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El paradigma de la evaluación personalizada. Un desafío satisfactorio.

Bidegain, Lorena [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXV

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXV

ISSN: 1668-1673

Año XVI, Vol. 25, Agosto 2015, Buenos Aires, Argentina | 230 páginas

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Resumen:

Existen instrumentos diseñados y destinados a evaluar a los estudiantes. Los profesores evaluarán a través de diferentes herramientas a sus estudiantes y grupos. La variante de la autoevaluación es una interesante instancia que se suele utilizar en el ámbito de la Facultad de Diseño y Comunicación. La autoevaluación es la apertura democrática de la evaluación. Y eso no implica un riesgo al profesor de perder poder. Es la cesión del poder. Es hacer a los estudiantes dueños de su aprendizaje.

Palabras clave: autoevaluación - evaluación personalizada – democracia - aprendizaje significativo – enseñanza – proceso.

Introducción

Este trabajo se propone comparar la calidad de la evaluación y sus efectos en los estudiantes cuando ésta es realmente personalizada.
Existen instrumentos diseñados y destinados a evaluar a los estudiantes. Se cree interesante divulgar esta experiencia a través de este paper, mostrar los resultados obtenidos, las reflexiones y conclusiones, para tratar de comprender los beneficios de la mirada del profesor sobre cada uno de sus estudiantes y así poder evaluarlos en un todo.

Desarrollo

Para comenzar, se debe definir y aclarar el concepto de evaluación para, de este modo, poder partir de un término común que permita al lector entender a qué tipo de proceso se referirá este paper.
Según Perrenoud (2008), la evaluación nació alrededor del siglo XVII, como un conjunto de normas establecidas convencionalmente, para poder medir los méritos personales de los estudiantes.
Es este el punto en el cual se podría ahondar en profundidad si se piensa en cómo se evalúa hoy, cuatro siglos después de su creación.
Según Foucault:

El examen combina las técnicas de la jerarquía que vigila y las de la sanción que normaliza. Es una mirada normalizadora, una vigilancia que permite calificar, clasificar y castigar. Establece sobre los individuos una visibilidad a través de la cual se los diferencia y se los sanciona. A esto se debe que, en todos los dispositivos de disciplina, el examen se halle altamente ritualizado. (2003, p. 113).

Una mirada conductista donde deja al estudiante en una posición de inferioridad respecto del profesor.

En el film clásico “Los cuatrocientos Golpes” (Truffaut, F., 1959), se denota que no existía, más de medio siglo atrás, una mirada completa del estudiante. Trata sobre un niño que vivía situaciones familiares pésimas fuera del ámbito escolar y la escuela lo castigaba y le provocaba una serie de humillaciones, sin comprender que la persona y sus vivencias no se pueden separar del estudiante.

Es curioso ver cómo a través del tiempo las sociedades fueron cambiando. En el ámbito de la Facultad de Diseño y Comunicación, un gran crecimiento del estudiantado, como ejemplo, llevó a orientar la educación y el modo de evaluar conforme a las exigencias del mercado, es decir, a la demanda.

Los cambios a través de los años afectan, entre otros aspectos de la sociedad, a la educación y el modo de llevar a cabo el proceso de enseñanza-aprendizaje, lo que crea cambios en la manera de evaluar hacia una mejor integración del estudiante como persona.

Ahora bien, los estudiantes ingresan a la universidad y se inscriben en una carrera. No es el objetivo de este trabajo analizar el porqué de la palabra carrera. Pero cómo no pensar que los estudiantes lo interpreten quizás, comparándolo con una carrera a Mar del Plata para ver quién es el primer turista del año, que será premiado y saldrá en todos los canales de Televisión, el 1º de enero. Una carrera sin sentido en la que el profesor es sólo un burócrata. Una garita de peaje que levanta y baja su barrera para decidir quién sigue y quién no.

Algunos teóricos que conocen esta situación y, por supuesto, también les incomoda, intentan crear conciencia y educar en función de su extinción. El problema es que a veces, sus propuestas suelen ser muy poco prácticas y también suelen no ser del todo abarcadoras. No es esto algo grave, ya que siempre se trata de propuestas y no de órdenes. Nadie obliga a los profesores a llevar a cabo las propuestas de los teóricos, e incluso, en muchos casos, como es el de Celman, se derrumba la idea de un profesor que limite su trabajo a “ejecutar en el aula las indicaciones que otros han confeccionado para él”. (2010, p. 38). Pero sí, en ocasiones, resulta molesto, que los autores en sus textos, no reconozcan determinadas características del contexto en el cual un profesor dará sus clases y también evaluará a sus estudiantes personalizadamente, que es lo que afecta a estas páginas.

