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Amor.

Chain, Pedro [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXV

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXV

ISSN: 1668-1673

Año XVI, Vol. 25, Agosto 2015, Buenos Aires, Argentina | 230 páginas

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Resumen:

El presente ensayo propone un trabajo a conciencia por parte del docente en su incesante búsqueda por empatizar con el estudiante. Este aprendizaje plantea la libertad, la observación, la acción, la reflexión, la ética y el amor como aspectos fundamentales a tener en cuenta durante la planificación, la puesta en práctica y el posterior análisis del ciclo lectivo.

Palabras clave: docencia – compromiso – amor – evolución.

Lo único que en verdad tenemos los seres humanoses el amor y la vida y las cosas que les pertenecen.(Pina Bausch).

Existen músicos sordos que se guían por vibraciones, pintores sin manos con destreza en la boca o los pies, ligas deportivas para discapacitados físicos y mentales. A pesar de numerosas y exhaustivas investigaciones de científicos, aún no se han hallado evidencias concretas de la existencia de un ser humano diseñador gráfico que sea o haya sido obligado a serlo. Ante todo, la libertad. El bien más preciado en la vida es el tiempo. Desde el primer día en que una persona inicia su educación superior, debe tener conciencia absoluta de que se trata de una elección personal. Quien comienza esta etapa está dedicando su tiempo a un campo de estudio determinado por voluntad propia. En la República Argentina, la Ley de Educación Nacional 26.206, establece: “La obligatoriedad escolar en todo el país se extiende desde la edad de cinco (5) años hasta la finalización del nivel de la Educación Secundaria” (2006, Artículo 16). Algo similar se da en otros países hispanoamericanos. Es por eso que, sin importar su país de origen, en muchos casos los estudiantes universitarios están apenas dejando atrás una etapa adolescente, con rutinas y con responsabilidades escolares impuestas. Sobre todo en ellos, es importante hacer especial hincapié en la comprensión de este aspecto: todos en el aula universitaria, lo sepan o no, son libres. Sin necesidad de entrar en un análisis profundo de la Ley antes mencionada, es justo reconocer el trabajo y la dedicación de los docentes de nivel medio. Tomando un ejemplo concreto y simple: un docente de matemática desarrolla una clase sobre derivadas e integrales frente a una treintena de jóvenes con experiencias de vida y gustos totalmente diferentes. Si pudiéramos medir con parámetros exactos el grado de interés de cada uno de esos chicos por el tema, seguramente obtendríamos como resultado un rango muy amplio. Entonces, ¿cómo logra empatizar el educador con todos los educandos? Esta pregunta disparadora simplemente busca un mejor entendimiento del concepto de relación estudiante-docente con el que llegan cargados la mayoría de quienes ingresan a la universidad. A diferencia del docente de escuela secundaria, en esta nueva etapa, la respuesta a la pregunta anterior aparece de forma mucho más sen cilla, ya que tanto el educador como el educando tienen intereses en común. Desde una perspectiva romántica, la escena es sencillamente hermosa: de común acuerdo y en condiciones predeterminadas, un día a la semana, en un horario específico al que todos ajustan su agenda, un grupo de gente se junta a evolucionar. Así de simple. Son almas -docente incluida- que se encuentran movilizadas por un denominador común: el rumbo que eligió tomar su curiosidad. Esto es algo similar a lo que Perkins (1995) denomina motivación intrínseca. Idealmente, el estudiante no tiene como objetivo principal una buena nota y el docente no persigue un sueldo, sino que ambos tienen como prioridad aprender, crecer en un área determinada. En este sentido, Freire (2002) afirma que la curiosidad del educador y del educando es básicamente la misma; y que la superación se consigue a través de la acción, cuando esa curiosidad pasa de ser ingenua a ser crítica. El ser humano, consciente o inconscientemente, toma decisiones de manera constante. Se abren así infinitos caminos, oficios, carreras, vicios y profesiones, que a su vez se ramifican, y hacia los que una persona libre puede orientar su búsqueda. Como consecuencia de este movimiento constante, se genera un punto en donde varios de esos senderos personales tienen la dicha de atravesarse. Y ese punto de encuentro grupal es el aula. Resumiendo, en el aula de educación superior se encuentran, por libre elección, personas que en algún momento de su vida tienen la misma esencia. A partir de esta base, el docente tendrá como objetivos principales agudizar la observación e incentivar la acción tanto del educando como la propia. Como en cualquier otra actividad, dentro del diseño gráfico, el punto en común que congrega al docente y los estudiantes es la lógica de pensamiento. Un filósofo piensa en palabras, un ingeniero en estructuras, un músico en sonidos, un abogado en conflictos, un bailarín en movimientos y un artista visual en imágenes. Esta manera de proceder influye tanto en los sentimientos como en la forma de expresarlos. Un diseñador gráfico vive imaginando. Puede escuchar o leer palabras, pero en su mente hay imágenes. Por eso en este campo es tan importante aprender a observar. Así pues, la comprensión de esta idea lleva a la superación, y es un proceso que se desarrolla de lo general a lo particular. Así como el armado del currículum académico atraviesa los ámbitos nacional, jurisdiccional e institucional para llegar al aula, el docente comienza teniendo una percepción general del grupo y, a medida que se desarrollan las clases, logra una observación más personalizada de cada estudiante. Por su parte, el educando va incorporando nociones generales de diseño y gradualmente, combinando la observación con la acción, logra profundizar en contenidos más específicos. En este proceso inicial de experimentación, la curiosidad previa del estudiante puede incrementarse, mantenerse o incluso verse disminuida. Es conveniente que estas posibilidades sean tomadas con naturalidad por el docente, ya que el análisis y la reflexión que va logrando cada diseñador en su inacabable camino de aprendizaje, contribuye a los cambios constantes en su estructura cognitiva.

