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Docente: María Fernanda Guerra

Guerra, María Fernanda [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº62

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº62

ISSN: 1668-5229

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación r nProyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura r nComunicación Oral y Escrita r nPrimer Cuatrimestre 2014 r nProyectos Ganadores r nComunicación Oral y Escrita r nPrimer Cuatrimestre 2014

Año XI, Vol. 62, Septiembre 2014, Buenos Aires, Argentina | 144 páginas

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Abstract del docente

El relato de una historia familiar permitirá poner en juego los conocimientos adquiridos en la disciplina comunicación oral y escrita. Las secuencias textuales como la argumentación, la narración, la descripción y la exposición constituyen el andamiaje central de estos relatos ricos en experiencias y vivencias tanto sociales como individuales. Para la realización de estos trabajos, los alumnos tuvieron que articular la biografía y la historia, lo que les permitió tener nuevas lecturas e interpretaciones de sus propias historias.

Producción de los estudiantes

¿Y si nos casamos?

Martina Casas

En este trabajo hablare de la increíble, para estos tiempos, historia de amor que hubo, hay y habrá entre mis abuelos paternos. Era enero de 1956, en la ciudad de Bahía Blanca, cuando mi abuelo Nery Oscar Casas, alias Nery, y mi abuela, Miriam Aurora Calderoni, o como nosotros siempre la llamamos Bocha, se cruzaron circunstancialmente en una fiesta familiar, en donde fueron presentados por un amigo en común. Según mi abuela, al ver a mi abuelo fue un flechazo mutuo e inmediatamente se pusieron de novios. Por el trabajo de mi abuelo el debía ser trasladado a 100 km de Bahía blanca y por el deseo de ambos de estar juntos mi abuelo le dijo a mi abuela: - Bocha, ¿Y si nos casamos? a lo cual mi abuela respondió con un rotundo ¡Sí! En tan solo un mes los dos prepararon todo lo que una boda conlleva, sin dinero pero con mucho amor, y finalmente el 12 de abril del mismo año se casaron. En el año 1958 tuvieron su primer hijo, mi tío Gustavo. Después de siete años que mi tío naciera tuvieron a mi papá, Pablo Patricio y luego de otros siete años, a mi tío Jorge María.

Según el escritor francés Antoine de Saint-Exupéry, “amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección”. Siento que esta es la frase que los caracteriza, ya que después de 58 largos años, ellos siguen juntos y mas enamorados que nunca. A lo largo de este trabajo, intentare transmitirles lo que todos los integrantes de esta familia sentimos cuando estamos con ellos, un amor como pocos. (Ver trabajo completo en p. 75)

De la estirpe jatar

Diego Rosell Graterol

Mi historia familiar trata de una nueva vida conseguida por Mamá Rosa, Papá Pedro, tío Antonio y toda su familia. Rosa siendo muy joven, emprendió un gran viaje desde Líbano hasta la península de Paraguaná en el estado Falcón, Venezuela. Fue un viaje largo y lleno de sorpresas. Una vez su llegada a Venezuela mi tío abuelo Antonio se residenció en Coro y se casó con Ana Dotti, una joven descendiente de familia italiana. Tuvieron cinco hijos: Braulio, Cosme, Ana Daría, Carmen y Antonieta. Después de procrear a sus hijos en Pedregal, mis tatarabuelos viajaron a tierra peninsular y vivieron una época en la aldea San Joaquín, ubicada en la antiquísima comunidad de Miraca. Luego, animados tal vez por su paisano Jorge Salima, se residenciaron en Santa Ana, la más floreciente población peninsular de la época, donde construyeron una casa de bahareque. En aquel tiempo don Jorge tenía negocios en este pueblo y estaba casado con la santanera Carmela González, con la que procreó 10 hijos. En su misma casa de habitación, mamá Rosa tenía una bodega de víveres y elaboraba para la venta unas dulces conservas de coco con papelón, muy solicitadas por los vecinos del pueblo. Costadas (tostadas), debudeques, paledonias, galletas, almidoncitos y caramelos, complementaban las dulces delicias de la bodega. Papá Pedro, por su parte, se ocupaba de la venta ambulante de cortes de telas, cubrecamas y manteles que traía desde Coro. Los santaneros bautizaron a mamá Rosa con los sobrenombres de La Musiua y Doña Rosa.

