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El esfuerzo como protagonista.

Stiegwardt, Andrea [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXIII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXIII

ISSN: 1668-1673

XXII Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XV, Vol. 23, Agosto 2014, Buenos Aires, Argentina | 219 páginas

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Resumen:

La capacidad creativa, la intelectualidad o la imaginación, sólo son parte de un proceso en el que intervienen el esfuerzo y la buena predisposición. Ya lo dicen conocidos eslóganes: “Impossible Is Nothing” o “No Limits”.  

Palabras clave: esfuerzo - participación - dedicación - autosuperación - predisposición - capacidades - procesos. 

Soy la menor de tres hermanos y la única mujer. Nacidaen el seno de una familia patriarcal austríaco-alemana, inmigrante de la Segunda Guerra Mundial, crecí bajo el mandato del “deber ser” menos inteligente y menos capaz que los hombres de la familia a fin de poder servirles, cuidar y atender con buena disposición. Como es de imaginarse en épocas modernas, al crecer decidí hacer caso omiso de semejante dogma familiar.

Sin embargo, tuve la suerte de confirmar con el transcurso de los años que mis hermanos realmente son personas brillantes y dignas de mi admiración. Desde niños fueron sagaces, cultos, elocuentes y aún poseen esas características y muchas más. Desde que yo era pequeña uno de ellos escribe asombrosamente bien y el otro pinta y dibuja de manera excepcional. Yo nunca fui tan inteligente, ni tan buena escritora, ni tan inspirante artista. No tengo esa misma astucia ni otras de sus tan maravillosas cualidades, pero siempre tuve una firme voluntad y, como desde pequeña los admiré, supe con el paso del tiempo que debería esforzarme mucho si quería parecerme tan sólo un poco a ellos, o a alguno de los dos.

Y crecí. Y me esforcé en mis estudios. Y me esforcé en mis prácticas profesionales. Y me esforcé en mi vida. Y me esforcé. Hoy tengo una vida profesional activa y una actividad docente, la cual me genera enormes satisfacciones. Cada comisión que se va armando en cada cuatrimestre tiene su propia vida, una energía dada por la dinámica única y exclusiva que le dan esos alumnos que la están transitando. Y en el aula los veo a ellos. Veo a los alumnos que les cuesta y veo a los que tienden a desanimarse; pero cuando los miro y cuando les hablo sé también que pueden aprender a la par de otros alumnos que tal vez son más astutos, y que inclusive pueden hacerlo mejor. La capacidad creativa, la intelectualidad o la imaginación, sólo son parte de un proceso en el que intervienen el esfuerzo y la buena predisposición. Ya lo dicen conocidos eslóganes: “Impossible Is Nothing” o “No Limits”. Me encantan. Reconozco que suenan a cliché, pero para mí suenan a esa esperanza que, como dice la antigua frase, “es lo último que se pierde”.

Esto no aplica solamente en las materias que enseñamos sino en el camino de la vida profesional. Creernos capaces de llevar adelante aquello en lo que trabajamos día a día. Creerlo posible. ¿Es relevante no haber nacido con las mejores habilidades para resolver ciertos problemas? No, todo se puede aprender. Sólo hay que tener voluntad y desearlo. Hoy, en este mundo maravilloso en el que vivimos, si hay algo de lo que no podemos renegar es de la falta de oportunidades para poder estudiar. Desde un curso de oratoria hasta un curso de liderazgo, todo lo podemos aprender. Pero nada se logra sin esfuerzo.

El título universitario debería ser para el estudiante más que la llave de acceso al mundo profesional, debería contener la satisfacción personal de haber realizado un gran esfuerzo y, sobre todo, de reconocer lo aprendido y transitado en aquel largo camino. Habrá estudiantes a los que dicho trayecto les habrá costado un poco más, o un poco menos, pero: sin noches sin dormir, sin horas de lectura (virtual o en papel), sin apuntes leídos en algún transporte público subrayados y marcados una y otra vez, sin nervios por una entrega o por un final, no creo que haya un profesional capaz de llevar adelante una actitud que guíe sus propios pasos.

