centroamérica y el Caribe. Con este premio ya no es simplemente un vendedor de baterías sino que es el mejor y se crea Corporación Maega que incluye todas sus empresas a nivel nacional e internacional, solo que las de El Salvador y Nicaragua mantienen su nombre original por cuestiones de afecto hacia sus antiguos dueños, llegado el año dos mil once Heráclito con miras de expandirse en el mercado automotriz funda Speedservice en San Pedro Sula que pasa a ser el primer centro automotriz de la corporación, en este no solo se cambian baterías sino que se le da mantenimiento al vehículo en el área de llantas, filtros y aceites. A mediados del dos mil once y con miras de expandirse funda con su esposa Equipos Automotrices de Honduras que sería una empresa más de la corporación multinacional solo que esta apunta al rubro de importar repuestos y todo lo que tiene que ver con los equipos automotrices como ser elevadores de carros, balanceadores de llantas, desarmadoras de llantas y alineadoras de llantas. Para el dos mil doce Heráclito disuelve el nombre de Corporación Maega y crea el nombre GCESA que significa Grupo Consolidados Empresariales S.A. solo que ninguna empresa dentro del grupo adopta este nombre en si solo Comercial Maega, a principios del años dos mil trece el grupo empresarial empieza a introducir en el mercado de Honduras el Lubricante LTH y Heráclito hace ley dentro de todas las empresas que se disuelvan los logotipos para el público externo y que se empiecen a poner los logotipos de GCESA, Heráclito junto a sus hermanas y esposa es invitado a la reunión bianual de Enertec que se celebró en Los Cabos San Lucas en México donde GCESA se llevó tres premios y donde le dieron el certificado de ser la primera empresa de Centroamérica y El Caribe en ser distribuidor certificado de Baterías y Lubricante LTH.

Reseña de la historia familiar

Laura Carolina Rojas Espinosa

A mediados del siglo XX se estableció una lucha de partidos por parte de conservadores quienes cómo su palabra lo indica querían mantener el orden que venía teniendo el país y liberales que pretendían el cambio, ambos bandos estaban llenos de criminales y dejaron miles de muertos por sus ideales.

Mi bisabuela María de los Ángeles Rodríguez y bisabuelo Antonio Pinilla vivían en Boyacá, fueron integrantes y defensores del partido Liberal, en ese entonces la violencia prevalecía y no había ningún tipo de tolerancia política.

Vivían felices aunque no libres de controvertidas discusiones políticas, veían que donde vivían mataban diario a personas por estar en contra del partido conservador pero a ellos no les importaba pues ahí era donde se habían criado, donde sus hijos estudiaban, ellos tenían trabajo y buenas tierras para explotar y poder alimentar a cada uno de los 10 integrantes de esta casa.

En repetidas ocasiones mí bisabuelo estableció conversaciones argumentando sus pensamientos políticos contradiciendo a los “dueños” del pueblo, los conservadores, lo que un tiempo después como consecuencia hizo que tuviera una amenaza de muerte en contra de mí bisabuelo Antonio, a la que él hizo caso omiso ya que debían abandonar sus tierras.

Al transcurrir un tiempo viendo que no hacía caso a sus órdenes, le hicieron una emboscada en su casa donde casi lo matan, comenzaron por golpearlo y cuando vieron que ya no tenía la misma fuerza con un machete golpearon su cabeza pero justo a tiempo sus amigos irrumpieron en la morada ahuyentando a sus enemigos.

Pasada su recuperación los mismos atacantes conservadores de la vez pasada llegaron a su hogar y siendo amenazados por varios hombres armados con machetes, los obligaron a dejar su morada ese mismo día, esa misma hora, ese mismo minuto, amenazando con matarlo a él y a su esposa, ya que en ese entonces sólo mataban a los adultos ya que era quienes tenían el poder del voto.

La finca donde vivieron era retirada y para llegar a algún lugar debían caminar como mínimo de entre ocho a diez horas, María de los Ángeles y Antonio junto a sus pequeños hijos Ana, Amparo, Berlarmina, Jesús Antonio, Placido, Rosa, Jaime y Jose Alejandro llegaron al pueblo y decidieron ir a Bogotá, donde se instalaron en la casa de uno de los hermanos de mi bisabuelo Antonio.

Buen viaje

María Antonela Fiori

Esta historia, de persecución, miedo y amor, comienza en el Líbano, para luego desenvolverse aquí, en Argentina. Cuando Sara nace, su destino ya está decidido por sus padres: casarse con aquel hombre, mucho mayor que ella, que la sostiene y mece en sus brazos. El matrimonio concertado era, en ese entonces, muy común entre las culturas árabes y tantas otras. Pero Sara no había nacido para seguir las reglas. Con el tiempo, crece y se acerca la hora de asumir ese compromiso no deseado, al menos por ella. Ya una niña adolescente, lista para casarse según sus tradiciones, decide cambiar su destino y escapar de eso, lo cual ella cree, la hará infeliz. Así es que le plantea a su madre su terminante decisión, no casarse. Su madre, habiendo en sus tiempos de adolescencia padecido lo mismo que ahora le tocaba a su hija, siente que debe ayudarla.

Es momento: Sara debe escapar de David, su prometido.

En esa época, no cabía posibilidad de que Sara compartiera un espacio geográfico con David, sin concretar su casamiento.

Eran las reglas. Si quería librarse de ello, sólo cabía la idea de irse muy lejos. La madre de Sara le cuenta que lejos de allí, en Argentina, en una provincia llamada Córdoba, residían algunos familiares. Estos habían emigrado por causas políticas, económicas y religiosas, y podrían acoger a la pequeña Sara en su viaje. Con todo listo y organizado, Sara emprende este viaje, respaldada por su madre, el cual le traerá mucho dolor y angustia por dejar a sus padres atrás, y emigra hacia la Argentina. Con tan solo 13 años, debe alejarse de sus seres queridos, para huir de aquel no tan querido. Pero su historia está escrita, no escaparía de David tan fácilmente. Su prometido, quien la había amado desde que nació, no se dará por vencido e irá hasta los confines del mundo para luchar por el amor de Sara

Detrás del 35 mm.