Existe, pues, un proceso reflexivo, ya que se trata de una incorporación consciente y responsable de los hechos, conceptos, situaciones, experiencias, … que implica aceptar el aprendizaje desde la perspectiva del alumno y relacionado con ámbitos específicos. Por tanto, se trata de un aprendizaje para desarrollar la actitud crítica y la capacidad de toma de decisiones. Estas dos características definen el proceso de aprender a aprender. (Ontoria, 1997, p. 14).

Ahora bien, del mismo modo en que se relaciona el concepto de actitud crítica con el aprendizaje en la observación, la capacidad de tomar decisiones va de la mano con el accionar del estudiante en el mundo del diseño. Precisamente durante el desarrollo de este proceso de cambio es que nacen las ideas. Lo interesante de dicho proceso es que se da en cada persona en un tiempo y de una manera única. Una vez que el estudiante se acepta como aprendiz, el miedo al error disminuye y la creatividad por fin levanta vuelo. Particularmente en la práctica del diseño gráfico, una grilla compositiva podría representar una estructura dentro de la cual se puede jugar tranquilamente. Al materializar las ideas a través de la acción, se concreta el aprendizaje. Es aquí donde suele producirse una superación personal. Algo que durante años parecía estar prohibido, hoy se incentiva y celebra. Por ejemplo, aprender a través del juego permite sensibilizar emociones y liberar la mente. Es así como al soltarse, el estudiante gana confianza y logra alimentar la pasión. Exactamente, la curiosidad antes mencionada que reúne a educador y educandos en el aula taller, también puede llamarse pasión ó amor por lo que uno hace. Y es tarea del docente guiar esa pasión -de intensidad variable según cada estudiante- hacia un aprendizaje integral, que complemente la investigación permanente con la práctica frecuente. Por consiguiente, el estudiante aprende a aprender cuando, luego de reflexionar, se lanza manos a la obra. Paralelamente, aquel docente que mantiene una actitud crítica también consigue evolucionar de forma constante. En ambos casos, la capacitación teórica es inagotable, pero queda obsoleta si no se logra llevar a la práctica. Si un ó una docente del campo del diseño persigue el desarrollo de la creatividad de los estudiantes, es él o ella quien debe asumir primeramente la responsabilidad de generar un espacio creativo. En este punto reaparece la idea antes mencionada de empatizar. Es fundamental que el docente realice un trabajo introspectivo y sea fiel a la esencia que originalmente lo liga al estudiante; sólo de esa forma logrará llegar profundo, generando cambios estructurales, proponiendo un espacio propicio para que el estudiante pueda entregarse y asumir responsablemente sus motivaciones. Por lo tanto, la creatividad docente en la presentación del material de estudio y los trabajos prácticos, inspira inevitablemente la creatividad en el trabajo del estudiante y viceversa. Al igual que en una amistad, una pareja o una relación familiar, el amor se multiplica.

