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El error como herramienta del aprendizaje.

Sasso, Paula [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXV

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXV

ISSN: 1668-1673

Año XVI, Vol. 25, Agosto 2015, Buenos Aires, Argentina | 230 páginas

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Resumen:

Este ensayo busca situar al error como una herramienta útil en la búsqueda de resolución de problemas dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje, y demostrar su función esencial para que los estudiantes, a través del mismo, puedan construir y conquistar el saber.

Palabras clave: enseñanza - aprendizaje - proyecto - reflexión - estrategia - problema - oportunidad – resolución

Posiblemente los peores errores de nuestra vida, son los que no cometemos. (Anónimo)

Introducción

Dentro de la práctica proyectual, los errores, tal como dice Hans (1991): surgen del intento de dominar una situación nueva, desconocida, con los medios disponibles en ese momento y con la experiencia que todavía no se ha logrado. Esos errores se presentan al momento de hacer algo o aclarar algo mentalmente, con la intención de resolver una dificultad, que inicialmente no siempre se acierta a realizar.

Para que estos errores puedan utilizarse como herramientas para generar aprendizajes significativos, es fundamental la figura del docente como articulador y facilitador de los procesos de aprendizaje, y la participación activa del estudiante, quien debe tener una motivación para el mismo.

La motivación para el aprendizaje a través del problema

Uno de los principios de la epistemología, según Antiseri (1987) es que “no se obtienen respuestas si no se presentan preguntas”. Las preguntas son problemas, que requieren teorías nuevas para ser resueltas. Además, exigen una investigación y posterior descubrimiento que debe hacerse. Sin problemas no hay preguntas ni investigación, y sin investigación no hay respuestas. Es el docente quien debe generar este marco de reflexión en la práctica, utilizando recursos dirigidos hacia el desarrollo de la futura independencia del saber, buscando generar en los estudiantes un pensamiento crítico. Para ello, debe plantear la conquista del saber a través de la investigación y la resolución de problemas. Es en esa intención de resolución de problemas y del proceso de investigación por parte de los estudiantes, cuando inevitablemente surge el error, y se presenta la oportunidad de transitar el camino del mismo como un paso previo a la construcción del saber.

Para ello, es importante no confundir al error con la ignorancia, aun en el caso de que a veces el primero procede de la segunda. Mientras la ignorancia es una falta de conocimiento, el error supone un conocimiento previo acerca del cual hay error. De esta forma, se vuelve en parte positivo. Como decía Aristóteles:

Nosotros vemos las cosas particulares por medio del conocimiento de lo general, el error es posible sin que nuestro error y nuestro conocimiento sean mutuamente contrarios. Pues el conocimiento se refiere a lo general, en tanto que el error alcanza a lo particular. (s.f.).

Ahora bien, ¿cómo hacer para que el error sirva como una oportunidad para realizar procesos de enseñanzaaprendizaje? La respuesta es simple y compleja, hay que lograr utilizar al error como una herramienta de la enseñanza. Para ello hay que recordar que no es suficiente con que los estudiantes cometan errores sin ton ni son, sino que los mismos deben producirse y estar contextualizados dentro de un determinado marco, ya mencionado anteriormente: el proceso de búsqueda de resolución de problemas, sólo de esta forma los errores pueden estar enfocados de forma positiva.

Dentro de este marco, el docente y el estudiante deben tener papeles activos. Por su parte, el docente debe promover la conquista del saber a través del problema. Debe enseñar a pensar y a construir, desterrando las teorías infalibles y enseñando a los estudiantes a sospechar, a dudar, a preguntar y preguntarse, y a creer que todo puede ser mejorado. Pero también debe realizarse preguntas a sí mismo, relacionadas con los intereses de los estudiantes, las motivaciones, las inquietudes, preguntarse básicamente, de qué modo puede ayudarlo.