Leda Jazmín Moura

“Quedamos pocos y no da la sensación de que vayamos a ser muchos más”, cuenta Juan Carlos Moura en una nota que le brindó a Pagina 12, una de las tantas notas donde fue participe, gracias a su destacable oficio, donde solo pocos prevalecen hoy en día por la llegada de las nuevas tecnologías que reemplazan poco a poco el eterno ritual del cine, proyectado en formato 35 mm.

Juan Carlo Moura, nació el 9 de Julio de 1950, en Bolívar, Buenos Aires, hijo de inmigrantes italianos, esposo padre y abuelo. Un hombre quien además de ejercer su papel familiar, ha dedicado parte de su vida a luchar por sus pasiones, siendo no solo operador de cine, sino también, en los ratos libres aviador de ultraliviano.

La historia comienza a partir de 1972, cuando logra comprar sus primer proyector de 16 mm., pero su fanatismo por el cine comenzó desde pequeño, con sus visitas al Cine Avenida y al Cine Select que existían en la década del 60 en la localidad de Bolívar, él fantaseaba con ser quien pudiera proyectar las películas en esa gran pantalla.

Retomando la historia, con la ayuda de un amigo, Donato Genovese, operador del Cine Select en ese entonces, logró conocer más a fondo el oficio, y fue la primera vez que pudo empezar a utilizar el tan conocido formato 35 mm., “Mi primer contacto con esos viejos proyectores de 35 mm. de marca Kalle 1, fue para mí algo mágico; viejos, pero que funcionaban como un reloj suizo, con su marchita suave y ese ruidito tan especial que hacía la película al pasar por los mismo, el típico olor a celuloide y acetona que invadía el lugar, combinado con el humo de los carbones que escapaba de las viejas linternas de arco, contribuían a crear un ambiente de fantasía. La magia que encerraba esa vieja cabina y su aroma, tenía para mí un encanto indescriptible, aroma que jamás podré olvidar, y que atesoro en el arcón de mis más hermosos recuerdos de esa época.”, cuenta Juan Carlos para la Revista de Archy, una revista de la localidad de Bolívar. Poco a poco fue desenvolviéndose y manejando él solo los proyectores, hasta que Donato decidió tomarse unos días de descanso, y le dejo a cargo el cine por unos días. Así aprovecho a aprender y perfeccionarse en la técnica de cinematografía marcándole el oficio que dio rumbo a su vida y el cual desempaña hoy en día.

En esa época los cines trabajaban repletos de gente, ya que la TV por cable y el video no estaban al alcance de la mayor parte de las familias, hasta el punto de que en Bolívar existían tres cines, la sala principal “Cine Avenida” por estar en el centro de la ciudad y por su gran capacidad (1100 butacas), el “Cine Teatro Coliseo” y el “Cine Select”.

Juan Carlos dejó en claro su gran capacidad para manejar estas grandes maquinas, y como se necesitaban más empleados que pudieran ejercer la profesión, Donato le confió la cabina de proyección del “Cine Avenida”, siendo de la misma empresa, y así, es como empieza a trabajar de suplente en ambos cines. Su felicidad no fue lo suficiente como para sustentar a la familia, sus ingresos eran escasos, por lo que con tristeza y nostalgia tuvo que dejar atrás las mágicas cabinas donde había comenzado todo y emigrar a Buenos Aires en busca de un nuevo trabajo, pero siempre con el mismo rumbo, la cinematografía.

A mediados de los años 80, el “Cine Select” fue decayendo, hasta que de pronto el local fue alquilado para una campaña política del partido justicialista liderado por José Luis Manzano, y nadie daría cuenta que se estaban viviendo los últimos de existencia de una sala que sería reconocida como un ícono histórico en Bolívar, hasta que, luego de dicho acto ésta seria vendida y demolida inmediatamente. La ignorancia de los políticos y el poco interés cultural hicieron que Bolívar no se dé cuenta de lo que estaban perdiendo poco a poco.

Ya en Buenos Aires, radicado en San Isidro se desempeñó como operador de cine del lugar, y luego gracias a un amigo entro a trabajar en los laboratorios Alex donde se desempeñó en grabación, doblajes, control de calidad, proyección, etc.

Luego entro a trabajar en la sala del Teatro Municipal San Martin, en pleno centro de la ciudad, y poco a poco fue vinculándose con todos los cines de la zona. También le hacía el servicio técnico a más de 60 cines y era operador del cine América.

Pero como todo aquel que vive lejos de su ciudad, sueña con regresar algún día, y así fue como Juan Carlos decidió volver, con su familia, con la esperanza de encontrar todo en orden, y queriendo sacar fruto a toda la experiencia que había reunido durante todos esos años. Para su sorpresa se encuentra con todos los cines de Bolívar cerrados.

Ya para 1995, surgió la posibilidad de reabrir el cine con un socio, Jorge Moroni, y así juntos encararon una nueva etapa donde le devolvieron a Bolívar el viejo “Cine Avenida”. El comienzo fue todo un éxito, al principio solía concurrir grandes cantidades de gente, pero al pasar el tiempo, se podría empezar a contar fácilmente la gente que entraba, y como el presupuesto ya no alcanzaba para dos, siguió luchando solo, sin ningún tipo de apoyo de la intendencia, que para esa época lideraba Juan Carlos Simón del partido Radical.