La autora pretende “sacar a la evaluación del lugar en el que comúnmente se la ubica: un acto final desprendido de las acciones propias de la enseñanza y el aprendizaje” y se opone a “adjudicar a la evaluación el papel de comprobación, de constatación, de verificación de unos objetivos y unos contenidos”. (Celman, 2010, p. 37).

Es necesario que los estudiantes tengan un mínimo de conocimientos en la etapa del examen final. Pero también es importante que antes de llegar a esa instancia estén preparados, en eso se basará todo el cuatrimestre de cursada. La autoevaluación es una herramienta muy eficaz para que el profesor pueda ir confeccionando junto a cada estudiante, el camino a seguir para llegar juntos al mismo objetivo final. Como la palabra lo indica, autoevaluación, es evaluarse a sí mismo, es mirarse en ese proceso, de principio a fin y poder ubicarlo en una escala numérica, con sinceridad. Independientemente del modo en el que se evalúe, se trata de constatar que los estudiantes están preparados para utilizar los conocimientos. Esa misma evaluación, deja un documento. Una evaluación cuya calificación es indiscutible. El estudiante que alcanzó un 4 en el examen, sabe y aprueba, el resto no sabe lo suficiente y desaprueba.

En la Facultad de Diseño y Comunicación se puede afirmar que los estudiantes son evaluados de manera académica pero también individualizada. Es difícil establecer un mismo esquema evaluativo para cada estudiante o cada grupo. Los profesores son reticentes a cambiar muchas veces las evaluaciones. Como afirma Perrenoud: “Nada se transforma de un día para el otro; que el peso del pasado es demasiado fuerte, en las estructuras, en los textos y sobre todo en las cabezas, para que una idea nueva pueda imponerse rápidamente”. (2008, p. 7). Actualmente en la Facultad de Diseño y Comunicación, la evaluación abarca el proceso desde el primer día de cursada. Según Tejedor Gómez

El aprendizaje significativo presupone partir del nivel de desarrollo del alumno, contar con contenidos potencialmente significativos que modifiquen los esquemas de conocimiento para construir un esquema más amplio … se impone como imprescindible una evaluación inicial, que establezca las bases de orientación, motivación y ayuda al alumno, teniendo presente que toda actividad de evaluación es ante todo una actividad de aprendizaje.” (1996, p. 4).

Los profesores evaluarán a través de diferentes herramientas a sus estudiantes y grupos.

La variante de la autoevaluación es una interesante instancia que se suele utilizar en el ámbito de la Facultad de Diseño y Comunicación. Palou de Mate en su texto sobre autoevaluación afirma “que ofrece genuinas posibilidades de revisar las prácticas y la autoevaluación del alumno como un modo de trabajo que facilita la vinculación de éste con el conocimiento”. (2010, p. 94).

La autoevaluación es una herramienta útil pero debe ser utilizada con mucho cuidado, que no signifique regalar la nota, pues, como en el marco planteado en párrafos anteriores, el estudiante podría actuar tratando de llegar primero en la carrera o solamente intentar aprobar la asignatura. Es por eso que se considera que se debe trabajar en un clima de sinceridad. En la autoevaluación los estudiantes deben ser sinceros a la hora de evaluarse. Por lo tanto, es necesario que el profesor sea sincero con ellos. La mejor forma es explicitar ante ellos todo lo que el profesor piensa, observa y pretende de esa evaluación.

En la Facultad de Diseño y Comunicación, en la carrera de Diseño Gráfico, asignatura Diseño de Packaging I, por citar un ejemplo, los estudiantes presentan sus diseños a los compañeros, como si les vendieran sus proyectos, y éstos tienen libertad de realizar críticas constructivas. Luego, cada estudiante, tiene la posibilidad de autoevaluarse. Es un momento difícil, para el estudiante particularmente. Debe poner en la balanza lo que estudió, el esfuerzo, el tiempo dedicado a su proyecto, y a eso sumarle las opiniones de los compañeros y sus propias debilidades, miedos y frustraciones. El estudiante encuentra un riesgo al decir su puntaje, está entre lo que le gustaría sacarse y su conciencia.

Estadísticamente ocurre que las respuestas son similares a la calificación que pensó el profesor. Aunque hay casos en los que la baja autoestima del estudiante lo lleva a arrojar una calificación muy por debajo de la realidad, o por el contrario, existe el estudiante que se adjudica un 10 rotundo, ciegamente.