Asimismo, le sería de utilidad resolver lo que Bruner plantea como la antinomia de la realización individual y la preservación de la cultura. Se deberá tener claro qué tipo de docente se quiere ser: o reproductor de la cultura actual o bien transformador de esta cultura, ofreciendo a los estudiantes las herramientas y contenidos que les sirvan para romper sus esquemas mentales y para que puedan crear, proponer y realizarse individualmente. Ciertamente, un docente que busca enseñar a sus estudiantes a través del error, debe plantarse como un transformador y actuar en consecuencia.

Otra cuestión a tener en cuenta, es que los problemas que debe plantear el docente tienen que estar circunscriptos dentro de un marco teórico, con un contenido que lo respalde, bibliografía en la cual apoyarse, referencias, etc., que guíen y sirvan a los alumnos en el camino de la reflexión.

El alumno tiene que ver por sí mismo y a su propia manera las relaciones entre los medios y los métodos empleados y los resultados conseguidos. Nadie más puede verlo por él, y no puede verlo simplemente porque alguien se lo diga, aunque la forma correcta de decirlo pueda orientar su percepción para verlo y así ayudarle a ver lo que necesita ver. (Dewey, 1974).

Además de lo mencionado hasta ahora, para que el error sirva como herramienta y permita alcanzar una reflexión en la práctica, debe haber, tal como lo define Doberti, un proceso hipotético-iterativo, que permita construir nuevos modelos y repensar los conocimientos adquiridos, a través de hipótesis. En este proceso no sólo es importante que el estudiante cometa errores al buscar y crear soluciones y respuestas, sino también que el docente ayude a usar esos errores para generar nuevos interrogantes, no desechándolos y corrigiéndolos, sino utilizándolos de base para repreguntar. Así, se podrá repetir la acción la cantidad de veces que el docente crea necesario, haciendo una pregunta de la que luego vendrá la tarea, la repregunta, la reflexión, la repregunta, habrá respuestas incompletas, nueva tarea y nuevas repreguntas sobre la tarea. Incluso, el docente puede generar categorías de preguntas (desde los conocimientos previos en torno a la disciplina, desde la mirada antagónica, desde la teoría, desde el propio error, la experiencia propia como sujeto, etc.) que le sirvan para guiar en la búsqueda de soluciones.

A través de este método, los estudiantes tendrán oportunidad para revisar y mejorar su trabajo antes de ser calificados y así, a través del error, podrán generar nuevas estructuras que generen nuevos conocimientos. Parafraseando a Piaget, para que haya aprendizaje tiene que haber una ruptura cognitiva, centrada en los esquemas de pensamiento. La estrategia madre es romper las estructuras o modelos mentales, ¿cómo hacerlo? A través del error.

En el desarrollo de todo este proceso, la forma de relacionarse entre docente y estudiantes cobra una gran importancia, y es el docente el principal responsable de llevar esta relación por el sano camino de la comprensión, la reflexión y la comunicación. Para ello, primeramente debe evitar categorizar y etiquetar a sus estudiantes, debe dejarlos ser libremente, sin juzgar ni sus personalidades ni sus procesos, ya que cada uno irá resolviendo en la medida de sus capacidades. De esta forma, evita la frustración que provocan las expectativas no alcanzadas. También, debe evitar anticiparse a los resultados de los problemas, ya que si los mismos no son los esperados, probablemente el docente vea al error como un fracaso y no como una oportunidad, anulando así toda posibilidad de cambio que pueda surgir a través del mismo. En todo caso, el docente debe adquirir la capacidad de re-motivar al estudiante, cuando el proceso de reflexión no conduce a una solución.

Otro punto a tener en cuenta en esta relación, es que debe haber participación, colaboración y cooperación, tanto en la relación asimétrica, como en la relación entre pares (los estudiantes). La participación depende en gran medida del clima que genera el docente, para permitir a los estudiantes expresarse libremente. En la colaboración cada estudiante, desde una posición individual, se comunica y aporta a un desarrollo transindividual. Y en la cooperación el aporte se produce a través de pequeños grupos que deben realizar conjuntamente una tarea.