Dolorosamente el “Cine Avenida” fue cerrado en 1999.

Luego de este suceso, continuó proyectando cine en el Teatro Municipal de la ciudad de Daireaux, y como vivía aún en Bolívar, se dejaba la cartelera de las próximas funciones durante la semana hasta el día de la función, pero sorpresivamente legado ese día se daban cuenta que habían arrancado todos los afiches de las funciones y la gente no se había enterado de nada. El cansancio lo supero, entonces puso un cine en el Teatro Español de la Ciudad de América, pero esta vez el dinero le era boicoteado. Llego el día que renuncio a esos cines, levanto todo y se volvió para Bolívar.

Pensando en el camino a seguir, recibe un llamado de Buenos Aires de un viejo trabajo, ya que la persona que realizaba la misma tarea que él, renunciaba. Con la situación que estaba atravesando, y sin poder creer que aún lo siguiesen recordando, no lo pensó mucho, y se fue solo para Buenos Aires, hasta el día de hoy, aunque lejos de su familia, pero así pudiendo ejercer ese tan añorado oficio.

Su último trabajo en Bolívar fue para el año 2012, armo su equipo allí para la proyección de la película Una mujer sucede de Pablo Bucca, en el festival de cine independiente que se realizó en el Teatro Coliseo Español, pero hubo un inconveniente, los proyectores que se debían estar en el Cine Avenida fueron “regalados” a manos de un particular de Pirovano por un funcionario municipal de las anteriores gestiones de Bolívar.

A partir del año 2004, la idea de abrir el cine empezó a prevalecer en los funcionarios municipales, para el 2006 Marcelo Tinelli anuncia a reapertura de las obras del cine avenida, aunque también existieron múltiples acuerdos con Ideas del Sur, que han fallado debido a corrupciones internas de parte de la Intendencia. De esta manera se interrumpió múltiple de veces las obras del gran cine. Este proyecto se expandió durante los años siguientes, hasta que en el 2012 durante la maratón Dino Hugo Tinelli anuncia, junto al nuevo intendente Eduardo Bucca, la reapertura (nuevamente) del “Cine Avenida”.

Pero el último golpe que sufrió Juan Carlos, por los motivos de la reinauguración de las obras del cine, en una entrevista, el director del Instituto dice que el cine se encontraba cerrado desde el 1992, cerrado por siete años, ignorando los esfuerzos de Moura y Moroni hicieron entre el 95 y el 99, y es así como en Bolívar se vivió la indiferencia antes una de las actividades culturales más extraordinarias creada por el hombre, es así como los mismos políticos se lamentaban frente a las cámaras sin reconocer que habían sido parte de ese proceso, firmando un acta de defunción del cine fechada en 1992. Porque era necesario modificar el relato para que se ajustara a los nuevos negocios y subsidios que estaban por venir.

Y recordando alguna de las tantas anécdotas de este maravillado oficio: “Circulaban tan pocas cintas que a veces había que llevarlas de un cine para el otro en taxi, colectivo o bicicleta.

Si uno vivía en el interior, para colmo, los rollos llegaban luego de haberse usado en Buenos Aires y el conurbano. O sea que te los daban en cualquier condición, repletos de cortes y empalmes. Dos por tres se armaba un nudo imposible y metías mano a ver cómo resolverlo, con el griterío y los silbidos aturdiéndote. Había que tener nervios de acero, ¿eh? Y ni qué contar cuando venían mal ordenados los rollos”, añade.

“De pronto un chabón que en la escena anterior se había muerto resucitaba, bailando y contando chistes. ¡Era el caos!” En uno de los viajes mi abuelo fue a asesorarse para iniciarse en la actividad. Cuando el consultado supo que mi abuelo vivía acá dijo: -el único que puede instalar un cine en Bolívar es él. Y tenía razón: Es el único que en los últimos 17 años proyectó en 35 mm en esta ciudad.

Amor en guerra

Gabriela Andrea Klein Miyashiro

El objetivo de este trabajo es contar la historia de mis abuelos.

Dos franceses que se enamoraron. Sus vidas durante la segunda guerra mundial. Como huyen por años de la Gestapo y logran sobrevivir al holocausto escapando de campos de prisioneros. Para finalizar la historia, veremos como la pareja llegó a lo que seria su segundo país, Venezuela. Como les abrió un nuevo camino y les brindo una mejor vida. Permitiendo recompensar un poco todo lo que habían sufrido aquellos años de su juventud. La historia de Jean Klein y Marie Choikit.

Nació Marie, siempre llamada Muriel en la provincial ciudad de Lyon, en Francia en el seno de una familia de clase media alta, en el verano de 1919. Jean Nace en París, en el verano de 1918 ,en el populoso barrio de Montmatre, para ese entonces un barrio de clase obrera. Ambos hijos de inmigrantes que tuvieron que huir de sus respectivos países. Rumania él, Rusia ella, a causa de la persecución a los judíos.Mientras la niñez de Jean y sus tres hermanos, transcurre entre privaciones.

La infancia de Muriel estuvo llena de problemas de salud, y casi toda su infancia (desde los 3 a los 12 años) transcurrió internada en un hospital atendida por monjas. Cuando Muriel regresa a casa, prácticamente empieza a conocer a sus tres hermanas y a sus padres.Maurice y Georges, los hermanos mayores de Jean, en vista de la precaria situación económica que atravesaban y que su padre, un pintor bohemio encantador el cual no colaboraba mucho, no tuvo otra opción que empezar a trabajar muy jóvenes para sacar adelante a su familia. Jean siguió el ejemplo de sus hermanos y empezó a trabajar como vendedor viajero, mientras continuaba sus estudios por correspondencia. Transcurrido los años, Maurice, conoce y se compromete con una joven, Anette, que resulta ser la hermana mayor de Muriel, de esta forma se conocen los jóvenes Jean y Muriel. Empieza el romance entre el joven Jean, mediana estatura, de piel morena. Nariz fina. Cabellos y ojos castaño oscuro, haciendo honor a sus ancestros sefardíes con la señorita Muriel, menuda, muy rubia, de cristalinos ojos verdes. El romance continúa a pesar de los rumores de guerra. El ejercito Alemán invade Polonia, corre el año 1939 y Francia declara la guerra a Hitler el 17 de septiembre, aun no entran al combate pero ya se sabe de las deportaciones de judío. Llega el 1940 y los alemanes ya invadieron Bélgica.

