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El desafío de la corrección de Proyectos de Graduación

Pagani, Gabriela [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Actas de Diseño Nº17

Actas de Diseño Nº17

ISSN: 1850-2032

IX Encuentro Latinoamericano de Diseño “Diseño en Palermo” V Congreso Latinoamericano de Enseñanza del Diseño Comunicaciones Académicas

Año IX, Vol. 17, Julio 2014, Buenos Aires, Argentina | 256 páginas

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Introducción

En general, los estudiantes a lo largo de su carrera no desarrollan trabajos donde deban hacer conocer su voz sobre las cuestiones que se les plantean. Suelen encarar producciones académicas donde priman las visiones de distintos autores o la de los propios docentes.

Cuando deben encarar sus proyectos de graduación o tesis de grado se encuentran frente a una tarea absolutamente distinta, ya que se les pide un trabajo que: realice un aporte a su disciplina; que construya conocimiento; y que exprese una toma de posición con respecto a determinado tema. Esta tarea, algunas veces, parece imposible; sin embargo con un acompañamiento adecuado lo logran con distinto nivel de éxito, pero lo logran. Aquí comienza otro de los desafíos, que los docentes que deben evaluar esas producciones se despojen de posturas personales y preconceptos.

La propuesta de la creación de un equipo de evaluación de Proyectos de Graduación (PG) por parte de la Facultad e Diseño y Comunicación de la Universidad de Palermo (UP) apunta justamente a lograr que el alumno tenga una devolución de su trabajo que le permita seguir consolidando su voz profesional y que este último paso la obtención de su título, también, sea una instancia de aprendizaje.

El modelo que desarrolla la mencionada Facultad obliga a los docentes que realizan la evaluación, principalmente, de los aspectos disciplinares a desplegar una escucha activa caracterizada por un ejercicio donde el receptor se ubica permanentemente en el lugar del emisor para entenderlo. A partir de allí, la evaluación de las propuestas se hace desde distintos ángulos: la producción propiamente dicha, la trayectoria académica del alumno, su historia personal y su historia profesional, en caso que la tuviera. Este enfoque constituye para el docente evaluador un trabajo muy rico que lo obliga a adentrase en temas que no siempre maneja en profundidad, lo que lo lleva a investigar, y a poner en un lugar de revisión permanente su propios puntos de vista.

La experiencia del equipo de evaluación de PG muestra que la etapa final de la carrera de grado no sólo invita a los alumnos a dejar su lugar de comodidad sino también a los docentes que deben aprobarlos.

El contexto

La tasa de egresantes en el sistema universitario argentino es un tema crítico. En este sentido basta señalar que en el año 2009 ingresaron a carreras de pregrado y grado, cerca de 388.000 alumnos mientras que egresaron 98.000 aproximadamente. (Ministerio de Educación de la Nación, 2010, p. 40) Como todo fenómeno los motivos de esta fuerte diferencia entre ambas puntas de proceso tiene múltiples causas. Una de ellas, es la dificultad de los estudiantes para encarar sus proyectos de graduación.

¿Por qué sucede esto? Tampoco podría darse una respuesta que asocie el tema a una sola variable. A juicio de la autora de este artículo, la principal sería que a lo largo de la carrera, tanto docentes como alumnos anidan en espacios tapizados de certezas, donde los resultados son mediados en función del conocimiento de conceptos y teorías de autores considerados referentes en cada una de las disciplinas.

Tampoco se ejercita lo suficiente la opinión crítica. Si bien existe una conciencia de la necesidad de formar profesionales críticos, los espacios donde los alumnos muestran su visión personal están más vinculados a la creación y la expresión y en menor medida a la construcción de conocimiento.

De ninguna manera esta postura implica dejar de lado el aprendizaje teórico, sino ponerlo en otra perspectiva para que los proyectos que se encaran al final de la carrera de grado, puedan abordarse desde un lugar más conocido.

El concepto de evaluar como proceso de aprendizaje

Los proyectos de graduación ponen a los alumnos frente a este al desafío de construir conocimiento y de expresar  sus posturas como futuros profesionales; y obliga a los docentes a recordar que evaluar no es calificar.

La calificación está asociada a una serie de supuestos que no siempre se dan en la realidad: que él que califica es objetivo y que todo es susceptible de ser medido con un patrón común que permite eliminar las zonas grises.

Esta concepción deja de lado aquellos aspectos fundamentales para el crecimiento de cualquier disciplina como los planteos exploratorios y cualitativos, muchas veces imprecisos, la elaboración de nuevas hipótesis, o las miradas nuevas. En contraposición, la evaluación es un instrumento de intervención y no de simple constatación. (Alonso Sánchez, Gil Pérez y Martínez Torregrosa, 1996, p. 18).

A su vez, la evaluación para convertirse en un instrumento de aprendizaje debe brindar una orientación e impulsar el trabajo de los estudiantes, y ser percibida como una ayuda, no como un juicio.