Amor a orillas del mar

Marina De Jong Yantorno

Herminia Cecilia Antonia Bergallo, maestra, y Liborio Rosa, violoncelista, disfrutaban del ir y venir de las olas sosteniéndose de la soga que penetraba en el mar. El la vio primero, se acercó, y comenzó a hacerle bromas, ella coqueta, pero al mismo tiempo seria, guardando las formas, sonreía tímidamente. Las risas y la conversación continuaron cuando se sentaron sobre la arena para que el sol los secara. Ese fue el comienzo de una seguidilla de días maravillosos en que se fueron conociendo, contándose mutuamente cómo había sido su vida hasta ese momento. Sinceros y abiertos desde el comienzo aunque con una pequeña mentira inocente por parte de él, que primero dijo llamarse Ricardo, luego se corrigió y dijo que su nombre era Benito hasta que juntó valor y dijo que su nombre era Liborio, Libo para ella con el pasar del tiempo. El primer beso fue en el faro cuando él le pidió que mirara un punto en el horizonte y al dar vuelta el rostro él se apoderó de su boca, y sellaron así, un pacto de amor eterno. Muy pronto, Liborio le propuso matrimonio ¿Cómo? Escribiendo el nombre de Herminia y agregando el apellido de él sobre la arena, por supuesto. Ella aceptó emocionada teniendo por primera vez un plan propio y un futuro promisorio por delante. Construyeron su casa en Buenos Aires. Su vida juntos fue todo, menos aburrida, ya que se alternaban las clases y los alumnos particulares de la señora con la música clásica y los conciertos y giras de él, todo nutrido por el mutuo amor. Sus hijos Marta y Ricardo, llegaron para completar una felicidad que jamás habían imaginado vivir, después llegaron los nietos y bisnietos. Después de muchos años, hicieron edificar otro nuevo hogar de verano en Mar del Plata, la ciudad que había sido testigo del comienzo de su amor y de la dicha familiar en las vacaciones anuales. En esa casa disfrutaron de sus hijos y nietos. Una mañana repentinamente él partió de esta tierra y el amor que siempre sigue vivo, le permitió a Herminia quedarse diez años más en los cuales completó la formación de los más jóvenes en valores y principios que hasta ahora perduran en nosotros como su mejor herencia. Todos los veranos volvemos a la casa de Mar del Plata donde sus paredes siguen cobijando nuestro descanso y nuestros sueños.

Pasados los 50 años

Sofía Pizzo

El trabajo va a tratar sobre la experiencia de mis padres, Patricia B. Sani y Héctor R. Pizzo, que vivieron desde julio de 2010 a Septiembre de 2011 en Nueva York, E.E.U.U. Esta historia es interesante porque significó un cambio muy importante para sus integrantes. El solo hecho de cambiar de país de residencia, hablar otro idioma, cambiar de costumbres y alejarse de los más queridos me inspiró a escribir esta historia. Todo comienza cuando a mi madre, que es fonoaudióloga, se le presentó la oportunidad de trabajar en un Programa de Intervención Temprana en la ciudad de Nueva York. Esta aventura la consideraba como un cierre para su ciclo profesional. Por lo general las crónicas que nos llegan son de personas que emigran al exterior por crisis económicas y que parten para buscar oportunidades en otros lugares más estables económicamente, también pueden irse de su país de origen perseguidas políticamente por sus ideas o jóvenes que parten buscando su identidad. Pero en este caso particular representaba un desafío profesional y de vida. Dejarían atrás la casa que ellos habían construido 30 años atrás y a sus tres hijos para recorrer uno de los lugares más inspiradores y visitados del mundo. Intentaremos describir la asimilación cultural, social, educativa y laboral que vivieron durante ese año.