Jean y Muriel saben que Francia será el siguiente objetivo. El se enlista en el ejército, ocultando ser judío, en esa época el antisemitismo era común tanto en Francia como en el resto de Europa. Jean sabe que su partida será inevitable, por esto encarga a su hermano y a su madre que protejan a Muriel y a su familia. Así se ven obligados a forjar documentos y planes de huida en caso necesario. El 13 de mayo los alemanes llegan al río Mosa, es un río común de Francia, Bélgica y los Países Bajos. El cabo de artillería Jean Klein parte con las tropas del Segundo Grupo del Ejército Francés, que representaba la única fuerza combatiente aliada en Europa, lucharon hasta el 22 de junio cuando se rindieron a los alemanes por orden del general traidor Petain. Jean, junto con sus compañeros es hecho prisionero y trasladado a un campo en territorio alemán, una granja productiva, custodiad por la milicia alemana. Mientras, en Francia se firma un armisticio. En el cuál quedó una parte del país bajo el control alemán y otra en un supuesto control francés, comandada por un Pro nazi, uno de los acuerdos de tratado era la deportación inmediata de todos los judíos a campos de concentración. El 23 de junio los alemanes entran a París el 24 de junio la policía colaboracionista francesa y agentes allanan la casa de Marie y se llevan a Salomon, su padre y a todos los varones de la familia, e inmediatamente los trasladan por tren hasta Auschwitz, donde moriría dos años después Solomon Shoi

Si se quiere se puede

Martina González

Esta historia intenta transmitir las diferentes situaciones que una muchacha de 20 años tuvo que vivir en un pueblo llamado Sortino ubicado en la isla de Sicilia, Italia.

Concepción Pane Bianco, siendo muy joven de edad se vio envuelta en una constate lucha con su familia por intentar tener un futuro prometedor con su pareja e hijos. Además de todos esos conflictos en lo que se ve involucrada, hay que tener en cuenta que esta historia toma lugar en el marco de una guerra mundial en por la cual es aun más conflictiva su situación con toda su familia.

Cómo ella supo llevar adelante esas dificultades que se le interpusieron en su camino y cómo supo escapar junto con su esposo de Italia hacia la Argentina con todos los inconvenientes que esto podía generar luego de haber tenido su primer hija, Sebastiana, y estar embarazada de la segunda, Josefina, en ese momento.

Toda su vida luchó por tener una familia, un esposo e hijos y la felicidad de todos ellos. Cuando finalmente lo consiguió, tuvo que sufrir la muerte de su pareja, pero, siempre fuerte, supo salir adelante y hoy en día cuenta con una hermosa familia llena de nietos y bisnietos que seguramente están muy orgullosos de ella y toda su fuerza.

Es por eso que hoy, Concepción, merece que su historia sea contada. Que alguien la transmita y que quede plasmada en lo que intentaremos sea una agradable historia de vida.

La elección de la misma para realizar este trabajo se debe a todo eso ya que siempre cuando se investiga sobre algo, se descubren nuevas anécdotas y determinadas cosas que quizás antes no se las había tenido en cuenta en otras circunstancias.

La historia comienza con el nacimiento de Concepción el 30 de Septiembre de 1925 en Sortino.

Sortino es un maravilloso lugar, apartado de las grandes ciudades, en el que todos los vecinos se conocen, todos son como una gran familia. Tanto es así que cuando llega alguien a conocerlo todos salen de sus casas a darles la bienvenida.

Es un pueblito con hermosos paisajes a su alrededor gracias a estar ubicado entremedio de montañas. Tiene calles muy pequeñas y angostas, al ser tan pequeño la gente se transporta en bicicleta o caminando es por eso que casi no se ven autos.

Las casas suelen ser de uno o dos pisos, no mas y tampoco menos. Son pequeñas pero muy acogedoras, cada una tiene un toque especial que cada familia se encarga de aportarle.

Además, la iglesia, ubicada en la plaza central, tiene una belleza muy particular y simple. Es pequeña pero muy hermosa y acogedora ya que uno siempre se siente muy acompañado por la gente del pueblo. La familia de Conce tenía el privilegio de vivir a la vuelta.

Su madre, quien falleció en el año 2011 a los 107 años de edad, fue la encargada de regalarle a 7 hermanos menores.

También, ella fue la encargada de ayudar a su madre con todos los quehaceres domésticos. Tenían una muy buena relación y solían contarse todas sus anécdotas. Siempre hablaban de los cuentos que le contaba a todos sus hermanos a la hora de dormirse, Conce conocía todos y cada una de ellos y como eran sobre sus tíos y abuelos las escuchaba con especial atención.

Por otro lado, con su padre, un señor muy buen mozo, alto de ojos claros y pelo castaño oscuro como el café, nunca tuvo tan buena relación. No solía estar presente a la hora de contar cuentos en familia por las noches y eso a Conce siempre le molesto.

Era muy estricto con las reglas de la casa y Conce era una joven que a sus 16 años luchaba por lo que amaba y quería conseguir en su vida. Esto a su padre no le agradaba ya que sabia que algún día ella iba a conocer a un hombre e iba a querer casarse y tener una familia. El problema era que él creía que todavía era muy joven para eso y ella ya les había presentado a su candidato.

