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La no-imagen. Simbología e identidad de los espacios del anonimato

Lozano Prieto, Andrés Felipe

Escritos en la Facultad Nº1

Escritos en la Facultad Nº1

ISSN: 1669-2306

Presentación de Proyectos de Tesis. Foro de Investigación. Maestría en Diseño Institucionalización de la construcción de saberes disciplinares.

Año I, Vol. 1, Marzo 2005, Buenos Aires, Argentina | 38 páginas

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El siguiente proyecto de tesis pretende como tarea estudiar el comportamiento actual de la imagen dentro de los no-lugares.

Para ello, el desarrollo del estudio gira en torno de tres pilares fundamentales: los espacios contemporáneos denominados como no-lugares, la teoría de la imagen y el método de negación.

A partir de estudios culturales contemporáneos se pretende desarrollar el concepto de la no-imagen como la denominación que merecen las nuevas simbologías surgidas a partir de los espacios hodiernos conocidos como no-lugares. Una imagen que sólo existe para ser leída de una forma predeterminada y para referirnos al ideal de una actividad o espacio reconocido, una noimagen que carece de enunciado. La vaciedad de la imagen.

El primer concepto a tener en cuenta es el de no-lugar, para lo cual no sólo se ha tomado como guía los estudios culturales realizados por Marc Augé sino a otros autores que hablan de la problemática actual de los espacios contemporáneos. Gran parte de este abordaje es alimentado no sólo por textos académicos sino también por realizaciones de artistas, fotógrafos, cineastas, comediantes, novelistas, que han previsto en los no-lugares el futuro de las relaciones personales.

La actualidad ha replanteado el concepto de lugar y lo ha desvirtuado de sus componentes, tanto es así, que para aprehenderlo como propio, le ha agregado factores nuevos que re-generan el lugar con nuevas características. Este continuo movimiento se ve reflejado en una serie de itinerarios, encrucijadas y centros de encuentro, de partida y llegada. Movimiento sin cesar que es el que hace girar el mundo en términos antropológicos; nuestro mundo, nuestra cultura y sociedad. Para trasladarnos de un lugar a otro y cumplir con las tareas asignadas particulares de nuestra vida necesitamos caminos, vías, medios de transporte, estaciones, centros comerciales, mercados, plazas, que son la cuantificación de superficie y volumen de una invisible maraña de hilos por donde nos desplazamos; unas rutas que no vemos pero que son las que nos comunican con los otros, aunque muchas veces ese contacto y comunicación que se efectúa termine siendo entre el individuo y una imagen de sí mismo.

Partiendo del lugar como un espacio de identidad, relacional e histórico, un espacio que no puede definirse como espacio de identidad, ni como relacional, ni como histórico, se definirá entonces como un no-lugar. (Auge, Marc,1992, Los no lugares. Espacios del anonimato, Ediciones Gedisa, Barcelona).

Estos espacios no sólo tienen una definición antropológica en común, sino que también pueden ser identificados por su identidad visual. Una de las características más significativas del nolugar es que no postula ninguna sociedad orgánica, es el contrario de lo social particular y localizacional, por eso no es de extrañar el increíble parecido que puede existir entre ellos sin importar el punto del globo donde se encuentren. El no-lugar desarrolla una simbología y una lectura muy especifica, no sólo aquella que habla de la particularidad del lugar sino también aquella que grita la voz del consumo. Sumado a ésto tenemos la soledad y el individualismo que el viajero/usuario experimenta, así como la perdida de su propia identidad dentro de los nolugares, esto hace a la vez que su óptica sea diferente de la que usualmente utiliza dentro de su contexto personal. Visualmente los no-lugares tienen una belleza y una armonía que no solo radica en la complejidad arquitectónica del espacio, (aunque este es un factor crucial que determina no solo la funcionalidad sino también la confortabilidad) sino que dicen más de lo que a primera vista se muestra, su complejidad sólo puede ser puesta a la luz después de un detenido escrutinio de su forma pero particularmente de las actividades que se generan dentro de ellos.