Una pasión hecha profesión

María Camila Barreto Ramos

Mi abuelo Feliz Barreto nació en Ibagué, Tolima en el país de Colombia, de joven empezó a interesarse por la fotografía, algo novedoso en la década de fines de los años 50, pues este nuevo arte que también se estaba desarrollando como una profesión, era algo todavía nuevo e innovador en un época donde muy pocos tenían acceso a las cámaras fotográficas y más aun en el modo de operarlas. Esto hacia que la profesión de fotógrafo fuera más respetada e indispensable, esto no quiere decir que en la actualidad no sea igual de respetable, pero a diferencia de esta época en la actualidad el fácil acceso y manejo de una cámara fotografía no precisamente profesional, ha dejado de lado al papel del fotógrafo profesional que retrataba todos los cambio y acontecimientos importantes en la vida de una persona o familia de una manera profesional y artística manejando los parámetros estéticos y narrativos que contiene una fotografía, esto y adjuntando el hecho de que muy pocos poseían una cámara hacía que en la década de los 50 y 60 la profesión de fotógrafo era una profesión que se desarrollaba con más actividad, además de retratar, mi abuelo era fotoperiodista del periódico el Tiempo, género de la fotografía que también era de su interés, en la historia que quiero narrar, quiero contar sus inicios con sus escasos recursos, como fue el proceso de aprendizaje que en su mayoría fue autodidacta, su carrera en el fotoperiodismo que era una de sus pasiones, su papel como elemento social y finalmente como, con los años, el papel de fotógrafo decayó.

Sangre austríaca, corazón argentino

Patricio Ballesteros

Voy a desarrollar una narración basada en la historia de vida de mi abuela materna, teniendo en cuenta que es hija de inmigrantes austríacos, quienes decidieron viajar hacia Argentina en el año 1919, luego de los resultados devastadores que la Primera Guerra Mundial dejaron su país de origen, Austria. El contexto histórico en el cual comienza esta historia de vida lo ubicamos entonces al finalizar la Primera Guerra Mundial, en el cual la Austria derrotada fue sometida a durísimas exigencias económicas como consecuencia del Tratado de Versalles, que generaron una hiperinflación de crecimiento exponencial sometiendo a la población a una pobreza extrema, incluyendo a los padres de mi abuela. Esto llevó a muchos de sus habitantes a tomar la decisión de aventurarse a nuevos destinos en busca de un futuro mejor. En esos tiempos los viajes de Europa hacia América eran realizados en barcos, en penosas travesías para la clase pobre y media, que duraban muchos días. Los pobres inmigrantes en la mayoría de los casos viajaban con muy pocas pertenencias y muchas esperanzas en las posibilidades que supuestamente les brindarían en el nuevo mundo, América. Instalados en Buenos Aires, se produce el nacimiento de mi abuela, en el año 1920, oportunidad a partir de la cual narraré las distintas circunstancias que atravesó en su vida, teniendo en cuenta que quedó huérfana por circunstancias trágicas a los tres años de edad, siendo criada por una familia austríaca, también inmigrantes.

Un viaje con eventos desafortunados

Clara Rodríguez Cavanna

Para mi trabajo práctico final decidí elegir una historia familiar en la que yo me encuentre involucrada para poder contar detalles y pequeños momentos anecdóticos con más precisión. Además, los recuerdos visuales son una fuente que enriquece el texto para hacer que el lector se involucre más en la historia o pueda tener una idea gráfica de lo que yo estaba viviendo en cada momento del relato. La historia comienza en diciembre de 2011 cuando yo terminé el secundario en el colegio St Gregorys en Vicente López y mi hermana María, la carrera de comunicación social. Nuestros padres, Ana y Javier, estaban muy contentos porque ambas terminábamos una etapa para comenzar con otra, por ello decidieron regalarnos un viaje. Por suerte somos una familia que viaja mucho y esta vez decidieron que en febrero elijamos un destino para ir. Desde antes de que yo nazca mi hermana siempre fue fanática de Disney y cuando yo nací me contagio su fanatismo. Iba a ser la novena vez que iba, mi hermana la onceava, pero esta vez nosotras dos solas. Cuando viajamos los cuatro al exterior siempre volvemos con muchas anécdotas para compartir debido a que los cuatro tenemos personalidades distintas. Elegí este viaje ya que fue una aventura nueva en la que me encaminaba con mi hermana y porque tuvimos una serie de eventos desafortunados con un giro positivo al final. Hasta el día de hoy nos reímos y recordamos esos momentos que vivimos juntas en Estados Unidos, y no dudamos en volver a tener otro viaje juntas como hermanas, pero esta vez, a otro destino.

