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Maximiliano Hernández Martínez: campesino, militar, gobernante y dictador

Preza Medrano, Marcela

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº64

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº64

ISSN: 1668-5229

Ensayos Contemporáneos. Edición XIII br r nEscritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2014 r n

Año XI, Vol. 64, Noviembre 2014, Buenos Aires, Argentina | 98 páginas

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Introducción

El actualmente conocido como tirano Maximiliano Hernández Martínez nació de padres campesinos el 29 de octubre de 1882, en el seno de una familia muy sencilla que se radicó en la ciudad de San Matías La Libertad, departamento aledaño a la capital salvadoreña. Max, como era mayormente conocido antes de su llegada al poder, tuvo que moverse hacia la capital para conseguir la oportunidad de ingresar a un colegio, llevó a cabo sus estudios académicos en la capital salvadoreña con la ayuda de su tío tras la muerte de sus padres, pasaron los años hasta que éste terminara sus estudios escolares y se graduara de bachiller. Al terminar su bachillerato se trasladó a Guatemala en donde inició su vida militar, la cual marcaría el resto de su vida, ya que posteriormente se convirtió en su vocación y pasión; estando en el país vecino consiguió el título de teniente, el cual al adquirirlo decidió que era tiempo de volver a El Salvador. Tras su regreso al país tomó la decisión seguir sus estudios académicos e inició una carrera universitaria en la Universidad Nacional de El Salvador (UES), pero no logró concretar sus estudios y se retiró de la Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales. Luego de abandonar su carrera en la UES sintió la necesidad de volver a su pasión, las armas, una vez que regresó a su actividad militar acumuló varios títulos de los que se destacan son el de Capitán Mayor, título con el cual participó en la Guerra que se llevó a cabo en la ciudad de Guatemala bajo órdenes del entonces presidente salvadoreño Tomás Regala do, pero su máximo renombre fue el de General de Brigada, rango que le permitió posteriormente convertirse en Ministro de Guerra de Marina y Aviación. (Mancía, 2011) Antes de ascender al poder Hernández Martínez en 1930 sirvió como vicepresidente al recién electo Presidente de la República de El Salvador Arturo Araujo, el cual obtuvo un porcentaje de votos que lo dejaban por encima de sus contrincantes y no dejaban duda que era el ganador. Sin embargo, a pesar de ser la dupla presidencial de Araujo no dudó en derrocarlo cuando la entonces clase alta se lo planteó, debido a que el presidente no aseguraba salvaguardar los bienes de los que estas familias se habían hecho en los últimos años tras la nueva forma económica que se había establecido en el país.

Desarrollo

Creencias e ideología

Hernández Martínez es recordado por sus creencias poco comunes para esa época específicamente hablando; él creía en la medicina contemporánea de tal manera que uno de sus hijos murió de apendicitis no tratada ya que éste pensaba que con aguas azules se curaría. Las aguas azules consistían en botellas expuestas al sol, que le daba de tomar a su hijo. Otro de los gustos excéntricos del General fue ser vegetariano, régimen que tomó hasta el fin de sus días, a pesar de tener un régimen de ejercicio muy estricto, esto no hizo que Hernández Martínez dejara de lado su dieta a base de productos no animales; además creía en la reencarnación una de sus frases más conocidas acerca de ésta creencia es la siguiente “es un gran crimen matar tanto a una hormiga como a un hombre, porque cuando un hombre muere reencarna, mientras que una hormiga muere para siempre”. (Hernández Martínez) Se cree que era un fiel seguidor de los modelos utilizados por Hitler y que mantenía conversaciones con él, compartía algunas ideas acerca de cómo fortalecer el sistema económico del país. Su dictadura y la manera en que convencía al pueblo son algunas de las características que Martínez ensalzaba del dictador alemán. “Martínez sentía admiración por el fascismo italiano y alemán, pero estratégicamente unió a El Salvador a los aliados durante la Segunda guerra mundial para ganar la acogida americana”. (Zunes, 2010)