Una característica central de la evaluación es que debe ser integral: debe incluir los aspectos conceptuales, los procedimientos y las actitudes del alumno. En este sentido, Alonso Sánchez, Gil Pérez y Martínez Torregrosa consideran que:

Hay que romper con la habitual reducción a aquello que permite una medida más fácil y rápida: la rememoración repetitiva de los conocimientos teóricos y su aplicación igualmente repetitiva a ejercicios de lápiz y papel. Se trata de ajustar la evaluación –es decir, el seguimiento y la retroalimentación– a las finalidades y prioridades establecidas para el aprendizaje de las ciencias. (1996, p. 19)

Otro aspecto es el carácter individual de la evaluación y su carácter de largo plazo. No estamos frente a la observación de quien hace mejor las cosas en relación a otro , sino de ver quienes consiguen hacer las cosas bien como resultado de un proceso sostenido a lo largo del tiempo y que a la vez sea integrador de los aspectos aprendidos por esa persona en función de sus habilidades particulares. Aquí también se debe remarcar la necesidad de que las evaluaciones a lo largo de los procesos articulen saberes para evitar que los alumnos sólo aprendan para pasar una prueba puntual.

En todo proceso de aprendizaje se debe comprender que el error es parte del mismo proceso, para ello es fundamental que el alumno entienda esto y que las experiencias le permitan rectificar aquellas ideas erróneas; y al mismo tiempo tenga la capacidad de visualizar él mismo sus avances (Alonso Sánchez, Gil Pérez y Martínez Torregrosa, 1996, p. 20).

Proyecto de Graduación: un puente entre la vida estudiantil y profesional

A continuación, nos detendremos en el modelo elegido por la Facultad de Diseño y Comunicación de la UP para que los alumnos elaboren sus PG. Para recibir su título de grado o postítulo, los alumnos deben cumplir un el último requisito académico: elaborar un trabajo que les posibilite mostrar “los conocimientos incorporados a lo largo de la etapa universitaria, en una producción singular que permita vislumbrar el perfil del incipiente profesional, en un marco de creatividad, innovación, solidez de lenguaje académico, fundamentación, reflexión y aporte profesional” (Facultad de Diseño y Comunicación, 2012; p. 10).

El objetivo es que a través de su PG el futuro egresado tenga una referencia, tangible, de su propio proceso académico a través de un producto destinado no sólo al comité de evaluación de la Facultad sino también a los profesionales del área al que se incorporará a partir del cierre del ciclo de formación de grado o postítulo. En resumen, este proyecto apunta a mostrar la madurez del estudiante para incorporarse al mercado laboral cumpliendo los estándares requeridos en su campo específico (Facultad de Diseño y Comunicación, 2012; p. 11).

Desde hace algunos años para acompañar a los alumnos en el proceso de elaboración de su trabajo final de grado, se estableció una modalidad a través de la cual a lo largo de dos materias cuatrimestrales –Seminario de Integración I y II– desarrollan la tres cuartas partes del mismo. Esto permite que cuenten con la mirada permanente y el asesoramiento metodológico de un docente para encarar la elaboración del PG de manera ordenada y sistemática. Asimismo, todos los docentes de la carrera deben brindarles apoyo en los aspectos relacionados con el contenido disciplinar.

Finalmente, los alumnos deben entregar en plazos establecidos la versión final de sus Proyectos de Graduación, los que son evaluados por un equipo de profesores que comparten criterios comunes para la lectura de los trabajos y los puntos que serán motivo de charla con los autores de los PG en el ámbito de los coloquios, con los que se cierra esta etapa o en encuentros donde se les marcan los aspectos a reforzar en caso que los trabajos no alcancen el nivel requerido y deban reentregarse. Esta metodología está permitiendo que se incremente la tasa de graduación y se disminuya significativamente el fracaso académico en el último año de cada carrera (Facultad de Diseño y Comunicación, 2012; p. 11). Paralelamente, la Facultad cuenta con un volumen de producciones académicas que brindan al estado del arte de muchos temas aportes muy interesantes y disparadores de reflexiones en el ámbito de las distintas disciplinas muy enriquecedores.

La evaluación de los PG

A partir del año 2011, se creó un equipo integrado por docentes de las distintas carreras que se dictan en la Facultad de Diseño y Comunicación cuya función es evaluar los aspectos disciplinares de los distintos proyectos. Esta evaluación se suma a otras realizadas por docentes que hacen foco en los aspectos metodológicos y formales de las distintas presentaciones.

El equipo se reúne una vez por semana a lo largo de cinco horas. Esta mecánica permite una interacción de los miembros que fortalece dos aspectos de la evaluación: a) la mirada interdisciplinar, porque cuando los PG utilizan abordajes interdisciplinarios la charla entre docentes permite una devolución más rica y b) la detección de debilidades que exceden un trabajo puntual y representan aspectos para mejor en general. Este segundo punto constituye un aprendizaje a nivel institucional y el punto de partida para la elaboración de acciones colectivas para superar estas falencias.