Su novio, Alfio, era un joven de su misma edad muy buen mozo y educado, pero eso a su padre no parecía bastarle.

Es por eso que al comienzo se vieron obligados a tener que mantener la relación a espaldas de su familia.

Así fue como transcurrieron los meses y un día, Conce, finalmente decidió enfrentar a su padre y hablar con él sobre como quería que sea su vida a partir de ese día.

Si bien amaba ayudar a su madre con sus hermanos, no quería continuar haciéndolo para siempre. Quería vivir su propia vida y sentía que no podía hacerlo si no se confesaba con su padre.

Así fue como a los 17 años de edad le contó toda la verdad.

Le dijo que amaba a su novio y que quería casarse con el para irse a vivir juntos y formar una familia. Su padre, enfurecido, le prohibió seguir viéndolo y la obligó a quedarse en su casa ayudando a la familia.

Dos años después, en el marco de la Segunda Guerra Mundial, a Conce se le hizo imposible soportar ese sufrimiento de tener que estar lejos de su pareja y un día decidió hablar con su madre. Le explico que estaba enamorada y que lo extrañaba mucho a Alfio.

Fue así como su madre le permitió ir a verlo y, ese día, ella y Alfio idearon un plan para dejar el país e ir a buscar la felicidad que tanto querían.

Alfio siempre supo que fue muy afortunado en haber conocido a aquel hombre en el barco. De no haber sido por él quizás hubiese sido mucho mas difícil conseguir trabajo y hogar tan rápidamente.

Se instalaron realmente muy rápido y pronto decidieron agrandar la familia. Así fue como nació Pablo.

Eran tres jóvenes que tenían muy poco en común, a todos les gustaba jugar a cosas diferentes. Conce fue una muy buena madre y supo siempre ayudar a que la relación entre sus hijos no sea tan conflictiva. Así fue como con el correr de los años, cuando fueron madurando, su relación mejoro.

Estaban muy felices en Argentina, finalmente tenían todo lo que habían deseado, pero, había algo de lo que jamás se habían olvidado: Sortino. Tenían que volver, lo habían prometido.

Así fue como decidieron comprar pasajes e ir a visitar a sus familias.

Una vez en Sortino, los recibieron con los brazos abiertos.

Estaban todos muy felices, es que a pesar de todos los conflictos que habían sufrido la familia es la familia y ellos sabían mas que nadie lo que significaba tener que separarse y no podes conocer a sus nietos, primos y sobrinos.

Se quedaron un mes y luego regresaron a Argentina la felicidad que traían pronto se vería opacada por la enfermedad de Alfio. Sufría de una enfermedad en el corazón la cual nunca pudieron descifrar, así fue como, lamentablemente Conce perdió a su marido. Viuda tan joven, se vio en la lucha de conseguir un empleo para poder seguir manteniendo su casa y criando a sus hijos quienes, ciertamente, fueron de gran ayuda.

Así fue como transcurrieron los años y luego sus hijos comenzaron a trabajar, formar pareja y finalmente formar sus propias familias. Pero nunca se olvidaban de los que habían dejado atrás en Italia y siempre se proponían volver algún día a visitarlos a todos con sus hijos

Cortocircuitos en el Sur

María Victoria Schusterman

La anécdota se ubica en el año 1971 cuando mis padres debieron mudarse desde San Juan a Río Turbio, Santa Cruz, estando recién casados. Mi padre había sido contratado como Jefe de Obra para extender las líneas aéreas de tensión para llevar energía eléctrica desde la central hasta las minas de carbón.

Pasaron por varias aventuras a lo largo de la estadía allí.

Una noche mis padres se encontraban cenando en el único restaurante de Río Turbio y en la mitad de la comida, apagón total. Toda la gente intentó salir rápidamente del lugar y al hacerlo notaron que el apagón no se trataba solo del restaurante sino que la cuadra entera y todos los alrededores tenían ese problema. Mi padre, responsable de las obras que se ejecutaban en la zona, entendió que algo no previsto había sucedido.

Como pudo, salió de donde estaba a oscuras para dirigirse a la central eléctrica. Al salir percibió que la causa de semejante problema era que un obrero, de la empresa de él, ebrio, había cortado los cables subterráneos de alta tensión de salida de la central produciendo un cortocircuito. Iluminando con las luces de su camioneta lo que el obrero había causado, se quedó con menos de veinte grados bajo cero hasta las cinco de la mañana para recién a esa hora reponer el servicio eléctrico. Mientras mi padre buscaba la solución, mi madre tuvo que permanecer con esa temperatura desequilibrada y congelada dentro de la camioneta sin calefacción hasta que hubiese algún avance.

El responsable de la solución era mi papá, quien tuvo que intentar remediar el problema a altas horas de la madrugada con veinte grados bajo cero. De no haberse arreglado a tiempo, podría haber habido una explosión sin la ventilación que necesitan las minas ya que liberan gases explosivos. Es importante mencionar la importancia que tiene la energía eléctrica en una explotación de carbón, ya que al trabajarse en minas subterráneas, el carbón desprende un gas explosivo, el cual es liberado a la atmósfera a través de enormes ventiladores instalados dentro de las minas y accionados por energía eléctrica.

Meses después, decidieron ir a Puerto Natales, la vecina localidad chilena vecina a Río Turbio. Allí, se encontraron con un matrimonio amigo que los convenció de ir a dar un paseo en un barco por los canales fueginos reconocidos por tener aguas con muy bajas temperaturas, estrechos canales y estar rodeados de montañas, provocando fuerte viento y oleaje.