La autoevaluación es la apertura democrática de la evaluación. Sin embargo, la evaluación aplicada de manera global sobre cada estudiante, requiere un trabajo extra por parte del profesor, un trabajo de análisis del grupo, de los saberes previos de los estudiantes, de un andamiaje permanente de cada estudiante, de seguir clase a clase sus inquietudes y hasta de lograr percibir cambios en actitudes por situaciones externas por las que este pasando el estudiante. Es por todo esto que el profesor a la hora de evaluar a cada estudiante, debe ser coherente con el contexto.

En la Facultad de Diseño y Comunicación se brindan los medios, un ejemplo son las horas MAP, para que los profesores y estudiantes, generen este vínculo.

Conclusión

Si de honestidad brutal se hablara, se podría afirmar que la evaluación es una herramienta útil pero debe ser utilizada con mucho cuidado, pues como en el marco planteado en párrafos anteriores, el estudiante podría actuar tratando de llegar primero en la carrera y solamente intentar aprobar la asignatura. Es por eso que se considera que se debe trabajar en un clima de sinceridad.

Las distintas evaluaciones del profesor desde el minuto cero de comenzada la cursada deben ser lo mas objetivas posibles y comparando, sólo, al estudiante con él mismo. No con el resto del grupo.

En la autoevaluación los estudiantes deben ser sinceros a la hora de evaluarse. Por lo tanto, es necesario que el profesor sea sincero con ellos. La mejor forma es explicitar ante ellos todo lo que el profesor piensa, observa y pretende como evaluador. Y eso no es un riesgo de perder poder. Es la cesión del poder. Es la democratización del poder. Es hacerlos dueños de su aprendizaje. Es hacer que se reconozcan en el aprendizaje. En su aprendizaje individual, que es diferente al del resto de los compañeros. De esta manera, el profesor se puede encontrar (de manera contraria a lo que esperaba), otorgando calificaciones más altas que las que ellos se otorgarían.

Esa honestidad, casi cruel, que se puede observar en las autoevaluaciones, es uno de los logros más importantes que se puede tener como profesor.

Referencias bibliográficas

Camilloni, A. y otros (1998). La evaluación de los aprendizajes en el debate didáctico contemporáneo. Buenos. Aires: Paidós.

Celman, S. (1998). La evaluación de los aprendizajes en el debate didáctico contemporáneo. Buenos Aires: Paidós. Foucault, M. (2003). Vigilar y Castigar: Nacimiento de la prisión. Buenas Aires: Siglo XXI Editores.

Palou de Maté, M. d. C. y otros (1998). La evaluación de los aprendizajes en el debate didáctico contemporáneo. Buenos Aires: Paidós.

Perrenoud, P. (2008). La evaluación de los alumnos: De la producción de la excelencia a la regulación de los aprendizajes Entre dos lógicas. Buenos Aires: Colihue,.

Tejedor Gómez, J. (1996). La evaluación inicial: propuesta para su integración en la educación obligatoria. VII Congreso de Formación del Profesorado. Ávila.

Truffaut, F. (1959). Los cuatrocientos golpes (Les quatre cents coups). Francia: Les Films du Carrose.

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Evaluación a cargo del profesor Matías Panaccio en el marco del Programa de Capacitación Docente.

Abstract: There are instruments designed and intended to evaluate students. Teachers will evaluate to students and groups through different tools. The variant of the Self-assessment is an interesting instance that is often used into the Faculty of Design and Communication. Self-assessment is the democratic opening of the assessment. And that’s not the teacher involves risk of losing power. It is the transfer of power. It means to do students ownership of their learning. Keywords: self - evaluation personalized - democracy - significant learning - education – process.

Resumo: Existem instrumentos desenhados e destinados a avaliar aos estudantes. Os professores avaliarão através de diferentes ferramentas a seus estudantes e grupos. A variante da autoavaliação é uma interessante instancia que se costuma utilizar no âmbito da Faculdade de Design e Comunicação. A autoavaliação é a abertura democrática da avaliação. E isso não implica um risco ao professor de perder poder. É a cessão do poder. É fazer aos estudantes donos de sua aprendizagem.

Palavras chave: autoavaliação - avaliação personalizada – democracia - aprendizagem significativa – ensino – processo.

(*) Lorena Bidegain: Licenciada en Diseño Gráfico con especialización en Packaging (UP). Profesora de la Universidad de Palermo en el Departamento Audiovisual de la Facultad de Diseño y Comunicación.


El paradigma de la evaluación personalizada. Un desafío satisfactorio. fue publicado de la página 52 a página54 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXV

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