Su llegada al poder

Para 1931 a pesar de ser elegido como vicepresidente y asumir el puesto de Ministro de Guerra de Marina y Aviación bajo el mandato presidencial de Duarte, estos títulos no le duraron mucho, ya que al año siguiente se vio envuelto en un movimiento que se inició con el fin de derrocar a actual presidente ya que Araujo fue considerado un presidente ineficiente, que no cumplió con sus promesas de campaña, así como tampoco fue capaz de lidiar con la devaluación del café que para aquel entonces era el grano de exportación que generaba más ingresos en el país, este hecho de no cuidar los intereses de los terratenientes hizo que éstos apoyaran a Martínez. La gran desconfianza de la élite agraria contra Araujo hizo que el 2 de diciembre de 1931 se realizara un golpe de Estado en contra del éste, fue derrocado y sucedido por Hernández Martínez quien tomó el poder el mismo día. Si bien fue presidente tras el período de Duarte, su mandato consecutivo data desde 1935, ya que en el período de 1931 a 1935 obtuvo el poder tras votaciones que se tacharon de fraudulentas, nunca estuvo totalmente al frente del país sino que delegó el poder en otros hasta que finalmente tomó el poder y su mandato dejó de lado la democratización que con el anterior presidente se estaba buscando instalar en El Salvador. El periodo de mandato tras las elecciones de 1935 duró cuatro años, posteriormente un periodo de 6 años en 1939, para su tercer período Martínez confesó que haría una reforma en la constitución y que asumiría un tercer período sin realizar el acto de votación, a lo cual reaccionaron mal los que, incluso, en sus comienzos lo apoyaban.

Etnocidio campesino

A pesar de sus orígenes humildes, como se mencionó anteriormente, Maximiliano contaba con el apoyo y soporte de los terratenientes más importantes del país; éstas también eran las familias más ricas de El Salvador, compartían los ideales que éste perseguía y apoyaban cada idea que les asegurara seguir teniendo la misma cantidad de tierras que poseían actualmente y si había alguna posibilidad de tener más no iba a haber ningún obstáculo que se los impidiera y esto era lo que Martínez les ofrecería. Tras la masacre de 1932 quedó claro que su mandato se basó en la enajenación de los indígenas y de los frentes comunistas, ya que éste simpatizaba con los terratenientes, buscaba generar la transmisión de valores burgueses, y conservando una economía capitalista y jerarquización de clases. Era claro que la sublevación ocurrió debido a las injusticias sociales que existía a pesar de ya observar algunas características del liberalismo en El Salvador. Es por esto que era necesario crear un partido político que demostrara soporte y apoyo para los más desprotegidos del país, ya que la alta sociedad sólo se preocupaba por no perder lo que tenían. Si bien para este entonces la formación de partidos políticos ya existía, no sólo había partidos que representaban a la oligarquía salvadoreña, sino, también se creó en 1930 el primer partido comunista liderado por Farabundo Martí. Para las elecciones que se habían llevado a cabo en 1932 en la cuales según la oligarquía había sido elegido Martínez, los indígenas y campesinos se levantaron en contra del gobierno, ya que se oponían a su triunfo y alegaban que había tenido más votos el partido comunista recién fundado. Cabe recordar que las pretensiones del General eran mantener el estilo de vida de la alta sociedad o sea de los terratenientes, grandes cafetaleros que contaban con la mayor parte de las tierras de El Salvador, por ende estos apoyaban cada movimiento de él con el fin de asegurar los bienes con los que contaban estas familias. Hay que tomar en cuenta que el liberalismo se había expandido recientemente a Centro América, a finales del siglo XIX con algunos rasgos como el Laissez Faire y los sistemas políticos Republicanos y constitucionales, la agro-exportación entre otros, se veían los primeros vestigios del liberalismo. Es por esto que ante nuevos modelos tanto económicas como sociopolíticas, los terratenientes veían en peligro lo que por años habían poseído, ya que ahora se regulaba la explotación de la mano de obra, la forma de posesión de tierras “Crearon y fortalecieron instituciones que articularon los nuevos tipos de relaciones sociales y económicas requeridas por el emergente capitalismo-periférico, y disciplinaron la cultura popular según los cánones hegemónicos del nuevo orden”. (Ramírez, 2013).

Con el mandato de Duarte se trató de incorporar la democracia al país, pero tras el golpe de estado de Martínez este proceso fue abolido, ya que posteriormente El Salvador se enfrentó a una dictadura militar que duró alrededor de 14 años.