Decidí narrar un caso real experimentado en el aula que creo resulta elocuente para exponer mi punto de vista. Este relato explica cómo, una vez más, el esfuerzo le gana a la astucia que habilita en ciertas instancias a creer que algo se puede resolver sin trabajar:

- Tras la consigna de un tema visto y desarrollado en clase, un grupo de alumnos hizo entrega de su primer trabajo práctico el cual resultó, sencillamente, un desastre. Fue tal mi indignación que no pude comprender si me estaban faltando el respeto o si, simplemente, pensaban dejar la materia. Eran tantas las palabras mal escritas que no lograba leer una oración completa otorgándole algún sentido. La consigna no había sido respetada, el “copy paste” con el mismo error se daba en cuatro carillas y no se comprendía absolutamente nada. Era literalmente un desastre.

Reuní a estos alumnos y les señalé todos los errores, no alcanzaba sólo con desaprobarlos. Se disculparon y resolvieron disolver el grupo. Cada uno se insertó en un grupo nuevo y, obviamente, debieron rehacer el trabajo para que les permitiera continuar cursando la materia. Tres de ellos se acercaron para hablar conmigo personalmente y de manera individual; sólo uno no lo hizo. Entre sus disculpas surgían frases como “yo nunca le entregaría algo así”, “yo no trabajo así” o “ya lo va a ver en mi próxima entrega”; por lo cual deduje que ninguno de estos alumnos había participado en la elaboración de aquel trabajo y que el tema era peor aún, nadie lo había revisado antes de hacer la entrega final.

El problema era mayor de lo que imaginaba. Sólo uno de ellos había elaborado el trabajo grupal: sin participación de sus compañeros, sin aportes, sin miradas críticas que permitieran presentar un mejor desarrollo; absolutamente nadie más había trabajado. Sólo uno de ellos se había esforzado.

Entonces el problema se revirtió, ya no se trataba de un trabajo práctico mal presentado sino de una única persona a la que le costaba comprender y aplicar lo aprendido y que, como detalle no menor, había elaborado él sólo los contenidos en nombre de cuatro alumnos. Y se trataba también de otras tres personas que habían creído que podrían aprobar la materia depositándose en manos de otro sin trabajar, ni leer, ni esforzarse. Otra vez el desastre, pero invertido. Sus excusas de enfermedades y ausencias a clase decididamente no alcanzaron.

Descubierto esto, me esforcé como docente para que quien desarrolló el trabajo práctico en nombre de todos sus compañeros pudiera esforzarse como alumno en estudiar, en comprender y en aprender. Se notaba que, a pesar de sus dificultades, lo seguía intentando.

En la primera fecha del examen final (al finalizar el cuatrimestre), de esos cuatro alumnos que habían compuesto el primer grupo éste sólo se presentó a rendir y finalmente aprobó, pues había estudiado. Definitivamente se trataba de un alumno que se esforzaba y que, probablemente, lo hace a diario en todos los aspectos de su vida. -

Está en nosotros, los docentes, poder transmitir algo que brinde las herramientas necesarias para que el alumno sea un profesional preparado tanto en los conocimientos adquiridos como en la dedicación y el esfuerzo a la hora de salir a un mundo laboral competitivo y real. Y está en nosotros también estar atentos a los cambios y progresos.

Y yo me sigo capacitando para enseñar: busco información actualizada de manera constante y leo tanto como puedo para encontrar más o mejor información sobre los temas que expongo. Porque cuando la rueda se frena sus componentes se oxidan.

En lo personal sigo admirando la creatividad e intelectualidad de mis hermanos ya que son la guía del camino que deseo recorrer. Nunca agoto mis esfuerzos porque, por suerte, aún siento que no los alcanzo. Pero sé que todo lo que obtengo en mi vida no es dado sino adquirido y que, en esa sutil diferencia, está mi impronta y aquello que siempre tendré para enseñar y transmitir a mis alumnos.

Abstract: Creative ability, the intelligentsia or imagination,are only part of a process that involves effort and good will. Already known slogans say: “Impossible Is Nothing” or “No Limits”.

Keywords: Effort - participation - dedication - self - improvement - predisposition - capacities - processes.

Resumo: A capacidade criativa, a intelectualidade ou a imaginação,só são parte de um processo no que intervêm o esforço e a boa predisposição. Já o dizem conhecidos slogans: “Impossible Is Nothing” ou “Não Limits”.

Palavras Chave: esforço - participação - dedicação - predisposição - capacidades - processos - auto aperfeiçoamento.

(*) Andrea Stiegwardt: Lic. en Comunicación Social, orientación Comunicación Institucional (UCES). Docente de la Universidad de Palermo en el Departamento de Comunicación Corporativa - Empresaria de la Facultad de Diseño y Comunicación.


El esfuerzo como protagonista. fue publicado de la página 54 a página56 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXIII

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