Como señala Nicolás García Recoaro, integrante del equipo de evaluación, un tema para remarcar es que con esta metodología se construyó “un ámbito donde se viven actualizando reflexiones y líneas de fuga que se disparan a partir de la lectura de los Proyectos de Graduación”. Los integrantes del equipo de evaluación son los encargados de la devolución final a los alumnos, durante un coloquio colectivo que se organiza por área disciplinar. Esto también constituye una diferencia metodológica con respecto a la utilizada en la mayoría de los casos: la defensa. Esta elección favorece las condiciones en que se realiza la comunicación de la evaluación ya que no se genera un diálogo cuyo eje son las debilidades del trabajo sino sus las fortalezas. Por otra parte, se genera un clima más propicio para que el alumno pueda realizar una autoevaluación de su trabajo, sin la presión de un tono de juzgamiento característico de los tribunales académicos. El docente también se siente más cómodo para construir una última instancia formal de enseñanza en el ámbito de la carrera.

Por otra parte, el que sean colectivos propicia el intercambio de reflexiones entre los futuros graduados entre sí y con los docentes, en el marco de un diálogo entre pares desde lo disciplinar, con distintas trayectorias y evoluciones profesionales.

A modo de cierre

El rol de evaluador debe ser entendido por el docente como una herramienta más de enseñanza en todos los contextos en que desarrolla su función. En el caso de los PG debe comprender que la evaluación debe realizarse desde un lugar absolutamente despojado del concepto de calificación.

La calificación se relaciona con referencias rígidas y en la producción inédita y en la investigación –base de los de trabajos de graduación–, lejos de colaborar con el crecimiento académico del futuro profesional, lo limita.

Esto obliga al docente evaluador a entender que la corrección de este tipo de trabajos requiere flexibilidad y la construcción de marcos institucionales particulares que deben renovarse de manera continúa.

Por último, es importante recordar que la calidad en la producción y, también , en la evaluación de los PG son la base del crecimiento de la producción académica de las distintas disciplinas.

Referencias bibliográficas

Alonso Sánchez, M.; Gil Pérez, D y Martínez-Torregrosa J. (1996) Evaluar no es calificar. La evaluación y la calificación en una enseñanza constructivista de las Ciencias. En Investigación en la Escuela, Nº 30, pp.15-26. Sevilla: Diada Editora.

Cuervo, M. y Massafra, M. (2012) Proyecto de Graduación: consolidación y aportes del Equipo de Evaluación. En Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº XIX pp. 212 -217. Buenos Aires: Centro de Estudios en Diseño y Comunicación. Universidad de Palermo. Facultad de Diseño y Comunicación (2012). Escritos en la Facultad Nº 73. Buenos Aires: Centro de Estudios en Diseño y Comunicación Universidad de Palermo.

Ministerio de Educación de la Nación (2010) Estadísticas Universitarios. Anuario 2009. Buenos Aires: Ministerio de Educación de la Nación.

Abstract:

Graduation Projects (PG) are a challenge for students because they are one of the first areas where they should make their voices heard as professionals and, in turn, to evaluate teachers that since they have to shed their own eyes to properly analyze the proposals of students. The work presented describes the author’s experience in this regard as a member of the Assessment Team PG School of Design and Communication at the University of Palermo and tries to show the understood assessment as another possible instance of learning.

Keywords:

Project of Graduation - Evaluation criteria - Learning process - Teacher - Student.

Resumo:

Os Projetos de Graduação (PG) são um grande desafio para os estudantes porque constituem um dos primeiros âmbitos onde devem fazer escutar sua voz como profissionais, e, ao tempo, para os professores que avaliam já que devem despojar-se das suas próprias miradas para poder analisar adequadamente as propostas dos estudantes. O trabalho que se apresenta descreve a experiência da autora neste sentido como integrante da Equipe de Avaliação de PG da Faculdade de Design e Comunicação da Universidade de Palermo, e intenta mostrar como a avaliação compreendida como uma instancia mais do processo de aprendizagem.

Palavras chave:

Projeto de Graduação - Critérios de avaliação - Processo de aprendizagem - Professor - Estudante.

(*) Gabriela Pagani.

Periodista y Comunicadora Social (UNLP). Posee un Posgrado en Opinión Pública (FLACSO). Actualmente es maestranda en Sociología (UCA). Profesora de la Universidad de Palermo en el Departamento de Comunicación Corporativa - Empresa y el de Investigación y Producción en la Facultad de Diseño y Comunicación de la Universidad de Palermo.

(**) El presente escrito fue presentado como conferencia dentro del Tercer Congreso Latinoamericano de Enseñanza del Diseño (2012). Facultad de Diseño y Comunicación, Universidad de Palermo, Buenos Aires, Argentina.


El desafío de la corrección de Proyectos de Graduación fue publicado de la página 209 a página211 en Actas de Diseño Nº17

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