Solamente teniendo en claro la óptica del viajero /usuario que se desenvuelve en su “interior”, se puede llegar a tener un concepto más claro de su identidad. Se señala interior entre comillas, porque el interior de una autopista no es exactamente el interior de un espacio cerrado. Un ejemplo de identidad, incluso en estos espacios de alta velocidad, son las descomunales vallas que acompañan e inundan el paisaje durante el trayecto. A estas imágenes que hablan sin contenido y que tienen una lectura particular son las que se pretende denominar como no-imagen.

El objetivo general del proyecto es el de definir y desarrollar el concepto de no-imagen junto a sus aplicaciones en el diseño gráfico y en la teoría de la imagen. Por consiguiente el segundo concepto del que el proyecto se alimenta se inscribe dentro de la teoría de la imagen. En este caso se ha seleccionado en particular una categoría de la imagen dentro del género de imágenes como “representación” visual. Este es el caso de la imagen “gráfica”, donde un tercero concibe esta imagen utilizando otras imágenes primarias, concibiendo un híbrido, un producto que cuenta generalmente con un texto que habla y que por su naturaleza de producto no es necesaria la representación de objetos racionales, es decir puede ser abstracta o particularmente ficticia. La característica particular y reconocible de esta imagen es que pretende comunicar un mensaje dentro y por sí misma. La imagen gráfica tiene un carácter industrial y es la primera que se produce de esta forma. Cientos de miles de copias pueden salir de un original y con una increíble distribución mediática llega a incontables personas, pero es éste su punto más atractivo y a la vez más preocupante, que al pretender una vocación comunicacional, esta imagen se queda muchas veces en lo meramente técnico y formal propio de su retórica. Pero esta situación no adviene per se dentro de la imagen, son sus hacedores los que la inflan de esta cualidad, y ellos a su vez son inflados de instrumentalidad desde su enseñanza, y la enseñanza por su parte es inflada por el mercado que demanda mas imágenes de este tipo. Un círculo vicioso donde la imagen gráfica va y viene como transacción comercial.

En el trabajo planteado se quiere ahondar en el estudio de la imagen, por medio de la observación y el estudio de la actualidad a través de la yuxtaposición (no oposición) de algunas de sus características. La palabra imagen es un ejemplo de lo difícil que es dar forma a un concepto debido a la polisemia de la palabra misma, por lo tanto el proyecto se refiere a un tipo de imagen “gráfica” y a un entorno específico (el no-lugar). El acto negativo en este caso planteado como tercera parte fundamental en el desarrollo del proyecto no es opositor, por lo tanto, la no-imagen no es la oposición o contradicción de la imagen en su generalidad.

El no, no es una antisemia, ni una negación y mucho menos una prohibición, es un no con cualidades particulares. La imagen tampoco es cualquiera, es una imagen que “alguien” realizó, con un “algo” por decir y un “donde” para estar. La misma imagen por la que varios han apostado hasta el extremo de hablar de una civilización de la imagen (conjetura apresurada), sucesora y aniquiladora de la civilización de la escritura.

La hipótesis del proyecto consta de la siguiente estructura: “La no-imagen puede ser la denominación que merecen las nuevas simbologías surgidas conjuntamente con la identidad de los espacios contemporáneos conocidos como no-lugares”. Insisto, la negación no es un calificativo negativista de la imagen, es un apéndice, un estado de la imagen si se prefiere.

La no-imagen no es una imagen virtual. Es real y si se insistiera en utilizar este término lo podríamos llevar a cabo solamente dentro del análisis del mensaje de la no-imagen. Signos y contenidos virtuales dentro de la imagen. Pero lo que la no-imagen representa es una concepción trabajada de la realidad. La noimagen representa algo que “no existe”, aunque la mirada diga lo contrario, es decir es la imagen de la utopía, de lo presuntamente alcanzable. De lo irrealizable.