El líder sabio (…) no actúa con egoísmo (…) no rechaza a una persona ni se niega a trabajar con otra… no posee a la gente ni controla sus vidas. Mandar no es ganar. El trabajo se hace para desplegar la luz de la conciencia sobre todo lo que ocurre: mediante un servicio generoso, sin prejuicios, disponible para todos. (Heider, 1985, p. 67)

Continuando con el recorrido lógico de lo general a lo particular, a medida que el estudiante aprende a aprender, escuchando atentamente sus intereses, el docente doblega su tarea con el fin de concientizar al futuro profesional sobre el concepto de ética. Este es un aspecto que no puede pasar por alto quien sueña un mundo mejor. Existe una responsabilidad social ineludible en la práctica, y el aula es una oportunidad inigualable para guiar al alumno en su búsqueda y reflexión sobre el tema. Si el docente ofrece una buena nota como premio y motivación extrínseca, es lógico pensar que los estudiantes el día de mañana persigan un interés económico como principal objetivo en su actividad laboral. Esto da lugar a la competencia y la envidia. Sin condenar estas prácticas, sino más bien tomándolas como normas mejorables, es importante valorar el trabajo de aquellos docentes con una ideología que incentiva el placer por lo que uno hace. No existe remuneración más grande que la convicción de estar dedicando la vida a aquello con lo que uno está de acuerdo. Por el contrario, aquel docente que ingenuamente da importancia a una calificación numérica, no sólo está desviando el interés genuino del estudiante por aprender, sino que está contribuyendo a formar diseñadores y comunicadores fuera de foco, que priorizarán en el futuro complacer a un cliente sin hacerse replanteos personales. Sin llegar a ejemplificar con casos extremos como venta de armas, tala de árboles o megaminería a cielo abierto; es importante que en su formación profesional un diseñador no responda, desde la ambición, sólo a necesidades ajenas; que comprenda que un título universitario es mucho más que aprobar todas las asignaturas del programa, y pueda tomarlo como un simple camino para poder dedicar su tiempo a comunicar lo que más le guste. Es cierto que también suenan las campanas del miedo paralizante, que aseguran que en realidad las cosas funcionan de otra manera, que no se puede vivir del aire; pero aunque parezca utópico, cuando una persona encuentra una pasión y se vuelca de lleno, depositando toda su energía en aquella convicción, entonces la dicha es completa. Para concluir, el educando debe asumirse también como un eterno aprendiz. Dice Freire: “Quien enseña aprende al enseñar y quien aprende enseña al aprender”. (2002, p. 25). Aquí y ahora el camino espiralado de la vida toma una particularidad y la vuelve general. La pasión por la docencia debe ser alimentada con investigación constante, actitud crítica, observación reflexiva, y sobre todo, con entrega comprensiva. Empatizar es ponerse en el lugar del otro, conocerlo, entenderlo, suavizar sus miedos, saber que bajo los trajes de docente y estudiantes hay personas, únicas e iguales al mismo tiempo, hechas de emociones, capaces de amar.

Referencias bibliográficas Ley de Educación Nacional 26.206 (2006). Freire, P. (2002). Pedagogía de la autonomía. Buenos Aires: Siglo Veintiuno. Heider, J. (1996). El Tao de los líderes. Buenos Aires: Nuevo Extremo. Ontoria (et. al) (1997). Mapas conceptuales. Una técnica para aprender. Madrid: Narcea.. Perkins, D. (1995). La escuela inteligente. Barcelona: Gedisa.

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Introducción a la Didáctica a cargo de la profesora Silvia Meza en el marco del Programa de Capacitación Docente.

Abstract: This paper proposes a thorough job by the teacher in their relentless pursuit to empathize with the student. This learning establish the freedom, the observation, the action, the reflection, ethics and love as fundamental aspects to consider during the planning, implementation and subsequent analysis of the school period.

Keywords: Teaching - commitment - love – evolution

Resumo: O presente artigo propõe um trabalho a consciência por parte do docente em seu incesante busca por empatizar com o estudante. Esta aprendizagem propõe a liberdade, a observação, a ação, a reflexão, a ética e o amor como aspectos fundamentais a ter em conta durante o planejamento, a posta em prática e a posterior análise do ciclo letivo.

Palavras chave: docencia – compromisso – amor – evolução.

(*) Pedro Chain: BFA Multimedia. Emphasis in Graphics and Computer Art (Lindenwood University, Missouri, Estados Unidos). Docente de la Universidad de Palermo en el Departamento Visual de la Facultad de Diseño y Comunicación.


Amor. fue publicado de la página 153 a página155 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXV

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