Tras las nuevas disposiciones que ofrecía el liberalismo era de suponerse que los terratenientes miraran como una amenaza el reciente movimiento que estaban tomando los campesinos y los agentes comunistas, por esto eran considerados una amenaza. Tras las elecciones tachadas de fraudulentas los campesinos e indígenas se levantaron en contra de la oligarquía en desacuerdo a los resultados de las elecciones, ya que buscaban justicia social, dejar de vivir por y para ellos y sujetos a los sueldos que éstos injustamente impartían, ya que las tierras eran trabajadas por ellos y su riqueza era gracias a los que las trabajaba, por esto se levantaron en armas a infringir justicia. “El 22 de enero, armados de machetes, miles de indígenas y campesinos que componían el movimiento se tomaron haciendas y cuarteles en los municipios de Juayúa, Teotepeque, Nahuizalco, Izalco y Tacuba”. (Pineda, 2011) La respuesta del estado fue intimidarlos, cada uno de los dirigentes del partido comunista que eran encontrados eran fusilados, con el fin de que los demás entendieran cuál sería su destino de seguir con la sublevación.

El orden y el progreso, tal y como eran entendidos por los liberales, tuvieron un alto costo social y político, porque la mayor parte de la población centroamericana fue excluida de sus beneficios, y más bien tuvo que realizar grandes sacrificios. Tal fue, principalmente, el caso de los indígenas y del campesinado ladino, quienes debieron aceptar la abolición de las tierras comunales y fueron compelidos a dar prestaciones forzosas de trabajo. (Ramírez, 2011)

Este evento marcó la historia del país, ya que tras este levantamiento se cree que se perdieron alrededor de 30.000 vidas de indígenas y campesinos que fueron acusados de rebeldes y comunistas.

Tras este suceso, Hernández Martínez trató de incorporar a los sobrevivientes en su discurso y se trató de insertarles en los regímenes políticos de mestizaje anteriormente establecidos, esto de la mano con promoción de la educación física y del deporte en El Salvador.

Sin embargo, la identificación, cierta modernización de la medicina y de las instituciones carcelarias y psiquiátricas, la utilización del ejército en la alfabetización de los campesinos que llegaban a prestar su servicio militar y la promoción de valores y contenidos nacionalistas a través de la radio tuvieron como objetivo el desarrollo de un nacionalismo oficial y el surgimiento de subjetividades ligadas a la práctica del saber-poder. (Urbina, 2010)

Economía salvadoreña previa a la creación del BCR

El Salvador tras su independencia continuó con su actividad agrícola y mantuvieron la producción de café, algodón y añil, anteriormente la mayor parte de la cosecha era enviada a España y la mayoría de las ganancias eran distribuidas por entre los españoles. Posterior a la independencia, El Salvador inició con la separación de tierras en las cuales se llevaría a cabo la actividad agraria que a través de los años se convertiría en la mayor fuente de ingresos para el país.

El Gobierno del General Rafael Gutiérrez trató de ayudar a los agricultores y los trabajos de recolección de la cosecha de café, que era entonces la base de la economía salvadoreña, al comercio y a los propios bancos de emisión. En esa época los bancos ofrecieron rebajar los tipos de descuento al 10% anual pues se temía que desapareciera de la circulación el billete bancario que había llegado a reemplazar en alto porcentaje, los pagos en moneda metálica.

El 8 de diciembre de 1897, se declaró la Moratoria Bancaria mediante la cual fueron exonerados los bancos de cumplir su compromiso de cambiar sus billetes por moneda metálica. Años después, se declararon nuevas Moratorias Bancarias en 1913 y en 1914, extendiendo su alcance al pago de las obligaciones bancarias por un tiempo determinado, reducciones en la tasa de interés, prohibición de nuevas emisiones, entre otros. (BCR El Salvador, 2013)

Para 1919 otros problemas económicos afectaron al país; tras la Primer Guerra Mundial se vio afectada la circulación de la moneda metálica y se vino el sometimiento del papel moneda, lo que hizo que los bancos que contaban con esta facilidad aumentaran su capital. La introducción del papel moneda atrajo consigo algunas problemáticas como por ejemplo la inestabilidad con el tipo de cambio, la fluctuación, lo cual para los cultivadores de café ya que éstos no conocían las negociaciones de exportación y daba paso a que se comprara a menor precio y que posteriormente se vendiera a otros con un costo mayor.