En el medio del paseo el cielo se oscureció, el viento de frente se acrecentó, una sutil llovizna, agua y nieve comenzó a caer pero el barco seguía firme. Luego el motor comenzó a rugir y las olas eran cada vez mas intensas. Las condiciones fueron empeorando, el esfuerzo excesivo realizado por los motores envejecidos había producido un sobrecalentamiento que provoco que se fundiera. La gente proponía soluciones disparatadas, todos hablando y opinando sobre cual era la manera de salir de allí. El capitán escucho las propuestas pero decidió mantener su plan inicial, o sea, esperar hasta que llegara el crucero para rescatarlos. Debieron ir a rescatarlos una vez que el barco detuvo su marcha. A las cinco horas recién de la detención de los motores, el barco de refuerzo arribó y todos pudieron retornar a sus rutinas. El problema fue producido básicamente por su antigüedad y falta de mantenimiento.

El principal sujeto de la historia es mi padre, Jorge. En ese entonces hacia poco se había recibido de Ingeniero Electromecánico en la Universidad de San Juan y lo más importante era dedicarse a algo que estuviera directamente relacionado con ello. La primera oferta de trabajo pareció cerrarle completamente a pesar de que requería mudarse de provincia, a un lugar totalmente desconocido y poco poblado. Hacía poco se había casado con mi mama, Mabel, en San Juan. Al mudarse, aun no tenían hijos, poseían esa libertad de recién casados, una típica pareja. Los hijos llegaron cinco años después cuando nació mi hermano mayor y luego le siguieron otros tres antes de mí. En ambas anécdotas, el principal se muestra con determinación para resolver los problemas, tanto el de las minas como el del barco, interesado por temas relacionados a la ingeniería.

Ambos, recuerdan esta experiencia tragicómica con mucha alegría y nostalgia. En su momento fueron algo dramáticas pero pudieron solucionarlo.

Historia de mi bisabuelo

Santiago Labarthe

Mi abuelo Antoine Labarthe, nació en pequeño pueblo de Francia en 1911, donde se crió y comenzó su fanatismo por la aviación.

Conoció a Laure Morel a muy temprana edad, la que un futuro iba a ser madre de sus hijos, Henry (1945) y Jules (1947).

Ya formado como piloto se unió a la Fuerza Aérea Francesa (Armée de l’air) en 1937, con la cual después rindió servicio a su país.

En el año 1939, si bien no combatió, usó sus habilidades como piloto para hacer reconocimiento aéreo del territorio virgen, a su vez poder detectar naves derribadas, y también fuerzas enemigas próximas a territorio francés.

Si bien era un avión de combate aire-aire, el usaba “Koolhoven FK 58”, debido a que este soportaba bajas temperaturas en su estructura y poseía gran autonomía de combustible. Esto era muy favorable para los vuelos de reconocimiento de campo.

En uno de sus tantos vuelos, fue atacado por una nave enemiga nunca reconocida, por lo cual se vio forzado a realizar un aterrizaje de emergencia en una zona despoblada del territorio francés. Su avión completamente incapacitado para volver a volar, lo obligo a estar dos días en este lugar, hasta que por suerte fue avistado por otro piloto aliado, el cual, al regresar a base, le envió ayuda.

Luego de este accidente estuvo fuera de servicio por un largo tiempo. Por lo cual le fue asignado el puesto de mecánico en uno de los talleres, ya que tenía un amplio conocimiento del tema.

Tras un tiempo en el taller y cansado de hacer este trabajo que no era su favorito, volvió a sus vuelos. En uno de estos sufrió otro ataque inesperado, el cual por suerte no lo derribo, pero si lo intimido y lo llevo a dejar el puesto de piloto. Él tenía un gran compromiso con la Fuerza Aérea, por eso mismo siguió ayudando en la parte de mecánica e instruyendo a nuevos ingresantes al rubro y también dando clases de vuelo a pilotos de novatos.

Finalizada la Guerra, nace su primer hijo Henry, en año 1945.

Y en 1947 nace su segundo hijo, Jules.

Debido a la situación crítica en el ámbito político, social y económico que te atravesaba Francia por esos años, gracias a la Guerra, Antonie decide partir hacia territorio Sudamericano con su mujer y sus dos hijos. Alojándose así en territorio argentino, en el cual, dejo de lado completamente sus conocimientos sobre aviación, dedicando su vida a la agricultura.

Establecido en una zona rural próxima a la ciudad de Buenos Aires, trabajo como empleado de una gran estancia donde ahorrando durante varios años pudo comprar un pequeño pedazo de tierra y comenzar a trabajarlo para él.

Lo que más le impacto del nuevo país fueron las grandes extensiones de tierra y su gran fertilidad para practicar la agricultura y la ganadería. Fascinado por la amplia costa argentina, en su tiempo libre se dedico a recorrerla, siempre y cuando el dinero y tiempo estuvieran a su favor.

Cumplida su mayoría de edad, Henry y Jules, parten hacia General Villegas, un pueblo ubicado en el Noroeste de la Provincia de Buenos Aires.

Ya establecido, Henry conoce a Rita Echave, con la cual contrajo matrimonio y tuvo a sus dos hijos, Oscar (1966) y Carlos (1970).

Perdidas en el extranjero

Luciana Perfetti

En Febrero de 1996 la familia Perfetti decidió hacer su primer viaje a Estados Unidos con el fin de divertirse, disfrutar tiem po en familia, relajarse y conocer este país. La familia estaba encabezada por Gustavo y Graciela Perfetti, con sus dos hijas Florencia, de 5 años, y Luciana de 2.