Este aprender haciendo en grupo, este trabajo donde todos están involucrados en una misma tarea, es el espacio ideal para utilizar a los errores como herramientas. Finalmente, pero no por ello menos importante, debe mencionarse al clima de la clase como la matriz vincular de este proceso. Para que surja el error, debe haber conocimientos previos que generen un andamiaje en el cual apoyarse y luego debe haber una construcción de los nuevos contenidos, para así llegar a un problema a resolver a través de la pregunta y la repregunta. Pero si todo esto no se produce en un clima de confianza y reflexión, entonces de nada servirá que el error surja. Es necesario que el docente promueva y genere un clima ameno, participativo, estimulante, donde no se juzgue ni castigue, sino por el contrario se escuche y, en todo caso, se propongan revisiones, un clima donde la crítica sea hecha desde un lugar de crecimiento y aprendizaje, y donde el docente ejercite también la autocrítica, y acepte y revise a la vez sus propios errores.

Luego de todo lo expuesto, se puede concluir que el poder educativo del error, cuando se lo utiliza como una herramienta, es poderoso, ya que no se atiene al número de verdades transmitidas, sino que ayuda a desarrollar en los estudiantes una gran capacidad imaginativa, reflexiva, crítica, que los lleva a un proceso de reinvención. Por lo tanto, bien utilizado, el error es un camino que conduce a la verdad.

Se trata quizá, de que los docentes cambien la concepción del proceso de enseñanza-aprendizaje y de que reconstruyan el saber ya construido, permitiendo así a los estudiantes conquistar el saber, más que adquirirlo. Si el docente promueve el aprendizaje significativo, convierte los obstáculos en herramientas a utilizar dentro de sus estrategias, y conecta los contenidos con la acción, entonces habrá logrado estudiantes reflexivos. El docente es el agente de cambio en última instancia.

El conocimiento es construido, no recibido. Los esquemas mentales cambian lentamente, y el aula es un gran espacio de transformación. Hay que desafiar intelectualmente a los alumnos con preguntas y repreguntas, a través de un camino iterativo. Un contexto rico en preguntas y oportunidades, donde no se juzga, la teoría y la práctica son igual de importante, ambas y al mismo tiempo construyen el conocimiento. (Bain, 2007).

Referencias bibliográficas

Aebli, H. (1991). Factores de la enseñanza que favorecen el aprendizaje autónomo. Madrid: Nancea.

Antiseri, D. (1987). Epistemología e didattica delle Scienze. Roma: Armando Editore.

Bain, K. (2007). Lo que hacen los mejores profesores universitarios. Barcelona: Universitat de València.

Bruner, J. (1997). La educación, puerta de la cultura. Madrid: Aprendizaje Visor

Kaplan, K. (1992). Buenos y malos alumnos. Descripciones que predicen. Buenos Aires: Aique Didáctica.

Roselli, N. (1999). La construcción sociocognitiva entre iguales. Rosario: IRICE.

Schön, D. (1992). La formación de profesionales reflexivos: hacia un nuevo diseño de la enseñanza y el aprendizaje en las profesiones. Barcelona: Editorial Paidós.

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Introducción a las Estrategias de Enseñanza a cargo del profesor Carlos Caram en el marco del Programa de Capacitación Docente.

Abstract: This essay seeks to place the error as a useful tool in the search for resolution of problems within the teaching-learning process, and demonstrate its essential role for students, through it, to build and conquer the knowledge.

Keywords: teaching - learning - project - reflection - strategy - problem - opportunity – resolution.

Resumo: Este ensaio procura situar ao erro como uma ferramenta útil na busca de resolução de problemas dentro do processo de ensino-aprendizagem, e demonstrar sua função essencial para que os estudantes, através do mesmo, possam construir e conquistar o saber.

Palavras chave: ensino - aprendizagem - projeto - reflexão - estratégia - problema - oportunidade – resolução.

(*) Paula Sasso: Diseñadora Gráfica (UP). Profesora en la universidad de Palermo en el Departamento de Diseño Visual de la Facultad de Diseño y Comunicación.


El error como herramienta del aprendizaje. fue publicado de la página 25 a página27 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXV

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