La fijación de la paridad del colón fue muy discutida, porque lo que para los comerciantes era pérdida para los agricultores era ganancia, dependiendo de quién importaba y quién exportaba. Los agricultores eran perjudicados por un cambio bajo, por su doble situación de productores y deudores. (BCR El Salvador, 2013)

Creación del Banco Central de Reserva

Este acontecimiento marcó económicamente el periodo de gobierno de Hernández ya que con la creación del Banco Central de Reserva, se contaría con un banco netamente con intromisión del gobierno, fue fundado tras el “análisis exhaustivo de Frederick Francis Joseph Powell, este experto analista en servicios bancarios enviado desde Londres”.(BCR El Salvador, 2013) Si bien ya existían bancos, no había ninguno en el cual el gobierno tuviera control y con la reciente crisis que desestabilizó a El Salvador desde 1920 hasta aproximadamente 1930 en las cuales el país se enfrentó a no tener suficiente dinero de reservas además que la principal fuente de ingresos del país, el café, había sufrido una caída en su precio en la bolsa, por lo cual la exportación también decayó y eso produjo reducción de salarios, desempleo y desocupación. El BCR no fue fundado como tal por el gobierno pero sí formó gran parte del banco; su fundador fue Luis Alfaro Durán, y a partir de su apertura El Salvador empezó a mantener un alto rendimiento económico, tan así que fue reconocido internacionalmente. Uno de los fines o metas de crear este banco era poseer una entidad en la cual se pudieran emitir billetes que fueran respaldados por el valor exacto del oro y no únicamente poseer una reserva bajo llave de lingotes. “Así, muchos bancos, desde su creación a finales del siglo XIX, tenían la facultad para emitir billetes que circulaban en el país y eran generalmente aceptados por la población”. (BCR El Salvador, 2013) Tras varios intentos de posponer su apertura el banco logró iniciar sus funciones el 5 de julio de 1934. Cabe recalcar que el banco no fue creado de cero, más bien fue transformado, anteriormente era conocido como Banco Agrícola, éste era comercial. El hecho que éste banco se transformara en el BCR fue por medio de la asesoría de Powell.

Algunos de los consejos que Powell dio para que el BCR era que este “no tenía que estar bajo el total manejo del estado y debía contener reserva tanto en oro, divisas extranjeras y respetando el valor del billete en un 30%”. (Medio lleno, 2013)

Sus objetivos fueron controlar el volumen del crédito y la demanda del medio circulante, asegurando la estabilidad del valor externo del Colón, regulando la expansión o contracción del crédito y fortaleciendo la liquidez de los bancos comerciales, mediante un fondo central de reserva bancaria bajo su control. Se le facultó para emitir moneda con carácter exclusivo. (BCR, 2013)

Huelga de brazos caídos

En 1944 tras la decisión de Martínez de no abandonar el poder y de seguir estableciéndose como el presidente por otro periodo más sin tomar en cuenta el voto de la población, éstos no estuvieron de acuerdo y se plantearon sacarlo del poder. A estas alturas la presidencia del ahora tirano ya no era muy bien percibida, había desaparecido el aprecio de los terratenientes que antes apoyaban sus ideales que prometían velar sus intereses, debido a que Martínez en 1943 había aumentado el impuesto sobre la exportación. Entre las grandes familias de El Salvador, algunas entidades militares que no estaban a favor de éste, entidades empresariales entre otros, organizaron un movimiento para sacarlo del poder, por eso el domingo de Ramos de 1944 se dirigieron a Santa Ana, departamento de occidente y lo bombardearon con la idea de matarlo, pero éste sorprendió la rebelión en un enfrentamiento armado. “Fue declarada y reforzada la ley marcial, incluyendo un toque de queda policíaco. Las represalias contra los rebeldes y los sospechosos comenzaron enseguida y duraron por semanas en una campaña de represión sumamente pública y penosa”. (Zunes, 2013) Pero no sólo los terratenientes y la clase alta de El Salvador estaban en contra de Martínez, también el clero se opuso rotundamente a la matanza y tortura de los considerados comunistas; los campesinos y trabajadores también discrepaban con él ya que no tenían las mismas metas políticas que él y a esto él le llamaba traición; incluso la clase media empezaba a no concordar con sus formas de mandato, para Martínez ya no se trataba de agradarle a los ciudadanos, sino hacer lo que él decía cuando él lo decía. Es por esto que el 24 de abril del mismo año se inició un movimiento por medio de volantes en el cual los estudiantes invitaban a la población a unirse a su huelga, los conductores de bus, taxis y algunos colegios cerraron para unirse a esta huelga. Para el 2 de mayo se unieron profesionales como médicos, odontólogos, farmacéuticos, abogados, empleados bancarios e ingenieros. Este movimiento se dio por días de manera pacífica, habían manifestaciones masivas pero sin intervención de fuerzas bélicas. Para el 9 de mayo el régimen de Maximiliano Hernández Martínez llegó a su fin, ya que a éste no le quedó más remedio que renunciar a su mandato. Pero la huelga continuó hasta el 11 de mayo. Se celebró su partida del poder con sirenas y fuegos artificiales a lo cual Martínez declaró “la cortina se ha caído. He jugado mi último juego de ajedrez. Dedicaré mi vida a la agricultura y la actividad espiritual en teosofía”. (Hernández Martínez, 1945)