Comenzaron su viaje con un crucero que recorría varias playas paradisíacas del caribe. Era su primera vez en un crucero en familia, se divirtieron mucho y pasaron una muy buena experiencia. El viaje continuo en Chicago, que pasaron a visitar a un señor muy amigo de Gustavo, Mark, que trabajaba el, y a su familia y a conocer la ciudad. Pasaron mucho frío, ya que Chicago es muy ventoso y esta ubicado mas en el norte.

En Chicago Luciana y Florencia tuvieron la oportunidad de hacerse amigas de las hijas de Mark, jugaron y se divirtieron mucho. Este viaje también les sirvió mucho para empezar a emplear el inglés que las dos aprendían en el colegio, y a los padres les sirvió para empezar a aprender ya que no sabían más de lo justo y necesario para comunicarse.

Después de Chicago el viaje siguió en Miami. Allí, hicieron muchas compras, fueron a la playa y disfrutaron de la ciudad.

Alquilaron una camioneta para trasladarse cómodos. Un día, recorriendo, decidieron parar en el Shopping “CocoWalk” de Miami. Estacionaron el auto unas cuadras alejados de este, ya que la calle estaba llena de bares y restaurantes, y por lo tanto, repleta de autos. El Shopping era abierto a la calle y al aire libre. Algunos locales daban a la calle y otros estaban ubicados por adentro. Florencia y Luciana eran chicas tranquilas y se portaban bastante bien, pero no estaban tan interesadas en ir de compras, preferían divertirse, jugar y hacer cosas de niños. Igual tenían que ir al Shopping ya que no se podían quedar solas en la playa y así de paso iban de compras en busca de cosas nuevas, ya que en Estados Unidos se puede conseguir ropa a mejores precios y al estar en otro país, siempre podes ver cosas que no viste antes. Comenzaron a recorriendo la cuadra, viendo los diferentes bares, restaurantes y atracciones del lugar. Entraron al Shopping, recorrieron gran parte, mirando sobre todo que locales y cosas había y entrando a algunos de ellos. Compraron algunas cosas, también algo de comida para que las chicas se entretengan.

Luciana andaba en cochecito, aunque podía caminar, era preferible llevarla en carrito ya que se cansaba rápido. Florencia, en cambio, la acompañaba al lado del cochecito caminando.

Eran muy compañeras, se llevaban muy bien y se divertían mucho juntas. Claro que también, como todos los hermanos, tenían sus diferencias, discusiones y peleas. Pero cuidaban muy bien una de la otra. Así como Florencia cuidaba de Luciana por ser la mayor, también Luciana cuidaba de Florencia a su manera.

Después de varias compras y varias bolsas ya en mano, entraron a un local que daba a la calle llamado “GAP”, comenzaron mirando ropa, recorrieron el local, eligieron las cosas que más les interesaron y fueron a los probadores. Graciela se probó unas cosas, y después siguió Gustavo. No lo hacían al mismo tiempo ya que alguien debía cuidar de las chicas.

Gustavo estaba medio indeciso sobre un piloto. Le gustaba mucho pero no estaba seguro de comprarlo, llamó a su esposa para que le de una opinión, y Graciela se acercó al probador dejando a las chicas a unos metros. Los dos estaban indecisos acerca del piloto, lo miraban, daban sus opiniones y no sabían si comprarlo o no.

Graciela salió del probador y se encontró solo con el cochecito de Luciana vacío en el exacto lugar donde las había dejado.

Graciela se paralizó, la imagen era trágica, sus hijas no estaban, pero el carrito si. Se preguntaba que podía haber pasado, llamó a Gustavo, le dijo que deje todo y venga de inmediato porque las chicas ya no estaban. Empezaron a buscar por el local, tranquilos, con la esperanza de que estén ahí cerca y haya todo sido producto de una simple distracción, pero no hubo caso. Buscaron por todo el local y ahí no estaban. Desesperados salieron del local y recorrieron todo el Shopping.

Entraron a todos los locales, fueron por todos los lugares que habían recorrido previamente y también por los que no, se metieron en los baños, miraron en los bares de alrededor.

Gritaron sus nombre por todos lados y no las encontraban.

Graciela estaba bloqueada, en shock, no se podía acordar de cómo estaban sus hijas como para describirle a la policía y a la gente, que se acercaron a ayudar, y encima con la limitación del idioma, estaba desesperada y pensaba lo peor.

En esa época se podía encontrar en los supermercados envases de leche con nombre y foto de niños desaparecidos, y también se escuchaba hablar del famoso caso de Etan Patz, el niño que desapareció en Nueva York en 1979, que se había armado mucho revuelo por sus padres, activistas de la causa, pero aun así no se sabia nada de el. También se escuchaban casos de niños desaparecidos en la Argentina, y en muchos países del mundo. Y es por esto que lo padres se ponen muy nerviosos cuando pierden a sus niños de vista. Y también es por esto que les cuesta tanto dejarlos ir solos en la vía pública.

Con esta información en la cabeza, y la desesperación de no poder encontrar a sus hijas, los padres ya no sabían que hacer. Se juntaron varios policías y varias personas tratando de ayudar. ¿Aparecerán finalmente Florencia y Luciana? ¿Podrán continuar con su viaje y después volver a la Argentina? ¿Cómo se resolverá la historia?

Historia de mi abuela lidia

Estefany Lisset Flores Tavara

Esta historia comienza contando la infancia de mi abuela materna lidia viviendo en la hermosa ciudad del Cusco en Perú donde nació y vivió los mejores años de su vida hasta su adolescencia junto a su familia su padre, hermanos, tío y su madrastra. Y se desarrolla cuando lidia conoce a un joven limeño militar del cual se enamora y decide irse del Cusco a lima en contra de su familia, estableciendo su vida en lima y empezando a formar su propia familia y acostumbrándose a vivir en la capital donde llegaría a vivir toda su vida.