Pero si el no-lugar no es un lugar virtual porque existe hasta el punto que podemos dar fe de ello cada vez que salimos o volvemos de casa ¿Por qué se quiere insistir tanto en el tema de nolugar? ¿Por qué se trae a colación conceptos que en la enseñanza del Diseño Gráfico nunca se les nombra? ¿Por qué se considera necesaria la no imagen? Los no-lugares son el lugar de nuestra vida actual y prontamente su definición ha avanzado a otros espacios que no se les consideraba de esa forma. Lo mismo pasa con la no-imagen. La noimagen encuentra su arquetipo dentro del no-lugar, como si éste fuera un museo para ella, pero la no-imagen también ha transgredido esta materialidad para desplazarse a otros soportes.

Pero que no se confunda la no-imagen con la imagen publicitaria.

Aunque en el desarrollo de los conceptos que hacen parte de la definición se analice la obra del publicista, la noimagen tampoco es una palabra de moda para referirse a la publicidad.

La no-imagen se encuentra en el diseño gráfico por lo tanto se encontrará en la imagen publicitaria pero no es a ella directamente a la que se quiere referir. La no-imagen deja de representar al “soy yo”, representa al “yo seré”; no mas “estoy aquí” pero tampoco un “no estoy”, la no-imagen habla de un “allá estaré”. Una mentira plácida, un murmullo adormecedor, la imagen perfecta que existe pero que nunca viviremos. La imagen que ha sobrevivido y que aún compite en la era de lo visual, la era de la pantalla.

Para llevar a cabo los objetivos del proyecto se utilizarán diferentes tipos de abordajes. Para analizar la definición dada sobre los no-lugares por parte de las áreas visuales, el relevamiento de fuentes se desarrollará de la misma forma que en la búsqueda de teoría e información de los textos académicos, es decir por medio de fichas bibliográficas que faciliten el orden de las citas y de los ejemplos. Por otra parte en el caso de identificar la identidad de los no-lugares por medio de su iconografía, simbolismos e imaginarios es necesario un plan de inmersión y observación del medio. Para este punto se han seleccionado distintos tipos de no-lugares; el trabajo de campo en este caso se realizará en Argentina y Brasil mayoritariamente pero se espera poder contar con datos de otros no-lugares en otros países de América.

A su vez el proyecto pretende desarrollar resultados que proporcionen información a diversos ámbitos, entre ellos principalmente a la disciplina del diseño gráfico, como fuente de datos para la enseñanza sobre el desarrollo de la imagen y de la simbología urbana dentro de la comunicación visual. Se planea también brindar conceptos de evaluación y crítica para las áreas visuales que elaboren temas concernientes al no-lugar y la noimagen.

En el área de la fotografía la incursión del proyecto se ofrece como fuente teórica para la captura de imágenes o bien, como guía de análisis para posibles proyectos fotográficos. También se pretende colaborar en el estudio de vanguardias contemporáneas y aportar a la investigación de imaginarios urbanos. En este caso es la antropología y los estudios culturales, los ámbitos a los que el proyecto quiere llegar.

El resultado final que se espera obtener es el de un concepto sólido que contribuya a los modelos de análisis de imágenes gráficas con ejemplos y definiciones propias. Documentar sobre las interpretaciones que se han dado sobre el tema sirve de ayuda a la hora de aclarar definiciones que faciliten su entendimiento, no solamente las de no-imagen sino también las de nolugar.

Por lo tanto concretar la identidad visual de un no-lugar dentro de una serie puntos que sirvan para guiar el desarrollo de la interpretación de la no-imagen permitiría crear un desarrollo teórico para generar las herramientas proyectuales y críticas de la imagen.

Crear un puente entre ensayos antropológicos, estudios culturales, apreciaciones artísticas y otros entornos hacia el diseño grafico es lo que se procurará en la producción del proyecto. La evolución de conceptos ya establecidos dentro de nuevos espacios genera a su vez nuevos conceptos que deben ser revalorados para su interpretación y manejo. Definir adecuadamente estos planteamientos permitirá la conveniente praxis del diseño y así evitará la continua enunciación sin enunciado.


La no-imagen. Simbología e identidad de los espacios del anonimato fue publicado de la página 21 a página23 en Escritos en la Facultad Nº1

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