Hadassa

Tomás Perelmuter

El siguiente relato cuenta la historia de mi abuela y de su viaje a través de muchos países de Europa, el cual concluyo en Argentina, a lo largo de la Segunda Guerra Mundial. El nombre de mi abuela es Hadassa Lewin, nacida en 1939 en Vilna, Lituania. Su vida comenzó y transcurrió hasta sus 2 años con mucha tranquilidad y normalidad. Pero cuando cumplió 3 y la Segunda guerra mundial empezó, su travesía para escapar del holocausto tuvo comienzo. Su familia, compuesta en ese momento por su Padre Naum y su madre Tania, solían tener una casa en Vilna, pero cuando comenzó la guerra y los nazis tomaron el control de Lituania, tuvieron que emigrar rápidamente a Siberia, debido a que eran Judíos. Aunque solo se quedaron en Siberia unos meses, la estadía en fue muy dura, debido a la temperatura del país. Según ella, tuvieron que soportar temperaturas menores a los 40 grados bajo cero. Luego de Siberia se trasladaron a Polonia, donde estuvieron durante 4 años. En su estadía hubo varias complicaciones, una de ellas fue que la mayoría de los parientes de mi abuela fueron tomados por los nazis y llevados a campos de concentración. No pudieron comunicarse con ellos en un largo tiempo. En Polonia, Hadassa empezó la primaria e hizo primero y segundo grado. Cuando tenía 7 años, ella y su familia se trasladaron nuevamente a Rusia, donde estuvieron 5 años. A lo largo de esa media década en el país más grande del mundo, lograron asentarse en un hogar nuevamente y mi abuela pudo terminar sus estudios de primaria y empezar la secundaria. También en esos años nació una nueva integrante de la familia Lewin, Luba Lewin, (mi tía abuela) trajo alegría a la familia a pesar de los malos momentos que estaban viviendo.

También en Rusia, pudieron comunicarse con un familiar que había logrado escapar de Lituania y Polonia. Se había asentado en Francia, específicamente en París, a donde se trasladarían cuando mi abuela cumpliese 13 años.

A los 18 en el Wrens

Victoria Phillips

En el año 1943 a los 18 años mi abuela, hoy de 87 años, se presentó como voluntaria al Woman’s Royal Navy Service, comúnmente llamado Wrens. Llegado el tiempo de decidir que hacer luego de terminar el secundario y no tener nada en mente, decide unirse al servicio militar británico en tiempos de la Segunda Guerra Mundial, como muchas otras jóvenes. Su tarea era descifrar códigos enemigos. En su primer contacto con el servicio, luego de su entrevista se le pidió que se dirija a la habitación lindera acompañado con la siguiente palabra: Strip que en el idioma inglés significa desnudarse y decodificar al mismo tiempo. Pero no todo era humoradas en el trabajo de decodificar. Los turnos eran largos e irregulares, sin suficientes horas de descanso y con un trabajo que requería mucha concentración. La base era Bletchley Park, originalmente como una casa de campo que luego se convirtió en escuela de decodificación y refugio, ya que Londres era un blanco importante para los enemigos. Fue en éste lugar donde se decodificaron los códigos de Hitler y dieron a conocer su estrategia de batalla. En 1945 terminó la guerra pero no fue hasta 1947 que mi abuela dejo de prestar servicios en el Wrens. (Ver trabajo completo en p. 77)


Docente: María Fernanda Guerra fue publicado de la página 24 a página27 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº62

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