Al principio todo le parecía ir bien casada con un hombre el cual ganaba un sueldo generoso y les daba una vida feliz y cómoda, ocupando una clase social de clase media en lima pero todo cambia de golpe después del nacimiento de su cuarto hijo. Cuando su esposo conoce a una mala mujer motivo que lo hace abandonar a lidia y a sus hijos.

Lidia con cuatro hijos no podía quedarse con las manos cruzadas y decide trabajar en lo que sea para poder mantener a sus hijos y Salir adelante sin apoyo de nadie y sin decirle nada a su familia en el Cusco debido a su orgullo.

24 horas

Ramiro Martínez

La historia comienza cuando mi abuelo, Aldo Santos Baudi, a los 50 años de edad, comienza su día sin saber los problemas que afrontaría durante esas 24 horas Aldo desde muy joven estudió el oficio de tornero, y trabajo en diferentes fábricas durante su adolescencia y gran parte de su vida adulta. En 1972 formó una sociedad de trabajo llamada “Técnica Argentina” compuesta por tres socios.

La empresa se encargaba de diseñar y producir artículos de plástico, tales como envases y productos de basar y de ferreterías en general. Él, en ese entonces, era el encargado de construir las matrices, moldes donde se vierte la materia prima para luego poder fabricar el producto.

A finales de la década de los 70, la empresa ya se había establecido en el mercado, y los problemas pasaron de ¿cómo comprar maquinas? y ¿cómo conseguir clientes?, a no dar abasto con la demanda y la producción. Los tres socios estaban continuamente bajo una presión que parecía nunca acabar.

Pero a su vez, ellos habían pasado por una etapa de escasez de trabajo tal, que les había cambiado la perspectiva de la vida. El hecho de tener demasiado trabajo era una bendición y no podían darse el lujo de rechazarlo. Aunque esto provocase un exceso en el horario laboral. Y a su vez, estas decisiones implicaban dejar de lado aquellas cosas que más disfrutaban.

Los momentos de ocio y de descanso se redujeron considerablemente cada vez más y más.

Un 23 de Octubre de 1980, un día como cualquier otro, Aldo se despierta, desayuna, saluda a su esposa, se sube a su auto y sale a trabajar. Dos años atrás se le había diagnosticado presión alta, y el médico le debía recetado unas pastillas que tendría que tomar de por vida. Pero ese día, por alguna razón, no había tomado su píldora diaria correspondiente. Al llegar a la empresa se encuentra con tres trabajos nuevos, que se sumarían a la pila de trabajos atrasados por entregar.

Si bien en la fábrica se trabajaba desde las 8 de la mañana hasta las 12 de la noche, estaba divido por horarios y turnos.

El turno laboral de Aldo Santos Baudi, si bien terminaba a las 6 de la tarde, comenzaba a las 7 de la mañana ya que era él quien abría las puertas de la fábrica.

Aquel día, al finalizar su turno, atraviesa la puerta de salida, y una vez afuera, sufre un ataque de hipertensión originado por el intenso estrés al que estaba sometido diariamente. El hecho de que no haya tomado la pastilla de la presión aquel día, se convirtió en un factor crucial para el desenlace de la historia.

A pesar del estado físico en el que se encontraba, decide no pedir ayuda, para que nadie se preocupara. Se sube a su auto y se dirige a su casa, con los riesgos que esto implica.

La presión alta provoca fuertes dolores de cabeza, mareos y zumbidos en los oídos. Por este motivo no es recomendable manejar en este estado, ya que muchos sentidos no funcionan correctamente y es un peligro tanto para la vida del conductor como para los demás.

Al llegar a su casa, su esposa lo recibe, se da cuenta de su estado y deciden ir al hospital. En el viaje su estado físico empeora gradualmente, distintas partes de su cuerpo dejan de funcionar, sus brazos y piernas no responden. Cuando llegan al hospital, el doctor que los atiende realiza una serie de exámenes neurológicos para determinar qué áreas del cerebro fueron afectadas. Una vez terminadas pruebas se diagnostica que el paciente sufrió un ataque de hipertensión seguido de un ataque cerebro vascular. Aldo fue internado de inmediato y asistido por el equipo médico del hospital. Si bien nunca perdió el conocimiento la parte izquierda de su cuerpo no respondía a ningún estímulo y su capacidad de habla se había deteriorado.

Durante el primer mes de la internación no mostraba ningún tipo de avance, los doctores no creían que pudiera volver a caminar.

Pero gracias al apoyo de la familia, de los médicos y de su fuerza de voluntad pudo lograr dar sus primeros pasos a los dos meses del tratamiento. Al tercer mes obtuvo el alta médico, y pudo ir a su casa, donde continuó con los ejercicios de recuperación. A los seis meses caminaba por su cuenta con la ayuda de un bastón, y logró volver a manejar su Ford Falcon.

Una vez que se recuperó decidió jubilarse, ya que no estaba en condiciones de realizar el mismo trabajo estresante durante tantas horas. Se desvinculó de la sociedad “Técnica Argentina”. Y durante los siguientes 10 años, gracias a la reputación que había ganado a lo largo de los años, pudo trabajar por su cuenta desde la tranquilidad de su hogar como proyectista, es decir, se encargaba de realizar los planos de fabricación de productos y matrices. Pero esta vez él decidía con cuantos clientes quería trabajar y se dispuso tomarse la vida más placidez.

Hoy en día, a los 83 años de edad, logró conformar una empresa familiar liderada por su hijo, Marcelo. La empresa se llama “BauPlast” y se dedican al diseño y fabricación de productos de plástico. Mi abuelo, hasta el día de hoy, continúa realizando las matrices pero con la ayuda de un equipo de torneros, que alivianan su trabajo.


Docente: María Fernanda Guerra fue publicado de la página 35 a página45 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº57

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