En este momento el comité de huelga hizo una serie de cálculos estratégicos: el movimiento rechazaría abiertamente la violencia contra los agentes del Estado y en cambio se enfocaría en la huelga general en el transporte y sectores médicos para maximizar la interrupción del régimen. (Zunes, 2013)

Conclusiones

En función de lo analizado en este ensayo, es posible considerar que el largo período de mandato de Hernández Martínez cuenta con ciertas características de un régimen totalitario, su mandato se vio envuelto en los vaivenes de lo que está bien y lo que está mal dependiendo del punto en que se vea, dejando grandes consecuencias en el país. La figura de líder de Hernández Martínez fue en un inicio muy bien aceptada tanto por los terratenientes como por los campesinos y trabajadores de El Salvador, al considerarlo uno más de los suyos. Lejos de lo que pensaba él tenía planes muy distintos para el país, si bien sus orígenes lo hicieron reconocido por los campesinos él tenía en mente que El Salvador fuera un país con bases de clase alta y con ínfulas de grandeza inició su mandato. Con el transcurso de este mandato se pudo apreciar la opresión del pensamiento ideológico y político, así como la opresión por medio de la negación de derechos. Los primeros mediante la actividad nula que se le concedió al partido político comunista que recientemente había abierto para proteger a los campesinos y trabajadores humildes. La opresión se llevó a cabo cuando este partido y los movimientos que convocó empezaron a representar una amenaza para Martínez ya que buscaba respetar los derechos de los trabajadores que a pesar de encontrarse en un período de capitalismo seguían tratándoseles como si todavía existieran rastros de comunidades feudales. La negación de los derechos era evidente; los que tenían dinero seguían teniéndolo mientras que los que trabajaban de sol a sol por mantener a sus familias apenas alcanzaban a suplir sus necesidades, además de la enajenación de la cual fue participe El Salvador, debido a la casi extinción de indígenas por representar ignorancia e ir en contra de la grandeza que el General buscaba. El levantamiento campesino no sólo representó la muerte de los supuestos traidores que pensaban distinto a Martínez, sino la pérdida de la idiosincrasia salvadoreña. Se perdió la capacidad de la democracia, el derecho a opinión fue sesgado y lo único permitido era bajar la cabeza y hacer lo que el Presidente creía correcto. Los militares formaron parte de este mandato de miedo, si bien eran los encargados de brindar seguridad a la población al inicio de este período; con el paso del tiempo sólo infundían temor, desconfianza y un ambiente de inseguridad que albergaba a el país, lo que al inicio representó una oportunidad para El Salvador, con el tiempo se convirtió en sombras. Lejos quedaron las promesas de grandeza de este mandato, la seguridad que por mucho tiempo se vivió en el país, la economía que recién comenzaba a surgir debido a que fueron tomadas las riendas a tiempo y con la pronta actividad del recién fundado BCR. Cuando se dio paso a la dictadura, quedaron atrás los procesos que harían de El Salvador un país con mejores condiciones. Al contrario se perdió la identidad, el sentido, lo que alguna vez se logró no pudo avanzar más. Por esto los que al inicio tuvieron voz y voto y luego fueron puestos de lado buscaron la forma de darle fin a este tirano; no estaban dispuestos a más y fue así que tras la huelga de brazos caídos el gran Maximiliano Hernández Martínez dio por terminado su mandato de miedo. Se dirigió a Guatemala, luego a Estados Unidos y finalmente se estableció en Honduras donde fue asesinado por quien fue su motorista. Fue el 15 de mayo de 1966 cuando Maximiliano Hernández Martínez, el campesino, militar, gobernante y dictador dio su último respiro, dejando un legado ya sea para bien o para mal, pero que ni el tiempo ha podido ni podrá borrar.

Bibliografía

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Centroamérica: su historia. San José: FLACSOEDUCA. Mancía, F (2011).

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Maximiliano Hernández Martínez: campesino, militar, gobernante y dictador fue publicado de la página 61 a página65 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº64

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